miércoles, 17 de julio de 2019

OPOSICIONES JUSTAS: PLC.





Mi abuelo paterno, que era una persona sensata y curtida por la edad, cuando algo o alguien era lo contrario a lo que contaban, solía apostillar “PLC”, por ejemplo: que hablaban de fulano como una persona decente, cuando él sabía que no lo era, te miraba con aire socarrón y decía en tono irónico: “Sí, fulano es el tío más decente del mundo”, seguía una corta pero intencionada pausa acompañada de un guiño de ojo, y añadía “PeLeCé”, luego te hacía un gesto con el dedo para que te aproximaras y te susurraba al oído: “Por Los Cojones”.

Opositora u opositor es la persona que concurre a unas oposiciones, siendo estas el conjunto de pruebas selectivas en que los aspirantes a un puesto de trabajo, generalmente en la Administración pública, muestran su competencia, que es juzgada por un tribunal.
Voy a poner el ejemplo de una persona opositora al Cuerpo de Maestros de Educación Primaria e Infantil. En sus manos estará la docencia de niñas y niños de entre tres y doce años, delicada etapa en la que nuestros hijos, nietos, sobrinos se están formando para convivir y desarrollarse como personas en el mundo actual. Es un periodo crucial y, por lo tanto, debería estar en las manos y en el buen hacer de los mejores profesionales de la enseñanza.
Para una persona que se tome en serio el papel de opositora, la vida es muy dura. La rutina se impone, todos los días son iguales, horas de estudio, de consultas, de preparación de trabajos materiales o de diferentes pruebas. Mientras sus amigos, familiares, parejas, compañeros, se divierten o se relajan, para ellas no hay tregua posible, ni distracción aconsejable. De hecho, muchas de las personas opositoras que rompen su rutina, un día, un solo puto día, después se sienten culpables, como si hubieran cometido una grave falta contra su futuro. Suelen ser seis días de intenso y monótono trabajo y uno de descanso y desconexión, cosa que no llegan a conseguir, pues ni descansan al cien por cien como sería lo aconsejable, ni desconectan de sus estudios pues mentalmente van dando vueltas a lo que llevan días, semanas, meses o años preparándose a conciencia.
A la comprensión y memorización exhaustiva del largo temario se suma la búsqueda y estudio de legislación nacional y autonómica relacionada con todas las facetas de la docencia, bibliografía publicada sobre la educación en sus diversas especialidades, supuestos prácticos variados en los que se puedan dar todo tipo de situaciones en las aulas o fuera de ellas para tratar de buscar la mejor manera de solucionarlas o llevarlas a buen término, siempre de manera correcta y, a ser posible, con los protocolos de actuación previstos.
A parte de esto, la persona opositora ha de preparar una programación que consiste en desarrollar todas las unidades didácticas a desarrollar durante un curso completo con sus objetivos a cumplir, legislación en la que se basa, materiales utilizados, recursos didácticos, criterios de evaluación… es decir todo lo relativo al día a día del docente y alumnado en el centro educativo.
Todo esto, como ya se ha dicho, ocupa a la persona opositora meses o años donde el nerviosismo y la incertidumbre es moneda común. Cualquier trabajador sabe que su esfuerzo es reconocido con un salario mensual. En cambio, el opositor no sabe si tantas horas de trabajo diario van a servir, siquiera, para lograr un puesto de trabajo que les permita vivir, independizarse, tener un futuro para el que se han formado.



