martes, 9 de marzo de 2021

TRASVASE ADAJA - ZAPARDIEL

 

1: Agua del río Adaja que corre hacia el Zapardiel a la altura de Villanueva del Aceral.



Luis J. Martín.


EL CAMINO DEL AGUA:

TRASVASE DEL RÍO ADAJA AL ZAPARDIEL.

 

Durante los últimos meses se está trasvasando o "derivando" agua del río Adaja al Zapardiel a través de la balsa de Magazos, una de las tres con que cuenta el “Regadío Río Adaja”. Para ello se están utilizando varios finales de las líneas de regadío, dejando que manen libremente al arroyo de las Vegas, en el término municipal de Langa.

2: Uno de los finales de línea del "Regadío Río Adaja" manando agua hacia el arroyo de las Vegas en Langa.

A lo largo del reportaje vamos a ir viendo el recorrido del agua desde Magazos hasta Salvador de Zapardiel, que es donde desemboca el agua procedente del Adaja. Pero antes, conviene recordar cómo se conduce el agua hasta la balsa de Magazos: de dónde procede, qué infraestructuras se han construido para ello y qué espacios naturales atraviesa, ha alterado, ha modificado o, sencillamente, ha hecho desaparecer.

         El agua procede del embalse de Las Cogotas, donde se remansa el río Adaja entre Ávila, Cardeñosa y Mingorría. Pero antes, y unos kilómetros río arriba, se hizo el embalse de Fuentes Claras, muy cerca de Ávila, con la intención de retener los fangos y evitar que el embalse de las Cogotas se colmatara antes de tiempo.

3: Presa de Fuentes Claras que remansa las aguas del Adaja a la altura de Ávila. 

Nada más pasar el embalse de Fuentes Claras, el río Adaja recibe las aguas residuales, a veces mal depuradas, de la ciudad de Ávila y se remansa nuevamente por efecto de la presa de las Cogotas, llamada así porque se encuentra junto a un importante castro vacceo, levantado hace más de 2000 años por nuestros antepasados junto a dos cerros gemelos conocidos con el topónimo de Las Cogotas. Aguas abajo, el pantano artificial dota al río Adaja de un caudal casi continuo y poco fluctuante, lo que evita que se seque en el estío, proporcionando agua a un buen número de municipios y a los campesinos pertenecientes al “Regadío Río Adaja”.


4: Presa y embalse de las Cogotas en el río Adaja.

Posteriormente, y aguas abajo, se construyó la presa del Batán, situada en Zorita de los Molinos, que remansa nuevamente el río Adaja en un pequeño embalse, desde el cual, ahora sí, se deriva el agua a través del canal soterrado de las Cogotas, hasta las tres balsas que nutren al “Regadío río Adaja”: la de Gutierre-Muñoz, la de Nava de Arévalo y la de Magazos.

Estas presas sirven para embalsar y regular la cantidad del agua que corre por el río, para paliar los efectos de una prolongada sequía o las grandes avenidas en periodos lluviosos o a causa del deshielo. Pero también han hecho desaparecer para siempre bajo las aguas a riberas muy bellas y valiosas, cañones fluviales espectaculares y paisajes riparios únicos, muy similares a los que todavía pueden observarse entre las presas de las Cogotas y del Batán. Como se muestra en las siguientes imágenes:


5: Ribera del Adaja en el lugar conocido como cañón del Adaja, entre las presas de las Cogotas y la del Batán. Tramos tan bellos y valiosos como este se perdieron bajo las aguas del embalse de las Cogotas.

6: Cañón del Adaja entre Mingorría y Cardeñosa. Uno de los lugares más bellos y espectaculares de Ávila.

7: Ribera del Adaja entre las presas de las Cogotas y del Batán.

8: Embalse de las Cogotas junto a la presa. Paisajes de espectacular belleza se perdieron bajo las aguas.

9: Presa del embalse de las Cogotas, desde donde se regula el caudal del río Adaja.

La captación de aguas para el “Regadío Río Adaja” se produce en la Presa del Batán. El canal es una conducción soterrada. Posee a lo largo de todo su recorrido, cada ciertos metros, registros de hormigón para evitar que el exceso de presión pueda llegar a reventar la gran tubería. El agua, tras recorrer unos 35 kilómetros, y pasar bajo el cauce del río Arevalillo, llega a la balsa de Magazos.

