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jueves, 1 de marzo de 2012

LA ESCOPETA NACIONAL (versión abulense)


             Reían. Enseñaban las fotos capturadas con sus móviles después de la cacería celebrada en el coto AV 10029 de Riofrío. Era 18 de diciembre de 2011. En la montería estaban autorizados 60 puestos, colocados estratégicamente para que las realas de perros condujeran a los jabalíes, abundantes en la zona, hacia los cazadores apostados.
            Había gente conocida en el ambiente cinegético. Presidentes de grandes cotos de caza, políticos vinculados a la ciudad de Ávila, hijos de políticos, conocidos armeros, panaderos… Incluso participaba también en la montería el Director del Parque Regional de Gredos y responsable de las especies protegidas en Ávila.
            La gente estaba contenta. No por la media docena de jabalíes abatidos. Tampoco porque el tiempo les había permitido disfrutar de un buen día de caza. Entre risas y comentarios jocosos celebraban que habían matado a cuatro lobos. Seguramente la manada completa.
            Como buenos y experimentados cazadores sabían que el lobo es una especie protegida al sur del Duero. El alto cargo de medio ambiente lo sabía doblemente por cazador y por profesión. Lo cierto es que a nadie se le ocurrió denunciar la caza ilegal de una especie, problemática, que genera sentimientos encontrados de odio y respeto pero, al fin y al cabo, protegida.
            Todos los presentes en la Montería celebrada el 18 de diciembre de 2011 en la localidad abulense de Riofrío, sabían que la caza del lobo está prohibida en Ávila. A pesar de ello, muchos dispararon sobre los cánidos, algunos los abatieron y casi todos celebraron sus muertes. Lo que no hizo ninguno de los asistentes fue denunciar los hechos ante las autoridades competentes. Seguramente pensarían que lo haría el responsable de especies protegidas de Ávila. Pero, no, ni siquiera él denunció.

            La cadena de enchufes, favores y recomendaciones que circulaba como moneda de cambio durante el franquismo entre la alta sociedad y la nueva burguesía, retratada magistralmente por Berlanga en “La escopeta nacional”, parecía no ser más que eso: un recuerdo irónico de una sociedad decadente. Pero parece que aún pervive entre la clase política y los nuevos y viejos ricos. Los lobos abatidos ilegalmente con la presencia de altas personalidades, no es más que un ejemplo de que la escopeta nacional está aún presente en nuestra sociedad.