Por si esta carga psicológica fuera poco, luego está el asunto de las interinidades. La cosa tiene gracia, por denominarla de alguna manera no ofensiva. La administración las llama, y así las convoca, como oposiciones de “turno libre”. En las que aquellas personas que han acabado su carrera recientemente y que, por lo tanto, jamás han trabajado, compiten en desigualdad de condiciones con aquellas personas que sí han trabajado como interinos, es decir cubriendo una baja por enfermedad, paternidad, maternidad, o vacantes por traslado, excedencia, jubilación o defunción. Y digo en desigualdad de condiciones porque a pesar de llamarse de turno libre, las pruebas selectivas tienen dos fases muy diferenciadas:
- Fase de oposición en la que, al menos hay tres pruebas: un tema del amplio temario a desarrollar por sorteo. Uno o dos supuestos prácticos. Y finalmente la programación, en la que la persona opositora debe defender oralmente la programación de un curso entero y, además explicar detalladamente una de las unidades didácticas de entre tres elegidas al azar. Momento en el que los miembros del tribunal pueden realizar todo tipo de preguntas.
Hasta aquí podríamos hablar de igualdad de condiciones para todas las personas opositoras, pero falta una segunda fase.
- Fase de concurso: donde se puntúan todos los méritos que pueda aportar la persona opositora ya sean cursos, diplomaturas, licenciaturas, máster, idiomas, publicaciones… hasta un máximo de cuatro puntos. Y también, y he aquí la gran cabronada para los que realmente se presentan en turno libre, la experiencia laboral en la que se computa el tiempo trabajado en forma de puntos, donde los interinos de largo recorrido, muchas veces, alcanzan los doce puntos. Es este el gran agravio comparativo, la descomunal cabronada, la enorme farsa, la desmesurada injusticia de meter en el mismo saco a los interinos con las personas que realmente concurren en turno libre, con las ilusiones a flor de piel, con ganas de trabajar, con ideas frescas y actuales para desarrollar con sus alumnos.
Porque en miles de ocasiones se da el caso, amigos lectores, que un interino que jamás ha aprobado una oposición o, en el mejor de los casos, ha sacado un aprobado raspón, se coloca por delante de un opositor que ha aprobado con muy buena nota, incluso con una puntuación de ocho o nueve o, en ocasiones, incluso más. Pero como se computan los años trabajados en forma de puntos y hay gente interina que lleva haciendo sustituciones y cubriendo vacantes diez o veinte años, toda su vida laboral, se coloca por delante de la brillante persona opositora que aprueba con buena nota.
Esta es la mayor cabronada que se puede hacer a una persona que lleva preparándose para un puesto de trabajo años, es decir aprobar la oposición, pero sin plaza. A este opositor u opositora al Cuerpo de Maestros, cuya motivación muchas veces es vocacional, que ha aprobado con buena nota, pero sin plaza le queda el consuelo agridulce de entrar en bolsa de trabajo. Su esperanza es la de estar en un buen lugar de partida. Así que esta persona que ha aprobado sin plaza, que ha sacado una buena nota, se consuela pensando que estará entre el puesto veinte o treinta de la bolsa de trabajo y que muy pronto le llamarán para hacer una sustitución o cubrir una vacante, pero, su gozo en un pozo, de nuevo la cabronada de un sistema que es concebido de forma cruel e injusta desde su nacimiento, hace que el elevado número de interinos con experiencia laboral se coloque por delante y le releguen al puesto mil y pico.

