lunes, 3 de agosto de 2026

ACTUACIONES PREVENTIVAS CONTRA GRANDES INCENDIOS.

 

Imágenes de Internet.


Crónica de un incendio terrible.

Decálogo de actuaciones preventivas.

El incendio se declaró el miércoles 22/07/2026 a las 13 horas en el término de Burgohondo, presuntamente, por el uso de maquinaria pesada que produjo varias chispas al abrir una pista en zona de alto riesgo y, por tanto, actividad no permitida. Las llamas se dirigieron rápidamente hacia la localidad de Navaluenga por el este, alcanzando también el término de Piedralaves por el sur.

Al día siguiente, jueves 23/07/2026, José Francisco Hernádez, delegado territorial de la Junta en Ávila y director del plan INFOCAL de la provincia (Plan de Protección Civil ante emergencias por incendios forestales en Castilla y León), declara que ha ardido una “masa de no excesivo valor”. Las declaraciones del delegado fueron que el incendio no había crecido y que, “respecto a la vegetación dañada, las llamas afectan principalmente a robledales, monte bajo, castaños y otras masas forestales, una masa arbórea de no excesivo valor". Declaraciones muy desafortunadas, irresponsables y peligrosas que se contradicen claramente con la seriedad de su cargo, con la evolución real del incendio y con la solicitud de incorporación a las tareas de extinción de la unidad militar de emergencias, UME. Es más, a pesar de la evolución del incendio, afirmaba que “el Valle del Tiétar no está en peligro”. 

Después se produjo la mayor catástrofe medioambiental en España desde que se tienen registros. Pues, en pocos días, el incendio arrasó unas 50.000 hectáreas de valioso patrimonio natural abulense, tanto en la vertiente norte de la sierra de Gredos del valle del Alberche, como de la empinada vertiente sur correspondiente al Tiétar, llegando incluso hasta Tierra de Pinares en Cebreros y uniéndose con otro gran incendio declarado en la vecina provincia de Madrid, en San Martín de Valdeiglesias, que juntos suman una extensión en torno a las 70.000 hectáreas.

Hubo que desalojar numerosas localidades tanto del Alberche como del Tiétar, donde se han perdido muchas casas y fincas rurales. Han muerto multitud de animales tanto domésticos como silvestres.

Antes de esto, el viernes 24/07/2026, el ministro del interior, Fernando Grande Marlasca, declara la emergencia de interés nacional para los incendios de Ávila y Madrid, para hacer frente a las tareas de extinción y protección de la población.

Entre los días 24 y 25 el incendio continúa fuera de control, con llamas saltando de copa a copa, especialmente en zonas mono específicas de pinar, lo que provoca que unas 30.000 personas tengan que ser evacuadas, y más de 9.000 confinadas en sus domicilios por la alta concentración de humo en el ambiente.

El domingo, día 26, se anuncia la declaración de zona catastrófica por parte del gobierno central.

Área arrasada por el incendio entre Ávila y Madrid, en total, unas 70.000 hectáreas calcinadas.

Las consecuencias: Áreas de enorme valor ecológico arrasadas por completo, desaparecidas, paisajes calcinados en comarcas con gran potencial turístico, miles de animales muertos, casas y fincas quemadas… una catástrofe provocada, según parece, por una imprudencia temeraria que hace plantearnos el futuro de zonas boscosas valiosas y habitadas, su planificación, el cambio en las políticas forestales que han demostrado ser erróneas, peligrosas e irresponsables. También, se debe tener muy en cuenta el riesgo que supone para la vida de las personas permitir la construcción de viviendas o urbanizaciones aisladas en suelo forestal.

Por otro lado, el tratamiento que se da en todas las noticias que he leído sobre daños humanos, es muy concisa y extremadamente fría. Casi imperceptible entre tantas hectáreas quemadas, entre tanta destrucción y desolación: hablan, sin dar ninguna importancia, de una trabajadora herida leve con quemaduras de segundo grado. Lo que no dicen las noticias, ninguna de ellas, es el horror que debieron pasar todos los bomberos forestales integrantes de cuadrilla de la compañera herida. Ni siquiera dicen las noticias que la persona herida, en realidad era, es, bombera forestal. Los hechos que las noticias no cuentan, ignoro el por qué, son terribles, ponen los pelos de punta. Esta cuadrilla, integrada por ocho personas, fue enviada con un camión Charlie, ese grande de bomberos, a un sitio muy peligroso. Ellos lo sabían, pero obedecieron órdenes, aunque las cuestionaron porque sabían que les enviaban a la muerte.

Y así fue, estuvieron a punto de morir. Tuvieron que parar el camión en una ladera muy empinada porque el fuego les tenía rodeados. Quizás la experiencia de estos bomberos forestales, les hizo tomar una buena decisión: parar en una zona con mucha retama y poco pino. Aun así, el fuego les pasó por encima. Imaginen, amigos lectores, la temperatura a la que estuvieron sometidos. Tuvieron que refugiarse detrás del camión que les hizo de parapeto y accionar el sistema de emergencia que llevan estos vehículos, que rocían agua por toda la carrocería. Y, especialmente, porque tuvieron la buena idea de utilizar una manguera, soltando agua en forma de paraguas y refugiándose todos debajo.

Afortunadamente, esos bomberos forestales, supieron utilizar, el terreno y los medios de que disponían para salvar su vida. Si esto mismo le hubiera ocurrido a una cuadrilla sin Charlie, ahora estaríamos lamentando varias muertes. Aunque eso no evitó que una de las integrantes de la cuadrilla sufriera quemaduras.


Muchas veces los bomberos forestales tienen más experiencia con el fuego que los mandos que les envían a una muerte segura. Porque, cuando las llamas pasaban por encima del camión, de un lado a otro de la pista forestal, pensaron que iban a morir. Y así se lo habían hecho saber, con anterioridad al mando que les ordenó ir a ese paraje, aunque al final obedecieron sus órdenes, tal vez, inexpertas y precipitadas.

