sábado, 28 de diciembre de 2013

NADIE


Foto: Luis J. Martín
¡No soy nadie!

Gritó nadie mientras desaparecía.

Pero nadie le escuchó.
Foto: Luis J. Martín
 
Arévalo, 28 de diciembre de 2013
Luis J. Martín
ENTRADA RELACIONADA:
ADIÓS:
 


domingo, 22 de diciembre de 2013

DIEZ CENTÍMETROS

DIEZ CENTÍMETROS

Dicen que el tamaño no importa... depende.

Esto son siete centímetros
  

Esto son ocho centímetros
 

Esto son diez centímetros
 

Es un decímetro, la décima parte de un metro, algo insignificante, sólo la cienmilésima parte de un kilómetro, es decir, el 0,01%.


Pero este decímetro puede suponer mucho, ser algo enorme, grave, preocupante, si lo que estamos midiendo es una de las grietas de un monumento declarado Bien de Interés Cultural.

En concreto es el puente mudéjar de Medina sobre el río Arevalillo a su paso por Arévalo. Una notable obra medieval de ingeniería civil. Fue construido en el siglo XIV, es decir 700 años lo contemplan. Con 140 metros de longitud y 20 de altura. También fue una de las cinco puertas de la muralla, con un arco del que ya no queda nada más que la cimentación.

Puente de Medina en Arévalo.
La grieta aparecida en el puente de Medina, cada día se hace más grande, hasta el punto de que una persona adulta puede introducir el brazo entero en la grieta. 
Esta grieta no sólo daña al pretil interior. 
También está empezando a dañar a la estructura exterior y al muro que lo sustenta. 
grietas que se están formando en el muro exterior del puente
La lluvia, el hielo, la erosión en general, pueden empezar a hacer estragos en el mejor monumento medieval de arquitectura civil con que contamos en Arévalo.
Puente de medina
Quizás los corrimientos de tierra de la ladera producida por la desastrosa obra de  reconstrucción de la muralla, (muralla) o la instalación de una gran conducción de agua por el interior del puente, desaconsejada por varios expertos, (puente de Medina)  puedan haber producido esta grieta que, como vemos, tiene a fecha de hoy hasta diez centímetros de anchura, unos quince metros de longitud y está empezando a dañar gravemente a la estructura del puente.
Vista parcial de la grieta que se está abriendo en el Puente de Medina de Arévalo
Ahora estamos a tiempo de intervenir.

Espero que el Ayuntamiento tome buena nota de este grave suceso antes de que sea demasiado tarde. Para que este espectacular puente que lleva 700 años en pie, no acabe en las cuestas y en el lecho del río.

Si no actuamos hoy es muy probable que lo lamentemos mañana.

En Arévalo, a 22 de diciembre de 2013
Texto y fotos: Luis J. Martín.
 Enlaces relacionados:
- Arévalo, de altivas torres y humillantes ruinas: http://arevaceos.blogspot.com.es/2012/10/arevalo-de-altivas-torres-y-humillantes.html
- Por unas cuestas más bellas: http://arevaceos.blogspot.com.es/2012/04/por-unas-cuestas-mas-bellas.html
- ¿Por qué arden las cuestas?: http://arevaceos.blogspot.com.es/2013/07/por-que-arden-las-cuestas.html
- El compromiso con el patrimonio: http://la-llanura.blogspot.com.es/2013/12/el-compromiso-con-el-patrimonio.html
- Puente de Medina: http://la-llanura.blogspot.com.es/2011/09/puente-de-medina.html

NOTA POSTERIOR: La asociación Hispania Nostra ha incluido el puente de Medina en la Lista Roja de Patromonio: http://arevaceos.blogspot.com.es/2014/03/el-puene-de-medina-en-la-lista-roja-del.html
 

jueves, 19 de diciembre de 2013

¿FOMENTANDO EL EMPLEO?


EMPLEO SIN EMPLEO ES DESEMPLEO
 
Estas son, literalmente, las ayudas que el Ministerio de Empleo y Seguridad Social ofrece a los jóvenes emprendedores que decidan hacerse autónomos (Por favor leed hasta el final, merece la pena):

TARIFA PLANA PARA JÓVENES AUTÓNOMOS

Tarifa plana en la cotización a la Seguridad Social: establecimiento de una cuota de 50 euros para el inicio de una actividad por cuenta propia

Objetivo:
Facilitar el autoempleo y el inicio de la actividad emprendedora a los jóvenes menores de 30 años.
Desarrollo de la medida:
Los jóvenes emprendedores que causen una nueva alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) tendrán la posibilidad de abonar una cuota mínima por contingencias comunes durante los primeros meses para que puedan iniciar una actividad por cuenta propia.

Así, durante los seis meses inmediatamente siguientes a la fecha de efectos del alta, se aplicará una reducción del 80% de la cuota que resulte de aplicar sobre la base mínima el tipo mínimo de cotización vigente en cada momento en este Régimen. De esta forma el nuevo autónomo menor de 30 años podrá cotizar durante el primer semestre una cuota aproximada de 50 euros.
Posteriormente, y durante los siguientes seis meses, se aplicará una nueva reducción sobre la base mínima de un 50%.

Transcurrido el primer año desde el alta en el RETA, los hombres de hasta 30 años y las mujeres de hasta 35, se beneficiarán del mantenimiento de una reducción y una bonificación en sus cotizaciones de un 30% durante los siguientes 18 meses.

En el caso de jóvenes menores de 35 años con un grado de discapacidad reconocida igual o superior al 33%, la reducción del 80% se aplicará durante los 12 primeros meses desde la fecha de alta y, después, se mantendrá la bonificación del 50% hasta un máximo de cinco años.