Y entramos en una tercera fase que no viene en la convocatoria oficial pero perfectamente orquestada: 
- Fase de desánimo: Así, van pasando las semanas, los meses. La persona opositora que ha aprobado por méritos propios con buena nota, pero sin plaza pide todos los destinos que van saliendo semanalmente: plazas que quedan vacantes por una u otra razón. Cada semana desciende unos cuantos puestos en la lista de la bolsa de trabajo y se acerca un poco más a su objetivo: trabajar. Pero en un momento determinado del curso, se da cuenta de que en lugar de bajar puestos los sube… ¿qué está pasando?, se pregunta. La respuesta no es otra que los interinos que estaban realizando una sustitución de dos o tres meses han vuelo a la bolsa y, como siguen teniendo mayor puntuación por sus diez, doce puntos de experiencia laboral, se colocan nuevamente delante de la persona opositora que ha aprobado la oposición con buena nota, pero sin plaza. Ahora, la brutal cabronada se convierte en indecencia. Y les da por pensar: “¿cómo voy a tener experiencia laboral si no me dejan trabajar, si me ponen en el mismo saco que a los interinos?”. Y a muchos el desánimo, el desencanto, les hace tirar la toalla, abandonar... para la ceguera de la administración, un problema menos.
Esta es la cuestión, señores administradores de lo público, sean ustedes consejero, ministro, presidente o monarca, el sistema de oposiciones a turno libre está viciado desde el principio y deben concurrir de forma separada personas interinas y personas sin experiencia laboral.
- Primero: Se deben regularizar a todos los interinos que demuestren que valgan para la docencia, es decir para dar clases a niños en la crucial edad de aprender a vivir comprendida entre los tres y los doce años, haciéndolos una prueba selectiva en exclusiva para ellos y, a partir de ahí:
- Segundo: Una vez regularizados los interinos, todas las vacantes que vayan saliendo anualmente ofertarlas en nuevas oposiciones a turno realmente libre para que sean cubiertas por aquellas personas opositoras con ilusiones que hayan aprobado pero que nunca han trabajado.
- Tercero: Una vez regularizados los interinos, todas las vacantes y sustituciones que vayan saliendo a lo largo del curso cubrirlas de forma interina con los que han aprobado sin plaza las nuevas oposiciones de turno libre. Y a estos regularizarlos de forma cíclica.
Así, sí serían oposiciones realmente justas y libres, y trabajarían las personas que demuestren mejores aptitudes y actitudes para la docencia.
Este es el dato, 130.000 docentes de la enseñanza pública no universitaria son interinos, trabajan sin una plaza fija en las aulas y cambian de centro hasta varias veces al año. La pregunta es bastante clara y creo que muchos nos la hemos planteado más de una vez: ¿por qué hay tantos interinos en la enseñanza?, ¿por qué no se regularizan esas plazas interinas anualmente?, ¿a quién puede interesarle que el 25% de los profesionales de la docencia estén en la precaria situación de interinidad, es decir, que uno de cada cuatro maestros no tenga su plaza en propiedad y tenga que ir cambiando de puesto de trabajo y de vivienda una o dos veces al año? Lo lógico, lo decente, lo justo sería regularizar anualmente al mayor número de interinos y convocar oposiciones en turno realmente libre con todas las plazas que queden vacantes para que los nuevos opositores o los que han aprobado sin plaza, pero con buena nota, puedan optar, por fin, a un puesto de trabajo vocacional.
Por otra parte, lo cierto es que tantos años de trabajo interino, precario e inseguro cansan al docente más paciente y llegan oírse comentarios de interinos de largo recorrido tales como “a mí ya ni me gustan los niños”. Lamentable que por culpa de un sistema defectuoso e injusto se lleve a profesionales a estos extremos de desencanto.

Siempre se ha dicho que en las oposiciones obtienen un puesto de trabajo los mejores de forma justa, pero lo cierto es que, tal y como están planteadas en la actualidad, las oposiciones al Cuerpo de Maestros, ni son justas, ni trabajan los mejores.

Si esto lo oyera o leyera mi abuelo paterno añadiría de forma socarrona y guiñando un ojo: “Actualmente, las oposiciones al Cuerpo de Maestros son justas PeLeCé ”.

En Arévalo, a diecisiete de julio de 2019.
Luis José Martín García-Sancho.






domingo, 7 de julio de 2019

AÑORANZA




AÑORANZA

Añoro sentir que añoro,
que añoro tu tacto suave
entre mis dedos dormidos,

que huelo tu piel radiante
imprimida de recuerdos,
tatuada a trazos negros,

que interpreto tus secretos,
que recreo tus destinos,
que imagino tus suspiros.

Por añorar yo añoro
pasar más tiempo contigo
y escuchar tus letras vivas.

Añoro tener más tiempo
para que me enseñes a ser
agua cayendo en las dunas.

Añoro creer que creo,
que creo historias ficticias
basadas en hechos veraces,

que encadeno las palabras
en frases que dicen algo
llenando espacios en blanco.