10 y 11: embalse y presa del Batán en Zorita de los Molinos.

12: Registro del canal de las Cogotas situado en el cruce con el río Arevalillo.

13: En color amarillo, recorrido de 35 Km. del canal de las Cogotas, desde la presa del Batán hasta la balsa de Magazos.

14: Localidad de Magazos (anejo de Nava de Arévalo).

15: Al fondo se aprecia la gran balsa de Magazos. En primer término, una de las conducciones del "Regadío Río Adaja". 

La memoria del proyecto LIFE-Duero de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) dice lo siguiente respecto a la utilización del agua de la balsa de Magazos con la finalidad de recargar el acuífero:

Recarga de la masa de agua subterránea de Medina del Campo mediante la derivación de agua desde la balsa de Magazos a la Charca de Narros.”

“La masa de agua subterránea de Medina del Campo se encuentra actualmente en sobreexplotación. Para aumentar la recarga del acuífero se plantea la recarga derivando agua desde la balsa de Magazos en el T.M. de Nava de Arévalo, hasta la Charca de Narros, y posterior salida al arroyo de La Vega, arroyo Aloberas y finalmente al río Zapardiel.”

16: Lugar donde se encontraba la Charca de Narros, en Langa, hoy convertida en un pequeño bosquete de pino y encina.

Bien, aunque el proyecto de la CHD diga que la recarga se realizará a partir de la charca de Narros, situada en el término de Langa, lo cierto es que esta charca ya no existe como tal, ni existía cuando se hizo el proyecto, ya que se ha convertido en un pequeño bosquete de pino y encina. Así que, actualmente, la utilización de esa zona húmeda, conocida como Charca de Narros, para recargar el acuífero parece misión imposible a no ser que se tale el joven bosquete y se recupere la antigua zona de inundación.

17: Localidad de Langa.

18: Recorrido del trasvase desde la balsa de Magazos hasta el río Zapardiel en Salvador de Zapardiel. Salva una distancia de unos 20 Km.

Por lo tanto, lo que la CHD está haciendo para conducir el agua del Adaja hasta el cauce, generalmente seco, del río Zapardiel es utilizar los aliviaderos de dos finales de línea del regadío “Río Adaja” situados en el término municipal de Langa. Uno de ellos se sitúa en una cuneta del camino del Lavajuelo, que llega hasta Arévalo, y el otro junto a la cuneta del camino de Aldeaseca. Ambos aliviaderos vierten el agua desde estas cunetas al arroyo de las Vegas, que pasa a escasos metros. Tras recorrer unos 20 kilómetros a través del Arroyo de las Vegas, la Zanja de las Aloberas y el Río Viejo, atravesando los términos de Langa, Villanueva del Aceral, Barromán, Castellanos de Zapardiel y San Esteban de Zapardiel, llega a su destino en el municipio vallisoletano de Salvador de Zapardiel.

19: una de las líneas del Regadío "Río Adaja" que es utilizada para trasvasar agua al Zapardiel.

20 y 21: Aliviadero de un final de línea de regadío situado en el camino del Lavajuelo que vierte el agua hacia el arroyo de las Vegas.

22 y 23: Aliviadero de un final de línea de regadío situado en el camino de Aldeaseca que vierte el agua hacia el arroyo de las Vegas.
23: en la foto 23 se ve la unión del agua de ambos aliviaderos ya en el arroyo de las Vegas

24: Recorrido del agua, ya en superficie, por el arroyo de las Vegas entre Langa y Villanueva del Aceral.

25: Tramo del arroyo de las vegas en Villanueva del Aceral.

26: Tramo del arroyo de las Vegas en ángulo recto adaptándose a la superficie de las parcelas agrarias.

27: Tramo zigzagueante del arroyo de las Vegas en el prado de Rehoyo en Villanueva del Aceral.

28: Tramo del arroyo de las Vegas tras cruzar la carretera AV-800 en Villanueva del Aceral.

29: Tramo del arroyo o zanja de las Aloberas, entre Villanueva del Aceral, Barromán y Castellanos de Zapardiel.
30 y 31: Punto donde el arroyo de las Vegas, ahora con el nombre de Zanja de las Aloberas cruza la carretera comarcal CL-605.

