viernes, 28 de diciembre de 2018

ADORNOS NAVIDEÑOS


LAS OTRAS BOLAS DE NAVIDAD.


El hecho de que el Ayuntamiento no haya podado los plátanos de la plaza del Arrabal, ha posibilitado que sean decorados con luces como árboles de navidad.


Pero por encima de las luces se pueden observar unas bolas sin luz. Como las que se aprecian dentro del círculo rojo.
Acerquemos un poco más la imagen para ver de qué se trata:


Cientos, tal vez más de un millar, de pájaros duermen apaciblemente hechos una bola, buscando la temperatura más suave del interior de la ciudad.


Se trata de la lavandera blanca (Motacilla alba) que algunos conocen como pajarita de las nieves. Frecuente en ríos, riberas y humedales de la comarca.


Todos los días, al caer la tarde, se empiezan a juntar en estos árboles de la Plaza que utilizan como dormidero y, hechas una bola, pasan la noche agrupadas. Solo, de vez en cuando, una lechuza altera su paz y captura a algún individuo.


Esta es una lavandera blanca una mañana de invierno en un cable de tendido eléctrico en su hábitat natural: la ribera del Adaja a la altura de la Pesquera.
El hecho de que el Ayuntamiento no haya podado los árboles de la plaza como venía haciendo en los últimos años, favorece la formación de estos dormideros de lavanderas.
Lo que no es aconsejable es dejar el coche aparcado durante la noche debajo de alguno de estos plátanos, porque las lavanderas duermen… pero también cagan.

En Arévalo, a veintisiete de diciembre de 2018.
Luis José Martín García-Sancho.





martes, 25 de diciembre de 2018

CIGÜEÑAS PARA MAFALDA




CIGÜEÑAS PARA MAFALDA.

Desde ese día le miré con desprecio. No era nada. Nunca había hecho nada, nunca lo había intentado. Desde entonces me pareció un cobarde.
Todos en la clase se rieron de mi redacción, bueno casi todos, especialmente, mis amigas, eso es lo que más me dolió.
- No lo olvidéis -había gritado la maestra al finalizar la clase-, para el lunes la redacción sobre vuestro padre. Tiene que ocupar, al menos, media página del cuaderno de lengua.
Todas mis amigas escribieron que si su padre era un abogado que trabajaba en el mejor bufete de la ciudad, que si era el jefe de una importante empresa de la industria del automóvil, que si uno de los mejores cirujanos del hospital, que si el arquitecto que había construido el colegio… pero yo solo puse que mi padre se quedaba en casa haciendo la comida, fregando los suelos y los baños, lavando la ropa, planchando los pantalones, haciendo la compra… Aunque la profesora pidió silencio y respeto, mientras leía mi redacción podía oír los murmullos y las risitas de mis mejores amigas. Así que no pude acabar, el hipo del llanto impidió que continuara.
Dejé de hablar con él como lo hacía. Desde entonces ya no quise que me volviera a leer por las noches antes de dormirme. Empecé con alguna excusa: tengo sueño, estoy muy cansada, hoy no me apetece, quiero oír un rato música, mientras por los auriculares salía el sonido atenuado de un perreo, que era lo que más les gustaba a mis amigas. Y, cada mañana, rompí las figuras de papiroflexia que me dejaba en el desayuno al lado de la taza, hasta que dejó de hacérmelas.
Mamá solo le dijo que no me hiciera caso, que la adolescencia era así, que un día adoras a tus padres y al siguiente los odias. Luego me acercó hasta el cole y me dijo que el finde iríamos las chicas solas de compras. Y yo pensaba que tenía que haber hecho la redacción sobre mamá para igualarla a la de mis mejores amigas.
Ese mismo sábado pregunté a mamá que por qué se había casado, que padre era mucho mayor que ella. Me dijo que le conoció cuando estudiaba económicas, haciendo las prácticas en la empresa en la que él trabajaba. Que la ayudó mucho y sacó una buena nota. Padre era unos diez años mayor, salieron un par de días, pero la cosa quedó en el olvido.
Doce años después coincidieron nuevamente. Ella daba un curso de formación y empleo sobre contabilidad informatizada aplicada a la pequeña y mediana empresa y él era uno de los alumnos que acudían para mejorar en su puesto de trabajo. Ella había roto hacía poco con una relación un tanto dolorosa y padre supo consolarla, volvieron a salir. Primero un par de días, luego todos los fines de semana, después se fueron a vivir juntos. Luego nací yo, y a los tres años la empresa de padre quebró y se quedó en la calle con 48 años. Desde entonces se dedicó en exclusiva a la casa y a cuidar de mí.