Requisitos:
·         Sólo será aplicable a altas iniciales en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos.
·         Tener hasta 30 años.
·         No tener trabajadores contratados (no disponer de código de cuenta de cotización como empleador).

Este tercer punto lo he resaltado en negrita y en tamaño de letra mayor porque, tal y como está el desempleo en la actualidad, con seis millones de parados y más de la mitad de los jóvenes menores de treinta años en paro, me resulta INCONGRUENTE, ilógico, absurdo, incoherente, impropio, inoportuno, sinsentido, descabellado, irracional, contradictorio, disparatado, inadecuado, aberrante, anormal, insentato, un despropósito y, por lo tanto, una medida propia de un estúpido, inútil, estulto, necio, mentecato, memo, ignorante, tonto, zopenco, loco, gilipollas, cretino, bobo, inepto, botarate, ceporro, torpe, idiota, zoquete, majadero, inepto, descerebrado, lelo, sandio...

Y todo esto, repito, porque con seis millones de parados y con más del 50% de los jóvenes menores de treinta años en paro, dan ayudas, precisamente, a los jóvenes emprendedores que se hagan autónomos SIEMPRE QUE NO CONTRATEN A NADIE.
Quien lo entienda que me lo explique porque, para mi corto entender, esta medida va en contra del empleo, en contra de que un joven emprendedor pueda contratar a uno o varios trabajadores. También puede ser una medida peligrosa para los trabajadores porque puede llegar a fomentar empleo ilegal y, por tanto, economía sumergida.

Así que, tal y como está la economía y el empleo, creo que me he quedado corto con los calificativos anteriores.


En Arévalo, a 17 de diciembre de 2013.

Luis J. Martín

Para aquellos que no se lo crean, este es el enlace del ministerio a esta ayuda:
http://www.empleo.gob.es/es/estrategia-empleo-joven/medidas/autonomos-emprendedores/tarifa-plana-autonomos.htm

martes, 26 de noviembre de 2013

LOS CORTADOS ROJOS


POR LA SENDA DE TUMUT:
ETAPA 3ª: LOS CORTADOS ROJOS
De Tiñosillos a Villanueva de Gómez (10,8 Km.)

Portada de la novela "Por la senda de Tumut". Imagen tomada en los cortados rojos del Adaja.
Foto: Luis Martín/David Pascual

El próximo domingo 1/12/2013 os propongo caminar la tercera etapa de “la senda de Tumut“, emulando a los personajes de mi novela. En esta ocasión remontaremos el río Adaja entre Tiñosillos y Villanueva de Gómez por los pinares que acompañan su margen izquierda. Pasaremos por los términos municipales de Tiñosillos, El Bohodón, San Pascual y Villanueva de Gómez, Mientras que en la orilla contraria veremos los paisajes pertenecientes a Gutierre-Muñoz, Pajares de Adaja y Blascosancho.

Cortados Rojos: Luis Martín
 
Este tramo es uno de los de  mayor belleza del río Adaja, especialmente cuando se encajona formando los espectaculares taludes verticales conocidos como “Cortados Rojos” o “Vado de Pajares”. Las margas arcillosas forman cárcavas de tono rojizo que se acentúa con la luz del atardecer.
          Bajaremos al cauce  del Adaja para conocer un lugar conocido por los lugareños como puente viejo por las ruinas de un puente que descansan en el lecho del río, enclave tan antiguo y desconocido que no aparece en los mapas. Visitaremos también el molino del Chorrillo y la fuente del mismo nombre, otra muestra de la vocación molinera del río Adaja desde épocas remotas hasta hace poco tiempo, pues el molino estuvo en pleno funcionamiento hasta la década de los setenta del pasado siglo. Este es ya el sexto molino que vemos en la senda de Tumut, los otros cinco son: Molino de Rumel, molino Matienzo, molino de Valencia, molino de Don Álvaro de Luna y molino de Aldehuela de las Fuentes, todos en el cauce del Adaja, a excepción del de Valencia que está en el Arevalillo. Pero veremos muchos más en futuras etapas.

Molino del Chorrillo. Foto: Luis Martín
En una buena parte del recorrido caminaremos entre el río y las avenidas fantasmas de lo que pretendía ser una gran urbanización y tres campos de golf cuyas calles y greens estarían ubicados entre el pinar, las laderas y el propio valle del Adaja. Obras que amenazaban con destruir uno de los parajes de mayor valor de Ávila y que debería haber sido declarado ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves) junto a todo el corredor del Adaja del que ya hemos recorrido una buena parte en anteriores etapas. Afortunadamente la Justicia ha ordenado la paralización de las obras y la devolución del medio natural al estado previo al inicio de las mismas. Medida que, por oficio, no tomaron las autoridades competentes de la Junta de Castilla y León. 
Cortados Rojos del Adaja. Foto: Luis Martín

              Para conocer esto valiosos y espectaculares parajes os propongo la siguiente cita:

-       Día: Domingo 1/12/2013

-       Hora 8:00 de la mañana

-       Lugar de encuentro: Plaza del Arrabal de Arévalo.
(o a las 8:45 en el área de descanso que hay entre Blascosancho y Hernansancho) 
Cortados Rojos. Luis Martín
 
Recordar, una vez más, que estos paseos están abiertos a todas aquellas personas que quieran acompañarnos para disfrutar de nuestra naturaleza más cercana y más valiosa. Se recomienda llevar agua y almuerzo.

(La hora aproximada de regreso a Arévalo será entre las 14:30 y las 16:00h.)