32: Punto de cruce del agua trasvasada en el Término municipal de Barromán.
33: Zanja de las Aloberas junto a la Carretera comarcal CL-605

34: Zanja de Las Aloberas entre Barromán y Castellanos de Zapardiel.

35: Zanja de las Aloberas con Castellanos de Zapardiel al Fondo.

36: Recorrido del agua trasvasado por Castellanos, San Esteban y Salvador de Zapardiel, este último ya en la provincia de Valladolid, donde finalmente desemboca en el río Zapardiel, normalmente seco.

37: Zanja de las Aloveras por Castellanos de Zapardiel. 

38: Zanja de las Aloberas pasando sobre un camino a la altura de Castellanos de Zapardiel.

39 y 40: Zanja de las Aloberas, que ahora recibe el nombre de Río Viejo en Salvador de Zapardiel, muy cerca de su destino final. Recibe el mombre de "Río Viejo" por ser este el antiguo cauce del Zapardiel, antes de que fuera encauzado.

41: Lugar donde el "Río Viejo" aporta las aguas del Adaja al cauce, generalmente seco, del Zapardiel.

Normalmente, el río Zapardiel permanece seco entre Barromán y su desembocadura en el Duero. Hoy en día, lo realmente raro es que lleve agua en ese tramo. Las llanuras pertenecientes al sobrexplotado acuífero de Medina del Campo, son como una esponja sedienta que absorbe toda el agua de las precipitaciones, por muy abundantes que puedan ser. Solo en periodos excepcionalmente lluviosos o con nevadas generalizadas se puede ver al Zapardiel con algo de agua, recordándonos que sigue siendo un río, aunque esté canalizado, desprovisto de bosque de ribera y sediento.

Después de las nevadas y las lluvias caídas durante el mes de enero, el Zapardiel ha recuperado la corriente. Aunque, todo hay que decirlo, aporta más agua el trasvase del Adaja que la que lleva el propio río. Veamos algunas fotos del Zapardiel a su paso por determinados puntos durante el pasado mes de febrero para que nos sirvan de comparación y de recuerdo.


42: Río Zapardiel a su paso por Barromán.

43: Río Zapardiel a su paso por Castellanos de Zapardiel.

44: Río Zapardiel entre los términos de San Esteban y Salvador de Zapardiel.

45: Río Zapardiel en Salvador justo antes de recibir el trasvase del Adaja.

46: Lugar donde el agua del Adaja termina en el Río Zapardiel a la altura se Salvador de Zapardiel.

47: Río Zapardiel tras recibir el trasvase del Adaja.

48: Localidad de Salvador de Zapardiel, antiguo pueblo de Tierra de Arévalo, actualmente perteneciente a la provincia de Valladolid.

Este tipo de proyectos que utilizan el agua “sobrante” de determinados embalses y en determinadas épocas del año, qué duda cabe, que pueden resultar beneficiosos para los acuíferos, sobrexplotados y contaminados por los excesos de una agricultura alejada de los modelos tradicionales para intentar competir con modelos de producción “industrial”, impuestos por los grandes productores agrarios que, prácticamente, monopolizan mercados y marcan precios, arruinando o mermando las capacidades económicas de los pequeños productores, que son campesinos vocacionales y comprometidos con su tierra. 

En este sentido, el de recuperar acuíferos y riberas valiosísimas, la Asociación La Alhóndiga de Arévalo viene, desde hace más de diez años, solicitando a la CHD un caudal para el río Arevalillo, regulado desde la balsa de Nava de Arévalo, ¿recuerdan?, una de las tres balsas con que cuenta el “Regadío Río Adaja”. Lo que no es comprensible es que, tanto desde la CHD como desde la Junta Directiva de los regantes del “Regadío Río Adaja”, se hayan negado de forma reiterada, y con razones nada razonables, a soltar agua al río Arevalillo desde un desagüe que, desde el principio, se construyó con tal finalidad, lo que proporcionaría agua al río Arevalillo durante sus últimos quince kilómetros, produciendo una recarga natural de las aguas subterráneas de la zona, y, en cambio, no tengan ningún reparo en utilizar otra de las balsas, la de Magazos, para trasvasar o “derivar” agua del Adaja al Zapardiel, utilizando para ello las conducciones construidas para el regadío “Río Adaja”.

 

49 y 50: Desagüe construido para soltar agua desde la balsa de Nava de Arévalo al río Arevalillo, con la finalidad de recargar las aguas subterráneas de la zona.

