lunes, 24 de mayo de 2021

UNA GRUESA

 




UNA GRUESA.

Es martes por la mañana, día de mercado. Justo el martes anterior a las ferias. Un día de mucho jaleo. Media comarca estará hoy comprando en Arévalo para prepararse para las fiestas. Como estoy de vacaciones, mi padre me ha traído a la tienda para que ayude. Tengo unos once o doce años, y no es la primera vez que me toca arrimar el hombro.

Según se lee en la factura que mi padre está preparado meticulosamente, sobre el viejo mostrador de nogal se extiende el pedido de Crescencio Martín, Chencho el “siete almuerzos”, un tendero de Santa María de Nieva, que toca la dulzaina, y que aprovecha uno de estos viajes del incipiente verano para sulfatar las parras de casa.

         El tablero del viejo mostrador de la primera trastienda es de una sola pieza, así que me imagino el grosor que debería haber tenido el tronco del nogal del que salió, por lo que no deja de darme cierta lástima que un árbol de semejantes dimensiones fuera talado para fabricar este mostrador u otros muebles similares. Y me imagino subido a lo más alto de su enorme copa con alguno de mis hermanos, dominando el paisaje como si de una atalaya mudéjar se tratara.

         Chencho es de tanta confianza que él mismo se ha preparado el pedido, metiéndose en las trastiendas como Pedro por su casa y cogiendo el género que trae apuntado en un trozo de papel de las estanterías o cajones. Si hay algo que no encuentra, no lo tacha para que seamos nosotros quienes lo busquemos. Luego lo deja todo sobre el viejo mostrador de la primera trastienda y grita desde la puerta:

- Domingo, ténmelo preparado para después de comer.

- ¡Chencho! –le grita mi padre desde dentro-, no se te olvide sulfatar las parras.

- No, César, descuida que no se me olvida.

         Una vez preparado y ordenado el pedido, comienza el repaso. Mientras César lee las cantidades que él mismo ha escrito en la factura, yo voy contando los diversos artículos, meticulosamente ordenados en el viejo mostrador de nogal.

- Siete docenas de bobinas Cometa –lee mi padre deprisa-, de treinta metros.

- Siete – confirmo en voz alta.

- Tres docenas, bobinas Herradura –continúa César-, de 400 metros, del número 40, blancas.

- Tres -vuelvo a confirmar.

- Dos igual en negro.

- Dos.

- Veinticuatro cremalleras nailon de 12 centímetros.

- Veinticuatro –confirmo, después de contar deprisa.

- Treinta de 14 centímetros.

- Treinta -vuelvo a confirmar tras contar.

- Cuarenta y ocho de 16 centímetros.

- Solo hay cuarenta y siete – contesto contrariado.

- Vuelve a contar –ordena mi padre.

- Sí, son cuarenta y ocho –contesto, tras contar un poco más despacio.

- Sesenta de 18 centímetros.

- Sí, sesenta.

- Una gruesa de imperdibles del 2/02

         Me quedo parado con los imperdibles en la mano. No sé qué es lo que tengo que contar. Mi padre se da cuenta y me lo explica.

- Una gruesa son doce docenas, 144 unidades, en este caso de imperdibles.

- ¿Y tengo que contar uno por uno los 144 imperdibles?

- No, mira, cada hato de imperdibles es una docena –me explica mi padre con paciencia-. Solo tienes que contar si hay doce hatos, es decir, doce docenas, una gruesa.

- ¡Una gruesa!

         Grito tras contar las doce docenas de imperdibles, contento por haber aprendido algo nuevo. Mi padre me lo nota y me dice:

- ¿Ves?, nunca te acostarás sin saber una cosa más.

         Tras de repasar todo el pedido, mi padre se sienta a terminar la factura, es decir, poner los precios de venta al público, los precios de venta al por mayor y multiplicar estos por las cantidades que acabamos de repasar, luego sumar todas para obtener el total.

         Después, mi abuelo Domingo coloca con calma, como si de un puzle se tratara, todos los artículos dentro de una caja. Todo encaja a la perfección, se nota que lo ha hecho cientos o miles de veces.

- Mira, -me explica-, primero se colocan los bultos más grandes, así cabe todo mejor, ¿ves?

         Luego me enseña cómo se mide la cuerda para liar la caja y a hacer un nudo corredizo para atarla con fuerza y fácilmente. El último nudo es una lazada doble para desatar la cuerda sin necesidad de cortarla y, así, poder reutilizarla, como casi todo. En los mostradores de la primera trastienda ya hay otros tres pedidos empaquetados que esperan a que venga a recogerlos el tendero correspondiente: Iluminado Hernández de El Oso, Hilario Sanz de Codorniz y Tomás Martín de Mamblas.