Desde el derrame, padre es como un mueble, nunca he entendido por qué mamá no ha querido internarlo en una residencia. Hoy he roto con Eloy, mi pareja. No me había percatado antes de lo dominante que era o, peor aún, no había querido darme cuenta. Y he vuelto a casa de mis padres a ordenar mis ideas y, aunque no lo diga, en busca de algo de comprensión y consuelo materno.
Mamá se ha ido a trabajar muy temprano. No sé por qué he arrastrado la silla de padre por toda la casa, tal vez, en busca de recuerdos. Pero no he encontrado nada que me calmase. He entrado en mi cuarto y le he dejado aparcado junto a mi cama. Al curiosear entre los libros de la estantería, me ha llamado la atención uno que me resultaba especialmente familiar, de Mafalda.
Entonces he recordado que ese era uno de los que más me leía padre. Al sacarlo del estante y abrirlo, algo ha caído al suelo. Una figurita de papel, una cigüeña, de las que me hacía cada mañana. Estaba marcando una página en la que solo hay un dibujo: Mafalda en pie con el puño en alto grita “¡Basta!”.
Entonces he pensado en darle un beso, pero hace tanto tiempo que no lo hago, tanto tiempo que no le muestro ni un atisbo de cariño porque le veo como un fracasado, que no me he atrevido. Y mientras estaba pensando, he empezado a mover la cigüeña de papel igual que él lo hacía, haciendo batir sus alas.
Luego le he mirado, y he visto como una lágrima se deslizaba lentamente por su rostro inerte. Y, por un instante, me ha parecido que sonreía.

En Arévalo, a 21 de diciembre de 2018.
Luis José Martín García-Sancho.





domingo, 16 de diciembre de 2018

ME LO QUITAN DE LAS MANOS.





ME LO QUITAN DE LAS MANOS.
(Versión castiza y arevalense del “Bonito barato”)

“Enajenación onerosa de los Bienes Patrimoniales mediante subasta pública para la construcción de un Museo de Arte Contemporáneo”.
Enajenación onerosa es un término que significa traspasar el derecho de propiedad sobre una cosa a cambio de un precio, como ocurre en un contrato de compra venta. Por otra parte, el término onerosa significa pesada, molesta, gravosa.
Con este pomposo título el Ayuntamiento de Arévalo, el de usted, el mío, el de todos los arevalenses, se va a librar de la carga onerosa, es decir gravosa, pesada, molesta que supone una parte importante del Patrimonio que, como tal, pertenece a todos los ciudadanos de este histórico pueblo con título de ciudad que es Arévalo.
Y lo va a hacer con el antiguo Colegio de Santiago que empezó a funcionar como colegio de la Compañía de Jesús en el año 1595. Es decir, hace 423 años, o hace cuatro siglos y cuarto, por lo que se le conoce como colegio de los Jesuitas, donde se impartieron clases de gramática y latinidad durante casi dos siglos, hasta que en 1767 los Jesuitas fueron expulsados de la villa por orden real.
Más recientemente el histórico edificio ha funcionado como escuelas públicas durante una buena parte del siglo pasado. Nos contaba mi abuelo que a este colegio conocido como El Corralón, acudió hasta los doce años, es decir hasta 1914, edad en la que tuvo que ponerse a trabajar por necesidad, al ser hijo de viuda.
Con esta enajenación onerosa, pesada, molesta, gravosa, el Ayuntamiento de Arévalo, el de usted, el mío, el de todos los arevalenses, venderá por 600.000 euros el colegio junto a otros edificios anejos a la iglesia de San Nicolás, a la Fundación Adrastus-Lumbreras, con la intención de que ésta ponga en marcha un Museo de Arte Contemporáneo ubicado tanto en iglesia, como en colegio y edificios colindantes.

"Se vende colegio histórico de los Jesuitas. 
Razón Ayuntamiento de Arévalo."

Y, además, en el último pleno del 13 de diciembre, el Ayuntamiento, el de usted, el mío, el de todos los arevalenses, supedita una buena parte del presupuesto municipal para el próximo año a la venta de patrimonio, lo que significa, si no entiendo mal, que el gasto municipal, para el próximo año, en empleo, educación, cultura, deporte, infraestructuras, parques, jardines… queda condicionado a la venta de bienes patrimoniales o, dicho de otra manera, a la enajenación onerosa de los mismos.
Entonces, se podría decir que el Patrimonio Municipal, que es nuestra historia, nuestro arte, nuestra cultura, molesta a nuestro querido Ayuntamiento, le resulta una carga, y por eso se desprende de él mediante enajenación onerosa.
Pero, afortunadamente, aún queda mucho Patrimonio del que ir tirando los próximos años, para ir cumpliendo con los presupuestos municipales y así poder adoquinar parques, pagar deudas contraídas por la construcción de edificios como el de la plaza de toros, enderezar murallas inclinadas o inventar otras nuevas.
Así que no sería de extrañar que en próximos años en el cartel de enajenación onerosa de Patrimonio pudieran aparecer los siguientes anuncios de venta:

- Palacio de Gutiérrez Altamirano. (Anuncio ficticio).
Se vende palacio de la familia de Hernán Cortés con precioso balcón esquinado y con pasaje directo al Paraíso.
Razón: Ayuntamiento de Arévalo.

