sábado, 31 de diciembre de 2016

PINOS





Pinos de tierra de Arévalo,
pinos genuinos,
pinos.
Pinos que atrapan el agua,
pinos benditos,
pinos.
Pinos suavizan el clima,
pinos amigos,
pinos.
Pinos que matan el hambre,
pinos queridos,
pinos.
Pinos piñón y resina,
pinos benignos,
pinos
Pinos que bajan al río,
pinos dormidos,
pinos.
Pinos de cantos y nidos,
pinos testigos,
pinos.
Pinos del corredor del Adaja,
pinos furtivos,
pinos.
Pinos que forman pinares
Pinos sencillos.
Pinos.
Pinos de suelos sin árbol,
pinos altivos,
Pinos.

Pinos enfrentados al hombre,
pinos vencidos,
pinos que tapan tejados
pinos heridos,
pinos que rompen arados
pinos dañinos,
pinos versus constructor,
pinos enemigos,
pinos y desarrollo rural,
pinos proscritos,
pinos contra ayuntamiento,
pinos caídos,
pinos odiados y olvidados,
pinos perdidos,
pinos que son “cuatro pinos”,
pinos cautivos.
Pino, pino, pino, pino
pino vete al quinto pino.

Pinos que sujetan laderas,
pinos erguidos,
pinos.
Pinos de calles y plazas,
pinos vecinos,
pinos.
Pinos negrales urbanos,
pinos bonitos,
pinos.
Pinos de Amaya olvidados,
pinos sentidos,
pinos.
Pinos de aire y de sueño,
pinos vividos,
pinos.
Pinos de luna y de trino,
pinos amigos,
pinos.
Pinos aislados en campos,
pinos de trigo,
pinos.
Pinos gigantes y vivos,
pinos de siglos,
pinos.
Pinos de pinos y pinos,
pinos conmigo,
pinos


En Arévalo, a 31 de diciembre de 2017
Luis José Martín García-Sancho. 

Arriba: avda, Severo Ochoa después de la tala. Abajo: antes de la tala.

Pinos centenarios en la zona de Malvinas - Instituto - campo de fútbol


Tocón de un gran pino talado.



lunes, 19 de diciembre de 2016

TARDE DE GRULLAS Y AMIGOS

BANDADA DE GRULLAS SOBREVOLANDO LA LAGUNA DE EL OSO

El 18 de diciembre de 2016 fuimos a observar la llegada de las grullas a su dormidero de El Oso, como colofón de las I Jornadas de Naturaleza y Medio Ambiente, que a lo largo de este año se han venido celebrando en Arévalo.
Un momento durante la observación de las aves acuáticas de la laguna.

Aunque la tarde fue húmeda y fría a la cita acudió un nutrido número de personas con la intención de disfrutar de la naturaleza.
Grullas sobrevolando la localidad de San Pascual.

Poco a poco fueron llegando las grullas desde sus lugares de alimentación a pasar la noche al dormidero.
Grupo formado por dos adultos en los extremos y dos pollos del año en el centro.

Pudimos observar algunos grupos familiares formados por los pollos del año con sus progenitores.
También contemplamos el intento de caza de un halcón peregrino sobre un grupo de cercertas
estado de la Laguna de El Oso

El grupo más numeroso de grullas entró por el sur prácticamente al anochecer y se posó en las tierras que se extienden al este de la laguna.


Hasta el momento de irnos llegaron al dormidero algo más de 700 grullas.
Una agradable tarde de grullas y reencuentros.

En El Oso, a dieciocho de diciembre de 2016.

jueves, 15 de diciembre de 2016

CULTURA PINARIEGA

JOSÉ MARÍA LARA SANZ 

Texto y Fotos Luis J. Martín

En otros artículos ya he escrito sobre la riqueza forestal del corredor del Adaja, los valores naturales, ecológicos e hidrogeológicos de tan importante espacio. Pero hoy quiero contar su valor cultural.
Hace poco ha caído en mis manos una joya, el libro “Los trabajos y los días de Silvestre Molona y Eufemia Palacín” del zarceño José María Lara Sanz. En él relata pormenorizadamente la vida y las costumbres en el vecino municipio vallisoletano de La Zarza a lo largo del pasado siglo.