         No me cabe duda de que el trasvase del Adaja al Zapardiel puede ser beneficioso para el acuífero de Medina del Campo, pero, por favor, que me expliquen por qué no es igual de beneficioso soltar agua, aunque sea de forma puntual, desde la balsa de Nava de Arévalo al río Arevalillo.

        No sé, tal vez “los señores de las aguas” tengan alguna explicación al respecto.


En Arévalo, a nueve de marzo de 2021.




martes, 23 de febrero de 2021

CADA MAÑANA


102.


CADA MAÑANA

 

Despierto cada mañana con arena en la boca,

como un trapo andrajoso de indigente

y con llagas en las manos transparentes

sacio mi sed a golpe de martillo de la forja,

bebiendo el fuego de una hoguera ausente.

 

Me agarro a un clavo ardiendo y miro al cielo,

aquel por el que vuelven las cigüeñas,

el mismo por el que huye la tormenta

que no quiere regar la yerma parcela,

siembra de los años vividos torpemente.

 

Solo la voluntad de seguirte impide el desaliento,

voluntad teñida de recuerdos placenteros,

recuerdos de tanto tiempo transcurrido

junto al fresco manantial de amor sereno

y vuelvo a revivir, porque estoy contigo.

 

En Arévalo, a dieciocho de febrero de 2021.

Luis J. Martín. 


Fragmento del dibujo de "El cuaderno azul" (1984).

domingo, 14 de febrero de 2021

BRAULIO Y AMISTAD

 


 

Se acercó hasta el olmo con un libro de Bukowski bajo el brazo y le llamó a voces.

- ¡Baja mariconazo que te he traído un regalo!

Braulio se asomó desde las ramas altas a ver quién le llamaba, aunque por el tono de voz sabía que se trataba de su amigo Artemio. Bajó como una exhalación, casi como si se deslizara por una cuerda, descolgándose de rama en rama sin ninguna dificultad.

Los dos amigos se fundieron riendo en un largo y fuerte abrazo, terminado por sonoros manotazos en la espalda.

- Toma –dijo Artemio-, para que luego digas que no te traigo nada. No lo he encontrado en castellano, así que te lo he traído en versión original.

         Mientras Braulio ojeaba el libro “Ham on Rye”, que en la versión española se había titulado “La senda del perdedor”, Artemio buscaba algo en su móvil.

- Mira –dijo Artemio enseñando su móvil a Braulio-, te han salido muy bien estas fotos de corzo. Estarías muy cerca, ¿no?

- Qué va –respondió Braulio-, estaban lejos, lo que pasa es que el zum de mi nueva cámara es bastante potente.

         Siguieron mirando un rato las fotos que Braulio había publicado en Internet, y comentando si este o aquel era corzo o corza, corcino o corcina.

- Cada vez que disparo a un corzo –dijo Braulio agarrando a Artemio por el hombro-, entiendo menos a los cazadores.

- Por eso no eres cazador, mariconazo.

- Oye Artemio, cuando disparas sobre algún animal, como estos corzos –preguntó Braulio acercando su cara a la de su amigo-, ¿nunca te has sentido como un asesino?

- ¿Y tú no te sientes ahora mismo como un gilipollas haciéndome esa pregunta? –dijo Artemio agarrando a Braulio por la nuca.

        Los dos amigos rieron a carcajadas durante un buen rato.

- No me jodas Braulio –dijo Artemio-, he venido al pueblo solo a tomarme unas cañas contigo, ¿acaso quieres que pasemos la tarde discutiendo?

        Braulio y Artemio se tomaron un par de cañas, luego dieron un largo paseo por el campo hablando un poco de literatura, algo de política y bastante de natura. Después quedaron en que otro día tenían que repetir.

        Pero no volvieron a tomar cañas juntos, la maldita pandemia se lo impidió.

 

En Arévalo, a catorce de febrero de 2021.

Luis J. Martín. 

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DEJAD DE TOCARME LOS COJONES

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CUATRO GATOS Y UN MILLÓN DE CERDOS

BRAULIO Y NAVIDAD

BRAULIO Y AMISTAD

HAGO LO QUE ME DA LA GANA

HECHOS

BRAULIO Y MATERNIDAD



 

 


jueves, 4 de febrero de 2021

ALDABA


 

ARGOLLAS EN LAS PAREDES.