- Puente de Valladolid. (Anuncio ficticio).
Se vende ruina de puente de origen romano, apto para ser olvidado por el propietario.
Razón: Ayuntamiento de Arévalo.

- Puente de Medina. (Anuncio ficticio).
Se vende puente mudéjar con las dimensiones de una catedral gótica.
Razón: Ayuntamiento de Arévalo.

- Puente de los Barros. (Anuncio ficticio).
Se vende coqueto puente mudéjar de la baja edad media.
Razón: Ayuntamiento de Arévalo.

- Molino de Don Álvaro de Luna. (Anuncio ficticio).
Se vende antiguo molino harinero en un enclave natural único.
Razón: Ayuntamiento de Arévalo.

- La Alhóndiga. (Anuncio ficticio).
Se vende biblioteca infravalorada, situada en la antigua Alhóndiga de la Tierra de Arévalo y sus Sexmos.
Razón: Ayuntamiento de Arévalo.

- Casa de los Sexmos. (Anuncio ficticio).
Se vende la antigua Casa de los Sexmos en el “incomparable marco” de la Plaza de la Villa.
Razón: Ayuntamiento de Arévalo.


- Casa de Nicasio Hernández Luquero. (Anuncio ficticio).
Se vende la casa de un famoso escritor arevalense, en el conjunto histórico de la Plaza de la Villa.
Razón: Ayuntamiento de Arévalo.


- Arco del Alcocer. (Anuncio ficticio).
Se vende la única puerta fortificada de muralla que queda en pie en Arévalo, usada como cárcel en siglos pasados.
Razón: Ayuntamiento de Arévalo.


- Casa del Concejo. (Anuncio ficticio).
Se vende la Casa del Concejo de Arévalo lugar histórico de encuentros y desencuentros territoriales.
Razón: Ayuntamiento de Arévalo.


- Pinar de Arévalo. (Anuncio ficticio).
Se vende el Monte de Utilidad Pública número 25 de Arévalo, un espacio natural de valor incalculable.
Razón: Ayuntamiento de Arévalo.


- Parque Vellando.(Anuncio ficticio).
Se vende parque urbano, conjunto de pinos negrales singulares, listos para ser talados y vendidos como madera.
Razón: Ayuntamiento de Arévalo.


- Parque Gómez Pamo. (Anuncio ficticio).
Se vende parque urbano de estilo ramántico, recientemente adoquinado, asfaltado y desmochado con primor.
Razón: Ayuntamiento de Arévalo. 

Que nadie se preocupe ya que aún nos queda patrimonio gravoso del que desprendernos para “ir tirando” de presupuesto en los próximos años. Y así, poco a poco, el Ayuntamiento, el suyo, el mío, el de todos los arevalenses, se irá desprendiendo de esos edificios o espacios onerosos, es decir, molestos, gravosos, pesados, que pertenecen al Patrimonio histórico, cultural, artístico o natural de Arévalo, es decir pertenecen al común de todos los que somos y nos sentimos arevalenses. Y, de esta manera, con el paso del tiempo, Arévalo, la ciudad de un castillo, de los dos ríos, de los cuatro títulos, de los cinco linajes, de los siete sexmos y de las siete torres, se convertirá en el primer conjunto histórico-artístico de propiedad y gestión privada, porque poco a poco, año tras año, sus bienes patrimoniales se irán vendiendo por el procedimiento de enajenación onerosa.
Ya se ha dado el segundo paso con el Colegio de los Jesuitas, el primero fue hace más de cuarenta años con la venta y derribo del Palacio Real.

- Casa Consistorial.
Se vende la Casa Consistorial de Arévalo porque resulta muy costoso su mantenimiento.
Razón: Ayuntamiento de Arévalo. (Les atenderemos en el espacio multifuncional de la magnífica plaza de toros situada en la Avenida Emilio Romero). (Anuncio ficticio).

En Arévalo, a 16 de diciembre de 2018.
Luis José Martín García-Sancho.

Colegio de los Jesuitas, vendido por el Ayuntamiento a la Fundación Adrastus Lumbreras en 2018.