Oír el crujir del papel
cuando lo ensucio con tinta
buscando caminos rectos,

caminos rectos que unen
tu destino con el mío
en un panel encendido.

Añoro tener más tiempo
para escribir en mi piel,
desnuda piel para ver.
Por añorar, yo añoro,
añoro sentir que leo,
añoro creer que creo.

Arévalo, a cinco de julio de 2019.
Luis J. Martín.







martes, 25 de junio de 2019

CARLOS TOMÁS RODRÍGUEZ MARTÍN.


Carlos Tomás Rodríguez Martín.




Recientemente Carlos Tomás, conocido por muchos socios y simpatizantes de la Asociación la Alhóndiga de Arévalo y por muchos otros grupos y colectivos de Ávila y provincias limítrofes, ha sido premiado por la Fundación Nueva Cultura del Agua con el galardón Dragona Iberia 2019: “Por su labor incansable para fomentar la conciencia ambiental de la sociedad civil y política, por haberse comportado de manera ejemplar y valiente. Por ser un gran conocedor del entorno natural y haber sido pieza insustituible en algunas luchas medioambientales. Por haber sido tanto informador como catalizador, al servir de nexo entre distintas personas, grupos y movimientos sociales. Por educar y concienciar a la sociedad en la sensibilización, conocimiento y respeto al medio ambiente, a través de conferencias y ponencias. Por ser luchador infatigable y pieza clave sobre la que han pivotado muchas de las luchas ambientales de la provincia de Ávila y otras de la Comunidad de Castilla y León”.

Carlos Tomás recibiendo el premio Dagona Iberia.

Carlos Tomás Rodríguez Martín nació en Ávila en 1964. Estudió en varios institutos y, tras trabajar casi una década en el comercio abulense, decide dar un giro a su vida y entra en la Escuela de Capataces Forestales de Coca. En los dos veranos siguientes trabaja en la lucha contra los incendios como peón especialista de cuadrilla helitransportada del Puerto del Pico. Finalizado este periodo es contratado como Capataz responsable de repoblaciones en una empresa de montes del sector privado.
Posteriormente a comienzos de los 90 aprueba el ingreso a Guarda Rural en el Asocio de Ávila, como funcionario de la administración local, con destino en el Valle Iruelas. Conviene recordar que el Asocio gestiona importantes montes públicos de Ávila.
Dos años después compagina sus estudios de Técnico Especialista en Explotación Forestal en Murguía (Álava) con la preparación de las oposiciones a Agente forestal de la Junta de Castilla y León, aprobando y consiguiendo su primer destino en Burgos.  En 1995 supera las oposiciones a Celador de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León consiguiendo su plaza en la Sierra de Gredos. Durante ese tiempo obtuvo por promoción interna una plaza de Agente Medioambiental. Su puesto de trabajo actual sigue siendo de Celador de Medio Ambiente en el entorno de la ciudad de Ávila y, por tanto, muy cerca de su domicilio.
Ha sabido hacer compatible su faceta profesional desarrollada en plena naturaleza con su compromiso sindical como responsable de la Secretaría de Medio Ambiente de Comisiones Obreras de Ávila durante casi 20 años, pero además también participó como responsable en otras materias, como la negociación de convenios colectivos provinciales o miembro de la Comisión provincial de prevención de riesgos laborales. Durante más de 10 años fue vocal de CC.OO. en la Comisión Territorial de Medio Ambiente y Urbanismo donde tuvo contacto con diferentes grupos ecologistas.
Desde su actividad sindical relacionada con el medio ambiente, apoyó y contribuyó a crear numerosas alianzas con organizaciones sociales de diferentes perfiles; ecologistas, de pescadores, culturales, etc. que perseguían la defensa del Medio Ambiente.

Durante una intervención en La Sexta sobre la urbanización La Favera.