Eso pasó, pero no se cuenta. Solo se habla de una trabajadora herida leve. Ignoro por qué se omite el resto de la información ninguneando a bomberos forestales que arriesgan su vida, cada vez que salen, por salvar la nuestra, por evitar que espacios únicos e irrepetibles desaparezcan. Pero no solo han sido los medios de comunicación, los primeros en menospreciarlos son los políticos de las comunidades autónomas para las que trabajan en tareas de extinción y prevención, en este caso, la Junta de Castilla y León.

Bien, dicho esto, ahora toca regenerar el espacio quemado, y espero que, gracias a la experiencia vivida, no se vuelvan a cometer los graves errores del pasado. Que el bosque quemado hoy no se vuelva a plantar igual mañana.

Este enorme incendio que tanto ha arrasado: espacios, especies, viviendas, ilusiones, planes de futuro… debe hacernos reflexionar y planificar para evitar que una catástrofe similar se vuelva a producir.

Por eso, me quedo y reproduzco para usted, amigo lector, algunas de las medidas que, en estos días, se han apuntado con la sensata intención de recuperar el espacio calcinado por las llamas evitando, al mismo tiempo, futuros incendios tan devastadores.

Este sería el decálogo de actuaciones después de un incendio forestal:

1- Los bosques que se queman hoy son el resultado de políticas forestales nefastas, que se llevaron a cabo antaño, muchas de ellas durante el franquismo, y que desgraciadamente aún prevalecen.

Actualmente, se prima el aprovechamiento maderero del monte. El único valor válido para los políticos y muchos técnicos de la administración, es el de metros cúbicos de madera convertidos en dinero, valor que prima sobre la biodiversidad o la seguridad de pueblos y personas. De ahí las lamentables declaraciones de José Francisco Hernádez, delegado territorial de la Junta en Ávila y director del plan INFOCAL de la provincia (Plan de protección civil ante emergencias por incendios forestales en Castilla y León), que he reproducido antes. ¿Dimitirá de su cargo?, ¿apostamos?

2- Se siguen plantando monocultivos de coníferas que arden muy rápidamente y con mucha virulencia, porque son más rentables a corto plazo que las frondosas. Por esta misma razón, no se hacen plantaciones en mosaicos, donde las frondosas, se alternen con las coníferas, pues es sabido que rodales anchos de encina, roble, quejigo, castaño, abedul, álamo temblón…, dependiendo de la altitud, del suelo o del relieve, pueden ralentizar el avance del fuego, incluso detenerlo. De hecho, algunos de los lugares que se han salvado de las llamas han sido bosques, vaguadas o arroyos con estas especies arbóreas.

Es por ello, que la regeneración de los espacios arrasados debe hacerse primando siempre la seguridad sobre el rendimiento económico de los mismos. Evitando plantaciones monoespecíficas de pinos, plantando mosaicos vegetales de gran extensión con roble, quejigo, castaño, abedul, álamo temblón, fresno, etc., porque está demostrado que estos bosques de frondosas, si no paran, ralentizan el avance de las llamas y, en gran medida, evitan el fuego de copas, sin duda el que tiene mayor poder de destrucción total.

Cuadrilla de bomberos forestales durante las tareas de extinción.


3- La ganadería extensiva ha desparecido. En cambio, hasta hace muy poco, el ganado pastaba libremente por el campo y era un signo de identidad del medio rural. Esto es una consecuencia directa de la implantación de macrogranjas, donde se explotan miles de cabezas de ganado estabuladas. La consecuencia es obvia, al no haber ganado pastando libremente por el campo, la vegetación herbácea crece muy rápidamente, se seca con el calor y sirve de combustible para la rápida expansión de los incendios.

Por ello es muy necesario para nuestros bosques el regreso de la ganadería extensiva, subvencionada, si fuera preciso, para hacerla rentable. Cabras, ovejas, vacas, caballos, cerdos, burros, deben volver a pastar por nuestros campos para evitar que las plantas herbáceas crezcan en exceso y se apoderen del sotobosque. Limitando este pastoreo en áreas muy valiosas o sensibles por la variedad de sus especies botánicas o endemismos.

4- Es muy necesario devolver el bosque al pueblo, a sus habitantes a través de sus ayuntamientos. Es preciso que se produzca un aprovechamiento comunal de los bosques, donde se impliquen los habitantes de los pueblos, como ocurre, por ejemplo, en comarcas de Soria. Este aprovechamiento forestal evitaría o reduciría mucho combustible en los bosques, pues serían los habitantes de los pueblos partícipes de los beneficios y, por tanto, responsables de su gestión.

5- A veces hay que tomar decisiones drásticas y primar el valor ecológico de un espacio o la seguridad de las personas, sobre los rendimientos económicos que ese espacio esté deparando a una comunidad autónoma o a un particular.

Como el calentamiento global es un hecho, es seguro que cada vez ardan más montes, especialmente las grandes superficies de pinares. En este caso, sería muy necesario “desplantar” la mayoría de los pinos, en aquellas áreas donde sea la única especie arbórea, para sustituirlos por amplios rodales de frondosas, como ya se ha explicado en el punto 2.

Y, por supuesto, que el bosque quemado hoy no se vuelva a plantar igual mañana, porque estaríamos cometiendo los mismos errores del pasado.

Por otra parte, sería conveniente hacer espacios accesibles para las brigadas de bomberos forestales que se encargan del mantenimiento de los bosques y del ataque rápido de incendios en su fase inicial. Pistas por las que se pueda acceder a espacios valiosos, aunque estén cerradas a los turistas, y cortafuegos útiles que permitan fijar contras si fuera necesario.

6- Sería muy beneficioso favorecer la existencia de grandes herbívoros silvestres, que también pastan en nuestros bosques, prados y retamales. Según la altitud o el relieve: cabra montés, ciervo, corzo. Incluso, reintroducir de forma controlada bisonte, oso o gamo, especies que existieron antaño y se extinguieron por la presión humana. Su presencia, aparte de indicar salud ambiental, puede significar un autocontrol de espacios a los que apenas llegue el ganado doméstico.


