domingo, 20 de septiembre de 2020

PATRIMONIO AREVALENSE DECLARADO BIC

 ¿Has visto Arévalo?



    Luis J. Martín


    Arévalo atesora un vasto y precioso patrimonio.

    La historia de la ciudad ha ido dejando huella a lo largo de los siglos en sus calles, en sus plazas, en sus monumentos, en el entorno que nos rodea.

    Algunos de los elementos más representativos y valiosos de la ciudad se han ido protegiendo a lo largo del último siglo de forma oficial, para evitar su pérdida o su degradación, pasando a formar parte del catálogo de Bienes de Interés Cultural.

    Es responsabilidad de todos cuidarlos y respetarlos. Pero, especialmente, son las distintas administraciones con atribuciones en materia patrimonial las que se deben de encargar de su conservación porque es muy costosa, aunque necesaria para que el acervo cultural heredado de nuestros antepasados no se pierda y perdure en el tiempo.

Arévalo tiene ocho elementos declarados Bien de Interés Cultural (BIC):


1: Castillo de Arévalo:

Fecha de declaración: 22/04/1949



Categoría: CASTILLO.

Enlace al castillo de Arévalo en el buscador de Bienes de Interés cultural de la Junta de Castilla y León:



2: Puente de Medina:

Fecha de declaración: 19/10/1983



Categoría: MONUMENTO.

Enlace al puente de Medina en el buscador de Bienes de Interés cultural de la Junta de Castilla y León:

FICHA PUENTE DE MEDINA.

Imágenes:








3: Murallas de Arévalo:

Fecha de declaración: 22/04/1949


Categoría: CASTILLOS.

Enlace a la muralla de Arévalo en el buscador de Bienes de Interés cultural de la Junta de Castilla y León:









4: La parte antigua de la ciudad:

Fecha de declaración: 31/03/1970


Categoría: CONJUNTO HISTÓRICO.

Enlace a la parte antigua de Arévalo en el buscador de Bienes de Interés cultural de la Junta de Castilla y León:

FICHA DE LA PARTE ANTIGUA DE LA CIUDAD.

Imágenes:








5: Iglesia de Santa María de la Lugareja:

Fecha de declaración: 03/06/1931



Categoría: MONUMENTO.

Enlace a la Iglesia de Santa María de la Lugareja en el buscador de Bienes de Interés cultural de la Junta de Castilla y León:

FICHA DE SANTA MARÍA DE LA LUGAREJA

Imágenes:









6: Iglesia de Santa María la Mayor:

Fecha de declaración: 26/01/2006


Categoría: MONUMENTO.

Enlace a la Iglesia de Santa María la Mayor en el buscador de Bienes de Interés cultural de la Junta de Castilla y León:

FICHA DE LA IGLESIA DE SANTA MARÍA LA MAYOR.

Imágenes:








7: Iglesia de San Martín:

Fecha de declaración: 03/06/1931


Categoría: MONUMENTO.

Enlace a la Iglesia de San Martín en el buscador de Bienes de Interés cultural de la Junta de Castilla y León:

FICHA A LA IGLESIA DE SAN MARTÍN.

Imágenes:








8: Iglesia de San Miguel:

Fecha de declaración: 24/10/1991.


Categoría: MONUMENTO.

Enlace a la Iglesia de San Miguel en el buscador de Bienes de Interés cultural de la Junta de Castilla y León:

FICHA A LA IGLESIA DE SAN MIGUEL.

Imágenes:









         Podemos asegurar sin temor a equivocarnos que son todos los que están, pero no están todos los que son.

         No cabe duda alguna de que son muchos más los elementos patrimoniales que atesora Arévalo que podrían pertenecer a esta lista. Muchos de los monumentos presentes en el municipio tienen el valor histórico y artístico más que suficiente para ser declarados BIC.

         Este es el caso de cuatro de los puentes más antiguos de la ciudad: El de la Loma, el de San Julián, el de Valladolid y el de los Barros.

         También varios palacios renacentistas, como el de Sedeño, Gutierrez-Altamirano, Valdeláguila, Osorio, Cárdenas o la portada de Ballesteros-Ronquillo.

         Varias de las iglesias como el Salvador, Santo Domingo o San Juan, esta última construida sobre la muralla medieval que ya fue declarada BIC en 1949. Igualmente, San Nicolás y el antiguo colegio de los Jesuitas.

