viernes, 13 de diciembre de 2019

LA COLUMNA 75




LA COLUMNA 75

Luis J. Martín.

La arevalense plaza del Arrabal es la mayor de la localidad. Denominada así desde tiempos remotos porque se encontraba fuera del recinto amurallado de la ciudad de Arévalo, es decir, en el arrabal, de ahí su nombre.
Pronto esta plaza llegó a convertirse en el centro neurálgico de la ciudad y a cobrar mayor importancia, incluso, que el recinto amurallado. Era el lugar del mercado, de las ferias, de las fiestas, donde se instalaban los mejores comercios, tabernas y talleres artesanos. Algunas de las calles que salen de esta plaza aún conservan su nombre gremial: Sombrereros, Caldereros, Zapateros, Figones… A esta preponderancia o importancia económica ayudó, sin duda, la instalación de los barrios de la morería y judería en las inmediaciones de la plaza.


Tal llegó a ser su importancia, que la administración territorial de la Tierra de Arévalo que estaba dividida en Sexmos, es decir, en seis territorios, llegó a tener siete, al incorporarse el barrio del Arrabal como séptimo Sexmo de esta división comarcal.
En la actualidad, su aspecto porticado, propio de plazas de mercados y ferias, es uno de sus principales signos de identidad, con sus 86 columnas que sujetan seis tramos de soportal. En el trabajo “Columnas de la plaza del Arrabal”, publicado en el blog Arevaceos el 25 de octubre de 2014, hice un inventario de todas las columnas de esta gran plaza arevalense. Las describí una a una, enumerándolas desde la número 1 a la altura del Desiree, hasta la número 84 a la altura de la actual Cajamar, más las dos columnas situadas dentro del soportal que adornan la entrada del local popularmente conocido como “El Almacen”. En total 86 columnas, la mayoría de ellas en granito y con la particularidad de que no hay dos idénticas, ya que cada una de ellas tiene su peculiaridad ya sea en basa, fuste o capitel. A parte de la descripción de cada columna, en el mencionado trabajo también se hace un comentario en el caso de que su estado de conservación fuera preocupante debido a desgaste, rotura o grietas. Cada una de las columnas y cada uno de los tramos es acompañado de varias imágenes que sirven para la identificación de cada columna y, también, para comprobar como el paso del tiempo va haciendo su labor.
En el caso de la columna número 75, esta es la descripción que se hacía:

Columna 75 situada entre La Taberna Muñoyerro (*) y El Almacén.

“- Columna 75:
Localización: Nos 41-42 -Vitage(*)-Almacén: Columna de granito de capitel jónico simple con un corto equino cilíndrico y sin collarino. Fuste cilíndrico y basa en dos secciones, de zócalo cuadrangular en la parte inferior, siendo la superior cilíndrica con anilla de doble moldura en la parte inferior y un gran toro en la superior. Estado de conservación: El capitel está rajado de arriba abajo y la basa presenta algo de desgaste en sus esquinas.

Detalle del capitel de la columna 75 en el año 2014.

Detalle de la grieta que ya existía en el capitel en el año 2014.

Como se puede apreciar ya se hacía mención al estado del capitel que estaba rajado de arriba abajo. Pues bien a lo largo del mes pasado se ha producido el desprendimiento de la parte rajada del capitel, la de la derecha según se mira a la fachada.
Precisamente la columna 75 sujeta las estructuras superiores de dos edificios contiguos, por lo que ha habido que apuntalar la viga que había quedado más expuesta.


La viga que sujetaba el capitel rajado de la columna 75 ha tenido que ser apuntalada para evitar daños mayores.


Estado actual de la columna 75


Detalle actual del capitel después del desprendimiento

La revisión del estado de las columnas, evitaría sustos innecesarios e impediría, incluso, alguna catástrofe por derrumbe o hundimiento.
Ya durante los meses de enero y febrero de 2018, el Ayuntamiento de Arévalo acometió la sustitución de cinco basas y fustes muy deteriorados del tercer tramo de soportal de la plaza del Arrabal, comprendido entre la calle de Eulogio Florentino Sanz y la de Sombrereros. Concretamente fueron las columnas números: 43, 44, 45, 51 y 52 correspondientes todas ellas al primer tramo de la cara suroeste de la plaza. Seguramente esta actuación evitó mayores daños en el futuro.