Arévalo, 24/11/2013

Luis J. Martín.
Recorrido de la tercera etapa en amarillo
Enlaces relacionados:
- Vídeos de la novela:
         -  http://www.youtube.com/watch?v=uTw_FklISwI
         - http://www.youtube.com/watch?v=BRjXC8ro8Uk
-Villanueva de Gómez, tala, aberración: http://www.youtube.com/watch?v=4rgb2Y0QZR0
- Carta al presidente de la Junta de C y L: http://arevaceos.blogspot.com.es/2012/06/carta-al-presidente-de-castilla-y-leon.html
- En el bosque herido: http://arevaceos.blogspot.com.es/2013/11/en-el-bosque-herido.html
- Juicio Villanueva de Gómez: http://arevaceos.blogspot.com.es/2013/03/juicio-villanueva-de-gomez.html
Vista invernal de los Cortados Rojos del Adaja. Foto: Luis Martín
INFORMACIÓN SOBRE LAS DOS PRIMERAS ETAPAS:
- 1ª: Puente Rumel - Arévalo: http://arevaceos.blogspot.com.es/2013/10/de-paseo-por-la-senda-de-tumut.html
- 2ª: Arévalo - Tiñosillos: http://la-llanura.blogspot.com.es/2013/10/por-la-senda-de-tumut-segunda-etapa.html
- Crónica de Fabio López: http://la-llanura.blogspot.com.es/2013/10/la-piedra-roja-de-excalibur.html
 

jueves, 7 de noviembre de 2013

EN EL BOSQUE HERIDO


EN EL BOSQUE HERIDO


Entonces Braulio les llamó a voces para que se juntaran bajo el olmo y sentado a horcajadas en una de las ramas más bajas les contó la historia del bosque herido:

"Los tres amigos se acercaron al bosque herido.
        Aunque sus ojos miraban lo mismo, en cambio, cada uno veía algo diferente.
- Las leyes humanas -dijo Onamu-, permiten que este bosque sea urbanizado para el necesario desarrollo rural de nuestros pueblos. La ley de suelo de 1998, en su artículo 10 dice claramente: “todo suelo que no tenga la condición de no urbanizable, tendrá la consideración de suelo urbanizable”. Nada podemos hacer para salvar este valioso bosque pues cumple con la normativa vigente.
- Las leyes divinas -añadió Sesoid-, erigieron al hombre como centro de la creación: “Creced y multiplicaos, llenad la tierra y sometedla”. Por tanto puede imponerse al bosque para su disfrute. He aquí un claro ejemplo de como el hombre puede dominar a la naturaleza y someterla a su antojo.
- Amigos -repuso Arutan-, estaréis de acuerdo conmigo en que el hecho de que este bosque desaparezca es una necedad. Pensad en lo mucho que lo disfrutamos y en todo lo que nos aporta. Recordad que las leyes humanas son efímeras, que las leyes divinas son invención humana y que sólo las leyes naturales perduran.
         Comenzó a llover con fuerza. Los tres amigos hubieran preferido no mojarse. Pero llegaron a casa empapados."

Pero, cuando Braulio acabó de hablar se dio cuenta de que nadie le escuchaba, pues estaban todos embobados pidiendo un autógrafo a la estrella del momento que, casualmente, pasaba por allí: la rutilante Leticia Caracolejo, cuyo principal mérito para la fama había sido el noviazgo, casorio y divorcio, todo ello en el tiempo récord de tres meses, con el torero del momento, Francisquín de Gonadal.

En Arévalo, a siete de noviembre de 2013.
Luis J. Martín

lunes, 4 de noviembre de 2013

ASÍ EMPEZÓ TODO


ASÍ EMPEZÓ TODO

(Publicado en La Llanura de Arévalo. Números: 49 - 50 - 51 y 52)

Por: Luis José Martín García-Sancho 

I
LOS PRISMÁTICOS. 
 