Palacio Real, vendido y demolido en la década de los 70 del pasado siglo.
Foto: Biblioteca Digital de CyL.



lunes, 10 de diciembre de 2018

MEMORIA







MEMORIA (asoneto)

Por qué te vas, amada compañera,
y abandonas a mis seres queridos,
por qué te llevas los muebles contigo
y vacías de trastos la cabeza.
Por qué esperas tranquila y con pereza,
entre los campos de ondulados trigos,
a que florezca el pino y el membrillo
y marchitas sus flores con maleza.
No habrá frutos, solo erial y vacío,
el olvido arruinará la cosecha
de recuerdos pasados y vividos.
No quedará nadie, pues nadie espera,
borrarás los senderos y caminos.
Por qué te vas y tan solo me dejas.

En Arévalo, a doce de octubre de 2018
Luis José Martín García-Sancho.





martes, 4 de diciembre de 2018

LA ARDILLA CURIOSA






Luis José Martín García-Sancho.

La ardilla roja es como un duende, se deja ver cuando quiere. Es más cola que cuerpo. Un roedor arborícola que, a diferencia de sus parientes ratas y ratones, no suele causar desagrado a los humanos, al contrario, es raro que alguien se asuste de una ardilla.
Además, a este animal le tengo una especial simpatía porque se podría decir que es el causante de mi afición por natura. El hecho de ver montones de piñas roídas al pie de algunos pinos despertó en mí el interés por la vida silvestre, aunque, imagino que esa curiosidad estaba latente desde el principio de mi vida y este tipo de estímulos la despertaron.
Hace unos días, estando de paseo por El Soto, oí una serie de silbidos cortos y repetitivos que no identificaba con ninguna especie de ave, procedían de una chopera cercana. En poco tiempo descubrí que quien los emitía era una ardilla roja, que trepaba por el chopo tanto cabeza arriba como cabeza abajo y, seguramente, intentaba llamar la atención a otro individuo que se encontraba más abajo, al cual yo no llegaba a ver. Lo que no sabía era si esa serie de gritos eran persuasivos, es decir, para defender el territorio ante otra ardilla invasora o, simplemente, de alerta al haber descubierto mi presencia.

Hembra adulta de ardilla roja. "Trepaba por el chopo tanto cabeza arriba como cabeza abajo".

Busqué por la parte baja de los chopos y pronto descubrí el motivo de tal algarabía. Un cachorro de ardilla se escondía entre las ramas bajas y me miraba tranquilo, mientras la madre repetía una y otra vez los gritos de alarma. Es como si le estuviera diciendo: “sube ahora mismo hasta aquí, no te fíes de ese animal que, aunque parezca torpe, te puede matar”.
Hasta aquí todo normal, dentro de las leyes o costumbres animales aprendidas, donde las posibles presas alertan a sus semejantes sobre la presencia de un potencial depredador. Pero lo más curioso o anómalo, era que aquel cachorro no hacía caso a los gritos de la madre, al contrario, permanecía inmóvil observándome tranquilo, incluso, en uno de los momentos de más griterío materno, descendió aún más para mirarme directamente a los ojos. Durante esos instantes nuestras cabezas estaban a la misma altura.

Cachorro de ardilla roja. "Durante esos instantes nuestras cabezas estaban a la misma altura".

La madre conocía de lo que es capaz mi especie, pero el cachorro no, desconocía la irracional violencia humana hacia sus vecinos, una violencia que no es alimenticia, ni siquiera de supervivencia. Simplemente, una violencia destructiva cuyo único fundamento es la destrucción en sí misma.
Porque hay conductas en natura que, a primera vista, nos pueden parecer de violencia extrema, incluso, repulsivas, pero tienen su por qué. Cuando escasea la comida, el pollo mayor de águila imperial mata a su hermano menor en el nido para que sus padres lo ceben solo a él. Con esta conducta, que se conoce con el nombre de cainismo, el hermano mayor asegura su supervivencia. También, cuando un macho de león conquista el territorio de otro macho, lo primero que hace es matar a la camada de su rival, para que las hembras entren nuevamente en celo y para no malgastar energías en cachorros que tienen genes diferentes a los suyos.
Pero, aunque en la especie humana no se producen este tipo de conductas, se han generado otras nuevas que nada tienen que ver con la supervivencia. El mal llamado “instinto venatorio” es un claro ejemplo de lo dicho ¿Cuál es la finalidad de matar a un animal libre en el campo? En nuestra sociedad el cazador no cobra una presa para dar de comer a la familia. La alimentación de la prole no depende de lo que los progenitores maten o dejen de matar en el campo sino, más bien, del dinero que aporten con su trabajo. Entonces, el acto de matar a un animal de esta forma individualizada es más una diversión que un acto alimenticio. Hoy en día, para muchas personas, matar es una forma de ocio, se paga por matar, hasta el punto de que, en muchas ocasiones, se pueden llegar a pagar auténticas fortunas por cobrar una sola pieza. Lo que resulta contradictorio es que con tal cantidad de dinero se podrían alimentar varias familias durante varios años.
Todo esto se me pasaba por la cabeza durante los breves segundos en que la mirada del cachorro de ardilla coincidía con la mía a escasos metros de distancia. Así que me agaché hasta el suelo, cogí un pequeño palo y lo lancé a una rama cercana. Ante esta agresión, el cachorro subió raudo y ágil hacia donde se encontraba su madre y, juntos, se perdieron por las altas copas de los chopos cercanos.
Con esto, seguramente, la pequeña ardilla aprendió que la llamada de alerta de la madre era real y que, aunque yo parezca una persona inofensiva, mi especie no lo es.