En Arévalo, a doce de diciembre de 2019.


 Enlaces relacionados:

Obras de sustitución de las columnas 43, 44, 45, 51 y 52 en enero de 2018:

Sustitución del fuste y la basa de la columna 43 en febrero de 2018.

Columna 52 con el fuste y la basa nuevos, conservando el capitel original, durante las obras de sustitución en febrero de 2018.

Fotos de Zeles Nañez publicadas en Facebook de la columna 75 justo después de producirse el desprendimiento:




lunes, 9 de diciembre de 2019

EL VALOR DE LAS COSAS



Gotas de agua en amentos masculinos de aliso (Alnus glutinosa).

“Una sola gota de agua, tiene más valor que todo el oro, el petróleo y los diamantes del mundo juntos, porque en su pequeñez encierra el misterio de la vida.

“La lluvia silenciosa”
Luis J. Martín.

Gotas de agua en tamujas (Pinus pinaster)


ENLACE RELACIONADO:

lunes, 2 de diciembre de 2019

PROPUESTAS PARA ARÉVALO: 4





Propuesta 4:
CAUDAL ECOLÓGICO PARA EL RÍO AREVALILLO

Luis J. Martín.

Desde el año 2009, la Asociación La Alhóndiga de Arévalo viene solicitando de forma reiterada a la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) un caudal ecológico permanente para el río Arévalillo desde la Balsa de Nava de Arévalo.
También se pidió a la anterior corporación municipal en varias ocasiones que se sumaran, o, mejor dicho, que encabezaran la propuesta sin conseguirlo, ya que ésta rechazó en todo momento liderar o sumarse siquiera a la petición de la Alhóndiga. Han pasado ya diez años largos y el estado del Arevalillo se agrava en cuanto a la presencia de agua por su curso.
La propuesta que se hizo desde la Alhóndiga era muy sencilla: dividir la cantidad de agua que se suelta por el Adaja a través de la presa del Batán entre el Adaja y el Arevalillo. Por ejemplo, si por el Adaja se sueltan 20 Hm3, soltar 15 por el Adaja y los cinco restantes por el Arevalillo.

Desagüe del canal de las Cogotas al río Arevalillo con agua y sin agua.

¿Cómo se llevarían esos Hm3 al Arevalillo?, muy sencillo y, además ya se ha hecho hace años: A través del canal principal de las Cogotas hasta la balsa de Nava de Arévalo y desde allí soltarla al río Arevalillo a través del desagüe existente para ello. El coste es cero porque las infraestructuras ya están hechas. Y además no se detrae ni una gota al agua destinada para regadío. Sería dividir el agua que ya se está soltando de forma permanente por el Adaja entre ambos ríos.

Río Arevalillo en Arévalo bajo el puente de Medina con agua y sin agua.

Con esta medida se produciría la recarga del acuífero, actualmente sobreexplotado y contaminado, ya que aumentaría de forma notable la superficie de recarga. Mejoraría la calidad del agua destinada al consumo humano de los pueblos ribereños. Se podrían recuperar, igualmente, algunas zonas húmedas al ascender el nivel de la capa freática. Se recuperaría la biodiversidad asociada a cursos de agua, riberas y humedales. Y, también aumentaría la oferta turística de la zona y el atractivo de proyectos como el del paseo fluvial de Arévalo.

Río Arevalillo entre los términos de Nava de Arévalo y Tiñosillos con agua durante una suelta que se realizó en el año 2008 desde el canal de las Cogotas.
El mismo tramo del Arevalillo sin agua.

Con la puesta en marcha del programa LIFE por parte de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), para recuperar el estado de ríos y humedales de la zona de Medina del Campo, Tierra de Arévalo y La Moraña, cuya sede va a estar, precisamente, en Arévalo, sería un buen momento para que el Ayuntamiento tomara las riendas de esta necesaria propuesta y solicitase a la CHD que una parte del agua que se está soltando por el Adaja se soltara por el Arévalillo a través del canal de las Cogotas.