Rabilargo. Foto David Pascual Carpizo
      
        Aquella mañana de domingo madrugó más de lo normal. Era un agradable día del incipiente otoño. Quizás ya fuera ecologista aunque imagino que ni él mismo lo sabía. Cogió cuatro o cinco sacos, los metió en el maletero de su viejo R7 y se encaminó hacia el pinar de Arévalo por la carretera de Tiñosillos.
         Al llegar a la altura de Párraces, la carretera comenzó a estar escoltada por pinares de forma casi continua, sólo interrumpidos en su lado derecho, por varias naves agrícolas, los márgenes del Arevalillo o algunas tierras de labor aisladas.
         Después de rebasar el cartel de monte 25 de la villa de Arévalo, se desvió por el primer camino que salía a su izquierda, dejando la Pradera de los Huevos a la derecha. El camino serpenteaba entre los pinos hasta llegar a un cortafuegos que se dirigía hacia el este de manera lineal, hasta alcanzar el borde mismo del profundo tajo del Adaja.
         Al llegar a la caseta de los resineros, giró a la derecha y dejó el coche a unos 200 metros. Cogió uno de los sacos y comenzó a llenarlo de piñas, que le servirían para encender la caldera de leña. Algunos de los pinos aún tenían colgados los potes con la última cosecha de miera. Muchos de ellos habían sido resinados ese mismo año con azuela por lo que sus troncos estaban rodeados de blancas y llorosas serojas impregnadas de resina, sin duda alguna, lo mejor para encender la caldera y cualquier lumbre.
         Cuando estaba llenando el segundo saco de serojas, observó como debajo de uno de los pinos había gran cantidad de piñas roídas. Sólo quedaba el corazón. Las brácteas aparecían desperdigadas por los alrededores formando, incluso, pequeños montones. Se preguntó que animal podría haber hecho eso. Primero supuso que había sido un ratón pero aquellos restos estaban siempre situados debajo de los pinos por lo que enseguida pensó en una ardilla. Se la imaginó en lo alto de la rama, mordiendo el pedúnculo de las piñas para dejarlas caer a la base del pino y, allí, roerlas hasta separar cada bráctea para sacar sus ricos y nutritivos piñones.
         Al domingo siguiente volvió con unas cuantas avellanas, cacahuetes y nueces. Los fue depositando en puntos concretos del pinar, perfectamente localizados en un cuaderno de campo. Así volvió cada domingo a revisar sus comederos, anotando donde habían comido y donde no, con la esperanza de poder localizar algún nido de ardilla.
         Aunque nunca encontró ninguno, pronto levantó la vista del suelo para descubrir que cientos de pajarillos diferentes se movían de acá para allá emitiendo distintos reclamos. Entonces se compró una guía de aves para intentar identificarlos. Logró diferenciar varias formas, tamaños y colores pero, a simple vista, era casi imposible saber la especie a la que pertenecían. No obstante, el primer pájaro que identificó fue el rabilargo, un córvido gregario y forestal de mediano tamaño, fácil de distinguir por el diseño y colorido de su plumaje.
         Pero sólo con la ayuda de sus propios ojos como único instrumento de identificación, el avance en el conocimiento de especies era muy lento y el cuaderno de campo no crecía. Le desesperaba tener a escasos metros pajarillos a los que era incapaz de identificar. Decidió ahorrar hasta que pudo comprarse unos prismáticos Zenith de 8x40 que le costaron casi 9.000 pesetas. Bastante, teniendo en cuenta que ganaba al mes unas 35.000 pesetas.
         A partir de entonces, las cosas cambiaron de forma radical. Ahora las aves tenían formas y matices de colores muy distintos. El primer pájaro que identificó con aquellos prismáticos fue el carbonero garrapinos, uno de los más pequeños del bosque, picoteando cabeza abajo en el extremo de una de las ramas bajas de un pino. En domingos sucesivos, al garrapinos le siguieron otras cinco o seis especies, después decenas. Pronto el cuaderno de campo fue creciendo hasta alcanzar centenares de especies, todas ellas con sus detalles de identificación, comportamientos, descripción del hábitat o fenología. A algunas aprendió, incluso, a distinguirlas por el canto.
 Carbonero garrapinos. Foto: David Pascual Carpizo
 
         Muchas veces, durante los meses y años siguientes se preguntó por qué hacía eso, por qué salía todas las mañanas de todos los domingos al campo, por qué robaba el único día que tenía libre a su familia para dedicarlo al estudio de las aves, si no le suponía ningún beneficio económico, al contrario sólo gastos. Nunca supo la respuesta a estas preguntas, simplemente sabía que experimentaba una gran alegría al descubrir una nueva especie o al comprobar el retorno de las aves migratorias. Aquellas sensaciones, podría decirse, que se aproximaban a la felicidad.
         Pronto se dio cuenta de que ese sentimiento era aún más agradable si hacía partícipes a otros de sus hallazgos. Empezó a compartirlo primero con su familia y después con sus amigos. Había comenzado un camino del que es muy difícil apartarse y en el que resulta muy fácil aprender de lo que la naturaleza intenta enseñarnos a todos.
         Sólo hay que observar.
 
 

II
LOS MAPAS Y EL TELESCOPIO.