No sé si se habrán fijado ustedes alguna vez en viejas argollas de hierro clavadas a las fachadas de edificios con solera, generalmente, próximas a viejas puertas carreteras.

El término “argolla” es muy vago proviene del árabe hispánico y significa literalmente “cepo”. Una de las acepciones que recoge el diccionario de la Real Academia es: “1. f. Aro grueso, generalmente de hierro, que, afirmado debidamente, sirve de amarre o asidero.” Esta acepción podría servir para definir el elemento que encabeza este artículo, pero buscando un poco más se puede encontrar otro término mucho más apropiado.

La palabra “aldaba”, también proviene de nuestro pasado musulmán, ya que deriva del árabe hispánico y significa literalmente “lagarta”, quizás por la forma que originariamente tuviera alguno de estos elementos metálicos.

El diccionario de la Real Academia recoge varias acepciones para aldaba:

1. f. Pieza de hierro o bronce que se pone a las puertas para llamar golpeando con ella.

2. f. Pieza, ordinariamente de hierro y de varias hechuras, fija en la pared para atar de ella una caballería.

3. f. Barreta de metal o travesaño de madera con que se aseguran, después de cerrados, los postigos o puertas.

Las tres acepciones siguen siendo válidas en la actualidad. La primera acepción de aldaba es el llamador o tirador de las puertas, aunque, con los modernos timbres eléctricos, han pasado a ser meros elementos decorativos, perdiendo su carácter funcional. Muy poca gente golpea con la aldaba en la puerta si existe el interruptor de un timbre eléctrico en la pared o en el umbral. Sobre estas aldabas o llamadores ya se hizo una revisión más amplia en la entrada “Arévalo en puertas”, cuyo enlace se facilita al final del presente artículo.

Aldaba que es  llamador de una puerta.
Aldaba de cierre en la puerta de la Oficina de Turismo.

Con la tercera acepción, en algunas puertas sigue habiendo aldabas de metal que aseguran los postigos. Aunque este sistema de cierre, prácticamente, ya no se usa en la actualidad, quedando relegado a casas o establecimientos antiguos. También en la entrada “Arévalo en puertas”, se mostró alguna de estas antiguas puertas con postigos o cuarterones asegurados mediante aldabas metálicas.

Puerta de la plaza del Real con aldaba metálica que asegura los postigos de madera.



Pero la acepción de aldaba que hoy nos ocupa es la segunda que recoge la RAE, es decir, la de la argolla que se sujeta a la pared para atar caballerías, pues, más pronto que tarde, puede caer en el más absoluto olvido debido a que esta actividad ha desaparecido. En las viejas casas de Arévalo, ya no se atan caballerías. Es obvio que ya no se amarran ni burros, ni caballos, ni mulos, ni mulas a las puertas de ninguna de las casas de nuestra ciudad. A pesar de ello, todavía quedan algunas de estas aldabas en varias fachadas, como testigos mudos de un pasado y de una actividad que ocurría de forma cotidiana en las calles de cualquier pueblo y ciudad castellana. Al final del artículo se muestran documentos gráficos antiguos recopilados y digitalizados por la Asociación La Alhóndiga de Arévalo que reflejan lo dicho de forma fidedigna, dado que las imágenes de vida cotidiana transcurren en Arévalo.

Las dos partes de una aldaba: armella y argolla.

Esta aldaba se usaba no hace tanto tiempo para atar a las caballerías, tan útiles para carga y transporte de personas y todo tipo de mercancías. También se denomina "arrendadero" definido por la RAE como: "anillo de hierro con una armella que se clava en la madera o en la pared, y sirve para atar las caballerías". Consta de dos piezas de forja realizadas artesanalmente en cualquiera de las herrerías que había por los pueblos de la geografía castellana. La primera consiste en un potente clavo, la armella, que se fija fuertemente a la pared, cuya cabeza es un pequeño aro al que se inserta una argolla mucho mayor. Con este sistema la argolla grande, tiene movilidad y resulta mucho más fácil atar y desatar al animal.

Vamos a ver algunos ejemplos de las pocas aldabas o arrendaderos que van quedando en Arévalo:

- En la casa que hay junto al mirador en la calle San Ignacio de Loyola aún se conservan dos aldabas, una a cada lado de la puerta carretera de madera.

