miércoles, 29 de julio de 2020

HUMEDALES ALICANTINOS RECUPERADOS



El fin de semana del 18 y 19 de julio estuve en Alicante, disfrutando unos días de descanso. Hacía siete meses que no veía a mi hija. Ganas teníamos.

Aproveché unos ratos para acercarme al Clot de Galvany, un humedal recientemente recuperado que pertenece al municipio de Elche. Nunca había estado en el mes de julio. Me gustó.

A pesar de tener la cámara estropeada pude sacar alguna foto medianamente buena, es decir, regular. Pero es igual, comparto con todos ustedes.



Entre las aves habituales, tras el periodo reproductor, pude ver el plumaje en eclipse del macho de ánade azulón (Anas platyrhynchos). Muy pronto recuperará sus tonos irisados y radiantes.

 


El buceador porrón común (Aythya ferina), aún conservaba sus colores, aunque algo más apagados.

Acompañado por la focha común (Fulica atra)


Una de las joyas del humedal es la cerceta pardilla (Marmaronetta angustirostris).


Una especie en peligro de extinción que tiene en los humedales alicantinos una de sus mejores poblaciones reproductoras.




En la foto anterior vemos un pollo de cerceta pardilla acompañado por su madre. Una esperanza para el futuro de la especie, poder reproducirse con tranquilidad.



Esta pequeña anátida, al no ser una especie buceadora, consigue su alimento hurgando en el fondo de las lagunas, con la popa en alto. 



También la malvasía cabeciblanca (Oxura leucocephala), igualmente anenazada, tiene población reproductora. En la foto anterior, una hembra.


El morito (Plegadis falcinellus) con sus tonos irisados, de la familia de los ibis y espátulas, también está bien representado.


Arriba: somormujo lavanco (Podiceps cristatus).

Abajo: zampullín cuellinegro (Podiceps nigricollis) con la curvatura de su pico ligeramente apuntando hacia arriba.


Las pollas de agua (Gallinula chloropus) de toda la vida, ahora conocidas con el nombre de gallineta común, al parecer menos malsonante, también se ven por todas partes. Su población goza de buena salud.


Tres imágenes del fumarel cariblanco (Chlidonias hybridus)

que me regaló la vista con varias capturas de diminutos peces o invertebrados acuáticos.

Las ardeidas, es decir, aves de la familia de las garzas, tienen una buena representación en Clot de Galvany.

En la imagen anterior podemos ver a la garcilla cangrejera (Ardeola ralloides), en dos etapas de coloración, el plumaje dorado es de un adulto reproductor, el pardo y listado de un joven.


Una estilizada garceta común (Egretta garceta), enseña sus calcetines verdes a una cerceta pardilla (Marmaronetta angustirostris).


Ganas le tenía al martinete (Nyctycorax nyctycorax) y a sus ojos del color de la sangre, le había visto varias veces pero nunca se había puesto a tiro de mi cámara. Ahora que la tengo estropeada, lo ha hecho y he capturado algunas imágenes testimoniales. Arriba y abajo.



Al avetoro (Botaurus stellaris) es otra especie en serio peligro de extinción y casi imposible de ver. De hecho solo le había visto una vez de forma fugaz en Delta del Ebro, hace ya tantos años que ni me acuerdo.

En la imagen anterior le pueden ver en su postura característica cuando quiere pasar inadvertido, con el pico mirando al cielo para parecer una de las cañas por las que suele moverse.



El Avetoro es otra especie en serio peligro de extinción. Según la SEO, solo quedan en España 25 machos reproductores.

De plumaje mimético suele pasar desapercibido entre los cañaverales. 

A veces, hace auténticas acrobacias para sujetarse a las cañas que le sirven de apoyo, y desde las que suele pescar.


El Clot de Galvany es un humedal que se encontraba muy degradado, al estar rodeado de urbanizaciones que han ido creciendo de forma descontrolada durante las últimas décadas, especialmente durante el bum urbanístico de finales del siglo pasado y principios de este.

 

Afortunadamente, este importante espacio natural ha sido recuperado utilizando el agua depurada de las urbanizaciones que lo asfixiaban. Todo un ejemplo en materia de conservación y puesta en valor de los humedales, repudiados durante mucho tiempo en una España que los veía como un obstáculo para un desarrollo salvaje, incontrolado y desmesurado.