Hacía poco que había leído diario de un cazador, donde el genial Delibes relata de forma magistral sus conocimientos sobre la caza y los animales cinegéticos. Pensó en la suerte que tenía de no ser cazador. No había periodos de veda que le impidieran salir cada domingo al campo a identificar a todo tipo de especies, ya fueran cinegéticas, protegidas o amenazadas, daba igual, cualquier ser vivo que se pusiera a su alcance podía ser observado, catalogado, clasificado. No tenía que limitar su afición a unos pocos días al año, al contrario, durante todo el año el campo estaba abierto y esperándole para su disfrute y aprendizaje.
Su hermano Caco había comenzado a estudiar biología. Habían intentado localizar zonas húmedas de La Moraña. Alguien les había dicho que estaban tocadas de muerte, que estaban desapareciendo y las pocas que aún quedaban se encontraban en unas condiciones pésimas. Sin cartografía, la localización de lagunas y lavajos era prácticamente imposible. Aún así, poco a poco fueron encontrando algunas. Pero, una vez allí, los prismáticos eran insuficientes para la identificación de aves acuáticas. Después de todo el trabajo y el tiempo empleado en la localización del humedal, su gozo en un pozo. Al tenerse que aproximar tanto, las aves huían sin dejarse identificar. Llegaron a la conclusión de que en campo abierto la observación requería de un buen telescopio. Buscó en Arévalo, sólo encontró uno astronómico, ninguno terrestre.
Hacía poco que su hermano Julio y su cuñada Toyi vivían en Murcia. Julio había aprobado una oposición como psicólogo clínico. Toyi, que había estado como profesora de educación especial en un colegio de la Manga del Mar Menor, les encontró un apartamento y para allá se fue la primera quincena de septiembre con Ana y David que por entonces tenía 10 meses. Allí empezó a andar.
Uno de los días lo pasaron con sus hermanos en Murcia. Paseando por sus calles, en un escaparate entre varios telescopios celestes de grandes dimensiones, vio dos o tres terrestres. Entraron. Uno de ellos se acoplaba perfectamente a sus necesidades: Dimensiones no muy grandes para poder ser transportado en su bolsa de campo y un zoom de 20 a 60 aumentos. Lo que le convencía menos era el color del tubo, naranja, con el objetivo negro. Consultó con Ana antes de comprarlo y, aunque era bastante dinero, accedió. Julio le dijo que si no tenía bastante podía prestarle algo. Lo probaron en la azotea de la casa de sus hermanos, situada en el bloque sexto de la calle poeta Andrés Bolarín. Enfocaron hacia la catedral. Se veía bastante bien.
Ya tenía telescopio, el siguiente paso para localizar lagunas y no perderse por los caminos era contar con la cartografía adecuada. Encontró lo que buscaba en el Servicio Geográfico del Ejército. Pidió el catálogo y compró los cuatro mapas que cubrían La Moraña y la Tierra de Arévalo a escala 1:50.000 y uno general de toda la comarca a escala 1:200.000. Con estos mapas se le abrieron definitivamente todas las puertas del campo. Aunque, en realidad, nunca habían estado cerradas.
Ya sólo había que buscar los caminos adecuados para llegar al objetivo. Con el telescopio y los nuevos mapas Caco y él comenzaron a censar aves acuáticas en invierno y cigüeñas en primavera. Ahora puede parecer una tontería hacer censos de cigüeñas pero, por aquel entonces, la población de toda La Moraña era de 24 parejas. La mayoría de los pueblos de la comarca no tenían nido y Arévalo, con sus siete torres y sus dos ríos, sólo contaba con uno situado en lo alto del chapitel de la iglesia del Salvador. La situación de esta bella y elegante vecina era preocupante por lo que estaba considerada especie amenazada. Afortunadamente, con el paso de los años las cigüeñas blancas se fueron recuperando hasta encontrarse, en la actualidad, fuera de peligro.
        En las lagunas, con esta nueva óptica el cambio fue radical. Observaban desde mucho más lejos, las aves no se espantaban y en lugar de ver sólo "patos", con paciencia y la luz adecuada, podían distinguir diferentes especies y sexos, incluso limícolas.
Se puso en contacto con la Asociación para la Defensa de los Ecosistemas Abulenses, ADECAB, un grupo de Ávila que estaba haciendo este tipo de censos. Allí conoció a gente que tenía sus mismas inquietudes y mayores conocimientos de la provincia, de su flora y de su fauna. Hizo grandes amistades que perduraron a pesar de las diferencias que fueron surgiendo con el tiempo.
Pero también gracias al telescopio y a la cartografía del ejército, descubrió a las aves esteparias. Un grupo de aves que con los prismáticos parecían invisibles: ganga, ortega, sisón y la especie que, desde entonces, se convirtió en una de sus principales pasiones, la avutarda pero esto lo dejamos para otra ocasión. 

 

III
AVUTARDAS
 
Macho adulto de avutarda en plumaje de celo. Foto: David Pascual Carpizo.


        Antes de tener mapas y telescopio ya le fascinaban las avutardas. Tan grandes y pesadas como huidizas.
El primer contacto que tuvo con las avutardas fue buscando la laguna de los Lavajares con su hermano Caco. Habían visto que era la única laguna de la comarca que aparecía en un mapa de carreteras del antiguo MOPU. No venían caminos, por lo tanto, sólo sabían que tenían que dejar el coche entre Rasueros y Rágama y caminar hacia el oeste hasta dar con ella.
Durante la semana había llovido bastante, pero esa madrugada había caído una buena pelona. Decidieron dejar el coche en el camino sin atravesar un gran charco que se había formado en el cauce seco del Regamón. Continuaron andando por ese camino que avanzaba en línea recta hacia el oeste. De pronto, a unos 500 metros, un ave de gran tamaño comenzó a correr hasta desaparecer tras coronar una loma.
Se pasaron los únicos prismáticos que tenían para contemplar la carrera del ave. Sin duda era una avutarda, la primera que veían. Aunque después vio otras carreras, con los años, se dio cuenta de que aquel comportamiento no era habitual en esta gran ave voladora, la más pesada del mundo capaz de volar. Al coronar la loma, no había ni rastro de la avutarda, se podría decir que había desaparecido en la inmensidad de la helada llanura castellana.
A esta primera, fugaz y fascinante observación siguieron otras que se multiplicaron gracias a la adquisición de los mapas y el telescopio. Desde el principio sintió una atracción especial por esta esquiva ave, tal vez por el reto que suponía su estudio. Empezó a recorrer todos los caminos de La Moraña y del este de Salamanca, algunas veces con su hermano, otras solo.
Buscó publicaciones sobre la avutarda en Ávila, sólo encontró un estudio que consideraba a la población abulense marginal en Castilla y León y no reproductora. Delimitaba su área de distribución y estimaba la población entre 149 aves en 1981 y 167 en 1987. Les pareció poco, ya que en una sola mañana podían llegar a ver el centenar de individuos. Así que en 1988, Caco y él decidieron censar la población de avutardas de Ávila. Para ello, Dividieron la zona a censar en tres sectores y los recorrieron por los caminos con su R11, un turismo convertido en todo terreno a la fuerza. Podría citar las peripecias que pasaron con aquel coche por los caminos de la Tierra de Arévalo pero eso, por sí solo, daría para otra historia.
Empezaron a censar por el sur-oeste que lo conocían menos. Después del primer día el número de aves censadas era de 152 y todavía quedaban dos sectores, en uno de ellos sabían que la población sería igual o mayor. Después del tercer y último día de censo, el resultado era de 364 aves. También habían visto multitud de ruedas, es decir, la exhibición que hace el macho en celo para atraer a las hembras. Con toda seguridad, la avutarda sería reproductora en Ávila.
Este último dato lo comprobó ese mismo verano, en julio. Buscando avutardas, mientras se paraba a otear en una gran hondonada de Horcajo de la Torres, salió volando una hembra de la cuneta donde había parado el coche. Al bajar vio como de esa misma cuneta salían corriendo tres pollos que aún no volaban. La madre los observaba desde lo alto de la vaguada y hacia allí se dirigían los pollos avanzando entre los rastrojos de cebada. La hembra dio un corto vuelo para reunirse con ellos y, caminando con el cuello completamente estirado, se perdieron por lo alto de la loma. Ya no había duda. La avutarda era reproductora en Ávila y duplicaba ampliamente la población estimada en el único censo conocido.
Quizás a ustedes, amigos lectores, esto les parezca una tontería pero a él le dio la impresión de que había hecho algo importante. A este primer censo siguieron muchos y otros estudios de población, selección de hábitat, alimentación... Se podría decir que su afición y admiración hacia las avutardas le convirtió en algo parecido a un experto. Por lo que muchos amigos y no tan amigos colaboraron con él. La mayoría por pura y simple amistad, unos pocos por mero interés. La vida misma.
Después de tantos ratos pasados entre avutardas, jamás ha podido olvidar una tarde de invierno. Esa mañana habían llamado Pepe, Chema y Julio, tres amigos de Ávila. Pasarían por Arévalo después de comer. Los llevó a ver avutardas con Ana, David y María. Vieron muchas. Las mayores bandadas concentradas en pequeñas parcelas de alfalfa. En una de estas alfalfas pararon a recoger plumas. Cogieron muchas. Su hija María, que había aprendido a andar en septiembre, llevaba un abrigo de peluche de color hueso y enseñaba a su padre cada pluma que recogía del suelo, bajo la impresionante luz de un atardecer magnífico.
Muchas veces, mientras buscaba avutardas por las llanuras de la Tierra de Arévalo se preguntó por qué hacía todo esto, qué ganaba con ello. Casi siempre, después de esta pregunta se le venía el recuerdo de una niña que apenas sabía andar embutida en un abrigo de peluche y enseñándole las plumas de avutarda que recogía de una alfalfa entre las risas de sus amigos.