Chencho ha quedado en venir por la tarde, así que mi padre se va a comer. Yo me quedo con mi abuelo, hasta que vuelvan Paco y Mari Carmen, los dos dependientes, porque los martes no se cierra la tienda para comer, se van turnado. Mi abuela Dolores se acaba de subir para ir preparando la comida. Hoy viene tío Emilio de Ávila, como todos los martes, a por género para la tienda que tiene en Isaac Peral. Como es muy pequeña, prácticamente un pasillo, no tiene casi sitio para almacenar género, por eso, las compras se hacen en Arévalo, se reciben y almacenan en las trastiendas, y tío Emilio viene los martes y los sábados para reponer.

         Nada más llegar Mari Carmen, mi abuelo me dice que me quede a comer con ellos. Descuelgo el teléfono y acto seguido escucho por el auricular “¿número?”, pido el “213, por favor”, a la telefonista, para decir a mi madre que no voy a comer y me subo con él. Cuando llegamos tío Emilio está terminando su comida. Le doy dos besos, me lavo las manos y me siento delante de mi plato. Tío Emilio se baja a la tienda. Abuelo come muy deprisa, mientras alaba las artes culinarias de mi abuela. A lo que ella responde que con el buen apetito que tiene si le pusiera cantos, cantos comería y diría lo mismo, que qué ricos están. Mi abuelo se ríe y me guiña un ojo: “Hay que tener contenta a la cocinera”. Intenta darla un beso, a lo que dice apartándose: “Quita Domingo, qué cosas tienes”.

Cuando acabamos de comer mi abuelo me da un duro y antes de irme me dice que me vaya por la calle Avanciques porque se tarda menos. Él llama así a la calle de los muertos, donde el señor Marcelo Tobar tiene su taller de ataúdes, de ahí el sobrenombre.

Al pasar por delante de la tienda, veo que Chencho está cargando en la moto el paquete que hicimos mi abuelo y yo. Tiene otros bultos en el trasportín y al intentar subir la caja casi la vuelca. Corro a ayudarle, y mientras él ata todos los bultos yo los sujeto como puedo.

- Hay que atarlo bien para que no se me pierda ninguno por el camino.

- ¿Por qué te llaman “siete almuerzos”? -pregunto con curiosidad.

- Porque cuando voy vendiendo por los pueblos –responde Chencho riendo con ganas-, nunca digo que no a un almuerzo, ni a dos, ni a siete si fuera el caso.

- ¿Y tú sabes lo que es una gruesa?

- Cómo no lo voy a saber. Anda que no habré comprado yo gruesas y gruesas de hilos o de botones o de alfileres o agujas a tu padre y a tu abuelo. Pero nunca te confundas, no es lo mismo doce docenas que catorce catorcenas.

         Cuando todo queda colocado y bien amarrado al transportín de la vieja derbi, me despido de Chencho y me voy para casa contento por la calle Avanciques, también conocida como de los muertos, oficialmente, Eulogio Florentino Sanz.

 

En Arévalo, a 15 de mayo de 2021.

Luis José Martín García-Sancho.

Relato publicado parcialmente en el número 144 de “La Llanura” correspondiente al mes de mayo de 2021.

Quiero dedicar este entrañable relato, a todos los que han formado parte de “La Llanura de Arévalo” a lo largo de estos doce años, 144 números que han salido puntualmente el día quince de cada mes. Muchos colaboráis de forma habitual. Algunos, por desgracia, ya no están entre nosotros. Otros ya no participan o lo han hecho de forma puntual. No voy a citar a nadie porque siempre podría olvidarme de alguno. Pero quiero agradeceros a cada uno de vosotros el que hayáis formado parte de esta gran familia que hace La Llanura, a los que habéis colaborado, con escritos, con poemas, imágenes, aportando ideas o correcciones, porque todos habéis hecho posible esta tercera temporada de La Llanura.

En verdad, tengo que reconocer que estos 144 números, estos doce años a doce números por año, es decir, estas doce docenas de nuestra Llanura, realmente, han sido una gruesa muy satisfactoria.

Y, en especial, gracias a todos y cada uno de los lectores que nos habéis seguido, apoyado o criticado, porque sin vosotros este proyecto no tendría ningún sentido. 



martes, 11 de mayo de 2021

HAGO LO QUE ME DA LA GANA

 



Braulio y libertad.