Otro ejemplo son las antiguas salinas de Alicante, recuperadas hace pocos años utilizando agua depurada de varias urbanizaciones. En la foto se aprecia un grupo de Zarapitos reales (Numenius arquata), junto a una bandada de gaviotas reidoras (Larus ridibundus), en las salinas de Alicante.


En uno de los observatorios del Clot de Galvany coincidí con una pareja de ornitólogos ingleses, estaban contentos por las especies que podían ver y por lo relativamente fácil que resultaba su observación. Me preguntaron que de dónde era. Al contestarles, me preguntaron por El Oso, habían oído y leído sobre él. Tenían pensado pasar unos días durante el invierno por el interior, no les entendí muy bien si en alguna casa rural o en auto caravana. Quedé en envíales algunas direcciones de casas rurales por el entorno. Me preguntaron por otros humedales cercanos a El Oso. Les conté que el señor de las aguas de la zona no es muy partidario de que se recuperen zonas húmedas o se implemente el turismo ornitológico en La Moraña, pero no me entendieron. Quedé en explicárselo por escrito cuando les enviara información.

Así que dejo para otra ocasión las explicaciones sobre el señor de las aguas, en nuestra tierra abulense de La Moraña. Tan cercana a Alicante pero tan distante.

Entre Elche y Alicante, a veinte de julio de 2020.

Texto y Fotos: Luis J. Martín

Enlaces relacionados: 





jueves, 16 de julio de 2020

CUATRO GATOS Y UN MILLÓN DE CERDOS






En Pueblo, a dos de julio de 2020.

Admirados e ilustres políticos procuradores en cortes de Castilla y León que regulan y legislan para el buen gobierno de nuestra región.
Lo primero de todo quiero pedirles perdón por mi atrevimiento al escribirles estas líneas, ya que solo soy un paleto que no entiende de casi nada, y menos aún de política, y ustedes son personalidades extremadamente preclaras, que pertenecen al selecto grupo de personajes esclarecidos que iluminan con su sola presencia el buen gobierno de esta gran comunidad autónoma, extensa donde las haya, que no es otra que Castilla y León, cuna de la hispanidad, germen de España. Por ello, seguramente, el egregio don Claudio Sánchez Albornoz, dijo en su día eso de que “Castilla hizo a España y España deshizo a Castilla, y la sigue deshaciendo”.
Mi ignorancia me empuja a preguntarles por asuntos que mi corto entendimiento es incapaz de comprender, pues pertenezco al caduco y agonizante medio rural, donde la gente escasea y desaparece, dejando pueblos y campiñas desolados, abandonados, envejecidos, marchitos. Les escribo estas líneas porque recientemente han aprobado en las Cortes regionales, con los votos favorables del PP y Ciudadanos, el Decreto de Simplificación y Agilización Administrativa, que permitirá, entre otras cosas, que las macrogranjas puedan implantarse en un municipio sin que sea necesaria la exposición pública del proyecto o un informe de impacto ambiental, (esto último me ha salido tan cabal porque lo he copiado del diario).
Como soy un paleto que no entiende de casi nada, quiero preguntarles por las granjas de cerdos, y repito que perdonen mi atrevimiento, ya que muchas veces la ignorancia hace atrevido al necio. Y es que en algunas comarcas ya hay más cerdos que personas, por eso no entiendo eso que dicen de que permitir la implantación ilimitada e incontrolada de macrogranjas de cerdos frenará el despoblamiento que padecemos en Castilla y León, a no ser que se refieran ustedes al aumento desmesurado de la población porcina. Será eso, sustituir personas por cerdos, y como soy un paleto que no entiende de casi nada, no me entero de la misa la media.
El caso es que ahí, en “La Coralina”, deben tener treinta mil cerdos o más, atendidos solo por dos o tres trabajadores que no viven en el pueblo, que ya me dirán ustedes que despoblación frena eso, cuando el hijo del Arecio vendió el ganado que tenía y se marchó a la ciudad, a una portería fíjense, porque decía que esto no era vida, que el pez grande se come al chico y que tanto tienes tanto vales, que no le faltaba razón al chaval, y nada, para allá que se fue con toda la familia. Por eso les digo que no me salen las cuentas. Que aquí ya quedamos cuatro gatos viejos y mal pelados.
Dicen que el Decreto ese que han aprobado ustedes, permite abrir granjas de cerdos sin licencia, que solo con que los empresarios porcinos digan me pongo, pues eso, se ponen donde quieran. Y a mí eso me da un poco de miedo, porque vamos a tener cerdos hasta debajo de la cama, de la mía me refiero, no de la suya, ni de la de los empresarios porcinos, que esos no viven aquí sino en urbanizaciones de postín, donde no dejan poner granjas de cerdos. No, allí no dejan, por algo será, digo yo. Fíjense ustedes, que dicen las malas lenguas que algunos de estos empresarios son familia del señor Casado, casualmente, presidente del partido que gobierna Castilla y León con la ayuda de Ciudadanos. Y esas malas lenguas dicen también, que eso tiene menos de trasparencia que los lodos de un pozo negro. Y eso que los señores del partido de Ciudadanos en las elecciones, que si trasparencia para arriba, que si trasparencia para abajo, que si ellos entraban iban a exigir la trasparencia, que no digo que no sea buena, pero yo es que no la veo por ningún lado, debe ser porque soy un paleto que no entiende de casi nada, va a ser eso.



