CICUTA
Como introducción, hagamos un
breve repaso de historia, que nunca viene mal.
Grecia
clásica:
Sócrates nació
en Atenas el año 470 a.C, es decir hace 2494 años. Fue el creador del método socrático: dos interlocutores se
formulan multitud de preguntas, para llegar a la aceptación o negación de una
hipótesis previa, planteada por uno de ellos sobre un determinado asunto,
generalmente de orden ético o moral. Con preguntas, intentan llegar a la verdad.
Fue maestro de Platón y este a
su vez de Aristóteles, siendo estos tres pensadores los máximos exponentes de
la filosofía de la antigua Grecia y, por extensión, de la universal.
A pesar de ello, fue acusado de inventar dioses nuevos y de corromper a la juventud por sus supuestas ideas contra la democracia, por lo que fue condenado a muerte.
Roma
clásica:
Séneca fue
uno de los filósofos más destacados e influyentes de la antigua Roma, nacido en
Corduba, la actual Córdoba, el año 4 a.C., es decir hace 2028 años. Esta importante
ciudad de la Hispania romana, fue fundada por el general Claudio Marcelo entre
los años 169 y 152 a.C., es decir hace casi 2.200 años, uniendo para ello
varios poblados indígenas cercanos.
Séneca fue
una figura muy relevante de la política romana y uno de los máximos exponentes
culturales de la Roma antigua y, por extensión, del pensamiento universal. Uno
de los mejores representantes del estoicismo,
corriente filosófica basada en un sistema de pensamiento lógico sobre el mundo
natural, según el cual las personas no podemos controlar lo que pasa a nuestro
alrededor, pero sí podemos controlar lo que pensamos sobre estos sucesos, lo
que cuestiona una sociedad ideal falsamente positiva.
Por su excepcional oratoria, fue
uno de los senadores más admirados durante los mandatos de los emperadores
Claudio y Nerón. Además, fue tutor y consejero de Nerón y gobernó como valido
suyo durante los primeros ocho años de su reinado, entre los años 54 y el 62 de
nuestra era.
Tres años más tarde, Séneca fue condenado a muerte por su
pupilo Nerón, por haber participado en una conjura contra el emperador, algo que
nunca se demostró.
Tanto en la antigua Grecia
como en Roma, había la costumbre de que personalidades de la importancia de
Séneca o Sócrates, si eran condenadas a muerte, no esperaran a la ejecución,
sino que se suicidaran tras recibir la sentencia.
Pero, ¿qué une a estos dos
importantes pensadores entre sí y con el título del presente artículo.
Hasta ahora comprobamos que
tanto Sócrates como Séneca eran dos pensadores importantes e influyentes en su
época y que ambos fueron condenados a muerte por sus ideas, tal vez de forma
injusta. Pero, ¿qué pinta la cicuta en todo esto?
La cicuta (Conium maculatum) en una planta herbácea de la familia de
las apiáceas, extensa familia también
conocida como umbelíferas, denominada así por su inflorescencia en forma de
paraguas o umbela.
Es una planta muy abundante en
Arévalo, en especial, en las riberas de los ríos Adaja y Arevalillo,
concretamente, en sus laderas, donde a veces forma manchas casi mono
específicas de la especie.
Se caracteriza por su tallo
recto y alto de color verde claro que, generalmente, presenta unas máculas
parduscas o violáceas. Estas manchas son las que dan nombre a la especie
“maculatum”, es decir manchado (con mácula). Este tallo puede llegar a medir
más de dos metros de altura. Es hueco, y seco da el aspecto de caña. De ahí le
vienen otros nombres, como cañaheja, cañota o cañeja. Las hojas nos recuerdan a
las del perejil, verdes, triangulares, divididas en múltiples foliolos.
Las flores, se agrupan en
inflorescencias en forma de paraguas: umbelas, que pueden medir unos 15
centímetros de diámetro. Son blancas, pequeñas, con cinco pétalos, cinco
estambres y un pistilo dividido en dos. El fruto es redondeado y contiene
pequeñas semillas de color gris oscuro o negro.
Todas las partes de la planta
son tóxicas. Contienen alcaloides como la coniína o cicutina que en altas
concentraciones son mortales.
Como ve, amigo lector, ya nos
vamos acercando para relacionar a Sócrates y a Séneca, con la mortalidad de la
cicuta. Pues en la antigua Grecia cuando se condenaba a muerte a una persona
distinguida, en lugar de lapidarla, sepultarla viva o arrojarla al vacío, como
podía pasar en el caso del pueblo llano, se le permitía que se suicidara con su
propia espada o envenenándose con cicuta. Los romanos que, además, podían
descuartizar vivo al condenado o crucificarlo, permitieron a sus personalidades
distinguidas condenadas a muerte, el “suicidio griego”, es decir, la ingesta de
cicuta.
Y esto es lo que une a
Sócrates y a Séneca con la cicuta, ya que los dos fueron condenados a muerte
por unos delitos poco o nada claros, se les permitió el suicidio y ambos
eligieron la ingesta de cicuta como
forma de morir dignamente. Sócrates se suicidó en el año 399 a.C., tenía 71
años. Y Séneca hizo lo propio en el año 65 d.C., a los 69 años de edad.
Dos de los personajes más
importantes de la historia universal unidos por una humilde planta, muy
abundante en Arévalo.
En Arévalo, a siete de julio
de 2024.
Luis José Martín
García-Sancho.