7- Actualmente, dados los horribles acontecimientos que se desencadenan cada año, los negacionistas del cambio climático deben ser considerados terroristas ambientales, personas muy peligrosas, en especial, si se trata de famosos o políticos de renombre. Por ello sería conveniente establecer penas de cárcel, en especial, cuando se trate de medidas o declaraciones irresponsables que puedan producir una catástrofe medioambiental y humana.

Igualmente, es muy necesario impedir que estos consagrados negacionistas del cambio climático o del calentamiento global, ejerzan cualquier tipo de cargo público relacionado con el medio ambiente o los incendios forestales y, en caso de que ya los ejerzan deben ser inhabilitados.


8- Referente al colectivo de bomberos forestales, es obligatorio su reconocimiento, y la mejora de sus condiciones laborales, pues son trabajadores esenciales con años de experiencia, responsabilidad y profesionalidad a sus espaldas. Pero este hecho irrefutable, es negado por las distintas comunidades autónomas, que les tratan con absoluto desprecio, subcontratando sus trabajos con empresas privadas que les tratan como a peones forestales, por lo que reciben, prácticamente, el salario mínimo interprofesional.

Sí, amigo lector, esos hombres y mujeres que se enfrentan directamente al fuego en condiciones de peligrosidad y penosidad indescriptibles, arriesgando su vida en cada salida que realizan, cobran menos que un socorrista, por ejemplo, muchísimo menos que un bombero urbano. Con el agravante de que muchos de ellos al terminar la campaña de incendios serán despedidos. Pues las administraciones autonómicas, en nuestro caso la Junta de Castilla y León, siempre a través de empresas privadas subcontratadas, prescinden de ellos de cara al mantenimiento de nuestros bosques en invierno.  


9- Es imprescindible que cambie radicalmente la percepción de nuestros espacios naturales. Se debe favorecer y permitir que los ayuntamientos formen parte de su conservación y mantenimiento. Hay que procurar la correcta información para que los habitantes de esos espacios naturales sean parte de la solución y no parte del problema ante la posibilidad de incendios forestales. Deben saber que los recursos producidos por un bosque pueden y deben ser utilizados por los habitantes de los municipios donde se encuentra.

Se debe informar que no está prohibida la utilización de algunos recursos naturales por las personas que habitan en los pueblos con suelo forestal, como la recogida de piñas o de leña. También se debe permitir su participación en plantaciones autorizadas de especies beneficiosas para el entorno.

10- Jamás debe autorizarse construir una vivienda o una urbanización en suelo forestal o rodeada de bosque, porque, en caso de producirse un incendio, puede poner en serio peligro a sus habitantes o a las personas que acudan a auxiliarlos.

Todos los núcleos urbanos rodeados de bosque, deben sufrir una drástica actuación en su entorno inmediato, para impedir que las llamas penetren en el pueblo en el caso de que se produzca un incendio. Para mayor seguridad de las casas y de sus habitantes, es preciso talar los árboles, especialmente si son pinos en una franja de 50 metros de ancha en torno al pueblo. También, si hubiera pinos en una franja de 150 metros en torno al núcleo de población, deberían ser “desplantados” y sustituidos por las especies de frondosas enumeradas en el punto 2, que se adapten al tipo de suelo, altitud y relieve.

Lo que se ha producido en los incendios de Burgohondo y Nava del Rey es un sinsentido, una catástrofe sin parangón. La desaparición de más de 70.000 hectáreas de suelo forestal de enorme valor ecológico.

Si no actuamos pronto, habrá otros incendios, peores incluso. Más destrucción. Habrá muertos. Pagaremos los errores del pasado. Regaremos las cenizas con nuestras lágrimas, en paisajes familiares devastados, irreconocibles. Lugares que tuvieron belleza, vida a raudales, convertidos en enormes cementerios.

Que el terrible incendio de Burgohondo nos sirva de punto de inflexión.

Es ahora.


Luis José Martín García-Sancho.

Tres de agosto de 2026.

 


Todas las imágenes han sido publicadas por de Internet.


 


sábado, 18 de julio de 2026

18 de julio.

 



18 de julio.

Hoy se cumplen 90 años del inicio de la guerra civil. Una contienda armada que causó la muerte a cientos de miles de españoles, inocentes en su inmensa mayoría, y que encumbró a sus causantes, culpables directos de la muerte de tantísimos inocentes.

También, hoy es el inicio de la represión, porque en muchos lugares a los que no llegó la guerra, es decir, en los que no hubo campo de batalla, como es el caso de nuestra tierra, se produjo una brutal represión que asesinó a cientos de miles de personas inocentes, por el mero hecho de ser, socialistas, republicanos o, simplemente, simpatizantes con la causa republicana. Este tipo de represión, por causa ideológica, se produjo en todo el territorio español, pero, de forma especial por su cuantía, en la zona sublevada, lo que más tarde dio en llamarse “nacional”.

Son muchos los bulos que se han creado para justificar esta terrible contienda fraternal y son muchas personas las que, aún hoy en día se los creen a pies juntillas. Por ejemplo, que el gobierno de la república era una dictadura comunista. Nada más lejos de la realidad: En el momento de declararse la II República española, España vivía un periodo aperturista. Salía de una dictadura que había sido impuesta conjuntamente por el general Miguel Primo de Ribera y el monarca Alfonso XIII, mediante un golpe de estado en septiembre de 1923. Durante la dictadura de Primo de Ribera se prohibieron todos los partidos políticos, excepto la “Unión Patriótica”, creada por el nuevo gobierno golpista.