Y es que, deben perdonarme porque hoy me he levantado cabreado. Antes de abrir la ventana ya olía a rayos podridos por las tres macrogranjas de cerdos que rodean el pueblo. Que dirán ustedes que cómo huele eso, y yo les invito a mi casa para que lo comprueben. Y para más inri me he quedado sin agua para beber y me toca coger el coche para ir a comprarla, pues el agua que sale del grifo no es apta para el consumo, que no es potable vamos, y aquí ya no queda ni una tienda ni un mal bar. Que ya me dirán ustedes, que estamos peor que cuando íbamos a la fuente a por agua, porque al menos esa se podía beber y bien buena que era. Pero ahora, si no es por arsénico, es por nitratos y si no porque se ha secado el sondeo y así llevamos décadas, oigan ustedes, que ya va para largo sin que nadie lo solucione, que tanta mierda de cerdo envenena el agua de los acuíferos de los que nos abastecemos. Pero nada como, somos cuatro gatos, como si no existiéramos.
Y luego los de Europa con una Directiva que si hay que consumir el agua del grifo, que ya me dirán ustedes como lo hacemos si aquí el agua es mala, antes no lo era, pero ahora dicen que es veneno.
Al final, va a tener razón don Claudio y va a ser verdad que Castilla se deshace, que a Castilla la deshacen, tal vez quienes tienen el deber de hacerla. Pero ya les digo que perdonen mi atrevimiento, pues solo soy un paleto que no entiende de casi nada.
Por ello, para no importunarles ya más, se despide de ustedes su seguro servidor, suyo afectísimo,

Braulio.
  


(Luis J. Martín).

Artículo publicado en La Llanura de Arévalo 134, de julio de 2020.
 


sábado, 11 de julio de 2020

DEJAD DE TOCARME LOS COJONES



BRAULIO Y CONSTITUCIÓN

Entonces, Braulio reunió a todos bajo el olmo y les dijo:

- A ver, para que quede claro, soy lo que soy, lo que siempre he sido, al menos, desde que soy consciente de ello.
Soy republicano, ecologista, creyente en la inexistencia de dios y no me gustan ni la tauromaquia ni la caza. A pesar de ello, soy tan español como cualquiera de vosotros, no os quepa duda.
Además, defiendo un estado público e igualitario, con sanidad, enseñanza, medio ambiente, política social y económica, seguridad y justicia públicas como derechos básicos de todos los españoles. Y entiendo que estos derechos deben ser prioritarios por encima de intereses estatales, económicos, particulares o privados. Es decir, el Estado no debe legislar, por ejemplo, contra una sanidad pública, ni favorecer, por ejemplo, la enseñanza privada por encima de la pública.
No rechazo, iniciativas privadas en cualquier faceta económica, productiva, educativa, sanitaria o religiosa, pero, por supuesto, con dinero privado.
Rechazo la xenofobia, el machismo, el terrorismo, el racismo, la dictadura y cualquier otro acto de exclusión o desigualdad social, incluidas las prácticas insolidarias del mal llamado “neoliberalismo económico” que se ha instalado en Europa en las últimas décadas de la mano de sus poderes económicos y políticos, convirtiéndolo en doctrina de obligado cumplimiento. Esta doctrina, impuesta por los poderes económicos, y su acatamiento por parte del Estado español ha llevado a modificar el artículo 135 de la Constitución española, por la puerta de atrás, es decir sin someterlo a referéndum. Esta vergonzosa modificación del artículo 135 de la Constitución, sitúa el pago de la deuda pública por encima de derechos sociales básicos: “Los créditos para satisfacer los intereses y el capital de la deuda pública de las Administraciones se entenderán siempre incluidos en el estado de gastos de sus presupuestos y su pago gozará de prioridad absoluta.”
Parece mentira que los dos partidos mayoritarios, allá por 2011, se pusieran de acuerdo para llevar a cabo esta vergonzosa modificación de la Constitución, sin someterla a referéndum, y no se pongan de acuerdo en temas básicos como vivienda, sanidad, educación, trabajo o medio ambiente.
Creo que la libertad es posible, y no es ingenuidad, no, no lo es.  A pesar de sus defectos, creo en la Democracia, aunque no creo que haya ningún partido político en la actualidad que la practique plenamente, sin apellidos, sin rodeos ni atajos, sin adulterarla con intenciones partidistas.
Creo que la política debe cambiar radicalmente, porque todos los partidos políticos, sin excepción, utilizan la Democracia para sus fines partidarios. Cuando, sabido es, que si se utiliza la Democracia con otra finalidad que no sea la propia voz del pueblo, se está prostituyendo.
Los partidos políticos deben servir a la Democracia, y no servirse de ella para sus fines partidistas, porque el pueblo, que es de dónde emana realmente, es mucho más que un partido político. Todos los partidos políticos se llaman demócratas, cuando todos sabemos que unos son herederos reinventados de la dictadura y otros utilizan la democracia para llegar al poder y, una vez encaramados a él, se olvidan de ella durante tres o cuatro años, para volverla a utilizar a medida que se acercan nuevas elecciones. Se podría decir que solo miran al pueblo para que les voten, utilizan al pueblo para después olvidarse de él. Cuando el pueblo no es un pañuelo de usar y tirar, pues tiene memoria o, al menos, debería tenerla.
Todos nosotros, deberíamos tener memoria, para echar en cara a los políticos que hayamos votado, el incumplimiento de sus promesas o el olvido de las mismas, que para el caso es lo mismo. No por pertenecer a un pueblo, a un mundo en declive en vías de desaparición, merecemos el olvido de los políticos que nos representan y de las políticas que pudieran paliar la situación del denostado medio rural.
Me diréis que no todos los partidos son así, que hay partidos realmente demócratas porque hay muchos políticos que sí lo son. Yo no digo que no los haya, la generalización es tan irreal como simple. Pero creo que está en manos de todos los partidos, y de todos los políticos, demostrar que son demócratas, transparentes, incorruptibles, defensores de la justicia social, de la igualdad, de la libertad, del medio ambiente, en fin, de todos los valores que emanan de la Constitución. Bueno de casi todos, porque la Constitución debe de evolucionar, por el mero hecho de que la sociedad no es un ente estático e inamovible, al contrario, la sociedad evoluciona y cambia, por ello, la Constitución debe adaptarse a estos cambios. Por eso, en algunos aspectos se ha quedado anticuada o defendiendo valores puramente económicos y sectarios por encima de valores sociales de igualdad y dignidad.
Por ejemplo, muy pocos de los actuales votantes hemos votado en alguna ocasión por la monarquía como titular indiscutible y hereditario de la jefatura del Estado, ya que los que pudieron votar la Constitución de 1978, ahora tienen más de 60 años. Todos los que tenemos menos de sesenta años no hemos votado la constitución, no hemos votado si la monarquía debe ser titular indiscutible de la jefatura del Estado español, pues muchos entendemos que este cargo de máxima representación de la patria debe ser elegido por la voluntad popular y, de ninguna manera, debe ser hereditario. Por lo tanto, el rey actual podrá ser una persona muy preparada, pero nadie le ha votado para que sea el jefe del Estado, represente a todos los españoles y nuestros intereses.
Por otro lado la Constitución concede al rey carta blanca para delinquir a su antojo pues dice literalmente. “La persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad.” Aspecto del que, presuntamente, se ha aprovechado el anterior rey, el padre del actual, para no pagar impuestos en España, todo un ejemplo de patriotismo y solidaridad del máximo representante del pueblo español.
Por otro lado la monarquía es machista ya que la línea de sucesión favorece al varón por encima de la mujer: “La sucesión en el trono seguirá el orden regular de primogenitura y representación, siendo preferida siempre la línea anterior a las posteriores; en la misma línea, el grado más próximo al más remoto; en el mismo grado, el varón a la mujer,…”. Por este artículo de la Constitución el rey actual lo es por encima de los derechos de su hermana mayor, Elena de Borbón, primogénita del anterior rey. Esto no es muy igualitario que se diga.
Tenemos, por tanto, una figura, como es la del jefe del Estado actual, que no ha sido votada, que no puede ser juzgada por sus actos, presuntamente, delictivos y que es puramente machista. Vamos, todo un ejemplo de Democracia, de igualdad y de solidaridad.