En Arévalo, a uno de octubre de 2018.

Texto y fotos: Luis José Martín García-Sancho.

Publicado en la Llanura 114, en noviembre de 2018.

Hembra adulta de Ardilla roja. Nótense los largos penachos  de pelo en de las orejas.

Cachorro de Ardilla Roja. Aún no tiene los largos penachos de las orejas.

Restos de piñas de pino resinero  que han sido roídas por una ardilla, para sacar los piñones.



martes, 27 de noviembre de 2018

ARÉVALO EN PUERTAS


DE PUERTA EN PUERTA POR ARÉVALO



Foto 1: Puertas características de la plaza de la Villa



Luis José Martín García-Sancho.

La palabra puerta proviene del vocablo latino porta que significa entrada. Aunque, concretamente, la puerta de la casa era el ostium domus, porta, como entrada, es un término con un significado más amplio y por eso varias palabras actuales que hacen referencia a la puerta o entrada de un edificio o de una construcción mantienen esta raíz: puerta, portada, portal, portalón, portón, portillo…
Sea como fuere, en este reportaje, vamos a ir descubriendo varios elementos, generalmente de madera, que hacen las veces de entrada tanto a las casas, como a las casonas, palacios, iglesias y, también, a los corrales, paneras, almacenes, cocheras… por estas últimas vamos a empezar.


1. Puertas carreteras:

Así se conocen a las puertas que dan acceso a los corrales, paneras o cocheras. Reciben esta denominación porque era por donde entraban y salían los carros en tiempos no tan pretéritos o, por extensión, los carruajes, es decir, carros, carretas, coches, calesas…
Son puertas de dos hojas o portones y que, por regla general, al menos uno de ellos posee una puerta más pequeña o portillo para permitir el paso de personas o ganado sin necesidad de abrir el portón.
Estas puertas de madera de grandes dimensiones están desapareciendo de nuestros pueblos y ciudades, ya que están siendo sustituidas por otras menos pesadas y funcionales realizadas en metal o fibra.
Veamos algunos ejemplos de las pocas puertas carreteras que van quedando en Arévalo:

Foto 2: Puerta carretera en la calle Bajada al Puente de Medina, 3.

Foto 3: Puerta carretera en la calle de la Garbanza, 18.

Foto 4: Puerta carretera en la calle Juan II, 24.

Foto 5: Puerta carretera en la calle del Candil, 3.

Foto 6: Puerta carretera en la calle San Martín al Cementerio, 6.

Foto 7: Puerta carretera en la calle Nicasio Hernández Luquero, 13.

Foto 8: Puerta carretera en la calle Palacio Viejo, 11. 

Foto 9: Puerta carretera en calle del Obispo, 4.

Foto 10: Puerta carretera en calle de San Ignacio 4.

Foto 11: Puerta carretera en calle Figones, 4.

Foto 12: Puerta carretera en calle Figones, 5.

Foto 13: Puerta carretera en Plaza de Santo Domingo.

Foto 14: Puerta carretera en la plaza del Paraíso, 11.

Foto 15: Puerta carretera en la calle Larga, 32.

Foto 16: Puerta carretera en la calle de los Descalzos, 8.

Foto 17: Puerta carretera en la calle de los Descalzos, 22.

Foto 18: Puerta carretera en la calle Capitán Luis Vara, 8.

Foto 19: Puerta carretera en La calle Arco de Ávila, 21.

Foto 20: Puerta carretera en la calle de los Descalzos, 55.

Foto 21: Puerta carretera en la calle Adoberas, 28.

Estas son otras puertas carreteras de menores dimensiones que dan también acceso a cocheras, patios o paneras.

Foto 21: Puerta carretera o portón en la Plaza de San Pedro, 4.

Foto 22: Puerta carretera o portón en la calle del candil, 5.

Foto 23: Puerta carretera o portón en la calle Ramón y Cajal 11.

Foto 24: Puerta carretera o portón en la calle de la Alhóndiga, 9.

Foto 25: Puerta carretera o portón en la calle Entrecastillos, 10.

Foto 26: Puerta carretera o portón en la calle Eusebio Revilla, 6.

Foto 27: Puerta carretera o portón en la calle San Antón, 30.

Foto 28: Puerta carretera o portón en la calle de los Descalzos, 68.