Río Arevalillo a la altura del Molino Valencia de Arévalo con agua y sin agua.

Después de 10 años es difícil de entender cómo no se ha llevado a efecto esta medida que solo causa beneficios a la comunidad y a nadie perjudica. Es más, si se le quiere dar al río un carácter estacional, se podría soltar agua durante todo el año salvo en los meses estivales, así las charcas que, hasta hace poco, mantenían agua de forma permanente y eran un reservorio para la vida acuática, se recuperarían.

 Charcas que fueron permanentes en el río Arevalillo.

Es posible, es fácil, es necesario, es beneficioso, a nadie perjudica. Es incomprensible que pudiéndose haber llevado a la práctica desde hace muchos años no se haya hecho ya. Me temo que solo hay que tener voluntad política para llevarlo a efecto.
Nada más.

En Arévalo, a dos de diciembre de 2019.




Todas las imágenes son propiedad de Luis J. Martín.

- En Amarillo: canal de las Cogotas y balsas de regadío.
- En Azul a la derecha, caudal regulado del río Adaja.
- En Azul a la izquierda, caudal que se solicita para el río Arevalillo.
Ambos caudales se juntan en Arévalo.



miércoles, 27 de noviembre de 2019

BLACK FRIDAY – 43.




Con su micro ordenador c-phone 9G buscó los regalos más vendidos y los que tenían mejores precios, mediante una aplicación que cruzaba ambas variables.
El número uno en cuanto a ventas y descuentos era el purificador de aire ZX-304 con el que te regalaban la instalación a domicilio y revisiones durante dos años. 
El segundo regalo de la lista era la máscara integral “second skin-air face” con doble filtro que eliminaba del aire de la calle tanto el dióxido de carbono, óxido de azufre y óxido de nitrógeno, como las macropartículas en suspensión, ¡más mona!, parecía la cara de un bebé elefante. 
El tercero consistía en cuatro fines de semana en un paraíso rural, a elegir entre más de 200 despoblados con aire limpio garantizado, pero este último lo rechazó de inmediato. No soportaba los bichos, una vez que fue con su anterior pareja a uno de estos establecimientos vio una araña en la pared, ¡qué puto asco!
Los dos primeros incluían el mantenimiento de por vida, por el que, estando al día en los pagos mensuales, te llegaban los filtros a casa sin gastos de envío adicionales.
Miró al cielo desde la ventana y no llegó a ver el sol aunque el tiempo era anticiclónico. Así que pulsó a comprar ambas ofertas, un purificador de aire ZX-304 por 3500 euros, con mensualidades en concepto de gastos de mantenimiento de 89,99 euros al mes, y dos máscaras “second skin-air face” ZX 3.0 por 505 euros cada una, con una bufanda o un foulard a juego de regalo y con un mantenimiento de, tan solo, 29,99 euros al mes ¡por las dos! En seguida apareció una “V” verde en la pantalla de su c-phone y el mensaje: “Gracias por su compra, mañana mismo lo tendrá en su domicilio en el horario indicado por usted”.
Luego, respiró aliviado y se enchufó un rato a su limpiador de bronquios Healthy breathing ZX-2100.

En Arévalo, a veinticinco de noviembre de 2019.
Luis J. Martín.


Imagen de Fotogramas.



sábado, 23 de noviembre de 2019

PROPUESTAS PARA ARÉVALO: 3.




Propuesta 3:
RESIDENCIA PÚBLICA PARA PERSONAS MAYORES.

Luis J. Martín.

Arévalo no cuenta con ningún centro geriátrico de titularidad pública. Hay dos centros que atienden a personas mayores: El Centro Residencial San Miguel Arcángel que depende de una fundación benéfica y El Centro Asistencial Santa Teresa de Arévalo que es de titularidad privada.


Anciano y niño en la plaza del Arrabal de Arévalo.