Desde aquel día comprendió que los mejores recuerdos de sus salidas al campo estarían marcados por esos buenos ratos entre su gente. 

 

IV
LO QUE EMPIEZA ACABA.
 

Le invitaban a asistir a cursos y congresos. Le pedían colaboración en artículos relacionados con las aves. Incluso le encargaban algunos trabajos de campo.
Pensó que podría vivir de ello.
Se equivocó.
Después de un montón de censos de aves acuáticas, cigüeñas, avutardas, rapaces... y artículos publicados en diferentes revistas naturalistas, pesó que, quizás, tendría cabida en futuros trabajos relacionados con el mundo de las aves. Pero pronto le pusieron en su sitio.
La Comunidad Europea daría subvenciones a aquellos agricultores que respetasen el hábitat de la avutarda y demás aves esteparias. Sólo había que hacer una propuesta con las áreas que se pudieran beneficiar de esas ayudas. Utilizaron los datos de los trabajos de campo que había organizado. Pero le dejaron fuera. Pidió que, al menos, le permitieran revisar el borrador de aquella propuesta por si pudiera aportar algo pero, ni eso. Le dijeron: "déjanos a nosotros negociar con políticos y sindicatos agrarios y tú sigue trabajando en el campo de forma voluntaria, como hasta ahora. En estos casos, la labor altruista y desinteresada del voluntariado es imprescindible". Cierto, no voy a ser yo el que lo niegue, pero quien eso decía cobraba por ello.
Después de aquel desencuentro siguieron otros. Una entidad bancaria que hasta entonces había pagado la publicación de los cuatro números de la revista "El Cervunal" que recogía todos los trabajos de campo del grupo ecologista Adecab, se negó a costear el quinto número, un monográfico sobre la estepa cerealista abulense, en el que quedaban plasmados una buena parte de los trabajos de campo que había organizado o en los que había participado.
Entonces decidió dejar sus trabajos de campo. Si era incapaz de darlos a conocer, ¿para que servían?
En realidad, le resultaba difícil dejar aquello en lo que tanta ilusión y tiempo había depositado. En esas estaba, es decir, retirándose del mundo de las aves, cuando Asodema, una asociación encargada de gestionar y repartir fondos de la Unión Europea para destinarlos al desarrollo rural de la Tierra de Arévalo y La Moraña, le propuso escribir un libro sobre las aves de la comarca. Sería coordinado por un biólogo, y un fotógrafo naturalista aportaría las imágenes. Los de Asodema le caían bien, era gente competente que hacía una labor importante por la comaca, pero con alguno de los que formarían parte del equipo para la elaboración del libro había tenido encontronazos en el pasado. Se encontraba en un momento de su vida en que lo último que quería era buscar problemas o tensiones innecesarias. Estuvo a punto de rechazar la oferta pero antes consultó con Ana. Le dijo que aceptara, que era lo que siempre había deseado.
Así lo hizo. Corría el año 1997.
Durante la elaboración del libro tuvo algunos roces. Por los que llegó a llamar al coordinador por teléfono para criticar su labor. Tal vez no debería haberlo hecho pues aquel biólogo le puso en su sitio: Le dijo que por qué pretendía hacer la labor de un arquitecto cuando no era más que un peón que se creía el ombligo del mundo. Que le dejara a él dirigir la obra y que se dedicara únicamente a poner los ladrillos. El coordinador acabó diciendo que no le volviera a llamar nunca más.
Así lo hizo. También terminó su parte del libro que, finalmente, fue publicado en 1999.
Entonces se dio cuenta de la realidad. Bajó de la nube. Sólo era un naturalista mediocre, con algunos conocimientos ornitológicos pero muy limitados. Y lo peor de todo es que era autodidacta. La única Universidad a la que había asistido para adquirir esos conocimientos era la de la naturaleza, la única realmente pública y gratuita. Durante todos esos años había aprendido del árbol y del pájaro, del agua y de la rana, de la arena y de la culebra, del aire y del insecto. Esa Facultad estaba siempre abierta, todos los días del año.
Así que, después de aquella serie de patinazos relacionados con la especie humana, decidió que ya era hora de acabar sus estudios. Dejó de anotar cada especie que veía, su conducta, localización, número, medio en el que se encontraba, fecha, hora, clima y hasta temperatura... A partir de entonces comenzó a salir al campo sin método, sin cuaderno de campo. Salir por salir. Sólo para disfrutar.
Bastantes años después de aquella decisión, una mañana cualquiera del verano de 2009 le fue a visitar a la tienda Fabio, uno de los redactores de una revista local. Le dijo que en la última reunión de la asociación la Alhóndiga, habían pensado en alguien que escribiera sobre medio ambiente en "La Llanura de Arévalo" y que había salido su nombre. Enseguida le dijo a Fabio que admiraba y aplaudía la labor que hacían con la revista pero que él era como un dinosaurio, que no estaba en activo, que hacía varios años que se había desvinculado de los temas ambientales, que no creía que pudiera aportar nada fresco. Fabio insistió que, precisamente, ellos pensaban todo lo contrario y que sus pensamientos o vivencias como dinosaurio ambiental podrían tener cabida en la revista mensual. Que se lo pensara, que no era ningún compromiso y que si le gustaba podría, incluso, contar con una página mensual dedicada al medio ambiente o cualquier tema relacionado con la naturaleza.
Quedó en pensárselo.
Como cuando compró los prismáticos o el telescopio o, incluso, cuando co-escribió la guía de las aves de La Moraña y Tierra de Arévalo, lo consultó con Ana. A ella, como casi siempre, le pareció bien y entonces pensó:
- Coño, ¿y por qué no?
Después... Llovió.