Esta dictadura se prolongó entre 1923 y 1931, si bien, el último año, tras la dimisión de Primo de Rivera, la monarquía intentó su salvación desesperadamente mediante un periodo aperturista que se denominó “dictablanda”, en el que se fueron permitiendo de nuevo los partidos políticos. Después de aquella maniobra, en la que la monarquía pretendía perpetuarse, tras años de convivencia con la dictadura, que el décimo tercer Alfonso había promovido y defendido, la mayoría de los partidos eran de ideario republicano, tanto los de derechas como los de izquierdas, llegando todos ellos a firmar el pacto de San Sebastián, en agosto de 1930, cuyo principal objetivo era derrocar la monarquía de forma pacífica, e instaurar una república democrática y constitucional.

Finalmente, tras las elecciones municipales del día 12 de abril de 1931, en las que ganaron los partidos republicanos frente a los monárquicos, especialmente en las principales ciudades y capitales, el rey se ve obligado a renunciar a la corona, huyendo a Francia. Finalmente se declara la II República el 14 de abril de 1931, con Niceto Alcalá-Zamora, líder del Partido Radical Conservador, como presidente. Se crea un Gobierno Provisional, integrado por representantes de la izquierda, la derecha y nacionalistas, se amnistía a los presos políticos y se convocan elecciones generales para el 28 de junio de 1931, (por sufragio universal masculino, pues las mujeres, por aquel entonces, no tenían reconocido el derecho a voto, aunque sí podían presentarse como candidatas). Los comicios los ganan de forma abrumadora los partidos republicanos. Se proclaman las Cortes Constituyentes con una amplísima mayoría de representes electos de izquierdas, que, aun así, mantienen la presidencia conservadora y aprueban la Constitución el 9 de diciembre de 1931, manteniendo como primer presidente constitucional de la República al conservador Niceto Alcalá-Zamora, a pesar de que las fuerzas de izquierdas tenían sobrada mayoría absoluta.

Contitución de 1931, con Niceto Alcalá-Zamora, presidente de la República, en la portada.

El primer presidente del gobierno republicano, después de aprobar la Constitución, es Manuel Azaña, de Acción Republicana, apoyado por el PSOE, ganador de las elecciones, cuyos líderes más destacados eran Indalecio Prieto y Francisco Largo Caballero, y también por partidos nacionalistas. Durante su presidencia se aprueban importantes leyes de marcado carácter progresista, como la del divorcio, Reforma Agraria, Estatutos de Autonomía, el laicismo en la educación o la disolución de la Compañía de Jesús, pasando sus bienes al estado. También se proyecta la construcción de nuevas escuelas, con la intención de escolarizar a toda la población infantil y acabar con el analfabetismo, mal endémico de la sociedad española en aquel momento. Muchas de estas medidas son muy polémicas, por lo que su mandato, que solo dura dos años, es conocido como bienio reformista.

Todas estas leyes pretenden modernizar a la sociedad española haciéndola más justa e igualitaria, pero chocan frontalmente con los idearios de los partidos conservadores, el ejército y los de la Iglesia católica, hasta entonces unida al poder.  Se resisten a admitir el laicismo en la educación, el divorcio, la implantación del matrimonio civil, el reparto de tierras de algunos latifundistas, la mejora de condiciones laborales para la clase trabajadora, en especial la de los jornaleros del campo o los aires de independencia de grupos nacionalistas. ¿Le suena esto a algo, amigo lector?

La aprobación de estas medidas progresistas provoca el primer intento de golpe de estado el 10 de agosto de 1932, encabezado por el general Sanjurjo, conocido como la sanjurjada, que, finalmente, pudo ser reprimido por las fuerzas fieles al Estado, elegido democráticamente meses atrás y presidido por Manuel Azaña. El general golpista es condenado a muerte, pero el gobierno de Azaña le conmuta la pena por cadena perpetua.

Mientras tanto, en el Congreso se debate y, finalmente, se aprueba el derecho a voto de las mujeres. Las dos protagonistas son Clara Campoamor, del Partido Republicano Radical, liderado por Alejandro Lerroux, de ideología conservadora y favorable a la aprobación del voto femenino, y Victoria Kent, del Partido Republicano Radical Socialista, liderado por Marcelino Domingo, de ideología progresista, que se oponía al voto de las mujeres por el temor a que pudieran ser influenciadas por la iglesia católica, bastante reaccionaria a los cambios y partidaria de los partidos de derechas.

Por otro lado, en el campo, los trabajadores se desesperan por la lenta la implantación de las medidas de la reforma agraria, produciéndose varios levantamientos campesinos. El más grave, el de Casas Viejas, en Cádiz, en enero de 1933, donde murieron dos guardias civiles, un guardia de asalto y 23 campesinos.

Debido a esta tensión social, en septiembre del 33, Manuel Azaña, presidente electo del gobierno, presenta su dimisión a Niceto Alcalá Zamora, presidente de la República. Tras dos intentos de gobiernos conservadores, que no obtienen la confianza del Parlamento, se convocan elecciones generales para el 19 de noviembre de 1933, con la novedad de que las mujeres podrán ejercer su derecho al voto por primera vez.

Manuel Azaña, primer presidente del gobierno de la República.

Las sospechas de los grupos socialistas de que las mujeres, influenciadas por los curas desde el púlpito, inclinarían la balanza hacia las candidaturas conservadoras de corte católico, se hizo realidad: las elecciones las ganan por amplia mayoría los partidos conservadores de centro, derecha y extrema derecha. Niceto Alcalá-Zamora, como presidente de la República, ofrece la formación del gobierno al líder del Partido Radical, el conservador Alejandro Lerroux, que logra formar gobierno, apoyado en el Parlamento por José María Gil-Robles, líder del partido ultra conservador católico Confederación Española de Derechas Autónomas, conocido como la CEDA, que era el ganador de las elecciones. El gobierno apoyado por la CEDA es conocido como bienio radical cedista o bienio negro.

El gobierno de Alejandro Lerroux, presionado desde el congreso por los cedistas de Gil-Robles, paralizan todas las medidas de corte progresista aprobadas en el bienio reformista de Azaña. Lo que provoca importantes conflictos sociales que son reprimidos con dureza. También se paralizan las misiones pedagógicas impulsadas desde el anterior gobierno, que durante los dos primeros años de la Republica llevaron la cultura y el arte por multitud de pueblos españoles donde difícilmente llegaban obras de los grandes autores del teatro clásico español, películas de cine u obras de arte, en especial, copias de cuadros famosos y esculturas del museo del Prado a tamaño original.