Tras el fin del estado de alarma unos cuántos fueron a altas horas de la madrugada hasta el olmo dónde se encontraba Braulio y le llamaron a voces.

Querían que se uniera a ellos. Querían invitarle a beber, a bailar, a cantar, a pasárselo bien, a gritar ¡Libertad!

Braulio se limitó a hablarles con calma, sin acabar de descender del olmo.

- Ha ganado un mensaje muy simplón -gritó Braulio- “hago lo que me da la gana y por eso soy libre”.

"Compro donde quiero, consumo donde me da la gana y si voy a misa, a los toros o a la discoteca lo hago porque me da la gana. Vivo en Madrid y por eso soy libre".

La candidata que repitió hasta la saciedad este mensaje tan simple en las pasadas elecciones madrileñas ha resultado ganadora de forma clara.

Lo cierto es que, tras el fin del estado de alarma, se han repetido muchos comportamientos y comentarios como estos, no solo en Madrid, sino en toda la geografía española.

Os acabo oír gritar: “Me junto con mis amigos haciendo botellón y sin mascarilla hasta las tantas porque me da la gana”, o: “¡Libertad! Ahora ya puedo hacer lo que me dé la gana”.

Me pregunto si ese concepto de libertad es real y si es aconsejable pronunciar este tipo de discursos con la que aún está cayendo. Siempre es peligroso juntar la palabra libertad con el concepto “hago lo que me da la gana” porque ahí entra en juego la responsabilidad de la que muchos adolecen y más con una pandemia activa que ha causado y sigue causando muchos muertos, demasiados, cada uno de ellos con un nombre y una historia, no lo olvidemos.

Esa libertad engañosa puede propiciar comportamientos peligrosos que pueden dar al traste en muy poco tiempo lo que, entre todos y de forma solidaria, hemos conseguido con mucho sacrificio.

¿Ha sido entonces una decisión acertada, por parte del gobierno, terminar con el estado de alarma y dejar en manos de las comunidades autónomas la responsabilidad de gestionar la pandemia?

Parece que el fin del estado de alarma no ha empezado demasiado bien. Pues, al parecer, las CC.AA. no tienen demasiado claro dónde empieza la libertad y dónde la responsabilidad. Vosotros mismos sois prueba de ello.

Lo cierto es que tras el fin del estado de alarma, inmediatamente después de unas elecciones tan mediáticas, se ha impuesto el "hago lo que me da la gana". Así, mientras unos hacen exactamente eso, "lo que les da la gana" como símbolo de una mal entendida libertad, la muerte, que se alejaba lentamente y con desgana, vuelve a sonreír, agradeciendo al político y al joven, y no tan joven, su irresponsabilidad teñida de libertad. Y todos los que han visto la sonrisa a la muerte y lo han contado o nos han salvado de ella, se estarán preguntando si es sensato ganar unas elecciones con este tipo de mensajes y si su lucha contra la muerte ha merecido la pena. Y se revuelven por dentro porque saben de sobra que en política no debería valer todo.

Si no sabemos ser libres de qué nos sirve la libertad.

Alberto, levantando una botella de ron hacia Braulio, gritó: “Os lo había dicho, este tío es un estúpido y un aguafiestas, venga, ¡Libertad!

 

En Arévalo, a once de mayo de 2021.

Luis J. Martín.


En la foto: Vladimir Mayakovsky (Autor: Alexander Rodchenko).

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Imágenes de Barcelona y Madrid tras el fin del estado de alarma.
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viernes, 23 de abril de 2021

CASTILLA COMUNERA



Ejecución de los comuneros de Castilla en Villalar. Antonio Gisbert, 1860 (Palacio de las Cortes)


103.- 

CINCO QUINTETOS POR CASTILLA

 

Nos tapan la boca de vil manera

y borran vivencias de nuestra historia

quitando autoestima de la memoria,

Castilla no se siente comunera

reniega de su pasado y de su gloria.

 

Tan cierto es que Castilla hizo a España

como que España deshace a Castilla,

el propio castellano es quien la humilla

desde el poder la vacía y la engaña

haciendo que clave en el suelo su rodilla.

 

Nos hicieron siervos, impusieron dueño.

¿Dónde está el sentimiento apasionado

de los Bravo, Padilla y Maldonado?

Hace quinientos años que acabó un sueño

y así seguimos, amor propio humillado.