 
En Arévalo, primavera a verano de 2013

Nota: Cualquier parecido con la realidad es posible e intencionado.

sábado, 26 de octubre de 2013

DOS HERMANOS EN LAS MONTALVAS


PRESENTACIÓN:
EL SUEÑO DE LA HORMIGA GIGANTE.
De Juan Martín García-Sancho
(Texto de la introducción de Luis)


                             Luis y Juan en el antiguo convento de las Montalvas. Foto: Mario Gonzalo  
Hace dos años y cuatro meses, en junio de 2011, acompañé a mi hermano Juan a presentar su primera novela: "SECUNDARIOS", en esa ocasión en la Casa del Concejo.
         Hace un año y dos meses, en agosto de 2012, fue mi hermano Juan quien me acompañó para presentar mi primera novela: "POR LA SENDA DE TUMUT", en el centro cultural de San Martín.
         Y hoy, nuevamente, soy yo quien acompaño a Juan para presentar su segunda novela: "EL SUEÑO DE LA HORMIGA GIGANTE". Parece que esto se está convirtiendo en una costumbre. Ojalá todas las tradiciones fueran así de placenteras sin la necesidad de hacer sufrir como diversión. Porque cuando esto sucede, creo que nos estamos equivocando. La cultura nunca debe conducir al sufrimiento, sino al conocimiento.
         Aunque ya lo sabéis casi todos, empezaré diciendo que mi hermano Juan es el tercero de los hijos de Candelitas y César o de César y Candelitas, realmente tanto monta, monta tanto porque así ellos nos lo han enseñado. Y quiero empezar así porque nunca debemos olvidarnos de dónde procedemos, de aquellos que nos han dado la vida, lo más preciado que tenemos.


                                           Duarante el acto de presentación. Foto: Mario Gonzalo        
         En aquella primera ocasión empecé hablando de mi hermano. Hoy, si me lo permitís, empezaré comentando su novela y terminaré por él, que no con él.
         Yo diría que la novela es una parodia a la estupidez humana que, por desgracia, es mucha y variada ¿Quién no ha hecho alguna vez una tontería que jamás haría sobrio o solo? ¿Quién no se ha dejado arrastrar en alguna ocasión por la euforia inicial del alcohol o por el contagio borreguil de una actividad colectiva que ni tan siquiera te gusta?
         Pues en una pesadilla parecida se ve implicado el protagonista de la novela, haciendo cosas, en ese sueño completamente surrealista, que nada tienen que ver con su vida real... ¿O sí?... Quién sabe, porque el final de la novela es sorprendente, como la peor de las pesadillas pero... completamente real.
         Los personajes, aunque pertenecientes al mundo de los sueños, nos recuerdan siempre al mundo real, por ejemplo:
- Feta, candidata política a no sé qué e inmersa en plena campaña electoral y con un discurso político en el que pronuncia más de 500 palabras sin decir absolutamente nada. Esto, en la novela, ocurre en el mundo de los sueños pero, no sé, no sé: políticos hablando sin decir nada de nada, este sueño a mí me recuerda a algo.
- Otros personajes son Mostragán y Berretes, dos individuos que animan a la gente a emprender empresas imposibles en las que ellos jamás se embarcarían. Y los contemplan desde sus cómodas poltronas y los embaucan con mentiras, falsas promesas o amenazas. Pidiendo un sacrificio al que ellos jamás se prestarían. Este sueño me sigue recordando a algo.
- El todo poderoso Duque, o tal vez debería decir monarca, un personaje inútil, caprichoso, infantil y artificial, más dedicado a la caza sin puntería que al gobierno ¿Por qué me sigue a mí recordando a algo del mundo... "real"?
- O, para no alargarme más, el ecónomo Padre Manolo con sus diez mandatos:
- Amarás al Dólar sobre todas las cosas.
- No tomarás el nombre del Euro en vano.
- Santificarás las Bolsas.
- Honrarás el patrimonio de tu padre y de tu madre.
- No matarás tu dulce ambición.
- No acarrearás dividendos impuros.
- No robarás a pequeña escala.
- No levantarás bajas hipotecas y embargarás.
- No consentirás prestamos ni endeudamientos impuros.
- No te sustraerás a los bienes ajenos.
Estos diez mandatos se resumen en dos: Amarás al Dólar sobre todas las cosas y al petróleo como a ti mismo.
         Aunque estos diez mandatos del Padre Manolo son recitados durante un sueño, como ven no pueden ser más reales ni actuales. Aunque, para hacer honor a la verdad, he de decir que esta novela fue escrita en 2004 en plena bonanza económica. Cuando España y sus dirigentes se codeaban con los más grandes de tú a tú. Como ven, en este sentido se puede considerar premonitoria.