Lo que más alteró los ánimos de la clase trabajadora fueron las rectificaciones a las reformas laborales del socialista Largo Caballero, anterior ministro de trabajo. También intentaron aprobar una contrareforma laboral, exigida por la patronal y prometida en las elecciones tanto por la CEDA de Gil-Robles, como por el Partido Radical Republicano de Lerroux. Pero la movilización de la clase trabajadora y la fuerza de los sindicatos como UGT y CNT, produjo una oposición frontal a las contrarreformas, con una oleada de huelgas.

La reforma agraria tuvo dos facetas importantes: por un lado, las expropiaciones a grandes terratenientes continuaron el ritmo previsto, pero la Ley de Amnistía aprobada por el gobierno de Lerroux, para perdonar a los que apoyaron el intento de golpe de estado del general Sanjurjo, devolvió a la nobleza todas las tierras confiscadas por el gobierno de Azaña. También, se consintió a los patronos agrarios que castigaran con el paro a los jornaleros que participaban en las protestas y que volvieran a bajar los salarios, que habían subido gracias a las medidas del anterior gobierno progresista. Una vez más el gobierno de derechas pisoteaba los derechos y mejoras conseguidos por la clase trabajadora y se ponía del lado de la minoría poderosa. Algunos de estos terratenientes gritaban a los jornaleros “¡Comed República!”, cuando les negaban el trabajo o expulsaban a los arrendatarios que cultivaban sus tierras.

La Ley de amnistía aprobada por el gobierno de Lerroux, calentó aún más los ánimos de la clase trabajadora, Por lo que Niceto Alcalá-Zamora, presidente de la República retiró su confianza a Alejandro Lerroux, que dimitió, y encargó formar gobierno a Ricardo Samper que formó el segundo gobierno conservador el 28 de abril de 1934.

Alejandro Lerroux.

Pero esto no eran más que formalismos. Mientras tanto, la mano dura represora de Salazar Alonso, ministro de la Gobernación, prácticamente terminó con el movimiento sindical campesino. Hubo más de diez mil detenidos, doscientos ayuntamientos de izquierdas fueron sustituidos por gestores de derechas, impuestos por el gobierno, hubo varias decenas de heridos entre la clase trabajadora y doce muertos.

Durante este bienio conservador también hubo fuertes enfrentamientos con partidos nacionalistas. Se paralizó el Estatuto de Autonomía del País Vasco y se intentó anular el Concierto económico, lo que provocó el enfrentamiento con multitud de ayuntamientos vascos, deteniendo a más de mil alcaldes y concejales, sustituyendo a decenas de ayuntamientos por comisiones gestoras de derechas.

En Cataluña, también se produjeron enfrentamientos entre viticultores trabajadores del campo y los terratenientes propietarios de las tierras que cultivaban. La CEDA de Gil-Robles, que había apoyado el gobierno de Lerroux y sus medidas represoras, acusó a Samper de ser demasiado blando con los campesinos, le retiró su apoyo en el Congreso y exigió su entrada en el gobierno de la República. Lo que motivó la dimisión de Samper el 4 de octubre de 1934. No había durado ni seis meses como presidente.

Niceto Alcalá-Zamora encarga formar gobierno a Alejandro Lerroux que es elegido presidente, de nuevo con el apoyo de la CEDA, pero, en esta ocasión con tres ministros de esta organización política de extrema derecha. Ante la pérdida de derechos y garantías laborales conseguidas durante el gobierno socialista, este nuevo giro hacia la extrema derecha reaccionaria e inmovilista, provoca la radicalización socialista, que convocan una huelga general revolucionaria que comenzaría el 5 de octubre a las 0:00 horas. El principal líder socialista en ese momento era Francisco Largo Cabalero, presidente del PSOE y secretario general de la UGT.

La revolución obrera tuvo poco éxito y desigual seguimiento. En la zona minera de Vizcaya se alargó hasta el 12 de octubre, donde murieron, al menos, 40 mineros abatidos por las fuerzas del orden.

En Cataluña, el presidente de la Generalitat proclamó el Estado Catalán dentro de la República Federal española, el 6 de octubre, pero esta medida no fue respaldada mayoritariamente por la clase obrera, pues no contó con el apoyo de la CNT, principal fuerza sindical en Cataluña. A pesar de la moderada intervención del ejército murieron ocho soldados y treinta y ocho trabajadores. El estatuto de autonomía fue suspendido, que no derogado definitivamente como exigía la CEDA.

Donde sí se produjo el intento de una auténtica revolución social fue en Asturias. Se ha denominado “Octubre Rojo”. La insurrección fue preparada con huelgas generales previas, y el aprovisionamiento de armas y explosivos procedentes de robos en algunas minas, con el adiestramiento de grupos armados en forma de milicias, que llegaron a contar con 20.000 obreros, casi todos mineros, los cuales ocuparon las cuencas del Nalón y del Caudal y lograron el control de Avilés y Gijón. En Oviedo lo intentaron sin conseguirlo por completo. El comité revolucionario dirigió las operaciones, pero se le escaparon de las manos algunos actos de violencia extrema, contra religiosos, propietarios y gentes de derechas. Fueron asesinados 34 religiosos, quemadas 58 iglesias y conventos y dinamitada la cámara santa de la catedral de Oviedo.

Francisco Largo Caballero, uno de los principales impulsores de la revolución de Octubre.


El Gobierno de Lerroux, encarga al general Franco frenar la rebelión, que termina con la rendición de los últimos insurrectos el 18 de octubre. Para ello utilizó unos 18.000 soldados, entre legionarios y militares regulares procedentes de África, que desembarcaron en Gijón el 7 de octubre, y varias columnas procedentes de León, Galicia y Santander, atacando el levantamiento obrero por los cuatro costados.