         Igualmente, el corredor de los ríos Adaja y Arevalillo como sitio histórico, por la cantidad de restos de molinos medievales que se encuentran en sus aguas y por tratarse de un entorno natural privilegiado en la meseta castellana.


   
      ¿Has visto Arévalo?

Pasea por sus calles, plazas, parques y ríos.

Compra en sus comercios tradicionales.

Chatea en sus bares.

Come en sus restaurantes.

Descansa en sus alojamientos…

Porque Arévalo es una ciudad de Interés Cultural.


¿A qué esperas para conocerla?




Todas las imágenes son propiedad de Luis J. Martín



viernes, 11 de septiembre de 2020

A LA SOMBRA DEL QUITAMERIENDAS

 



Y allí, tirado en el suelo, en un instante, vi pasar a miles y miles de aves a la sombra del quitameriendas.

En los últimos días de agosto y primeros de septiembre he notado cambios en los comportamientos de las aves. Algunas especies preparan su marcha, comienzan a agruparse.

Por la mañana temprano, con el sol incipiente, centenares, tal vez miles de aviones comunes se agrupan en cornisas y balcones de las casas que se abren hacia el Adaja en las cuestas de Foronda. Estas pequeñas aves blancas y negras reciben el calor del sol matutino con alegres reclamos. No es que sean unos cantantes excelentes, son más bien parcos, en notas y trinos, pero la suma de sonidos, vuelos y posados, con excelente coreografía, convierten el inicio de la migración en un espectáculo digno de ver.

Las golondrinas han madrugado algo más en su marcha hacia el sur, pero aún quedan unas cuantas en el sotobosque de la ribera. Juntas se dedican a capturar los insectos voladores que acaban de eclosionar de las plantas donde su progenitora dejó, hace poco, los huevos. Esas plantas que la especie “elegida” y autodenominada “sapiens” trata con desprecio y llama maleza desde tiempos inmemoriales.

Las golondrinas barren con sus vuelos las partes más bajas del valle fluvial, los aviones las superiores y, si quedaran vencejos, las más altas, pero ya hace más de quince días que no queda ninguno.

El otro día, trabajando, mientras tiraba cartones al contenedor azul en la plaza del Arrabal, me llamó la atención un sonido inconfundible: el reclamo del abejaruco. Miré hacia arriba y pude comprobar cómo un centenar de estas preciosas aves, tocadas por el arco iris, sobrevolaban la plaza emitiendo sus reclamos al unísono, pasaban casi rozando los tejados y se movían entre el río Adaja y el Arevalillo.

Estas agrupaciones solo indican una cosa, que la migración ya ha empezado. Pronto dejaremos de ver y oír a estas especies, pues ya estarán de camino hacia sus cuarteles de invierno en el lejano sur, la mayoría de ellas en tierras africanas.

Esto me hizo pensar también en lo que, días atrás, me había dicho María sobre las cigüeñas. Siempre se van antes que ella. Con la diferencia de que ella se marcha hacia el alba, a su querido y deseado levante.

Por otro lado, el domingo pasado, paseando por llanuras de Tierra de Arévalo, comprobé la presencia de algunas especies en tránsito hacia el sur, que no es habitual observar salvo en estos momentos. Como el águila culebrera o el abejero europeo, una especie que bien podría confundirse con el sedentario busardo ratonero.

Al mismo tiempo vi los primeros aguiluchos pálidos, concretamente, dos machos y una hembra, unos recién llegados que posiblemente pasarán el invierno en estas campiñas, alimentándose de todo tipo de pequeños roedores y pájaros.

Es tiempo de cambios, unas especies se van, otras llegan.

Me acerqué hasta los lavajos de los Ejidos, un aguilucho lagunero, y tres azulones fue todo lo que pude ver, pero más que las aves, lo que realmente llamó mi atención fue la presencia en el suelo de una flor solitaria. A pesar de la sequía aquella flor lucía sus mejores colores en el agostado y pajizo prado. Era un quitameriendas.

La sabiduría campesina, rural, agraria, o cómo quieran ustedes llamarla, bien entiende de ciclos, vive de ellos: arado, siembra, recolección… toda faena tiene su momento. Y ellos, los campesinos de toda la vida, saben o sabían que cuando aparece esta flor rastrera, ya que apenas levanta unos centímetros del suelo, los días ya son más cortos y, por tanto, la noche se echa encima antes que en pleno verano y ya no da tiempo a merendar en el campo. De ahí que la sabiduría campesina bautizara a esta pequeña flor de finales de verano y principios de otoño con el nombre de quitameriendas.