                                      Juan Martín presentando su novela. Foto Mario Gonzalo
         En esta historia, como en su primera novela, Juan demuestra su dominio del lenguaje con un rico vocabulario que utiliza con gracia e ironía, algo en lo que es experto.
         La conexión del mundo de los sueños con la realidad se produce a través de un final sorprendente del que nada voy a desvelar.
        
         Si me preguntan por qué deberían leer "El sueño de la hormiga gigante":
- Podría decir que porque Juan es de Arévalo.
- Porque es hijo de César y Candelitas.
- Porque le gusta venir a Arévalo.
         Diría todo esto para mover sus conciencias.
         Pero para ser franco creo que deben leer su novela:
- Principalmente porque es buena.
- Porque está muy bien escrita.
- porque demuestra un gran dominio de las palabras.
- Podría decir que la lean porque es una curiosa historia irreal, surrealista, del mundo de las pesadillas. Pero mentiría, porque a través de su lectura se irán dando cuenta de lo dura que puede llegar a ser la realidad. Sí, porque lo que en principio empieza como una pesadilla se va convirtiendo en la cruda realidad. Una realidad que, por desgracia, en muchos casos, supera a la peor de todas las pesadillas. 
                                                                  Portada de la novela
        Ya acabo, como dije al principio hablando de Juan, el autor, el hermano.
         Somos seis hermanos, Juan es el tercero. Dos, Candelas y yo vivimos en Arévalo. Julio César en los Alcázares, Murcia. Ignacio en Guadarrama. Alejandro en Salamanca y Juan en León. De los cuatro hermanos no residentes en Arévalo, Juan es el que más viene por aquí. Principalmente para ver a sus padres pero también, creo yo, por Arévalo. Le gusta perderse por sus calles, comentar lo que ha cambiado y lo que debería cambiar. Lo que se hunde ante la mirada de una mayoría indiferente. Y le encanta pasear con sus hijos por esas calles pero también por sus ríos, cosa que me agrada mucho, porque forman parte de Arévalo, no lo olvidemos.
         Muchos de vosotros ya conocéis a Juan, es inteligente y brillante, tanto en los estudios, como en su trabajo, como en sus aficiones. Es médico inmunólogo en el hospital clínico de León y entre sus aficiones destaca la lectura y la escritura. Ha escrito un guión de cine, un libro de relatos y otras dos novelas. Con la anterior "Secundarios" quedó como finalista en el premio Azorín de novela y en el Río Manzanares, lo que demuestra que escribe muy bien. Pero no por ello es una persona distante y engreída. No, al contrario, es sencillo, cercano, divertido e irónico. Cuando cuenta alguna de sus muchas anécdotas te puede llegar a doler la cara de tanto reír.

                                    Luis J. Martín durante la presentación. Foto Mario Gonzalo     
         Pero también es una persona peligrosa, según Fabio, aquí presente, incluso subversiva, porque te hace pensar sobre las verdades de la vida. Y eso a los que prefieren vivir con una venda en los ojos, no les agrada tanto. Una venda que a muchos les ponen desde niños diciéndoles que lo que ven con los ojos cerrados es cierto, como en las pesadillas de su novela. Juan hace mucho que se quitó la venda y procura que los que le rodean se la quiten también.
         Pero entre inteligente, brillante, divertido o irónico yo me quedo con otra faceta que posee a raudales y de la que aún no os he hablado: la  humildad  porque, sin duda, es la cualidad principal de algunos grandes genios.
         Y ya me callo y les dejo con Juan, el hijo de Candelitas y César, mi hermano.
  
              Juan Martín y Juan Jesús Villaverde, autor de la estatuilla con la que fue obsequiado
En Arévalo, salón de actos de Caja Duero, a 25 de octubre de 2013.
Texto de Luis J. Martín leído durante la presentación del libro.
Fotos: Mario Gonzalo.

Se puede adquirir la novela en la Tienda "Domingo", plaza del Arrabal, 28 de Arévalo (Ávila).

 Enlace al resumen de la presentación:
http://la-llanura.blogspot.com.es/2013/10/juan-martin-garcia-sancho-presenta-su.html