- No soy ni de derechas ni de centro, algunos me tacháis de radical por mis ideas, otros, en cambio, de excesivamente moderado. Entonces, por lo que parece, debo ser un radical excesivamente moderado o un moderado excesivamente radical, ni yo mismo lo sé, ni tampoco me importa demasiado, pues soy lo que soy, guste o disguste a quien sea.
Como os he dicho antes, creo en la propiedad privada y en la iniciativa privada. Pero no creo que sea justo que el uno por ciento de la población acapare el ochenta y dos por ciento de la riqueza y que el noventa y nueve por ciento de la población cuente tan solo con el dieciocho por ciento del capital. Para una mayor justicia social, no cabe otra que la de repartir más equitativamente la riqueza.
Y aunque no se lleve, aunque no esté de moda, aunque esté mal visto, soy ecologista a mi pesar. De verdad que he intentado dejar de serlo varias veces, mirar para otro lado, pasar… para vivir más tranquilo, pero no lo he conseguido, siempre que lo intenté, fracasé.
Pero ello no me convierte en un asidero para solucionar lo que los demás no quieren. Muchas veces me ha dicho alguno de vosotros “como eres ecologista, deberías denunciar…”, “como eres de izquierdas, a ver si los tuyos…” o “como te gustan los animales, a ver si nos solucionas…”, a lo que voy a empezar a contestar que cada cual se solucione sus problemas, y si es de forma colectiva mejor que mejor. Pero, por favor, dejad de tocarme los cojones.

         Dicho esto, Braulio se encaramó al olmo y se perdió por las ramas más altas. Mientras uno de los presentes decía: «este tío es más rojo que un tomate maduro», a lo que otro respondió: «más bien como una sandía, verde por fuera y rojo por dentro». Los más rieron con ganas, los menos quedaron pensativos unos breves instantes, pero se acabaron sumando a las risas.

En Arévalo, a diez de julio de 2020.
Luis J. Martín.





lunes, 29 de junio de 2020

LO DEMÁS ES COSA VANA





No hay sino nacer y morir, lo demás es cosa vana”.
Así empieza la novela de Cristóbal Medina Montero. Una obra que une diferentes mundos, religiones, sexos, clases sociales y culturas, siempre desde el respeto y la neutralidad histórica. Intentando no tomar partido por ninguna de las partes o personajes que se ven envueltos en la trama. Lo que consigue efectos muy positivos para el lector, que sigue con gran interés el devenir de la historia, narrada de forma magistral por el autor.
La obra transcurre a principios del siglo XVI, entre Ávila y México. Los personajes principales son tres: Bartolomé, Martín e Inés, cada uno con su forma de pensar y sus planes de futuro; los de Bartolomé e Inés casarse y asentarse en Ávila siguiendo la tradición familiar y los de Martín partir al nuevo mundo en busca de aventuras y pingües beneficios.
Está dividida en seis libros. El primero de ellos transcurre en Ávila, ciudad natal de Bartolomé, de raíces mudéjares, e Inés, perteneciente a una de las mejores familias de cristianos viejos de Ávila. Describe, con gran fuerza narrativa, la sociedad abulense de principios del siglo XVI, con la expulsión de moros y judíos que no se habían convertido al cristianismo y la delicada relación de los mudéjares conversos con los cristianos viejos.
El segundo transcurre durante el camino a Sevilla, donde Martín tiene planeado embarcarse hacia las indias occidentales, un mundo recién descubierto y, por tanto, con grandes posibilidades para la aventura y el enriquecimiento personal. Las primeras decepciones se producirán durante este periplo que recuerda, en cierto modo, las aventuras de don Quijote, unido a los relatos de Sancho y a la literatura picaresca tan característica en la época descrita.
El tercero describe el viaje oceánico hacia lo desconocido, con inesperadas sorpresas que hacen ganar interés al desarrollo de la novela. La llegada a Fernandina, la actual Cuba, y la decepción de los aventureros y aventurados personajes que se embarcaron en tamaña aventura, al comprobar que no va a resultar tan fácil hacer fortuna como pensaban. De nuevo, la picaresca y el ingenio hacen aparición, dando a la trama un mayor interés y agradables pinceladas de humor.
El Cuarto libro transcurre por las costas orientales de la península de Yucatán, cuando los exploradores castellanos pensaban que era una gran isla. Los primeros asentamientos, como Vera Cruz, y los contactos con los diferentes pueblos indígenas. Aparecen personajes históricos de la categoría de Hernán Cortés, e indígenas como Doña Marina, la mítica Malinche, que sirvió de intérprete y embajadora para los castellanos, evitando así enfrentamientos y derramamiento de sangre por ambas partes.
El quinto libro describe el acercamiento a los pueblos del interior y la habilidad de Cortés para, con muy pocos hombres castellanos o “kaxtiltekas”, ganarse la alianza y el apoyo de varios de estos pueblos indígenas contra el gran imperio de Moctezuma, con la llegada final a México-Tenochtitlán. La ciudad mítica asentada en una isla de la laguna de Texcoco rodeada de canales y puentes que la hacían prácticamente invencible e infranqueable.
El sexto y último libro describe de forma bastante fiel la entrada de Cortés en la ciudad de Tenochtitlán, las tretas y artimañas para ganarse la confianza del temido y respetado Moctezuma. Los sangrientos enfrentamientos ocurridos para dominar a los mexicas asentados en las grandes ciudades en torno a la laguna, hasta la caída final de la ciudad de México.
Con un pequeño, sorprendente e inesperado epílogo.