Me tendí en el mullido suelo, todo lo largo que soy, para fotografiar la flor del quitameriendas (Colchicum montanus, antes: Merendera montana L.). Sus seis lustrosos pétalos violáceos proyectaban una pequeña sombra sobre el prado al sol del mediodía.

Y allí, tirado en el suelo comprendí. En un instante, a la sombra del quitameriendas, pasaron ante mis ojos cientos de miles de aves hacia sus cuarteles de invierno, y cientos y cientos de miles de hijos de campesinos hacia sus lugares de trabajo.

Pero, mientras que la mayoría de las aves migratorias regresarán a sus campos la primavera que viene, la mayoría de hijos de campesinos no volverán. Su viaje hacia la ciudad es sin retorno.

Muy pronto, ya casi no habrá campesinos en Castilla que sepan por qué sus ancestros bautizaron con el nombre de quitameriendas a esta flor que aparece al final del verano en los secos y agostados prados. Y por qué no la pastan los ganados.

 

En Arévalo, dedicado a María en el día once de septiembre de 2020.

(Treinta y un años después).

Luis J. Martín.

 

 

 

  

martes, 25 de agosto de 2020

BOMBEROS FORESTALES COMO LA COPA DE UN PINO

 



 

En Castilla y León el servicio de extinción de incendios forestales está privatizado. Iba a poner el servicio público de extinción de incendios forestales, que es lo que es, ahora explicaré por qué, pero no lo debo poner porque la Junta de Castilla y León se lo contrata a una “empresa privada” y entrecomillo las palabras empresa y privada porque el objetivo de una empresa privada es el de ganar dinero o, dicho de otra manera, obtener beneficios económicos.

Ustedes, señores y señoras lectoras, se preguntarán dónde está el beneficio en apagar incendios forestales, y se preguntarán muy bien ya que la respuesta es clara: apagar incendios forestales, en sí, solo produce pérdidas a cualquier empresa. Es, por tanto, un gasto social que la Administración debe asumir, igual que asume los gastos en apagar incendios urbanos, educación, sanidad y seguridad pública. Para que ustedes me entiendan, una empresa fabrica, por ejemplo, una caldera con un coste de 800 euros, se la vende a la empresa instaladora a 1200 y esta a su vez la vende al usuario a 2100 euros, dos empresas salen ganado por esta transacción comercial, el fabricante y el instalador. Las dos empresas, entonces, obtienen un beneficio económico, el cual, repito, es la finalidad de cualquier empresa. Con este beneficio el empresario vive, paga a sus trabajadores, la Seguridad Social y puede invertir para mejorar o modernizar el servicio que presta.

Pero, apagar fuegos en el monte… ¿qué beneficio puede producir a la empresa encargada de ello? En principio ninguno, los incendios forestales no se venden como una mercancía, al menos que yo sepa. Un incendio no es un coche, o un bocadillo que la empresa encargada de apagarlos pueda vender a un consumidor. Entonces, dónde está el truco, cómo puede sobrevivir una empresa que se dedica a apagar incendios, cómo puede pagar los helicópteros, las horas de vuelo (creo que una hora de vuelo de un helicóptero cuesta unos seis mil euros), cómo puede pagar a los bomberos que apagan los incendios, sus entrenamientos, su estancia en la base, el material anti incendios, el equipamiento de los bomberos forestales…

¡Ah!, perdón, me dicen por la otra línea que los bomberos que apagan bosques en llamas y arriesgan su vida para salvar pueblos, vidas, propiedades, naturaleza viva y productiva no son bomberos, son peones especialistas, que no cobran el sueldo de un bombero ni los pluses de peligrosidad… Pero, vamos a ver, con todo el respeto para los peones que realizan trabajos forestales de desbroce, limpieza, talas, podas cuyo trabajo es loable, un bombero forestal, ¿no se entrena física y mentalmente para realizar el trabajo de bombero, de apagar incendios forestales, para meterse en el fuego en lugar de huir de él?, ¿no va equipado con trajes ignífugos?, ¿no se sube a vehículos aéreos o terrestres que se dedican a apagar incendios forestales?... no creo que se suban a estos aparatos para irse de picnic al campo.

Entonces de qué estamos hablando. Al parecer de bomberos forestales que hacen el trabajo de bomberos forestales, pero que en el contrato y en la nómina constan como peones especialistas, con un salario de peones, no de bomberos. Estamos hablando de que trabajadores preparados física y mentalmente para arriesgar su vida, para meterse en un incendio, para apagar espacios en llamas, para que no se extiendan a zonas pobladas, a espacios naturales relevantes, no cobran como bomberos sino como peones.