La represión gubernamental fue dura y sangrienta. Murieron unas 1.400 personas: 1.100 civiles y 300 soldados. Además, entre los insurrectos hubo más de 2.000 heridos y más de 30.000 detenidos de los que 23 fueron condenados a muerte, aunque solo se ejecutó a dos de ellos, pues el presidente de la República conmutó la pena a 21 de ellos por cadena perpetua. Algunos de los 1.100 civiles muertos fueron previamente torturados y después ejecutados sin juicio ni garantías. Ahora se cree que el general Franco estaba probando en Asturias el aparato represor que dos años después puso en práctica en toda España.

La derrota de la revolución de octubre, dio a la CEDA alas para intentar conseguir la presidencia del gobierno de la República y eliminar las medidas reformistas progresistas del gobierno de Azaña. En abril de 1935 los tres ministros de la CEDA provocaron una nueva crisis de gobierno al negarse a aprobar la conmutación de la pena de muerte a dos de los dirigentes socialistas de la revolución de Asturias, presentada por Niceto Alcalá-Zamora, como bien sabemos, presidente de la República. Alejandro Lerroux, el 6 de mayo de 1935, se ve obligado a formar un gobierno con cinco ministros de la CEDA, mayoría suficiente para hacer y deshacer a su antojo en el consejo de ministros. Quedando relegado el presidente del consejo de ministros, Lerroux, a una simple figura de paja.

Entonces, sí empiezan a tomar de forma severa medidas contra las reformas progresistas e igualitarias de la época de Azaña, devolviendo a patronos y terratenientes los derechos perdidos. De hecho, Nicasio Velayos, ministro de agricultura y encargado de la llamada Ley para la Reforma de la Reforma Agraria, aprobada el 1 de agosto de 1935, era uno de los grandes terratenientes de España. 

Además, más de 2.000 ayuntamientos socialistas y de izquierdas fueron sustituidos forzosamente por comisiones gestoras nombradas por gobierno de extrema derecha. Los más perjudicados, trabajadores y jornaleros que tuvieron que aceptar salarios más bajos para poder trabajar o el aumento de horas laborales. Un enorme e injusto retroceso social y laboral. Miles de obreros fueron despedidos por haber participado en alguna huelga o, simplemente, por pertenecer a un sindicato. De nuevo el gobierno convertido en la oligarquía del plutócrata aplastando a la clase trabajadora.

Militarmente, se reforzaron las relaciones del ejecutivo con el ejército, adjudicando a militares fieles al ideario ultraderechista y de dudosa lealtad a la República, puestos clave en el organigrama militar: El general Mola fue el jefe militar del ejército en Marruecos. El general Fanjul fue nombrado subsecretario del ministerio de Guerra, cuyo ministro era el propio líder de la CEDA, Gil-Robles. Y el general Franco ocupó el cargo de jefe del Estado Mayor del Ejército, como recompensa a la cruel represión que dirigió en la revolución de Asturias. Por otro lado, los militares fieles a la república fueron apartados de sus cargos o represaliados.

La extrema derecha encabezada por Gil-Robles quiso reformar la Constitución de 1931, pero no contó con los apoyos necesarios en el Congreso, lo que provocó una crisis de gobierno. Niceto Alcalá-Zamora, como presidente de la República, sustituyó al presidente del Consejo de Ministros, Alejandro Lerroux, por un empresario liberal de su confianza, Joaquín Chapaprieta, formando un nuevo gobierno radical-cedista que mantenía como ministros a Lerroux y a Gil-Robles.  

Pero fue muy efímero. El 25 de octubre Lerroux se ve obligado a dimitir, salpicado por la corrupción del estraperlo. El resto de ministros radicales lo harían poco después, en noviembre, salpicados también por la corrupción en el comercio con las colonias españolas en África.

José María Gil-Robles retira su apoyo al gobierno de coalición y exige al presidente de la República, que lo nombre presidente del Consejo de Ministros. Pero Niceto Alcalá Zamora se niega a otorgar tanto poder a un partido de extrema derecha que no había proclamado su lealtad a la II República y encarga formar gobierno a Portela Valladares, liberal de su confianza que, el 15 de diciembre de 1935, forma un nuevo gobierno que no logra la confianza de las Cortes. Por lo que, ante este callejón sin salida, Alcalá-Zamora se ve obligado a disolver las cortes el 7 de enero de 1936 y convocar elecciones generales para el 16 de febrero, que, en esta ocasión fueron ganadas por una coalición formada por los principales partidos de izquierdas.

José María Gil-Robles

La coalición de partidos de la izquierda republicana y socialista, encabezada por Manuel Azaña, se denominó Frente Popular. Estaba formada principalmente por su propio partido, Izquierda Republicana, el PSOE de Indalecio Prieto y Largo Caballero, y el Partido Comunista de España de Dolores Ibárruri, la Pasionaria, entre otras fuerzas republicanas de ideario socialista o socialdemócrata. Cerrándose definitivamente la coalición el 15 de enero de 1936.

Las elecciones del 16 de febrero tuvieron una gran participación, en torno al 75%, la mayor del periodo republicano. Quizás los anarquistas de la CNT tuvieron algo que ver, ya que aconsejaron a sus afiliados y simpatizantes que acudieran a votar, en lugar de la abstención recomendada en comicios anteriores. Ganó el Frente Popular obteniendo la mayoría absoluta con 267 escaños, frente a los 156 de la derecha radical-cedista y a los 41 del centro apoyados por Alcalá-Zamora. Otras fuerzas de corte fascista como la Falange Española y de las JONS, encabezada por José Antonio Primo de Ribera, hijo del anterior dictador, consiguieron muy pocos votos y no obtuvieron ningún diputado.