Ha participado en innumerables luchas ambientales que han tenido lugar no solo en Ávila sino en otras provincias, tanto de forma directa como indirecta, a través de información, apoyo o coordinación. Entre estas acciones, realizadas siempre de forma colectiva, cabe destacar las llevadas a cabo por la defensa de Campo Azálvaro contra la realización de una autopista y una urbanización, otras contra diversos proyectos que pretendían talar bosques, como en Las Navas del Marqués en el caso conocido como “la Ciudad del Golf”, o en Villanueva de Gómez donde la macrourbanización “La Favera” hubiera destruido una gran superficie del valioso bosque del Corredor del Adaja.
A parte de sus, ya comentadas, facetas: profesional, sindical o activista medioambiental, también destaca, y de qué manera, como comunicador social, dispuesto siempre a conceder entrevistas a diversos medios de comunicación, a impartir cursos, charlas y conferencias, principalmente, destinadas a la concienciación y protección ambiental, tanto en colegios e institutos, como en salones de actos o en plena naturaleza. En este aspecto se le puede considerar tanto un buen conocedor del medio ambiente y sus problemas más acuciantes, como un gran comunicador, usando siempre un tono cercano, didáctico, sensible y apasionado.
En su relación con la Asociación La Alhóndiga, ha participado siempre que se lo hemos pedido en charlas y, muy especialmente, en paseos por la naturaleza abulense: Los Infiernos, Sierra de Ojos Albos, Pico Zapatero, La Serrota, nacimiento del Adaja… donde se ha mostrado como un guía inigualable, hasta el punto de que todos los “paseantes” hemos coincidido en la misma percepción: salir al campo con Carlos Tomás es todo un lujo y una experiencia siempre agradable y enriquecedora.
En el ámbito personal, he de decir que es un buen amigo, atento y dispuesto a ayudar o a solucionar cualquier problema, y una buena persona. Se necesitan muchos más seres humanos como Carlos Tomás para que la sociedad sea un poco mejor, algo más justa y bastante más agradable.
Desde estas páginas queremos enviarle nuestra enhorabuena por el merecido premio y nuestro agradecimiento a su labor y bonhomía.

En Arévalo, a siete de junio de 2019.
Luis José Martín García-Sancho.

Artículo publicado en el número 121 de La Llanura de Arévalo, junio de 2019.


Carlos Tomás, tercero por la izquierda junto a su esposa Tesesa, durante una ruta organizada por La Alhóndiga.




viernes, 14 de junio de 2019

DEL COLOR DE LA LIBERTAD




Arianda se quedó muy extrañada cuando vio la jaula vacía.
Preguntó a sus compañeros del turno anterior que aún no se habían ido, nadie había abierto la jaula y tampoco había recibido visitas. De hecho no había venido nadie a ver a Julen en los últimos cuatro meses.
Fue a la habitación de Jacobo que era el único interno que le iba a ver de vez en cuando, pero llevaba dos días ingresado por una complicación respiratoria.

