lunes, 6 de julio de 2026

POLLOS

 Es tiempo de pollos.

En el centro de la imagen, hembra de ánade azulón con 16 pollos en la charca de la Lagunilla, Espinosa de los Caballeros.



Durante el mes de junio empiezan a verse los pollos de las aves, algo más confiados que sus progenitores.

Aunque las aves esteparias encadenan durante las últimas décadas, índices reproductores muy escasos y muy preocupantes, que están llevando a varias especies al límite de la desaparición o, incluso, a su extinción local, en otros hábitats se sigue presenciando el espectáculo de las pequeñas criaturas que comienzan su andadura por el mundo, unos aprendiendo a volar entre los árboles y arbustos de sotos y bosques, otros a nadar o a bucear en ríos o humedales, todos ellos bajo la atenta mirada de sus progenitores, llegando a “regañarles” si dejan que nos acerquemos demasiado a ellos.

A continuación, amigo lector, le muestro algunas especies de aves en su etapa de pollo. Imágenes tomadas a caballo entre mi querida Tierra de Arévalo y el Levante peninsular.


Hembra de porrón europeo (Aythya ferina) con cinco pollos que ya aprenden a bucear. Clot de Galvany, Alicante.

Arriba: pollos de gaviota reidora, vigilados por su progenitor en la foto de abajo. El Hondo, Alicante.
Abajo: adulto de gaviota reidora en plumaje estival.


Arriba: Pollo de gaviota picofina en las salinas del Pinet, Alicante.
Abajo: Numerosísima colonia de cría de gaviotas picofinas en las Salinas del Pinet, Alicante.


Numerosa colonia de cría de gaviota cabecinegra en las salinas del Pinet, Alicante.

Arriba: adulto de cigüeñuela, vigilando a su pollo, imagen inferior. Salinas del Pinet, Alicante.

Arriba: Adulto y pollos de gaviota patiamarilla, en las salinas de Santa Pola, Alicante.

Arriba: Pollo de pinzón vulgar, ribera del Adaja, Arévalo.

Arriba: Hembra de ánade azulón (primera por la izquierda) con siete pollos. Charca de la Lagunilla, Espinosa de los Caballeros.

Arriba: pollo de varias semanas de Focha común.
Abajo: adulto y pollo de pocos días de edad. Ambas imágenes de la charca de los Pedazos, Arévalo.


Arriba: colonia de cría de Cigüeña blanca, con varios nidos con pollos, Aldeaseca.

Arriba: adulto de Zampullín chico con dos pollos de pocos días. Charca de los Pedazos, Arévalo.

Zampullín cuellinegro con con un pollo de escasos días subido a su dorso. El Hondo, Alicante.


Confiado pollo de petirrojo, ribera del Adaja, Arévalo.

Pollos de aguilucho lagunero en un humedal de la Tierra de Arévalo.

Arriba y abajo, adulto de charrán común con varios pollos en las salinas de Santa Pola, Alicante.


Arriba: pollo de alcaudón común en Aldeaseca.

Arriba: Pollo de polla de agua en una charca del Arevalillo, Arévalo.

Arriba:pollo de colirrojo tizón, ribera del Adaja, Arévalo.
Abajo: macho adulto.

Arriba: Hembra adulta de cerceta pardilla, en serio peligro de extinción, con dos pollos. El Hondo, Alicante.

Arriba: hembra de sisón común, posiblemente, incubando, hace 34 años.

Ahora esta imagen de sisón o de pollos de la especie, por mi Tierra de Arévalo y la Moraña es casi imposible, desaparece. Su danza, con saltos y chasqueos de pico, ha pasado a la memoria de otros tiempos. Pero no es el sisón el único que se extingue o rarifica, también lo hacen de forma rápida y silenciosa decenas de especies esteparias, esas que viven en las llanuras cerealistas.

En primavera, las sinfonías matinales, casi al amanecer, de calandrias, cogujadas, alondras, terreras o bisbitas, han desaparecido casi por completo, cuando hace veinte o treinta años, solo hacía falta madrugar un poco y perderse por cualquier rincón de esta tierra llana, para deleitarse con un fabuloso y fastuoso concierto alado, pues muchas de estas especies emiten sus melodiosos trinos desde el aire.

El apasionado ajeo de la perdiz que reclama su territorio y a su amada frente a otros machos, cada año se hace más difícil de escuchar. Como el aflautado silbido del alcaraván, ya no invita a dormir al resto de las aves en los crepúsculos primaverales o estivales.

Cada vez son menos los aguiluchos que danzan con las mieses cuando pasan del verde al dorado en pocas semanas, los campos cerealistas ya casi no acogen sus nidos a ras del suelo. También desaparecen la ganga ortega o la ibérica que acuden a beber a los humedales proyectando sus sonidos guturales o gangosos mientras vuelan.

Y los majestuosos machos de avutarda, los pocos que aun van quedando, se exhiben cada año entre marzo y mayo, haciendo la rueda, sin hembras que les observen, pues cada vez son menos las que quedan para acudir a los territorios de exhibición, dándose el caso de que varios machos se muestran y rivalizan entre ellos inútilmente, pues no hay por los alrededores ninguna hembra que haya acudido a elegir al más guapo y fuerte. Todo un derroche de belleza, grandeza y fuerza en vano. Triste.

Algo pasa en el campo, entre los cultivos, las aves lo dicen de forma silenciosa mientras desaparecen con rapidez, porque veinte o treinta, años hablando de natura, es una nimiedad temporal.

Quizás seguiremos viendo pollos en bosques, ríos o humedales, pero lo que está ocurriendo en las llanuras cerealistas castellanas, con especies que no se reproducen, se rarifican o desaparecen, nos dice que algo pasa entre los cultivos.

Quizás hoy todavía se pueda revertir, tal vez mañana ya sea tarde.   

En Arévalo, julio de 2026, 
Luis José Martín García-Sancho.

© Textos y fotografías: Luis José Martín García-Sancho.



4 comentarios:

  1. Gran artículo y el punto de mira puesto en los problemas de las aves esteparias en las tierras llanas de La Moraña.
    Algo estamos haciendo muy mal para hacer desaparecer hasta a las aves.

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    1. Muy cierto, estas especies de aves esteparias que cito, se pueden considerar bioindicadores, su desaparición indica que algún elemento negativo se ha introducido en su hábitat: en los campos de cultivo.

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  2. Me ha encantado. Muchísimas gracias por tu estupenda labor. Ojalá lo que comentas llegase a oídos de la sociedad y de los responsables de aplicar políticas que no continúen llevándonos al abismo

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    1. Los responsables de aplicar políticas agropecuarias, lo saben desde hace tiempo. Lo único que han hecho: primero mirar para otro lado, segundo paralizar o ablandar las pocas medidas medioambientales que se pretendían implantar.

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