 

Que hoy rebrote la dignidad castellana,

pongamos un castillo a un buen palo atado

ondeando al viento, pendón morado,

rompamos el yugo, paisano y paisana,

y así el pueblo no estará arrodillado.

 

Despierta Castilla, a Villalar promuevo,

contra el rey y el tirano se la primera,

que tu orgullo renazca esta primavera,

y gritad con fuerza, gritad de nuevo:

¡Castilla entera se siente comunera!

 

En Arévalo, veintitrés de abril de 2021. 

Quinientos años después.

Luis J. Martín.


Enlace a la imagen de portada: EJECUCIÓN DE LOS COMUNEROS DE CASTILLA


Colección de imágenes relacionadas:

Batalla de Villalar. Manuel Picolo López, 1887. (Palacio del Marqués de Salamanca, Madrid)
"Esta batalla se presenta como ejemplo de la lucha contra la tiranía y como alegoría de la libertad y la dignidad; así, el movimiento comunero deja de ser un suceso aislado de Castilla para ser considerado parte de nuestra historia colectiva y de nuestro imaginario visual." Enlace al cuadro: BATALLA DE VILLALAR

María Pacheco recibiendo la noticia de la muerte de su marido, Juan de Padilla, en Villalar. Óleo de Vicente Borrás, 1881 (Museo del Prado). Enlace al cuadro: Óleo sobre María Pacheco


Distintas escenas de Villalar de los Comuneros:

Monolito dedicado al levantamiento comunero en Villalar de los Comuneros.
Imagen de Internet.




Estatua de Juan Bravo, Segovia. (Aniceto Marinas, 1921)
Imagen de Fabio López Sanz.

Grabado de Francisco Maldonado (Victoriano Ameller, 1853)
Imagen de Internet

Juan de Padilla. Toledo. (Julio Martín de Vidales, 2015)
Imagen de Internet.

Litografía de Antonio de Acuña (S XIX)
Imagen de Internet.

"Vencido y prisionero". Luciano Sánchez Santarén 1897. Ayuntamiento de Valladolid.
Enlace al cuadro: VENCIDO Y PRISIONERO

La reina Juana en Tordesillas. Óleo de Francisco Pradilla, siglo XIX. Colección particular, Madrid.






miércoles, 14 de abril de 2021

REPÚBLICA


Puerta del Sol de Madrid la tarde del 14 de abril de 1931.


SE CUMPLEN NOVENTA AÑOS DE LA PROCLAMACIÓN DE LA II REPÚBLICA ESPAÑOLA.

Antecedentes:

- Tras la caída de la dictadura de Primo de Ribera (1923-1930), durante la cual el monarca Alfonso XIII siguió siendo el rey, se nombra un gobierno de concentración monárquica que, el lunes 23 de marzo de 1931, restablece las garantías constitucionales, suprime la censura y reconoce la plena libertad de reunión y asociación. También, convoca elecciones municipales para el domingo 12 de abril de 1931, en las que las candidaturas republicanas consiguen la mayoría absoluta en 43 de las 50 capitales de provincia.

Portada de un periódico de la época, el 13 de abril de 1931.

- El lunes 13 de abril Aznar-Cabanas, presidente del gobierno monárquico responde a un periodista que le pregunta si habrá crisis de gobierno: “¿Que si habrá crisis? ¿Qué más crisis desean ustedes que la de un país que se acuesta monárquico y se despierta republicano?” (Suárez, Eduardo (2006). «Tres días de abril que revolucionaron España»)

- Tras este claro resultado, Alfonso XIII pide a Gabriel Maura, ministro de Trabajo y Previsión del gobierno monárquico, que se ponga en contacto con su hermano Miguel, miembro de la Derecha Liberal Republicana, para conocer las intenciones de los republicanos. Miguel Maura no deja duda alguna en cuanto a sus intenciones de pedir la abdicación del Rey, al ser el suyo uno de los partidos firmantes del Pacto de San Sebastián, una conjunción de partidos republicanos de toda índole con la finalidad de poner fin a la monarquía de Alfonso XIII y proclamar la II República.