Eneko llevó a su padre a la residencia en el mes de enero. Unos días antes, en pleno mes de diciembre, se había ido de casa sin más abrigo que el pijama. Desorientado, cruzaba una y otra vez las concurridas calles sin hacer caso a los pitidos de los coches ni a los viandantes que, desde la acera, le recriminaban su actitud. Hasta que una furgoneta lo arrolló y lo dejó parapléjico. Antes ya había perdido la capacidad de hablar y ahora, la de moverse por sí mismo.
En la residencia le pidieron algo de información sobre los gustos de Julen. Así que Eneko, antes de irse de viaje, hizo una especie de currículo sobre su padre, con mucho de lo que había hecho a lo largo de su vida. Cuando entregó la lista, con algo de música que solía oír habitualmente y algunos objetos familiares, dijo que estaría fuera hasta el mes de junio y facilitó a la gerente del centro varios números de teléfono por si pasaba algo.
Arianda era la cuidadora principal de Julen, así que se encargó de colocar todos los objetos para que la habitación le resultara algo más familiar y, de vez en cuando, le ponía algo de música. Leyó detenidamente el listado que les había facilitado Eneko sobre las preferencias de su padre o las muchas actividades que había realizado a lo largo de su vida. Entre todas, lo que más le llamó la atención era el libro que había escrito: “Guía de las aves de la comarca de Los Oraños”. Así que se le ocurrió que un pajarito quizás le alegrase la vida. Pidió permiso a la gerencia del centro y, al día siguiente se presentó en su habitación con un jilguero en una pequeña jaula de la pajarería del barrio. Pero Julen ni se inmutó, al contrario, a Arianda le pareció que su gesto era un poco más enfadado de lo habitual.
- Vaya pájaro que te ha traído Arianda. Eres su enchufado.
- Sí menudo enchufe, nunca me han gustado los pájaros enjaulados. Es un contrasentido, el pájaro es sinónimo de libertad.
- Bueno hombre, no te pongas así de filosófico, seguro que lo ha hecho con la mejor intención, para alegrarte un poco la vista.
- Qué va, qué me va a alegrar, al contrario, me entristece verle así, anda que no he visto yo jilgueros silvestres, esos sí que me alegra verlos, pero así, mira, si no hace más que piar y saltar de un palo a otro mirando a la ventana.
- Amigo Julen, seguro que este pajarito, ha nacido en una jaula y no ha conocido más libertad que la de saltar de palo en palo.
- Seguro que ha leído que soy un ornitólogo que ha escrito una guía de aves silvestres, silvestres, repito, y se ha dicho: le compro un jilguero enjaulado.
- Buenas tardes vecino –grita Jacobo desde la puerta- ¿Qué tal estamos hoy?, ¿y cómo está tu colorín?, a ver, ¿tienes alpiste y agua? Mira lo que te he traído, un trozo de manzana para que la picotees.
Jacobo entra y le coloca el trozo de manzana al lado del bebedero. El jilguero se asusta y aletea, chocándose con los barrotes. Luego se acerca a la silla donde Julen permanece impasible, con la mirada perdida en el suelo. Mira la bandeja que tiene en la mesilla y coge una galleta.
- No te importa, ¿verdad? –le pregunta sin esperar respuesta-, estas de limón son las que más me gustan. A mí hoy me las han traído de fresa, que me gustan menos. Así que me he dicho, voy a ver a mi amigo Julen y a charlar un rato con él –se ríe-. No hables tanto que me mareas.
- ¿Estás aquí? –entra Arianda-, seguro que ya le has robado las galletas al bueno de Julen. Si pudiera hablar o moverse ya te habría parado los pies, seguro.
- ¿yo?, qué va –contesta Jacobo mientras se le escapan migas de galleta por su boca desdentada-, solo he venido a traer a Colorín un trozo de manzana y a dar un poco de conversación a mi vecino.
- Ya, ya. Por eso escupes migas al hablar.
Jacobo se ríe poniéndose la mano en la boca. Mientras mira como acaba de dar la merienda a Julen. Luego salen los dos juntos.
- Vaya morro que tiene el Jacobo este.
- Bueno, por lo menos le trae de comer a Colorín.
-Y a mí qué, como si se muere.
- No digas eso hombre, ¿no habías dicho que le querías soltar?, pues si se muere como le vas a soltar.
Se hace de nuevo el silencio. La soledad de Julen queda aún más remarcada con esa mirada vacía hacia ninguna parte.

Pasan los días, las semanas, los meses. Ya es abril. Colorín canta como un poseso, pretende atraer con su canto a alguna hembra, pero desde la jaula lo tiene crudo. Así se pasa de sol a sol, trinando, saltando de palo en palo, sujetándose a los barrotes como si intentara abrirlos, desde que los cuidadores abren la persiana de la habitación hasta que la cierran, sin descanso.
Una mañana, como de costumbre, entra Arianda con su buenos días cantarín de siempre. Al subir la persiana no repara en que está algo más alta de lo habitual. Asea a Julen, le levanta con la grúa y le sienta en el sillón. Le da la sensación de que algo no encaja, demasiado silencio comparado con los días anteriores. De pronto se da cuenta.
La puerta de la jaula abierta.
La jaula vacía.
En el sauce del jardín
un canto eufórico.