Hoy quiero basarme en una pequeña parte de este libro para relatar la riqueza cultural del pinar, todo lo que este bosque ha representado para el hombre, todo lo que nos ha dado a lo largo del tiempo, en unos años no tan lejanos.
En cuanto a las tareas culturales del pinar en aquellos años, ante la ausencia de viveros, empezaba con la siembra de piñones. En poco tiempo se formaba una apretada pimpollada. 
A los diez años se hacía una primera entresaca, aunque aún se dejaban más pinos de los estrictamente necesarios para el normal desarrollo del árbol por si acaso había bajas en esta frágil edad de pimpollo.
Cinco años más tarde, es decir, a los 15 años de la siembra se realizaba una segunda entresaca y una primera olivación consistente en podar las ramas más bajas de los pinos para ir dándolos la forma deseada para su explotación. Estos pinos de quince años reciben el nombre de quinzales y eran utilizados como viguetas para el armazón de los tejados. Estos trabajos eran siempre realizados en invierno para evitar el sangrado del pino y, por tanto su debilitamiento.
Cada cinco años se repetían las olivaciones hasta dar a la copa del pino su forma definitiva: de cono truncado en los negrales o resineros  y redondeada en los albares o piñoneros.  En los pinos resineros se solía empezar el sangrado a los 50 años, cuando alcanzan los 20 cm de diámetro, en cambio los piñoneros son productivos desde la fase de pimpollo, con unos ocho o diez años.
José María Lara nos habla de la organización humana en el pinar: Empezaba por los propietarios que podían ser ayuntamientos o particulares. Luego estaban los trabajadores del pinar, llamados pinariegos y que estaban especializados, podían ser resineros o piñeros. Y también los encargados de velar por el pinar: los guardas forestales y los ingenieros de montes que en el pasado siglo vivían en el propio pinar. A todos estos trabajadores habría que añadir los obreros eventuales.
El resinero contrataba sus trabajos con el administrador de la industria resinera, que le pagaba por los quilos de miera (resina) entregados al final de la campaña. Solía ser trabajador autónomo, cuyas habilidades pasaban de padres a hijos, y explotaba una mata de entre 3500 y 4500 pinos.
Al pino se le explotaba durante 20 años. Se le iban abriendo caras, hasta cuatro, para provocar el sangrado que era recogido en los potes. Y en cada cara se hacían hasta cinco catas empezando siempre por la parte más baja del tronco. Para estos trabajos de resinado se utilizaban diferentes herramientas y utensilios tanto para provocar el sangrado como para recoger la miera. Hacha, azuela, media luna, escoda, grapas para conducir la resina al pote, puntas para sujetarlo, burra para los cortes más altos y árganas, cántaras o toneles para recoger la miera.

La sociedad albar era algo más compleja, los piñeros se quedaban con la explotación de las piñas de los pinos albares mediante subasta, y el dinero necesario para ello solía ser adelantado por un intermediario, entre estos trabajadores y la industria piñonera. Por lo que a veces se pillaban los dedos y los beneficios no eran los esperados. Sus utensilios principales eran el burro, que era el tronco de un pino joven acabado en horca, al que se le habían dado varios cortes a modo de escalera y un varal por el que subían a los pinos y con el que tiraban las piñas más altas. La unidad de medida era la quina, cinco piñas, y una carga estaba formada por 51 quinas, es decir 255 pinas que era el peso que podía transportar un animal de tiro, generalmente, burro o mula.
Una vez sacados los piñones con los restos de las piñas y trozos de leña, el piñero convertido a carbonero hacía carbón de piña, muy demandado en las ciudades como combustible para las calefacciones o braseros.
Cada cierto tiempo se producían talas en el pinar, aproximadamente cada 70 u 80 años. La corta solía ser contratada por un maderista. Para talar el pino se utilizaba el hacha de doble cara y era derribado por los golpes alternativos de dos leñadores situados en caras opuestas del pino. Una vez derribado el pino se le despojaba de la copa, se le desroñaba, y se le cortaba en trozas con el tronzador, una rudimentaria sierra con dos mangos utilizada por dos hombres.
De la copa se sacaba la leña, ya fueran cándalos o ramera, para glorias, hornos o fabricación de carbón vegetal. Del pino se aprovechaba todo, resina, piñón, cáscara, piñotes, tamuja, seroja, roña, quinzal, trozas, cándalo, ramera... ya fuera para combustible, para obtener compuestos químicos o como material de construcción.