Ante esta clara y abrumadora victoria de la coalición de fuerzas de izquierdas, José María Gil Robles pide al presidente en funciones del Gobierno, Portela Valladares, que declare el estado de guerra y anule el resultado de los comicios, una pataleta recurrente de la extrema derecha cuando los resultados no les favorecen. También el general Franco, Jefe del Estado Mayor del Ejército, ordena a los mandos militares que declaren el estado de guerra, con lo cual el poder pasaría directamente a las autoridades militares.

Francisco Franco.

Pero, afortunadamente, ambos son desautorizados rápidamente por el presidente en funciones. Que, ante tales intentos de la ultra derecha católica de la CEDA, como de los más altos cargos militares de usurpar el poder a través de un golpe de fuerza, adelanta el traspaso de poder, previsto para el 1 de marzo al 19 de febrero, momento en el que Manuel Azaña forma un nuevo gobierno ya pactado previamente con todas las fuerzas integrantes del Frente Popular.

Ante el riesgo de golpe de estado, una de las primeras decisiones del nuevo gobierno es alejar del poder a los militares contrarios al ideario republicano. Goded es enviado a Baleares, Franco a Canarias, Mola a Pamplona y otros como Fanjul quedan en situación de disponibles. Medidas excesivamente laxas, que no sirvieron para apartar el fantasma de un golpe de estado que acabara con la República, la Democracia y la Constitución.

Varias fueron las decisiones, pactadas previamente por todas las fuerzas de izquierdas y tomadas rápidamente por el nuevo gobierno. Entre ellas, la amnistía a todos los condenados por la revolución obrera de octubre, que supuso la libertad para unos treinta mil presos políticos y sociales. También se repuso en sus puestos a los alcaldes y concejales elegidos democráticamente en 1931 y suspendidos de sus cargos durante el bienio negro. Y obligó a la patronal a readmitir en sus puestos de trabajo a los obreros despedidos a consecuencia de la revolución de octubre. También se repuso en sus funciones al Parlamet de Cataluña y a todos los políticos encarcelados y a los alcaldes y concejales de pueblos y ciudades vascas que habían sido apartados de sus cargos electos. Es decir se restableció rápidamente la normalidad democrática y constitucional, herida de muerte por el anterior gobierno radical-cedista. También se puso de nuevo en vigor la ley de reforma agraria de 1932, gracias a lo cual, entre marzo y julio de 1936 se pudieron conceder tierras a más de 100.000 campesinos.

El 7 de abril, se sometió a votación la permanencia de Niceto Alcalá- Zamora como presidente de la República perdiendo la confianza de la cámara y fue destituido por el Parlamento. El 26 de abril se produjo la correspondiente votación para elegir al nuevo presidente de La República, ganando ampliamente Manuel Azaña. Por lo que tuvo que abandonar la presidencia del gobierno, y proponer, primero al socialista Indalecio Prieto para el cargo, que fue rechazado por miembros de su propio partido, y después a Santiago Casares Quiroga, hombre de confianza de Azaña, que finalmente fue elegido presidente del gobierno el 13 de mayo.

Santiago Casares Quiroga

El nuevo presidente del gobierno siguió recuperando las medidas progresistas derogadas o modificadas durante el bienio negro y aprobando otras que se habían quedado en el tintero. Pero los ánimos estaban muy exaltados, los trabajadores querían recuperar sus derechos rápidamente, convocando huelgas y movilizaciones. Y mientras tanto, los partidarios de la CEDA o de la Falange pretendían acabar con el gobierno socialista por la fuerza, incluso, con las armas, “la dialéctica de los puños y las armas, pues José Antonio Primo de Ribera, fundador de la Falange Española y de las JONS, en su discurso fundacional de 1933, proclamó que la violencia era un recurso legítimo para destruir el sistema democrático y parlamentario de la República. Recuerde usted, amigo lector, que su partido se presentó a las elecciones de febrero de 1936 y no obtuvo ni un solo escaño, pero, aun así, se sentía legitimado para acabar con la democracia usando la violencia.

Esta excitación provoca algunos sucesos violentos lamentables como en asesinato del temiente García Castillo por parte de grupos armados de la derecha, o el de Calvo Sotelo, reconocido antirrepublicano y partidario de imponer una dictadura por la fuerza, asesinado por grupos armados de la izquierda, hechos ocurridos el 12 y el 13 de julio respectivamente. ¿Esto fue la causa para lo que pasó a los pocos días?, en absoluto. La preparación de un golpe militar por algunos miembros destacados del ejército llevaba tiempo fraguándose entre sus filas. Así, el 17 de julio Franco pasó de Canarias a Melilla, donde se inició la rebelión militar. Y al día siguiente, el 18 de julio de 1936, se extendió por una buena parte del territorio peninsular. Los militares rebeldes no consiguieron el control de todas las Divisiones Orgánicas del ejército, pues bastantes de ellas permanecieron leales a la II República, a la Democracia.



La guerra había comenzado. Y por su causa hubo cientos de miles o millones de muertos, asesinados, desaparecidos, torturados, represaliados y humillados.

Esta es la historia, así pasó. Como puede usted comprobar, amigo lector, la II República no era una dictadura comunista en el momento de producirse la sublevación militar encabezada por Franco, como algunos aún hoy siguen diciendo, era una democracia libre y constitucional, gobernada por un pacto de partidos de izquierdas que se habían unido en un Frente Popular, y que habían ganado las elecciones, por mayoría absoluta, tan solo, cinco meses antes del golpe de fuerza franquista que desencadenó la cruenta guerra civil y el terror de la represión, con la ayuda del fascismo italiano y el nazismo alemán.

Y para mí que esta represión de la extrema derecha continúa actualmente, pues los herederos políticos de aquellos represores, se sienten legitimados, no sé por qué norma divina, para ostentar el poder a cualquier precio y caiga quien caiga. Vamos que el poder es solo suyo, y si cae en manos de la izquierda, por alguna fruslería, como una victoria electoral o pacto democrático, lo consideran un robo ilegítimo. Y se sienten legitimados para recuperarlo como sea: "quién pueda hacer que haga".

En Arévalo, a dieciocho de julio de 2026.