Vaya, me dicen por WhatsApp que me estoy liando, que lo que digo es correcto pero que estaba hablando de empresas. Cierto, es que me encabrono cuando a personas que deben ser consideradas héroes se las maltrata o no se las trata como merecen. Pero vamos al tema de las empresas, ¿por dónde iba?, ya, ya, por el asunto de los beneficios que mantienen a cualquier empresa. Bien, puedo afirmar y afirmo que no hay beneficio alguno en apagar incendios forestales, y por ello afirmo nuevamente que el servicio debería ser Público en vez de privado. Como la educación, cuando es obligatoria y no se cobra es pública, como la sanidad, cuando es universal y no se cobra es pública, como la seguridad, cuando la ejercen las distintas administraciones es pública, como apagar incendios urbanos, cuando es responsabilidad de la administración es un servicio público. Entonces, los maestros, profesores, médicos, enfermeras, auxiliares, celadores, administrativos, policías, bomberos urbanos… no reciben su salario de una empresa privada sino de la administración correspondiente, sea esta nacional, regional, o local. Entonces, qué diferencia hay.

Vuelvo a afirmar que no hay ninguna diferencia en cuanto al trabajo realizado entre un bombero forestal y un bombero urbano, los dos están bien preparados para luchar contra el fuego y salvar vidas. Lo que pasa es que en Castilla y León el servicio de apagar incendios forestales es contratado por la Junta a una empresa privada que es la que se encarga de facturar a la Administración el trabajo realizado, es decir, a todos nosotros. El beneficio, entonces, radica en que lo facturado debe exceder a lo gastado o, dicho de otra manera, que lo gastado siempre sea menor a lo que la Junta paga por apagar incendios forestales.

Sí, lo sé, parece estúpido que la Administración, es decir todos nosotros, paguemos más por apagar incendios forestales para que una empresa privada tenga beneficios, que es su razón de ser. Sí, ya lo sé, ustedes se preguntan que si no sería más rentable que fuera la Junta de Castilla y León la que se hiciera cargo directamente de apagar y prevenir los incendios forestales de forma pública, que los profesionales que ahora son considerados y pagados como peones especialistas, sean considerados como lo que son: bomberos forestales públicos, y reciban el tratamiento como tales en salarios, seguridad, dignidad y continuidad laboral.


Porque, esa es otra, me están diciendo mediante mensajes de humo que a los BOMBEROS FORESTALES, vamos a llamarlos de una vez por todas lo que son, no tienen trabajo fijo, que les contratan de junio a septiembre y luego a la puta calle. O sea, que en Castilla y León no se puede vivir como bombero forestal y aquellos profesionales, preparados física y mentalmente para arriesgar su vida por nosotros, por el medio ambiente, para que no haya que evacuar pueblos, para que no haya que cortar carreteras, para que no haya muertes entre la población civil, son despedidos en septiembre o en octubre. Que por ahorrar o por no gastar, las empresas que les contratan les dotan de una equipación de una calidad inferior a la de los bomberos urbanos. Que se meten en el humo con un simple tapabocas, por citar solo un ejemplo. Que reciben un salario muy inferior al trabajo que realizan…

A mí, personalmente, me parece una faena y un agravio comparativo con respecto a otros trabajadores de lo público. Creo que la Junta debería reflexionar y tratar a los bomberos forestales como lo que son, darlos la estabilidad laboral y el reconocimiento que se merecen: trabajadores públicos que arriesgan su vida por nosotros.

La palabra que más se me asemeja a la labor que hacen los bomberos forestales es la de héroes.

En cambio la palabra que más se asemeja al trato que reciben estos trabajadores por parte de la administración es tiranía.

 

Verano de 2020.

Luis J. Martín.





Todas las imágenes se han obtenido de Internet.




sábado, 22 de agosto de 2020

LISTÚPIDO

 


 Hay estúpidos listos.

También hay listos estúpidos.

Si alguien que representa la ley, el orden y la justicia social de un país, no paga sus impuestos y defrauda al Erario Público, es decir a todos los ciudadanos a los que representa, qué duda cabe de que se le podría denominar estúpido.