En otras ocasiones he escrito sobre el valor natural, ecológico o hidrogeológico del corredor del Adaja y sobre lo frágil que es este espacio vivo que carece de protección. Con este artículo basado en el trabajo documental de José María Lara, pretendo reflejar la cualidad humana de este espacio forestal, su valor histórico, patrimonial, cultural. Ya he dicho de forma reiterada que es una lástima que en una comarca tan deforestada como la nuestra se tenga tan poco apego al árbol en general y al pinar en particular. A veces me duele escuchar comentarios tales como que el pinar no es un bosque, que cuatro pinos viejos no tienen ningún valor, que lo mejor que se puede hacer con los pinares es talarlos y reconvertirlos en urbanizaciones, campos de golf, graveras, complejos turísticos... Lo cierto es que a lo largo de mi vida he oído muchas tonterías. Me resulta contradictorio e incomprensible que todo pretendido progreso venga a afirmar que para construir futuro haya que destruir nuestro patrimonio, nuestra historia, nuestra cultura.
Pronto olvidamos.

Hasta hace muy poco, los municipios que poseían pinar eran, en cierta forma, privilegiados sobre otros que no lo poseían, pues con el pinar cubrían todos sus gastos. En nuestra comarca, Arévalo, Tiñosillos, Nava de Arévalo, San Vicente de Arévalo, El Bohodón o Villanueva de Gómez, entre otros, cubrían todo su presupuesto con los beneficios que obtenían de la explotación cultural y racional del pinar, concretamente Arévalo hasta la década de los 80. Además proporcionaban empleo y protegían sus bosques como un tesoro.
Pero el hombre es de memoria frágil y convierte en enemigo o estorbo a quien antes le dio la vida o, al menos, le ayudó a sobrevivir en tiempos muy difíciles.
Pronto olvidamos.
Mientras tanto el corredor del Adaja sigue amenazado y desprotegido.

En Arévalo, a cinco de diciembre de 2015.

Luis José Martín García-Sancho.

Artículo publicado en La Llanura de Arévalo, nº 79 de diciembre de 2015

lunes, 12 de diciembre de 2016

QUE NADIE HABLE



Que nadie hable.
Que nadie critique.
Que nadie proteste.
Que nadie desapruebe.
Que nadie vocee,
si no es para aumentarnos el ego.
Que nadie silbe.
Que nadie niegue.
Que nadie se oponga.
Que nadie discrepe.
Que nadie ataque,
a no ser que sea al contrario.
Que nadie contradiga.
Que nadie disienta.
Que nadie patee.
Que nadie reniegue.
Que nadie rechace
si no es a la palabra crítica.
Entonces habló nadie:
“Yo os critico y discrepo,
niego y me opongo,
rechazo y disiento”.
Nadie lo gritó tan alto,
lo voceó tan claro
que nadie le escuchó.

En Arévalo, a diez de diciembre de 2016.
Luis José Martín García-Sancho.

LJM


sábado, 10 de diciembre de 2016

CADA VEZ QUE RESPIRAS

Ribera del Arevalillo en Arévalo


Cada vez que respiras
lo siento en mi pecho.
Comenzaste a saltar
sin brincar.
Te pusiste delante de mí
y no te vi.
Paseabas a mi lado
sin avanzar.
Desnudas ramas de chopo
son tu vestido de invierno,
las yemas del fresno
son promesa,
la vida escapa...
y espera.
Subido a un olmo
veo pasar bandadas
de estorninos negros
en primavera
que silban en los tejados
y bajan a la alameda
y beben el agua
de la ribera.
Cada vez que respiro
siento tu aliento,
si tú respiras
lo siento en mi pecho.