Estas son las características de los dos centros existentes en la localidad con algo más de detalle:

- CENTRO RESIDENCIAL DE MAYORES “SAN MIGUEL ARCÁNGEL”
Descripción: Centro Socio-Sanitario sin ánimo de Lucro, con 49 plazas residenciales aptas para personas dependientes, regentado por la Comunidad de Hermanas Franciscanas de Ntra. Sra. Del Buen Consejo. Su razón social es: FUNDACIÓN HOSPITAL “SAN MIGUEL ARCÁNGEL”. Fecha de Constitución: El 17/03/1772 se constituyó la Fundación y el 24/05/1973 comenzó a funcionar como Residencia de personas mayores. Dicha entidad está clasificada como Benéfica Particular por Orden de 19 de Mayo de 1891 e inscrita en el correspondiente Registro de Fundaciones y Centros Residenciales de Castilla y León. Se trata, por tanto, de un Centro socio-sanitario sin ánimo de lucro, cuya titularidad pertenece al Patronato de la Fundación Hospital “San Miguel Arcángel”.
Oferta un total de 49 plazas, siete en habitaciones individuales y 42 en habitaciones dobles. Y el precio oscila entre 961€ al mes y 1514 según el grado de asistencia. (Información de LARES: Asociación Castellano leonesa de residencias y servicios de atención a mayores)


Residencia San Miguel en la plaza de Ángela Muñoz, una institución con historia en Arévalo.

- CENTRO ASISTENCIAL SANTA TERESA DE ARÉVALO
Antiguamente conocido como "Villablanca", es un centro de gestión privada (Casta Servicios Sociosanitarios S.A., Grupo EPTISA), con plazas concertadas con la Gerencia de Servicios Sociales de la Junta de Castilla y León, la Diputación de Ávila, la Comunidad de Madrid y la Diputación de Orense, y plazas abonadas individualmente por la Agencia Madrileña de Tutela de Adultos (AMTA) y el Servicio de Salud de Castilla La Mancha (SESCAM). (Información: Defensor del Pueblo)
El centro Centro Asistencial Santa Teresa de Arévalo es una residencia para la tercera edad del tipo de cuidados de rehabilitación, geriátricos y paliativos con un total de 293 plazas. (Información: https://residenciasparaancianos.com/)
Lo que no especifica es si ese número total de plazas ofertadas son exclusivamente para ancianos o también incluye otras plazas para personas con diferentes dolencias psiquiátricas. 
En las distintas páginas consultadas no especifica precios mínimos o acordes con los diferentes tipos de atención.


CASTA. Centro Asistencial Santa Teresa de Arévalo.

No existe, entonces, ninguna Residencia Pública para nuestras personas mayores.
Independientemente del sitio en el que se pudiera construir una residencia de ancianos, la adquisición por parte del Ayuntamiento o Junta de Castilla y León del palacio renacentista de Valdeláguila, popularmente conocido como “la Fonda”, para su adecuación como centro geriátrico, con salas, comedor, habitaciones, zona sanitaria, espacios de recreo en el interior y en el exterior, con el ajardinamiento de sus patios, repercutiría, sin duda, de forma muy positiva en Arévalo y su comarca, al dotar a la ciudad de una oferta más para la población anciana y necesitada de atención, tanto local como de la comarca o alrededores.


Palacio de Valdeláguila, conocido como la Hostería del Comercio o "La Fonda".

Un pueblo que cuida de sus mayores es, sin duda, un pueblo más agradecido y socialmente más saludable y solidario. Y también es un pueblo más inteligente ya que se prepara para su propio futuro.
Ya saben, los años no pasan en balde.

En Arévalo, a veintidós de noviembre de 2019.

Todas las fotografías son propiedad de Luis J. Martín.















martes, 19 de noviembre de 2019

EL AGUA, LA SANGRE DE LA TIERRA





                  
 José Luis Díaz Segovia.