Trata con gran respeto y sensibilidad la falta de identidad en aquella época tanto de los mudéjares como de los judío-conversos, ciudadanos castellanos de pleno derecho, con mayores obligaciones fiscales, pero denostados tanto por los cristianos viejos, como por los escasos musulmanes que aún quedaban en Granada años después de la rendición de Boabdil, último rey de Granada, a los reyes Isabel y Fernando en 1492:
¿Te fijaste? –dijo Martín por el camino-, somos más parecidos a los cristianos viejos, que tanto nos desprecian, que a los de tu raza, que no nos entienden ¿Qué somos nosotros?”.
Describe la algarabía que hablaban los musulmanes en la edad media y la aljamía que era una jerga, mezcla del castellano y del musulmán.
Se puede asegurar que la novela es fiel a la historia y, aunque se trata de una novela de aventuras, tiene, además, una segunda lectura más filosófica, tratando temas intemporales como la violencia, el amor, la identidad religiosa, el diferente sentimiento de libertad entre hombres y mujeres o la diferencia de moralidad entre los que ostentan el poder y los que le acatan, con sutiles pinceladas hacia la homosexualidad o la pederastia. Según el propio autor “fue un poco difícil lidiar tanto con los posicionamientos indigenistas, que consideran un holocausto la conquista, como con los imperialistas, que defienden su culturización”. En todo caso Cristóbal Medina ha intentado ser fiel a lo que ocurrió y “que cada uno responda por lo que hizo”. Y asegura que tiene algún lector mexicano que le ha gustado mucho y con eso se siente feliz.
Es, por tanto, una obra histórica narrada con un ritmo que mantiene siempre viva la trama y la intriga. Su lectura es amena y engancha de tal manera que te hace querer continuar, en todo momento, hasta el punto de que, a pesar de su extensión, te deja tan buen sabor de boca que desearías seguir leyendo.
El libro, además, adjunta dos planos o mapas, uno de Ávila del siglo XVI y otro de la disposición de las principales poblaciones en torno a la ciudad de México-Tenochtitlan.
Tanto la literatura como el cine, están plagadas de relatos históricos pero, curiosamente, muy pocos narran nuestra historia. Y es que, en nuestra querida España, valoramos y respetamos relatos que cuentan hechos históricos acaecidos a ingleses, franceses o estadounidenses por encima de los propios, aquellos que, con más o menos acierto, protagonizaron nuestros antepasados patrios, fueran estos mudéjares, judíos o cristianos.
Lo demás es cosa vana”, de Cristóbal Medina, logra contarnos hechos históricos importantes desde una óptica actual, con una prosa amena, divertida y muy fácil de seguir. Una obra al alcance de cualquiera que guste de la lectura de obras de calidad y auténticas. Una obra, en fin, que no intenta en ningún momento posicionarse, glorificando a una parte para humillar a la otra. Una novela respetuosa con la historia que narra.