Luis J. Martín.


lunes, 6 de julio de 2026

POLLOS

 Es tiempo de pollos.

En el centro de la imagen, hembra de ánade azulón con 16 pollos en la charca de la Lagunilla, Espinosa de los Caballeros.



Durante el mes de junio empiezan a verse los pollos de las aves, algo más confiados que sus progenitores.

Aunque las aves esteparias encadenan durante las últimas décadas, índices reproductores muy escasos y muy preocupantes, que están llevando a varias especies al límite de la desaparición o, incluso, a su extinción local, en otros hábitats se sigue presenciando el espectáculo de las pequeñas criaturas que comienzan su andadura por el mundo, unos aprendiendo a volar entre los árboles y arbustos de sotos y bosques, otros a nadar o a bucear en ríos o humedales, todos ellos bajo la atenta mirada de sus progenitores, llegando a “regañarles” si dejan que nos acerquemos demasiado a ellos.

A continuación, amigo lector, le muestro algunas especies de aves en su etapa de pollo. Imágenes tomadas a caballo entre mi querida Tierra de Arévalo y el Levante peninsular.


Hembra de porrón europeo (Aythya ferina) con cinco pollos que ya aprenden a bucear. Clot de Galvany, Alicante.

Arriba: pollos de gaviota reidora, vigilados por su progenitor en la foto de abajo. El Hondo, Alicante.
Abajo: adulto de gaviota reidora en plumaje estival.


Arriba: Pollo de gaviota picofina en las salinas del Pinet, Alicante.
Abajo: Numerosísima colonia de cría de gaviotas picofinas en las Salinas del Pinet, Alicante.


Numerosa colonia de cría de gaviota cabecinegra en las salinas del Pinet, Alicante.

Arriba: adulto de cigüeñuela, vigilando a su pollo, imagen inferior. Salinas del Pinet, Alicante.

Arriba: Adulto y pollos de gaviota patiamarilla, en las salinas de Santa Pola, Alicante.

Arriba: Pollo de pinzón vulgar, ribera del Adaja, Arévalo.

Arriba: Hembra de ánade azulón (primera por la izquierda) con siete pollos. Charca de la Lagunilla, Espinosa de los Caballeros.

Arriba: pollo de varias semanas de Focha común.
Abajo: adulto y pollo de pocos días de edad. Ambas imágenes de la charca de los Pedazos, Arévalo.


Arriba: colonia de cría de Cigüeña blanca, con varios nidos con pollos, Aldeaseca.

Arriba: adulto de Zampullín chico con dos pollos de pocos días. Charca de los Pedazos, Arévalo.

Zampullín cuellinegro con con un pollo de escasos días subido a su dorso. El Hondo, Alicante.


Confiado pollo de petirrojo, ribera del Adaja, Arévalo.

Pollos de aguilucho lagunero en un humedal de la Tierra de Arévalo.

Arriba y abajo, adulto de charrán común con varios pollos en las salinas de Santa Pola, Alicante.


Arriba: pollo de alcaudón común en Aldeaseca.

Arriba: Pollo de polla de agua en una charca del Arevalillo, Arévalo.

Arriba:pollo de colirrojo tizón, ribera del Adaja, Arévalo.
Abajo: macho adulto.

Arriba: Hembra adulta de cerceta pardilla, en serio peligro de extinción, con dos pollos. El Hondo, Alicante.

Arriba: hembra de sisón común, posiblemente, incubando, hace 34 años.

Ahora esta imagen de sisón o de pollos de la especie, por mi Tierra de Arévalo y la Moraña es casi imposible, desaparece. Su danza, con saltos y chasqueos de pico, ha pasado a la memoria de otros tiempos. Pero no es el sisón el único que se extingue o rarifica, también lo hacen de forma rápida y silenciosa decenas de especies esteparias, esas que viven en las llanuras cerealistas.

En primavera, las sinfonías matinales, casi al amanecer, de calandrias, cogujadas, alondras, terreras o bisbitas, han desaparecido casi por completo, cuando hace veinte o treinta años, solo hacía falta madrugar un poco y perderse por cualquier rincón de esta tierra llana, para deleitarse con un fabuloso y fastuoso concierto alado, pues muchas de estas especies emiten sus melodiosos trinos desde el aire.

El apasionado ajeo de la perdiz que reclama su territorio y a su amada frente a otros machos, cada año se hace más difícil de escuchar. Como el aflautado silbido del alcaraván, ya no invita a dormir al resto de las aves en los crepúsculos primaverales o estivales.

Cada vez son menos los aguiluchos que danzan con las mieses cuando pasan del verde al dorado en pocas semanas, los campos cerealistas ya casi no acogen sus nidos a ras del suelo. También desaparecen la ganga ortega o la ibérica que acuden a beber a los humedales proyectando sus sonidos guturales o gangosos mientras vuelan.

Y los majestuosos machos de avutarda, los pocos que aun van quedando, se exhiben cada año entre marzo y mayo, haciendo la rueda, sin hembras que les observen, pues cada vez son menos las que quedan para acudir a los territorios de exhibición, dándose el caso de que varios machos se muestran y rivalizan entre ellos inútilmente, pues no hay por los alrededores ninguna hembra que haya acudido a elegir al más guapo y fuerte. Todo un derroche de belleza, grandeza y fuerza en vano. Triste.

Algo pasa en el campo, entre los cultivos, las aves lo dicen de forma silenciosa mientras desaparecen con rapidez, porque veinte o treinta, años hablando de natura, es una nimiedad temporal.

Quizás seguiremos viendo pollos en bosques, ríos o humedales, pero lo que está ocurriendo en las llanuras cerealistas castellanas, con especies que no se reproducen, se rarifican o desaparecen, nos dice que algo pasa entre los cultivos.

Quizás hoy todavía se pueda revertir, tal vez mañana ya sea tarde.   

En Arévalo, julio de 2026, 
Luis José Martín García-Sancho.

© Textos y fotografías: Luis José Martín García-Sancho.