En Arévalo, a tres de junio de 2019.
Luis José Martín García-Sancho.


Foto de internet.



martes, 4 de junio de 2019

NI PRINCESA NI ROSA




NI PRINCESA NI ROSA

No eres princesa ni rosa
en un palacio vacío
o en un jarrón de cristal,
sino persona que goza
de los lances del camino
con su propia identidad.
Hay muchas flores hermosas
que se marchitan de hastío
en una falsa verdad
de querer ser como otras
y se deslumbran con brillo
muy efímero y fugaz.
Ni príncipes en carroza
ni sapos arrepentidos
van a venirte a buscar.
Vales más que reinas rosas,
crea tú misma el destino
y haz tu propia realidad.

En Arévalo, a treinta de mayo de 2019.
Luis J. Martín.

Foto: Aicoa,




martes, 28 de mayo de 2019

ESCUDOS DE ARÉVALO


El escudo de Arévalo es uno de los dos símbolos de la ciudad, el otro es la bandera.
La descripción oficial del escudo de Arévalo es:
El escudo representa a un guerrero armado con casco, lanza y cota de mallas que sale de una fortaleza, es el que viene ostentando este Ayuntamiento desde tiempo inmemorial, adornado con los títulos de Muy Noble, Muy Ilustre y Muy Leal, concedidos por Alfonso VIII por el valor que sus tercios mostraron en la célebre batalla de Las Navas de Tolosa en 1212. Después se le añadiría el título de Muy Humanitaria y la Gran Cruz de Beneficencia.”
Tres son los elementos que se repiten en todos los escudos de la ciudad:
- Una torre de castillo o fortaleza.
- Un caballero armado.
- Un caballo (aunque nada se diga de él en la descripción oficial).
Pero luego cada uno de los escudos distribuidos por edificios oficiales de Arévalo tiene sus peculiaridades.
Muchas veces he oído que el caballero monta a pelo en el caballo, sin montura. Pero lo cierto es que en casi todos ellos, especialmente en los más antiguos, aparece siempre con silla de montar. También lo de la cota de mallas, no está tan claro en la mayoría de los escudos pues lo que se aprecia es un caballero con armadura completa. Lo que sí es común en el caballero es el yelmo con airón a modo de penachos o plumas y la lanza, aunque la longitud varía bastante de unos a otros. Y el caballo, en los escudos más antiguos tiene una vestimenta defensiva llamada gualdrapa.
Veamos algunos ejemplos de escudos labrados en piedra: 

Escudo de granito situado en el edificio anejo a la Casa del Concejo, de la que forma parte. El año que aparece es 1571: representa la torre de una fortaleza. Un caballero con yelmo con penachos, lo que parece una armadura completa y una pequeña lanza. El caballo está protegido con gualdrapa, por el festoneado que se aprecia en la parte inferior, y se levanta sobre las patas traseras. Sí se aprecia silla de montar. Si el año de 1571 es correcto este es el más antiguo de la ciudad y también uno de los mejor elaborados.
Casa del Concejo.


Escudo de granito situado en la portada de La Alhóndiga. El año que aparece en la parte inferior es 1729 (“ALFONDIGA AÑO DE 729”): Con la torre de una fortaleza. Un caballero con yelmo con airón de tres plumas, lo que parece una armadura completa, si bien al caballero le falta una pierna, y armado con una pequeña lanza. El caballo, levantado sobre las patas traseras, está protegido con gualdrapa, ya que se aprecia el festoneado de la misma en la parte ventral. También tiene silla de montar. 
Portada de la Alhóndiga.