- Finalmente, el 13 de abril de 1931, Alfonso XIII abdica con el siguiente manifiesto:

Al país: Las elecciones celebradas el domingo (12 de abril) me revelan claramente que no tengo el amor de mi pueblo. Mi conciencia me dice que ese desvío no será definitivo, porque procuré siempre servir a España, y puse el único afán en el interés público hasta en las más críticas coyunturas. Un rey puede equivocarse, y sin duda erré yo alguna vez; pero sé bien que nuestra patria se mostró en todo momento generosa con las culpas sin malicia. Soy el rey de todos los españoles, y también un español. Hallaría medios sobrados para mantener mis regias prerrogativas, en eficaz forcejeo con quienes las combaten. Pero resueltamente, quiero apartarme de cuanto sea lanzar a un compatriota contra otro en fratricida guerra civil. No renuncio a ninguno de mis derechos, porque más que míos son depósito acumulado por la Historia, de cuya custodia ha de pedirme un día cuenta rigurosa. Espero a conocer la auténtica y adecuada expresión de la conciencia colectiva, y mientras habla la nación suspendo deliberadamente el ejercicio del poder real y me aparto de España, reconociéndola, así como única señora de sus destinos. También ahora creo cumplir el deber que me dicta el amor a la patria. Pido a Dios que tan hondo como yo lo sientan y lo cumplan los demás españoles.

Alfonso XIII.

(Manifiesto de despedida de Alfonso XIII, 13 de abril de 1931).

Retrato de Alfonso XIII

- Esa misma tarde el Comité Revolucionario Republicano-Socialista hizo público un comunicado en el que decía que el resultado de las elecciones había sido «desfavorable a la Monarquía y favorable a la República» y anunciaba su propósito de «actuar con energía y presteza a fin de dar inmediata efectividad a los afanes implantando la República» (Juliá, Santos (2009). Ibid.)

Proclamación, elecciones y Constitución.

- La tarde del 14 de abril de 1931, miembros del Comité Revolucionario, firmantes del pacto de San Sebastián, asumen el poder, así lo describe Miguel Maura:

"Tardamos cerca de dos horas en recorrer el trayecto de la calle de Alcalá que une la plaza de la Cibeles con la Puerta del Sol, o sea poco más de un kilómetro. El gentío nos abría camino a fuerza de empujones y apreturas... En la Puerta del Sol, la aglomeración desbordaba toda medida imaginable. Por fin llegó mi coche ante la puerta principal del Ministerio. La puerta estaba cerrada... Ante la puerta cerrada sólo estábamos Largo Caballero y yo, rodeados, claro es, de una masa vociferante que pedía se abriesen las puertas. De pronto, se abrieron éstas de par en par, y apareció en el zaguán un piquete de la Guardia Civil cerrando el paso. Me cuadré delante de ellos, me descubrí y les dije: «¡Señores: Paso al Gobierno de la República!». Los soldados, como si lo hubiesen ensayado previamente, abrieron el paso y, en dos filas, una a cada lado, presentaron armas... Éste fue, querido lector, el ceremonial del famoso “traspaso de poderes”... Diez palabras de cada lado bastaron, y en realidad sobraron, para tomar las riendas de un poder que yacía en el arroyo”.

(MAURA, M. Así cayó Alfonso XIII, 1962).

Puerta del sol de Madrid la tarde del 14 de abril de 1931.

- Inmediatamente, a las ocho de la tarde del 14 de abril de 1931, se instaura un Gobierno Provisional que nombra presidente a Niceto Alcalá-Zamora. A esa misma hora el rey se marcha de Madrid hacia Cartagena en un coche, para abandonar definitivamente España de madrugada en un barco.

- El gobierno provisional convoca elecciones generales que tienen lugar el 28 de junio de 1931, tras las cuales se forman las Cortes Constituyentes. Las elecciones, libres y democráticas, las ganó la Conjunción Republicana por amplia mayoría (cerca del 90% de los escaños) formada por el Partido Socialista Obrero Español, partido Republicano Radical Socialista y Acción Republicana, entre otros. Siendo elegido presidente del Gobierno Manuel Azaña Díaz, líder de Acción Republicana, el 14 de octubre de 1931.

Seguidamente, se redacta La Constitución española de la II República, que fue aprobada el 9 de diciembre de 1931. Estos son algunos de sus Artículos:

España, en uso de su soberanía y representada por las Cortes Constituyentes, decreta y sanciona esta Constitución.

Art. 1. España es una República democrática de trabajadores de toda clase, que se organiza en régimen de Libertad y de Justicia.

Los poderes de todos sus órganos emanan del pueblo.

La República constituye un Estado integral, compatible con la autonomía de los Municipios y las Regiones.

La bandera de la República española es roja, amarilla y morada,

Art. 2. Todos los españoles son iguales ante la ley.

Art. 3. El Estado español no tiene religión oficial.

Art. 4. El castellano es el idioma oficial de la República.