En Arévalo, a diez de diciembre de 2016.
Luis José Martín García-Sancho

miércoles, 7 de diciembre de 2016

VOLUNTARIADO EN EL AREVALILLO


Grupo de voluntarios plantando un pino. Foto: Julio Pascual

El pasado 20/11/2016 se realizó una campaña de voluntariado en el entorno del paseo fluvial destinada a la limpieza del terreno y a la plantación de algo más de 200 árboles.
La jornada pudo celebrarse gracias a una subvención para actividades de voluntariado ambiental que la Diputación Provincial de Ávila concedió al Ayuntamiento de Arévalo cuyo importe era de 2500 euros, de los cuales la Diputación aportaba 2000 y los 500 restantes el Ayuntamiento de Arévalo , que fue quien se encargó de dotar el material necesario para la plantación de árboles y para la limpieza de cuestas.
Los árboles comprados para la ocasión con el dinero de la subvención eran en su mayoría pino piñonero (Pinus pinea) y encina (Quercus ilex), aunque también había unos diez pinos silvestres (Pinus sylvestris) y diez acebos (Ilex aquifolium), estas dos últimas especies consideradas foráneas en la zona que nos ocupa.
Francisco Durán Vian (Fran) se encargó de los preparativos para que el Ayuntamiento solicitara la subvención. También de hacer el llamamiento para que los voluntarios acudiesen y de la planificación y organización.
La actividad consistió en la forestación y limpieza de la ladera este del río Arevalillo en el tramo comprendido entre los puentes de los Barros y de los Lobos, uno de los tramos de ladera más deteriorados tanto por la falta de vegetación arbórea como por los desechos de todo tipo arrojados por incívicos desaprensivos.
Aunque según todos los pronósticos meteorológicos la mañana amenazaba lluvia, a las 10:00 acudieron a la cita 75 voluntarios con ilusión y ganas de trabajar en favor del medio ambiente arevalense. Y lo cierto es que el agua respetó bastante la jornada, pues solo cayeron unas pocas gotas que, hasta cierto punto, se agradecieron porque refrescaban los calores derivados del trabajo y del esfuerzo.
Fran se encargó de dirigir la plantación con la ayuda de personal del Ayuntamiento y la presencia de Agustín Carpizo, concejal de medio ambiente. Todos los asistentes se dividieron en dos grupos: El primero, con menos aptitudes para la movilidad en ladera, se encargaría de la plantación y limpieza en terrenos con pendiente suave propios del fondo del valle. Y el segundo realizaría las mismas faenas pero en las zonas con una pendiente más acusada, que ocupan la mayor parte del terreno a forestar.
Mientras el primer grupo empezaba a plantar con los aperos necesarios facilitados por el Ayuntamiento (guantes, azadones, azadas, azadillas, palas...) el segundo comenzaba la limpieza de las cuestas en la zona de mayor pendiente con guantes y bolsas de basura.
Grupo de voluntarios plantando en la parte baja de la ladera. Foto: Julio Pascual
Grupo de voluntarios en tareas de limpieza por la empinada ladera. Foto: Julio Pascual

La primera parte estaba programada que durara hasta las 11:45 pero se alargó casi media hora. Así que el cambio de turno se produjo a las 12:15. Los que habían estado limpiando en ladera pasaban a plantar en la misma zona y los que habían estado plantando en el fondo del valle pasaban ahora a limpiar. En este segundo turno de plantación, según las primeras instrucciones de Fran, se deberían haber plantado árboles por las zonas de ladera con pendiente acusada.
En torno a las 13:00 se hizo una parada para almorzar y, finalmente se terminaron de plantar los pocos árboles que quedaban. dando por concluidas las tareas de voluntariado hacia las 14:00 horas.

Ahora voy a pasar a analizar primero los aspectos positivos de la jornada y después los que, bajo mi punto de vista, se pueden considerar negativos.

1. Luces de la jornada de voluntariado:
- El éxito de asistencia de público a la campaña de plantación y limpieza, a pesar de los malos augurios del tiempo, es el primer dato positivo a tener en cuenta para animar a los organizadores a que se realicen campañas similares en el futuro.
- La ilusión y las ganas de trabajar por el medio ambiente de todos y cada uno de los participantes y el buen ambiente de trabajo, hicieron que las faenas de limpieza y plantación se convirtieran más en una fiesta que en un trabajo a pesar de la dureza de la labor efectuada.
Grupo de voluntarios en tareas de limpieza por la empinada ladera. Foto: Julio Pascual:

- La percepción de sentir como propio, por parte de los voluntarios,  algo que por ser municipal pertenece a todos los arevalenses, es uno de los principales logros a tener en cuenta en este tipo de trabajo con voluntarios. Al final de la jornada cada voluntario pudo sentir que el terreno plantado o limpiado, realmente, le pertenece o que pertenece a la colectividad.
- La intención de conservar, mejorar y embellecer a través del trabajo voluntario un espacio que, gracias al proyecto del paseo fluvial efectuado por Fran, cada vez es más frecuentado por una buena parte de los arevalenses y que ahora sienten como algo propio y digno de admiración y respeto.
Grupo de voluntarios plantando un pino. Foto: Julio Pascual

- Plantar árboles a través de voluntariado hace que sean respetados, vigilados y considerados como algo propio o al menos que no es ajeno a los arevalenses.
- En muchos casos el trabajo del voluntario no acaba tras la plantación o limpieza, ahora una buena parte de los voluntarios con sus comentarios a amigos y conocidos harán que cada vez más y más personas se interesen por el medio ambiente, lo cuiden y lo hagan respetar.
 - Todo lo anterior nos lleva a mantener limpio el espacio a cuidar su entorno y a sentirnos identificados con su fauna y flora.
También es tarea del Ayuntamiento ayudar a que esta actitud perdure en el tiempo.

2. Sombras de la jornada de voluntariado:
A continuación paso a explicar las debilidades de esta jornada de voluntariado que, por supuesto, nada tiene que ver con el trabajo realizado por los voluntarios sino, más bien por las deficiencias en la planificación y coordinación de estas y otras tareas tanto anteriores como posteriores a la jornada en sí. Y lo hago, no con la intención de faltar el respeto al Ayuntamiento, ni a Fran, ni mucho menos a los voluntarios, sino con la voluntad de que este tipo de actos mejoren en un futuro, aprendiendo de los errores que se puedan haber cometido.
Estas son, bajo mi punto de vista, las debilidades de la jornada de voluntariado ambiental:
- En la primera parte de la plantación se plantaron unos 130 ó 140 árboles, lo que quiere decir que la gran mayoría de los árboles se plantaron en la zona donde era menos necesario plantar, en el fondo de valle y proximidades, donde el terreno tiene menos pendiente que es, precisamente donde Fran había llevado a cabo el grueso de su actuación del paseo fluvial.
Árboles plantados próximos a la senda del paseo Fluvial. Foto Luis J. Martín.

- En cambio en la zona de mayor pendiente de las laderas, que ocupa la mayor parte de la superficie a forestar tan solo se plantaron unos 40 árboles ya que entre 15 y 20 se colocaron en la zona donde comienza el paseo por el puente de los lobos, una zona que ya había sido forestada anteriormente durante la realización del proyecto de paseo fluvial.
Zona de máxima pendiente con muy pocos árboles plantados. Foto Luis J. Martín.

- Entonces la zona más despoblada, la que mayor pendiente, corrimientos y erosión tiene fue plantada de forma claramente insuficiente. Siempre bajo mi punto de vista, las proporciones deberían haber sido inversas a como se llevaron a efecto, es decir, más de la mitad en ladera y menos de la mitad en fondo de valle.
- Bastantes árboles carecían de tutor (palo o caña que mantiene recto al árbol) o estaba roto, por lo que algunos ejemplares recién plantados acabaron tumbados en el suelo por efecto de la lluvia y el viento.
Pino piñonero tumbado por tener el tutor roto. Foto Luis J. Martín.

- En alguno de los árboles el hoyo de plantación era claramente insuficiente, por lo que quedaba una parte del cepellón por fuera lo que perjudica su supervivencia. Faltó, tal vez, una lección previa de cómo plantar un árbol correctamente.
Árbol con el cepellón insuficientemente enterrado. Foto Luis J. Martín.

- Alguno de los alcorques que se hicieron en torno a los árboles para que retengan el agua de la lluvia fueron destruidos al ser regados con mangueras desde el camión de los bomberos.
Árbol con el alcorque destruido. Foto Luis J. Martín.