En Arévalo, a veintiocho de junio de 2020.
Luis J. Martín.


Cristóbal Medina Montero autor de "Lo demás es cosa vana".


domingo, 21 de junio de 2020

BIOGRAFÍA DE UN SUEÑO



LO QUE NUNCA FUI

Lo tenía muy claro, quería ser médico desde niño. Empecé medicina en el 79, junto a mi buen amigo Pablo Ramos, cuyo recuerdo me acompaña siempre. Lo hice en la Escuela Universitaria de Medicina de Ávila, situada a caballo entre el histórico edificio del convento de Santo Tomás, donde recibíamos las clases teóricas, y en el cercano Hospital Provincial, donde se impartían las clases prácticas. En el 81 lo dejé, el sueño se había complicado. Ahora estoy convencido, aunque siempre lo he estado, de que hubiera sido médico si no hubiera sido tan exigente conmigo mismo. Quizás me hubiera costado un año más, siete en lugar de seis, seguramente, pero, no me cabe duda de que lo hubiera conseguido, de hecho, mi buen amigo Pablo, cuyo recuerdo me acompaña siempre, así me lo hizo saber desde que tomé la decisión de abandonar mis estudios universitarios. Demostró tener más fe en mí que yo mismo.
He pensado muchas veces qué motivo me empujó a hacerlo. Muchos culparon, injustamente, a Ana. Nada más lejos de la realidad, ella me animó siempre. Otros lo achacaron a una falta de motivación o de valor, apreciación también incierta. Ahora, con la panorámica de los años transcurridos, el único motivo que me sigue pareciendo justificado es un suspenso que, en aquel momento, me pareció tremendamente injusto. Y tomé la decisión de no volver a examinarme nunca más.
Me dediqué a la actividad familiar de comerciante, en la que sigo como tercera generación. Pasaron 15 años sin romper la determinación de no volver a examinarme. En el 84 me casé, en el 86 y en 89 nacieron David y María. Inmediatamente después sufrí una grave enfermedad que hizo que me replanteara la vida. Aunque siempre lo ha sido, mi pasión en ese momento era natura. Su estudio, protección y conservación. Así que quise darme la oportunidad de vivir haciendo lo que más me gustaba, estudiar la fauna, la flora y los espacios naturales. A pesar del poco tiempo libre que me dejaba mi trabajo, no había domingo que no saliera al campo a estudiar a natura, ya fuera a descubrir lagunas o parajes naturales, a censar cigüeñas, aves acuáticas, rapaces o esteparias. Muchas veces, arrastraba conmigo a mi mujer y a mis hijos, o quedaba con amigos con los que compartía las mismas inquietudes. Fue una etapa frenética que duró algo más de 10 años, en los que realicé bastantes estudios de aves silvestres, de manera muy especial, sobre la avutarda, especie a la que dediqué varios años de mi vida, junto a mi hermano Ignacio y a varios amigos.
En esa etapa, algunos buenos amigos, concretamente, Javier Ruiz y Mariano Hernández, se habían presentado y habían aprobado la oposición de Celador de Medio Ambiente, para vigilar y cuidar las reservas regionales de caza y controlar las actividades que en ellas se realizan. En el año 95 volvieron a convocar oposiciones. Me informé, creo recordar que el único requisito era tener los estudios de capacitación forestal o medioambiental, que se impartían en centros como el de Coca, o, en su defecto, el bachillerato, que en aquel momento recibía el nombre de BUP (Bachillerato Unificado Polivalente), que sí tenía. Así que, lo consulté con Ana y le pareció muy bien. La única pega era estudiar y trabajar al mismo tiempo. Sería muy duro, pero no imposible, así que, entre los dos, decidimos darme otra oportunidad. Soñamos con cambiar de vida, asegurar nuestro futuro y el de nuestros hijos. Recuerdo, incluso, visitar con Ana pueblos de la reserva regional de Villafáfila donde poder vivir.
Aunque ya han pasado 25 años de aquello, aún me acuerdo de la preparación y de las pruebas que tuve que superar. Para ello conté con la compañía de mi buen amigo Pepe Rodríguez que también se presentaba, y con quien aún comparto buenas y agradables jornadas, quizás menos de las que a los dos nos gustaría. El temario era largo y complicado ya que abarcaba todo lo relacionado con el medio ambiente y la administración pública: Legislación nacional y autonómica en materia de fauna, flora, caza, pesca y espacios naturales, estatuto de autonomía, Constitución Española. Especies de fauna (vertebrada e invertebrada) y flora (leñosa y herbácea) de Castilla y León, incendios forestales, aprovechamientos forestales, y espacios naturales protegidos.
La primera prueba de la oposición era una marcha de 17 kilómetros a realizar en tres horas, creo recordar. Se hizo en los montes Torozos, cerca del monasterio de la Santa Espina en Valladolid. Superada esta, se pasaba al examen visual, en el que había que reconocer treinta muestras, entre fauna, flora, aparejos de caza o pesca: Plantas, animales, huellas, excrementos, restos, rastros, pieles, plumas, fotografías o ilustraciones. También lo superé sin problema. Prueba que se realizó en uno de los claustros del monasterio de la Santa Espina.
Los exámenes tercero y cuarto se llevaron a cabo en una de las aulas de la Universidad de Valladolid. Por un lado, 80 preguntas tipo test para las que daban, creo recordar, 90 minutos, y, tras un breve descanso, el supuesto práctico, en el que había que explicar por escrito cómo debía actuar el celador de Medio Ambiente en cada uno de los casos que se relataban en el texto. Y, por último, la elaboración de una denuncia.
No salí descontento, respondí a casi todas las preguntas tipo test y contesté a cada uno de los casos que se citaban en el supuesto práctico. Pero no fue suficiente, por aquellos años las oposiciones ya estaban masificadas, se presentaron más de novecientos opositores para 23 plazas.
El caso es que, al menos, hubo 23 candidatos que lo hicieron mejor que yo, entre ellos mi buen amigo Carlos Tomás Rodríguez, con quien aún comparto muy buenos ratos. Pepe y yo nos quedamos fuera. En años sucesivos no volvieron a convocar oposiciones, tampoco me llamaron para hacer sustituciones. Por lo que imaginé que los celadores de Medio Ambiente, eran todos muy jóvenes como para jubilarse y gozaban de una salud de hierro, no se ponían enfermos, no hubo bajas que cubrir.
En este mes de junio ha hecho 25 años de aquel intento, el último que me di. Muchas veces me he preguntado que hubiera sido de mi vida, de la de mi mujer y de la de mis hijos, si hubiera sido médico de familia, especialidad por la que habría optado, o si hubiera obtenido plaza como celador de Medio Ambiente en Villafáfila, Zamora, reserva que habría elegido por mi pasión por las avutardas, por ser un espacio natural protegido que cuenta con la mayor densidad de la especie a nivel mundial. Preguntas, en fin, que siempre me hacen llegar a las mismas conclusiones:
- Como médico hubiera trabajado en un centro de salud de forma vocacional.
- Como celador de Medio Ambiente hubiera sido un buen especialista en aves esteparias.
- Lo que veis a hora de mí, es lo que pude ser y nunca fui.