Pero si coge las maletas y se fuga a un país sin tratado de extradición con el país del que se fuga, donde va a vivir a cuerpo de rey con los montones de euros defraudados, timados, hurtados, rateados, robados, en ese caso la tradición, tal vez injustamente, llama listo al delincuente.

Si alguien que es una persona famosa, se sirve de su fama y prestigio para anunciar o sumarse a una manifestación contra las medidas adoptadas durante la pandemia del coronavirus Cobid-19, que ha causado casi un millón de muertes en el mundo, para que la gente acuda de forma masiva, sin mascarilla y sin guardar la distancia de seguridad, qué duda cabe de que se le podría denominar estúpido.

Pero si la convocatoria la hace desde miles de kilómetros de distancia, con el mar océano de por medio, sin la intención de asistir a la manifestación que convoca o apoya, la tradición, a esta serie de personas de aviesa locuacidad les suele llamar, tal vez injustamente, listos. 

No sé si son listos estúpidos o estúpidos listos, lo que no cabe duda es que estas personas son listillos, pues se aprovechan de su situación de privilegio, creando ilusión y falsas apariencias entre la gente que les respeta o admira, para poder cometer sus tropelías. 

Propongo una nueva entrada en el diccionario para este tipo de personas:

listúpido, da.

 

En Arévalo, a veintidós de agosto de 2020.

Luis J. Martín García-Sancho.

 

  fotos de internet.




viernes, 14 de agosto de 2020

ENARBOLAR




Es curioso.

El diccionario de la Real Academia tiene cuatro acepciones para la palabra “enarbolar”:

1.  tr. Levantar en alto un estandarte, una bandera o cosa semejante para que se vea bien.

2.  tr. Levantar un arma o algo con lo que se amenaza a otra persona.

3.  prnl. Dicho de un caballo: encabritarse.

4. prnl. Enfadarse, enfurecerse.

A día de hoy son muchos los que enarbolan la bandera patria. Lo que está muy bien, cada cual tiene derecho a levantar o mostrar lo que quiera, siempre que no ofenda. Y la bandera, la nuestra, la de todos, ni es ni puede ser un símbolo de ofensa o de exclusión pues todos los que tenemos la nacionalidad española somos españoles, incluso aquellos que quieren dejar de serlo.

Otros, menos, usan la bandera y la enarbolan para mostrar su furia y su enfado, añadiendo a nuestro símbolo nacional el mensaje: “Por tu mala gestión gobierno dimisión” a lo que añaden “Viva España”. El enfado es libre. La crítica, afortunadamente, también.

Incluso, sé de algunos que les gustaría usar la bandera como arma, es decir, levantarla para amenazar a todos aquellos que no piensan como ellos, y no como el símbolo que nos representa a todos, pensemos como pensemos.

Lo que puedo asegurar es que, objetivamente, no tiene por qué ser más español el que cuelga su bandera del balcón que el vecino que no la cuelga. La españolidad no consiste en enarbolar un trozo de tela bicolor, ya sea como bandera o como arma. Más bien consiste en sentirse español. Y los sentimientos, como todos sabemos, ni se ven ni hace falta enseñarlos, pues son algo íntimo y personal.

Solo espero no encabritar a nadie con estas palabras.

Cuidaos.

 

En Arévalo, a catorce de agosto de 2020.

Luis J. Martín.






miércoles, 29 de julio de 2020

HUMEDALES ALICANTINOS RECUPERADOS



El fin de semana del 18 y 19 de julio estuve en Alicante, disfrutando unos días de descanso. Hacía siete meses que no veía a mi hija. Ganas teníamos.

Aproveché unos ratos para acercarme al Clot de Galvany, un humedal recientemente recuperado que pertenece al municipio de Elche. Nunca había estado en el mes de julio. Me gustó.

A pesar de tener la cámara estropeada pude sacar alguna foto medianamente buena, es decir, regular. Pero es igual, comparto con todos ustedes.



Entre las aves habituales, tras el periodo reproductor, pude ver el plumaje en eclipse del macho de ánade azulón (Anas platyrhynchos). Muy pronto recuperará sus tonos irisados y radiantes.

 


El buceador porrón común (Aythya ferina), aún conservaba sus colores, aunque algo más apagados.

Acompañado por la focha común (Fulica atra)


Una de las joyas del humedal es la cerceta pardilla (Marmaronetta angustirostris).


Una especie en peligro de extinción que tiene en los humedales alicantinos una de sus mejores poblaciones reproductoras.




En la foto anterior vemos un pollo de cerceta pardilla acompañado por su madre. Una esperanza para el futuro de la especie, poder reproducirse con tranquilidad.