- Ante la negativa de algunos voluntarios de plantar pinos silvestres y acebos, especies foráneas y poco indicadas para la zona elegida a forestar, ya que lo que se intentaba con la plantación era, en la medida de lo posible, naturalizar las cuestas, finalmente fueron plantados todos, en total 20, en lo alto de la ladera, en el paseo del Poniente. Por lo que si esos 20 ejemplares hubieran sido, por ejemplo pinos negrales (Pinus pinaster) se podrían haber añadido a los plantados en las laderas.
Acebo plantado en el paseo del poniente. Foto Luis J. Martín.

- Después de la jornada de voluntariado ambiental el concejal de Medio Ambiente, en lugar de ordenar poner los tutores que faltaban a los árboles tumbados, ordenó desbrozar una parte de la ladera donde hay gramíneas de unos 30 ó 40 centímetros de altura que sujetan el suelo de forma natural y que protegen del viento a los árboles plantados. 
Zona incomprensiblemente desbrozada. Foto Luis J. Martín.

- Por culpa de estos desbroces llevados a cavo en los últimos meses se han perdido varios de los pinos y encinas de bajo porte plantados en el paseo fluvial así como algunos arbustos y, también, ha sido dañado peligrosamente el tronco de algunos árboles plantados de mayor porte.
Encina destrozada tras un desbroce en el paseo fluvial. Foto Luis J. Martín.

A pesar de estos aspectos negativos, animo tanto a Fran como al Ayuntamiento a que sigan organizando jornadas de voluntariado ambiental para que se mantengan limpios espacios valiosos, se aprenda y ayude a forestar terrenos desnudos y erosionables y que continúen poniendo en valor las riberas y laderas de nuestros ríos en toda su extensión.
Entre todos conseguiremos una naturaleza cercana y esplendida al alcance de aquel que quiera disfrutarla, un aliciente más tanto para el turismo medioambiental, cada vez más en auge, como para aquellos vecinos que pretendan, simplemente, pasar un buen rato y pasear por algunos de los rincones más bellos de Arévalo, donde el hombre, la fauna y la flora vayan de la mano en armonía.
Ahora ya solo queda que, de una vez por todas, el Ayuntamiento solicite a la Confederación Hidrográfica del Duero el agua que el Arevalillo necesita para que el espacio esté al completo.
Recuerda que plantar árboles te acerca a la eternidad.

En Arévalo, a ocho de diciembre de 2016
Luis José Martín García-Sancho

Memoria fotográfica:
Algunos aspectos de la campaña de limpieza y plantación en la cámara de Julio Pascual:










Algunos aspectos negativos en la cámara de Luis J. Martín:

Pino piñonero destrozado tras un desbroce.
El pino silvestre es una especie alóctona, inadecuada parea estos terrenos

Pino piñonero dañado gravemente por el desbroce.


Zona de la muralla medieval muy erosionada y con grave riesgo de desplome, sin que haya sido suficientemente forestada