Como se aprecia en las fotos, casi todas estas puertas son antiguas, seguramente centenarias. Si bien dentro de ellas hay alguna más moderna que ha querido conservar el estilo de las viejas puertas carreteras que están siendo sustituidas por puertas de chapa:

Foto 29: Puerta carretera de chapa en la calle Cuestas de Foronda.

Foto 30: Puerta carretera de las antiguas cocheras de la Hostería del Comercio en la calle Principal de la Morería. Hasta hace poco estas puertas eran de madera.



2. Puertas de casa con historia.

A continuación vamos a ver algunos ejemplos de puertas de casa, que nos pueden servir de ejemplo de cómo se construían antes las entradas a las viviendas. Las muestras son muy variopintas con diferentes formas de umbral o quicio, unas con arco de ladrillo, otras con viga de madera, otras con la fachada enfoscada. Pero todas ellas con el denominador común de la madera como material principal de la puerta. Puertas lisas, puertas con elementos tallados, otras combinando forja… Puertas de una sola hoja, de dos, otras con portillos. Puertas pequeñas y funcionales, portones sencillos y elegantes... Puertas con cuarterones que ocultan cristales, otras macizas y sólidas.
Las puertas que se muestran a continuación solo pretenden ser una pequeña muestra de aquellas puertas de antaño relacionadas, en cierta forma, con el mudéjar civil arervalense, al que, sin duda, complementan. Por supuesto no están todas las que son, sería casi imposible, pero, de lo que no cabe duda, es de que sí son todas las que están.

Veamos algunas:

Foto 31: Puerta en la calle de Santa María, 13.

Foto 32: Puerta en la calle de Santa María, 3.

Foto 33: Puerta en la calle de Santa María, 6.

Foto 34: Puerta en la calle de Santa María, 15.

Foto 35: Puerta en la calle de Santa María, 18.

Foto 36: Puerta en la calle de Santa María, 20.

Foto 37: Puerta en la calle de Santa María, 20.

Foto 38: Puerta en la plaza de la Villa 20.

Foto 39: Puertas en la plaza de la Villa 21.

Foto 40: Puerta en la plaza de la Villa 19.

Foto 41: Puerta en la plaza de la Villa 2.

Foto 42: Puerta en la plaza del real 4.

Foto 43: Puertas en la plaza del real 2.

Foto 44: Puerta en la calle del Real 1.

Foto 45: Puerta del Arco de la Cárcel.

Foto 46: Puerta en calle del Mortero, 4.

Foto 47: Puerta en calle del Mortero, 3.

Foto 48: Puerta en calle Entrecastillos, 18.

Foto 49: Puerta en calle Figones, 4.

Foto 50: Puerta en calle Figones, 9.

Foto 51: Puerta en calle Larga, 34.

Foto 52: Puerta en la calle Nicasio Hernández Luquero, 4.

Foto 53: Puerta en la plaza del Arrabal,6.

Foto 54: Puerta en la Plaza Ángela Muñoz, 2.

Foto 55: Puerta en calle de los Descalzos, 22.

Foto 56: Puerta en la calle Larga, 36.

Foto 57: Puerta en la calle Sombrereros, 4.

A veces las puertas de edificios de nueva construcción recrean con muy buen gusto la antigua factura de los viejos edificios mudéjares:

Foto 58 a: Puerta en la Plaza Teso Viejo, 18.

Otras veces viejas puertas de madera son reconvertidas, con discutible gusto, en modernas entradas:
Foto 58 b: Puerta en la calle Ángela Muñoz.



3. Portadas:


Algunos palacios o grandes casonas tienen interesantes portadas que han perdurado a lo largo de la historia. En todos ellos se mantiene, a pesar de las reformas sufridas, la entrada principal del edificio con su puerta o portón de madera, aunque, como veremos, en alguno de estos edificios ha sido sustituida por otra de las mismas dimensiones pero en metal o, incluso, ha sido tapiada. 


Foto 59: Portada de la Casa de los Sexmos en la plaza de la Villa.


Foto 60: Portada del palacio de Montalvo en la calle Arco de Ávila, 7.

Foto 61: Portada del convento de las Montalvas en la calle Capitán Luis Vara.

Foto 62: Portada de la Alhóndiga en la calle de la Alhóndiga.

Foto 63: Portada de la casa de Milicias Concejiles en la calle larga. 

Foto 64: Portada del palacio de Ballerteros Ronquillo en la calle de Santa María.

Foto 65: Portada de las Paneras Reales en el paseo de la Alameda.

Foto 66: Portada del Hospital de San Miguel en la plaza de Ángela Muñoz.

Foto 67: Portada del Ayuntamiento en la plaza del Real.

Foto 68: Portada de la Casa del Concejo en la plaza del Real.

Foto 69: Portada del palacio de Osorio en la plaza de San Andrés.