En Arévalo, a veinte de junio de 2020.
(Veinticinco años después de un sueño).
Luis José Martín García-Sancho.


                        Cuando pasaron los años
miré hacia atrás y vi
lo que dejé en el camino
y se quedó tras de mí,
ideales, deseos, sueños
difíciles de describir,
habría sido distinto
si hubiera podido cumplir.
Los ladrones de sonrisas
no me dejaron reír,
me dices de qué me río
y yo me río de ti
pues ya baja seco el río,
el río se ríe de mí,
las negras ratas de antes
ya comenzaron a huir.
He fallado en muchas cosas
que me alejaron del fin
al que un día quise llegar
pero que no conseguí.
Dónde quedan las promesas
que hice a la gente afín,
dónde los anhelos fueron
que siempre me unieron a ti,
me queda el remordimiento
por no poderlos vivir
por haber sido inconstante,
un poco dejado y ruin.
Los ladrones de sonrisas
ya no me dejan reír,
me dices de qué me río
y yo me río de ti
pues ya baja seco el río,
el río se ríe de mí,
las negras ratas de antes
ya no pretenden huir.
Al final soy lo que soy,
para que os voy a mentir
si de nada sirve engañar,
lo que veis ahora de mí
es lo que pude ser
y nunca fui.
Arévalo, primavera de 2015.
Luis J. Martín.