Escudo de granito situado en el arco de Medina. El año que aparece en la parte superior es 1738 (“HIZOSE A (…) 738 (…)”): representa la torre de una fortaleza y un caballero con yelmo con penachos y armado con una lanza más larga que las anteriores. En el caballo, apoyado sobre sus patas posteriores, no se aprecia ni silla de montar ni gualdrapa. Está algo más erosionado que los dos anteriores.
Arco de Medina.


Escudo de granito situado en la Casa de Los Sexmos: De estilo más sencillo y menos elaborado que los anteriores, representa la torre de una fortaleza y un caballero con yelmo coronado con plumas, lo que parece una armadura completa y armado con una pequeña lanza. En el caballo, apoyado sobre sus patas posteriores, se aprecia la silla de montar y está protegido con una gualdrapa. Por su elaboración, parece una copia del escudo ya descrito de La Alhóndiga.
En el centro, Casa de los sexmos, en la monumental la plaza de la Villa.


Escudo situado en el Castillo: Mucho más moderno que los anteriores y realizado en una piedra muy blanca, ¿yeso?, ¿caliza?, representa la torre de una fortaleza, un caballero con yelmo coronado con plumas, lo que parece una armadura completa y armado con una larga lanza. En el caballo, apoyado sobre sus patas posteriores, se aprecia la silla de montar y no está protegido con gualdrapa. Se apoya sobre campo labrado.
Castillo de Arévalo.


Uno de los ocho escudos de granito situados en cada una de las caras del templete octogonal de la plaza del Real: realizado hace muy pocos años, representa la torre de una fortaleza, un caballero con yelmo con airón de tres plumas, lo que parece una armadura completa y armado con lanza. En el caballo, apoyado sobre sus patas posteriores, no se aprecia la silla de montar y no está protegido con gualdrapa. A la izquierda, abajo y a la derecha aparecen labrados tres de los cuatro títulos de la ciudad: “MUY NOBLE”, “MUY ILUSTRE”, “MUY LEAL”, falta “muy humanitaria”, título que ya poseía cuando se hicieron estos ocho escudos del templete. (Se recomienda leer el primer comentario realizado por "Redacción" al final de este artículo, que esclarece el origen de estos ocho escudos).
Templete octogonal de la plaza del Real.


Hay dos escudos iguales en la plaza de San Pedro, de escaso valor artístico, realizados con molde: Se encuentran en dos casas particulares situadas en los números 11 y 15 de la plaza. Representan la torre de una fortaleza. Un caballero con yelmo con airón de tres plumas, no se aprecia armadura y armado con una larga lanza. En el caballo, apoyado sobre sus patas posteriores, no se aprecia la silla de montar y no está protegido con gualdrapa. Como el del Castillo, se apoya sobre campo labrado. Y está rodeado por los cuatro títulos “MUY NOBLE”, “MUY ILUSTRE”, “MUY LEAL” y “MUY HUMANITARIA”.
Casa del número 15 de la plaza de San Pedro.
Escudo y casa del número 11 de la plaza de San Pedro.


Escudo realizado con cantos rodados que se encuentra junto a la estatua de Isabel I de Castilla, frente a la puerta del Alcocer: Representa la torre de una fortaleza. Un caballero con yelmo con airón de tres plumas y armado con lanza. En el caballo, apoyado sobre sus patas posteriores, no se aprecia la silla de montar ni la gualdrapa.  Está rodeado por los cuatro títulos “MUY NOBLE”, “MUY ILUSTRE”, “MUY LEAL” y “MUY HUMANITARIA” con letras metálicas incrustadas en el suelo.
Arco del Alcocer y estatua de Isabel I de Castilla.

Ayer fueron las elecciones municipales, todo está en el aire. Salga quien salga elegido alcalde, ojalá que esté a la altura de la historia y del patrimonio de Arévalo.

En Arévalo a veintisiete de mayo de 2019.
Luis José Martín García-Sancho.

Esto es una cota de mallas:
Imagen Internet

Esto es una armadura completa:
Imagen Internet

Esto es una gualdrapa usada en la caballería ligera:
Imagen: Carlos I (Tiziano, 1548)