Todo español tiene obligación de saberlo y derecho de usarlo, sin perjuicio de los derechos que las leyes del Estado reconozcan a las lenguas de las provincias o regiones. Salvo lo que se disponga en leyes especiales, a nadie se le podrá exigir el conocimiento ni el uso de ninguna lengua regional.

Art. 6. España renuncia a la guerra como instrumento de política nacional.

Art. 7. El Estado español acatará las normas universales del Derecho internacional, incorporándolas a su Derecho positivo.

Art. 11. Si una o varias provincias limítrofes, con características históricas, culturales y económicas, comunes, acordaran organizarse en región autónoma para formar un núcleo poliadministrativo, dentro del Estado español, presentarán su Estatuto con arreglo a lo establecido en el artículo 12.

Art 21. El derecho del Estado español prevalece sobre el de las regiones autónomas en todo lo que no esté atribuido a la exclusiva competencia de éstas en sus respectivos Estatutos.

Art 26. Todas las confesiones religiosas serán consideradas como Asociaciones sometidas a una ley especial. El Estado, las regiones, las provincias y los Municipios, no mantendrán, favorecerán, ni auxiliarán económicamente a las iglesias, Asociaciones e Instituciones religiosas.

Art. 27. La libertad de conciencia y el derecho de profesar y practicar libremente cualquier religión quedan garantizados en el territorio español, salvo el respeto debido a las exigencias de la moralidad pública.

Artículo 43. La familia está bajo la salvaguardia especial del Estado. El matrimonio se funda en la igualdad de derechos para ambos sexos, y podrá disolverse por mutuo disenso o a petición de cualquiera de los cónyuges, con alegación en este caso de justa causa. 

Art. 44. Toda la riqueza del país, sea quien fuere su dueño, está subordinada a los intereses de la economía nacional y afecta al sostenimiento de las cargas públicas, con arreglo a la Constitución y a las leyes.

Artículo 48. El servicio de la cultura es atribución esencial del Estado, y lo prestará mediante instituciones educativas enlazadas por el sistema de la escuela unificada. 

La enseñanza primaria será gratuita y obligatoria. 

Los maestros, profesores y catedráticos de la enseñanza oficial son funcionarios públicos. La libertad de cátedra queda reconocida y garantizada. 

La República legislará en el sentido de facilitar a los españoles económicamente necesitados el acceso a todos los grados de enseñanza, a fin de que no se halle condicionado más que por la aptitud y la vocación. 

La enseñanza será laica, hará del trabajo el eje de su actividad metodológica y se inspirará en ideales de solidaridad humana. 

Se reconoce a las Iglesias el derecho, sujeto a inspección del Estado, de enseñar sus respectivas doctrinas en sus propios establecimientos. 

Art. 52. El Congreso de los Diputados se compone de los representantes elegidos por sufragio universal, igual, directo y secreto.

Art. 53. Serán elegibles para Diputados todos los ciudadanos de la República mayores de veintitrés años, sin distinción de sexo ni de estado civil, que reúnan las condiciones fijadas por la ley electoral.

Artículo 67. El Presidente de la República es el Jefe del Estado y personifica a la Nación.

Artículo 68. El Presidente de la República será elegido conjuntamente por las Cortes y un número de compromisarios igual al de Diputados. Los compromisarios serán elegidos por sufragio universal, igual, directo y secreto, conforme al procedimiento que determine la ley. Al Tribunal de Garantías Constitucionales corresponde el examen y aprobación de los poderes de los compromisarios.


Así empezaba la II República española. Una forma de estado democráticamente constituida que emanó de la voluntad del pueblo, que quiso modernizar la sociedad española y equipararla a otras democracias avanzadas.

Pero, aunque los logros fueron notables, fue un sueño muy efímero.  La peor de todas las violencias, una guerra civil forzada por un levantamiento militar, acabó demasiado pronto con las ilusiones de libertad, justicia, progreso y modernidad compartidas por una gran mayoría de españoles.

Estoy convencido de que, si se hubieran respetado todas las administraciones y poderes del Estado, la Democracia y la Justicia impulsadas por la II República, tarde o temprano, hubieran triunfado ante cualquier tipo de violencia o imposición. Y otro gallo nos habría cantado.

No hay dos sin tres.

Manuel Azaña Díaz.

En Arévalo, a 14 de abril de 2021, noventa años después.

Luis J. Martín.

Plaza Sant Jaume, Barcelona, 14/04/1931

Ayuntamiento de León, 14/04/1931.


Plaza de la República de Éibar, 14/03/1931.