Esta pequeña anátida, al no ser una especie buceadora, consigue su alimento hurgando en el fondo de las lagunas, con la popa en alto. 



También la malvasía cabeciblanca (Oxura leucocephala), igualmente anenazada, tiene población reproductora. En la foto anterior, una hembra.


El morito (Plegadis falcinellus) con sus tonos irisados, de la familia de los ibis y espátulas, también está bien representado.


Arriba: somormujo lavanco (Podiceps cristatus).

Abajo: zampullín cuellinegro (Podiceps nigricollis) con la curvatura de su pico ligeramente apuntando hacia arriba.


Las pollas de agua (Gallinula chloropus) de toda la vida, ahora conocidas con el nombre de gallineta común, al parecer menos malsonante, también se ven por todas partes. Su población goza de buena salud.


Tres imágenes del fumarel cariblanco (Chlidonias hybridus), 

que me regaló la vista con varias capturas de diminutos peces o invertebrados acuáticos.

Las ardeidas, es decir, aves de la familia de las garzas, tienen una buena representación en Clot de Galvany.

En la imagen anterior podemos ver a la garcilla cangrejera (Ardeola ralloides), en dos etapas de coloración, el plumaje dorado es de un adulto reproductor, el pardo y listado de un joven.


Una estilizada garceta común (Egretta garceta), enseña sus calcetines verdes a una cerceta pardilla (Marmaronetta angustirostris).


Ganas le tenía al martinete (Nyctycorax nyctycorax) y a sus ojos del color de la sangre, le había visto varias veces pero nunca se había puesto a tiro de mi cámara. Ahora que la tengo estropeada, lo ha hecho y he capturado algunas imágenes testimoniales. Arriba y abajo.



Al avetoro (Botaurus stellaris) es otra especie en serio peligro de extinción y casi imposible de ver. De hecho solo le había visto una vez de forma fugaz en Delta del Ebro, hace ya tantos años que ni me acuerdo.

En la imagen anterior le pueden ver en su postura característica cuando quiere pasar inadvertido, con el pico mirando al cielo para parecer una de las cañas por las que suele moverse.



El Avetoro es otra especie en serio peligro de extinción. Según la SEO, solo quedan en España 25 machos reproductores.

De plumaje mimético suele pasar desapercibido entre los cañaverales. 

A veces, hace auténticas acrobacias para sujetarse a las cañas que le sirven de apoyo, y desde las que suele pescar.


El Clot de Galvany es un humedal que se encontraba muy degradado, al estar rodeado de urbanizaciones que han ido creciendo de forma descontrolada durante las últimas décadas, especialmente durante el bum urbanístico de finales del siglo pasado y principios de este.

 

Afortunadamente, este importante espacio natural ha sido recuperado utilizando el agua depurada de las urbanizaciones que lo asfixiaban. Todo un ejemplo en materia de conservación y puesta en valor de los humedales, repudiados durante mucho tiempo en una España que los veía como un obstáculo para un desarrollo salvaje, incontrolado y desmesurado.

Otro ejemplo son las antiguas salinas de Alicante, recuperadas hace pocos años utilizando agua depurada de varias urbanizaciones. En la foto se aprecia un grupo de Zarapitos reales (Numenius arquata), junto a una bandada de gaviotas reidoras (Larus ridibundus), en las salinas de Alicante.


En uno de los observatorios del Clot de Galvany coincidí con una pareja de ornitólogos ingleses, estaban contentos por las especies que podían ver y por lo relativamente fácil que resultaba su observación. Me preguntaron que de dónde era. Al contestarles, me preguntaron por El Oso, habían oído y leído sobre él. Tenían pensado pasar unos días durante el invierno por el interior, no les entendí muy bien si en alguna casa rural o en auto caravana. Quedé en envíales algunas direcciones de casas rurales por el entorno. Me preguntaron por otros humedales cercanos a El Oso. Les conté que el señor de las aguas de la zona no es muy partidario de que se recuperen zonas húmedas o se implemente el turismo ornitológico en La Moraña, pero no me entendieron. Quedé en explicárselo por escrito cuando les enviara información.

Así que dejo para otra ocasión las explicaciones sobre el señor de las aguas, en nuestra tierra abulense de La Moraña. Tan cercana a Alicante pero tan distante.

Entre Elche y Alicante, a veinte de julio de 2020.

Texto y Fotos: Luis J. Martín

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