Puerta carretera del "Mirador" donde se aprecian dos aldabas, una a cada lado:
Arriba: aldaba derecha de la casa del "Mirador"
Abajo: aldaba izquierda de esta misma casa.


- En la casa en ruinas que hay junto a la iglesia de San Martín aún se aprecia una Aldaba junto a la puerta carretera de madera.

Arriba: Puerta carretera cerca de San Martín donde se aprecia una aldaba.
Abajo: detalle de la aldaba de esta puerta carretera:

- En la calle de la Lechuga hay una vieja aldaba junto a una puerta carretera que fue de madera y hoy es metálica.

Arriba: Puerta carretera de la calle la Lechuga donde se aprecia una aldaba.
Abajo: detalle de la aldaba que hay junto a esta puerta carretera:

- En la plazuela del Paraíso hay una vieja puerta carretera de madera, junto a la cual se puede ver una aldaba para atar caballerías. La propia puerta tiene una aldaba a modo de tirador.

Vieja puerta carretera en la plazuela del Paraíso donde se aprecia una aldaba.
Arriba: Detalle de la aldaba de cierre.
Abajo: detalle de la aldaba que hay junto a esta puerta carretera:

- En una de las bodegas del Arevalillo, junto a una puerta tapiada con bello arco de medio punto aún se conserva una vieja aldaba en la que se atarían las caballerías que iban a transportar los toneles de vino.

Arriba y abajo, detalle de una de las bodegas del Arevalillo, donde aún se conserva una aldaba.

Arriba: Puerta tapiada de una de las bodegas 
donde se aprecia una aldaba.
Abajo: detalle de la aldaba que hay junto a esta puerta:


- Una de las fachadas con mayor profusión de aldabas es la del Asador “las Cubas”, que antes fue bodega de venta de vinos y licores. Tiene cuatro arrendaderos en su fachada de la calle Figones y otro en la esquina con la calle Larga. Lo que nos muestra la gran actividad que este establecimiento debió tener en su anterior dedicación, con varios burros, mulas o caballos atados a la fachada principal esperando para cargar o descargar los caldos que trasportaban.

Vista de la fachada principal con dos de las cinco aldabas que posee el establecimiento.

Arriba: esquina de la calle Figones con la Calle Larga donde se conserva una aldaba.
Abajo: detalle de dos de las cinco aldabas que posee el establecimiento.


Seguramente, hace no muchos años habría una o varias aldabas cerca de las puertas de muchos corrales o establecimientos de Arévalo o de cualquier otro pueblo. Ahora estos curiosos y humildes elementos de forja van desapareciendo lentamente de nuestras fachadas. Ya no son funcionales, no tienen utilidad, así que son eliminados sistemáticamente en reformas. Y en nuevas construcciones, ni siquiera se plantea la posibilidad de utilizar una vieja aldaba como elemento histórico o decorativo de la fachada.

         Son elementos de nuestra historia, que terminarán desapareciendo. Parece que lo que no sucede en los Estados Unidos de América no ha sucedido nunca, pero tengan en cuenta que antes de que alguien atara un caballo en América por aquí nuestros antepasados ya llevaban siglos atando sus caballos a las aldabas. Así que cuando en alguna película del lejano oeste vean que el vaquero o el viajero ata a su caballo a la puerta del “saloom”, piensen que aquí también había vaqueros o viajeros que, igualmente, ataban su caballo a la aldaba de la bodega.

     Hasta nuestro rico idioma castellano recoge expresiones con esta palabra que están cayendo en desuso, como "tener buenas aldabas", que significa tener buenas puertas donde atar el caballo o a las que llamar, es decir buenas relaciones, buenas influencias. Gente, en definitiva, con poder.

     Somos así, valoramos más lo ajeno que lo propio.

      Así nos va.


En Arévalo, a tres de febrero de 2021

Luis J. Martín


Enlaces relacionados:

ARÉVALO EN PUERTAS

 IMÁGENES RELACIONADAS:

Colección de imágenes digitalizadas por La Alhóndiga de Arévalo con el título de "Memoria fotográfica de Arévalo":









Plaza del Arrabal de Arévalo un martes de 1916.

ENLACE RELACIONADO:  

MEMORIA FOTOGRÁFICA DE ARÉVALO.

COLECCIÓN DE FABIO LÓPEZ:

Padre e hijo en el mismo caballo en Aldeaseca.