Foto 70: Portada del palacio del general Ríos en la plaza de San Pedro.

Foto 71: Portada del palacio de Cárdenas en la plaza del Salvador.

Foto 72: Portada Sur de la iglesia de Santo Domingo en la plaza de Tello.

Foto 73: Portada del palacio de Sedeño en la calle de Santa María.

Foto 74: Portada del palacio de Gutiérrez Altamirano en la calle Larga.

Foto 75: Portada del castillo de Arévalo.

Foto 76: Portada de una casona en la plaza de Santo Domingo.

Foto 77: Portada de una casona en la plaza de Tello.

Foto 78: Portada de una casona en la plaza de Tello.

Foto 79: Portada de una casona en la plaza Ángela Muñoz.



4. Puertas y portones de casonas y palacios

No solo los palacios tienen notables portones. Ahora veremos alguna de estas grandes puertas con más detalle:

Foto 80: Calle Canales con el portón de una casona al fondo.

Foto 81: Portón en la calle larga, 16.

Foto 82: Portón en la calle Nicasio Hernández Luquero, 11.

Foto 83: Portón del palacio de Valdeláguila en la calle Principal de la Morería, 2.

Foto 84: Portón en la Plaza de Tello, 4.

Foto 85: Portón del Ayuntamiento en la plaza del Real 12.

Foto 86: Portón de la Casa del Concejo en la plaza del Real, 20.

Foto 87: Portón del palacio de Osorio en la plaza de San Andrés, 1.

Foto 88: Portón de la Casa de los Sexmos en la Plaza de la Villa, 1.

Foto 89: Portón de una antigua posada en la en la calle de de San Juan, 25.

Foto 90: Portón en la plaza de Santo Domingo, 7.

Foto 91: Portón de la oficina de Turismo en el Arco de la Cárcel.

Foto 92: Portón del Colegio Público La Moraña en la calle de los Descalzos.



5. Elementos accesorios en puertas y portadas.


Las puertas, los portones y las portadas, algunas veces son sencillas y sin ornatos, y en otras ocasiones presentan adornos sencillos que añaden algo de belleza al edificio.
La madera a veces es tallada con figuras o molduras. Los elementos metálicos de la puerta son adornos en sí: cerraduras, cerrojos, llamadores, mirillas, tiradores, tapa clavos… hacen que cada puerta sea diferente. A veces las puertas se combinan con elementos de forja, tanto en las partes bajas como en las altas.
Las portadas combinan diferentes ornatos, siendo los más comunes en casonas y palacios los escudos de la familia, generalmente labrados en granito, que son el signo de identidad de la casa.

Veamos ahora estos pequeños detalles que diversifican y diferencian las entradas de las casas: 

- TALLAS


Foto 93: Simpático detalle de una talla de madera en una puerta de la plaza de Ángela Muñoz, 2.

Foto 94: Detalle de una la fina talla en una puerta de la calle Larga, 36.

Foto 95: Motivo tallado en una puerta de la Calle Nicasio Hernández Luquero, 11.

Foto 96: Motivo tallado en una puerta de la Calle Nicasio Hernández Luquero, 11.

Foto 97: Molduras y motivos tallados y herrajes en la plaza del Arrabal, 6.

- HERRAJES:

- CERRADURAS Y CERROJOS


Foto 98: Cerradura en una puerta de la calle de los Descalzos, 22.

Foto 99: "cerrojo" de palo en una puerta de la calle Ramón y Cajal.

Foto 100: Cierre de una vieja puerta carretera de la calle de los Descalzos, 55.

Foto 101: Cerradura, tirador y tapa clavos en una puerta de la calle del Mortero.

Foto 102: Cerradura y tirador en una puerta de la Plaza Ángela Muñoz, 2.

Foto 103: Cerradura en una puerta de la calle Santa María, 15.

Foto 104: Cerraduras en una puerta de la calle Santa María, 20.

Foto 105: Cerradura y cerrojo en la puerta de la Oficina de Turismo.

- MIRILLAS, TIRADORES Y LLAMADORES

Foto 106: Llamador en forma de mano, uno de los más habituales, en la Plaza de Santo Domingo.

Foto 107: Llamador en forma de mano en la calle de Santa María, 15.

Foto 108: Llamador de mano y mirilla circular en la calle Nicasio Hernández Luquero.

Foto 109: Llamador en forma de mazo en la plaza del Arrabal, 6.

Foto 110: Llamador en forma de mazo y curiosas tallas en la plaza Ángela Muñoz, 2.

Foto 111: Llamador en forma de león en la calle de los Descalzos, 22.

Foto 112: Mirilla y tapa clavos en la calle Eusebio Revilla, 2.

Foto 113: Llamador, mirilla y tapa clavos en la calle San Juan, 25.