sábado, 3 de diciembre de 2016

EL MÉDICO SABIO



El 19 de noviembre de 2016 falleció en Madrid Luis García-Sancho, a la edad de 78 años. Un maldito cáncer nos arrebató la vida de una gran persona y un médico brillante.
No es porque fuera mi tío, hermano de mi madre, lo cierto es que solo tengo de él gratos recuerdos, los que se tienen de buenas e íntegras personas. Tanto antes como después de su muerte, son muchos los comentarios que de él he oído de gentes muy diversas, tanto de grandes profesionales de la medicina, como de humildes y casi anónimas personas que agradecían el trato recibido por mi tío en algún momento en que su vida o la de algún ser querido se vio amenazada por alguna grave enfermedad. Todos ellos coinciden en el trato cercano del médico y en la generosidad y sencillez de la persona. Lo cierto es que la humildad hace aún más grande al sabio.
De hecho a lo largo de su dilatada carrera como profesional de la medicina siempre inculcó a los innumerables discípulos que por su cátedra pasaron, el amor y la entrega a los enfermos, así como un trato amable. Por tanto, ha formado también a grandes médicos y cirujanos que han tenido y tienen en él un ejemplo a seguir.
En este particular fui testigo privilegiado de la humanidad del profesional de la medicina hacia el paciente: Hace unos 25 años estaba ingresado en el hospital La Paz porque me habían operado de múltiples papilomas en la vejiga. Me habían aconsejado que bebiera mucha agua, recuerdo que en poco tiempo había bebido más de dos litros. Pero la sonda se obstruía con los coágulos procedentes de las heridas, por lo que la vejiga se iba llenado de líquido cada vez más. Una de las enfermeras la limpió metiendo a través de la sonda una solución salina que hacía salir a los coágulos. Pero en poco tiempo se me había vuelto a taponar. Ana había llamado al timbre para que acudiera la enfermera y ésta había dicho que la sonda estaba bien.
Yo sentía como la vejiga crecía y crecía por el líquido ingerido, sin que saliera ni una sola gota a la bolsa. Ana volvió a llamar, la enfermera dijo que si me seguía molestando me lo cambiaría el siguiente turno. Yo le dije que no era molestia que era un dolor inaguantable que parecía como si me fuera a estallar la vejiga. Pero no hizo nada por segunda vez.
Afortunadamente llegó tío Luis. Venía vestido de paisano, había venido a ver a unos pacientes a los que había operado por la mañana. Se lo contamos y fue a buscar a la enfermera. Se identificó. Recuerdo que dijo: "Soy el doctor García-Sancho, jefe del Departamento de Cirugía", creo que el rostro de la enfermera palideció. Recuerdo, igualmente, que en ningún momento levantó el tono de voz para decirle que hiciera el favor de desobstruirme la sonda. Afortunadamente así lo hizo.
¡Qué alivio! Si te das cuenta de la sensación placentera que experimentas al orinar después de contenerte durante un buen rato, pues multiplícalo por mil, esa era mi sensación de alivio.
Después, con un tono de voz suave a la par que enérgico recriminó a la enfermera su conducta haciéndola ver que un cambio de turno no era razón para tratar así a un paciente, que su trabajo consistía, precisamente, en intentar paliar en lo posible el sufrimiento del enfermo.
Sí, así era como médico y como persona.
A continuación voy a reproducir el artículo que sobre el Doctor Luis García-Sancho se publicó en la Llanura de Arévalo hace casi dos años. Un momento en el que miraba al futuro con ilusión tanto por su vida familiar en compañía de su mujer, hijos y nietos, como por los proyectos que como académico de la Real Academia de Medicina tenía entre manos, con la satisfacción, como siempre, del trabajo bien hecho:



Luis García-Sancho Martín

El Dr. García-Sancho, por razones familiares, de amistad y de paisanaje, siempre se ha mantenido vinculado a esta tierra y en no pocas ocasiones ha sido el cirujano, o cuando menos, el consejero o asesor de muchos de sus vecinos en cuestiones de sus enfermedades.
Aunque no nació en Arévalo siempre se ha sentido arevalense pues vivió en esta Ciudad desde 1942, en la que su padre ejercía como Médico Estomatólogo. Su lugar de nacimiento fue Montuenga (Segovia), el 20 de enero de 1938, en cuya escuela pública comenzó la enseñanza primaria, que continuó después en el Colegio de las Amantes de Jesús de la Plaza del Real de Arévalo, para continuar con el Bachiller en el Colegio Nuestra Señora de las Angustias. En su discurso de ingreso en la Real Academia Nacional de Medicina dice: “Quiero recordar en este momento a D. Hilario Díez Martín, el maestro con quien di mis primeros pasos en el mundo de la enseñanza hasta el ingreso de Bachiller, y a todos los profesores del Colegio Nuestra Señora de las Angustias, de Arévalo, donde preparé el Bachiller para ir a examinarme “libre” al Instituto de Ávila”.
Durante sus estudios de Medicina continuó su vínculo con Arévalo. Recuerda cómo los médicos D. Lucas Gómez Fortado y D. Francisco Marcé Mauri le permitían hacer prácticas durante sus estancias veraniegas y fines de semana.
Es licenciado en Medicina y Cirugía por la Facultad de Medicina de Valladolid (1955-1962), con la calificación de Premio Extraordinario de la Facultad, obteniendo el Premio Nacional Fin de Carrera de Medicina de 1962.
Desde entonces su carrera es brillante. Siempre por Oposición:
- En 1962 es Médico interno en la Cátedra de Cirugía de Valladolid del Profesor Durán Sacristán, en la que ejerce como Ayudante de Clases Prácticas y se forma y ejerce en la especialidad de Cirugía General en el Hospital Provincial de Valladolid.
- En 1969, se traslada con su Maestro, el Prof. Durán, a la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, al Hospital Clínico de San Carlos, desempeñando los cargos de Jefe Clínico de Cirugía y de Profesor Adjunto de Cirugía en la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid.
- En 1972 presenta en esta facultad su tesis doctoral que es calificada con Premio Extraordinario.
- En 1975 obtiene la plaza de Profesor Agregado de Cirugía de la Facultad de Medicina de Bilbao, y pasa a dirigir el puesto de Jefe del Servicio de Cirugía del Hospital de Basurto (Bilbao) y Director del Departamento de Cirugía de la Facultad de Medicina de la Universidad del País Vasco.
- En 1976 obtiene la Cátedra de Cirugía de la Facultad de Medicina de la Universidad de Extremadura en Badajoz, así como Jefe de Departamento de Cirugía de la Residencia Sanitaria Nuestra Señora del Perpetuo Socorro de Badajoz. Durante su permanencia en esta Universidad desempeña los puestos de Vicedecano de la Facultad de Medicina y de Vicerrector de Investigación de la Universidad de Extremadura.
- Su última y más larga etapa profesional (1982-2008) corresponde a la Cátedra de Cirugía de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid. Durante este mismo período ha sido, por concurso-oposición nacional, Jefe del Departamento de Cirugía del Hospital Universitario La Paz de Madrid, y en dos etapas de este lapso de tiempo, ha sido Director del Departamento de Cirugía de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid, lo que significa la responsabilidad de la organización y coordinación asistencial de todos los servicios quirúrgicos del hospital y de las tareas docentes de las disciplinas encuadradas en el Departamento de Cirugía en el conjunto de hospitales adscritos a la Facultad de Medicina.

Además:
- Es Académico Correspondiente de la Real Academia Nacional de Medicina desde 1990.
- Es Académico de Número (sillón nº 21) de la Real Academia Nacional de Medicina desde 2005. -Es Profesor Emérito de Cirugía de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid, desde octubre de 2008.
- Es Coautor del “Tratado de Patología y Clínica Quirúrgicas” en tres volúmenes y, también coautor del “Compendio de Cirugía”. Dos obras de consulta para cualquier estudiante o profesional de la cirugía.
También es autor de más de 200 publicaciones en revistas científicas españolas y extranjeras. Ha dirigido y participado en varios proyectos de investigación. Ha dirigido 40 tesis doctorales y ha sido miembro de centenares de tribunales.
- Como académico es codirector y coautor del Diccionario de Términos Médicos de la Real Academia Nacional de Medicina. Una herramienta para la normalización y el buen uso del lenguaje médico en español que cuenta con 52.000 entradas y 65.000 acepciones e incluye unos 35.000 sinónimos. Actualmente, participa en la segunda edición del diccionario y en la elaboración de un Diccionario Panhispánico de Términos Médicos en colaboración con las Academias de Medicina de habla hispana.
La actividad desarrollada durante 46 años de ejercicio profesional comprende, como la de cualquier docente clínico, tres facetas fundamentales: actividad asistencial, docente e investigadora. Ha sabido imbuir a sus discípulos la necesidad de la formación continuada, el espíritu de sacrificio y la abnegación que exige la práctica de la cirugía, la honestidad, la honradez, el entusiasmo por la profesión, el amor y la entrega a los enfermos, así como su trato afable. Bajo su dirección y supervisión se han formado varios centenares de cirujanos generales o han recibido la formación básica en cirugía general otros especialistas quirúrgicos.
Siempre ha rechazado ofertas del ramo privado, pues ha preferido ejercer en exclusiva la sanidad y la docencia pública, lo que le convierte en una persona enamorada de su trabajo y que siempre lo ha ejercido de forma humilde, comprometida y honesta. Todo esto como profesional, como persona es aún mejor.

Artículo publicado en el nº 67 de La Llanura de Arévalo, de diciembre de 2014.
Luis José Martín García-Sancho

P.D.: Una de sus últimas voluntades fue que sus cenizas reposaran en el cementerio de Arévalo.