Foto 114: Tirador y cerradura y detalles tallados en plaza Ángela Muñoz, 2.

Foto 115: Tirador en la plaza Santo Domingo.

Foto 116: Llamador en forma de arpa en plaza del Arrabal, 27.

- TAPA CLAVOS:

Los tapa clavos de hierro pueden ser muy sencillos o pequeñas obras de arte de forja:


Foto 117: Tapa clavos, nudos y vetas de una vieja puerta carretera en la calle de los Descalzos, 55.

Foto 118: Artísticos tapa clavos en la puerta del palacio del General Ríos en la plaza de San Pedro.

Foto 119: Detalle de herrajes en la puerta del palacio del General Ríos en la plaza de San Pedro.

Foto 120: Artísticos tapa clavos del palacio de Sedeño En la Calle Santa María.

Foto 121: detalle de tapa clavos del palacio de Sedeño En la Calle Santa María.

Foto 122: detalle de herrajes del palacio de Sedeño En la Calle Santa María.

Foto 123: Tapa clavos en la puerta carretera de la calle Palacio Viejo.

Foto 124: Detalle de tapa clavos y quicio con vigas de madera en una puerta carretera de la calle del Candil.

Foto 125: Tapa clavos y herrajes en una puerta de la calle Entrecastillos, 10.

Foto 126: Tapa clavos y herraduras de la calle Entrecastillos, 18.

Foto 127: Tapa clavos y herradura de la calle San Juan, 25. En el Restaurante "La Posada", antigua Posada del Segoviano. La Herradura en la puerta puede ser un símbolo de las antiguas Posadas que alojaban a las caballerías y a sus dueños.

 FORJA:

Foto 128: reja de forja en la parte baja y alta de la puerta en la calle Nicasio Hernández Luquero, 4. La parte de abajo es abatible y en la de arriba de leen las iniciales "M" "M" a los extremos y en el centro el año 1914.

Foto 129: reja de forja en la parte alta de la puerta en la plaza del Arrabal, 6. El Año será el de la construcción de la puerta.

Foto 130: reja de forja en la parte alta de la puerta en la calle Sombrereros, 1. En algunas puertas se hacen grabar en forja las iniciales de los propietarios: "GC".

- Otros detalles en portadas y puertas.

Foto 131: Escudo de Arévalo esculpido en granito en la portada de la Casa de los Sexmos en la plaza de la Villa.

Foto 132: Escudo de armas esculpido en granito en la portada de las ruinas del palacio de Sedeño en la calle de Santa María.

Foto 133: Escudo de Arévalo esculpido en granito en la portada de La Alhóndiga, donde puede leerse: "ALFONDIGA-AÑO DE 1729".

Foto 134: Detalle de la portada de las Paneras Reales, con dos escudos de Madrid y el Escudo Real en el centro, Por debajo de ellos y sobre el arco puede leerse la siguiente inscripción:
 "COSTEOSE ESTA OBRA POR EL REAL PÓSITO DE LA CORTE
I VILLA DE MADRID AÑO DE 1707".

Foto 135: Argolla de hierro junto a la puerta carretera de la plaza del Paraíso. Estas argollas servían para atar a las caballerías.

Foto 136: Argolla de hierro junto a la puerta carretera de la calle San Ignacio.


Foto 137: Eje bisagra que hace las veces de gozne en las puertas carreteras. 
En el Arco del Alcocer todavía se aprecia el agujero cilíndrico en la viga en el que se encajaba el eje de las puertas de la ciudad. 

Foto 138: Agujero cilíndrico en la viga del arco del Alcocer en el que se encajaba el eje de las puertas de la ciudad y que se cerraban cada noche después del toque de queda.


Foto 139: Antigua gatera en una puerta de la calle del Mortero.

Foto 140: Umbral de granito rebajado a la medida de las ruedas de los carros, en una puerta carretera de la calle Nicasio Hernández Luquero, 13. 

Foto 141: Bocín en la portada de las Paneras Reales en el paseo de la Alameda. 

Foto 142: Fachada de la puerta carretera del palacio de Valdeláguila, donde aún puede leerse: "COCHERAS DE LA H. DEL COMERCIO". Desde aquí salían los coches de caballos que iban a recoger a sus clientes a la estación.  


Cada puerta guarda una casa, con su historia, que es la de las personas que por allí pasaron a lo largo de los años. Las puertas se abren, pues, hacia el interior de las casas para unir su pasado con el presente, se abren hacia el futuro individual y colectivo de un pueblo, el de todos y cada uno de sus moradores.



En Arévalo, noviembre de 2018.
Textos y fotografías de Luis José Martín García-Sancho.


Portada sur del Alcocer, antigua puerta de la ciudad y la única que se conserva de las cinco con que contaba la muralla.

Arévalo es una ciudad abierta.