         La vida surgió en el agua y sin ella no sería posible. El 70% de nuestro Planeta es en realidad agua, prácticamente la misma proporción que ocupa en nuestro organismo. El volumen de agua es siempre el mismo. Es un ciclo permanente: el agua se convierte en vapor y regresa de nuevo en forma de lluvia. Sin embargo, sólo el 3% de agua de La Tierra es dulce. De este porcentaje, el 98% está en los hielos de los casquetes polares y glaciares de las montañas. Es decir, una mínima parte es la que se encuentra en los ríos y arroyos, en los lagos y lagunas, y sobre todo en los acuíferos. A lo largo de la historia, el ser humano ha valorado la importancia del agua y lo ha gestionado con sabiduría. Pero en la sociedad moderna el uso que hacemos de este preciado líquido es absolutamente demencial. Despilfarramos agua, la derrochamos de un modo irracional e inimaginable. Y no sólo eso, envenenamos este preciado bien que la naturaleza nos ofrece de forma gratuita, sin darnos cuenta de que los más perjudicados somos nosotros mismos, porque al final terminamos bebiendo la mierda que va a parar al suministro de agua doméstica. Las reservas de agua dulce no son ilimitadas, como piensa la mayoría de la gente. Y tampoco están repartidas de modo homogéneo. Durante millones de años los procesos geológicos han condicionado la existencia o no de agua en ciertas zonas del Planeta, pero el hombre ha contribuido notablemente a acelerar los desajustes hídricos, talando las selvas y los bosques, que absorben la humedad y favorecen las lluvias, desecando lagos y lagunas, transformando terrenos de secano a regadío, construyendo inmensas áreas de ocio e instalaciones que precisan de gran cantidad de agua. En la mayoría de los países en vías de desarrollo la escasez de agua implica pobreza. Un habitante de Africa o de Asia consume una media de cinco litros al día, teniendo para ello que recorrer en ocasiones varios kilómetros a pie hasta el pozo más cercano. En el lado opuesto esta el ciudadano norteamericano, que gasta cerca de 600 litros diarios, o el europeo, que utiliza entre 200 y 300 litros.


         Por otra parte está la agricultura y la industria, que se llevan la palma en lo que a gasto de agua se refiere. Y la demanda crece sin parar. El problema es que una vez utilizada, el agua es devuelta sucia y contaminada a los ríos. Son millones las toneladas de residuos y productos altamente tóxicos que se arrojan cada año sin contemplaciones a los cauces fluviales, a los mares y océanos. Y también en las tierras de cultivo, con sustancias que se infiltran hasta los acuíferos, cada vez más dañados por los pesticidas, plagicidas, etc. La naturaleza posee mecanismos propios para regenerar la calidad de las aguas hasta cierto punto, pero no en los niveles de agresión a los que la estamos sometiendo.
         Qué paradoja la del ser humano, fascinada por las cristalinas aguas del manantial, por el rumor del arroyo que baja de las montañas. Por la nieve y el hielo, por los glaciares, por la lluvia y el rocío... Y sin embargo, que actitud tan irresponsable y necia mostramos hacia este maravilloso don que tanto nos atrae, que nos gusta tocar y sentir, pero que se nos escapa entre los dedos, quizá para enseñarnos qué estúpida es la soberbia humana, esa idea que tenemos de poder poseer y dominar la naturaleza, sin ser conscientes de las consecuencias que acarreará nuestro comportamiento.



                                      LOS RIOS ABULENSES

         Los ríos abulenses nacen en los sistemas montañosos o en sus estribaciones, alimentados por la nieve que se acumula en las cumbres, o por la lluvia que cae en las vertientes de las cuencas.
         El caudal de los ríos varía según las condiciones climatológicas, tipo de escorrentía o características del suelo, las rocas, la cubierta vegetal, etc. Es sabido, por ejemplo, que la presencia de abundante vegetación en las riberas es capaz de absorber gran parte de la lluvia, aunque esta es devuelta de nuevo al cielo con la evaporación, cerrándose así este ciclo constante. El agua no evaporada se infiltra en el suelo, y es utilizada por las plantas para su crecimiento. El resto surge a través de manantiales y va a parar a los arroyos.
         Para los animales y vegetales, la temperatura del agua es fundamental. En las cabeceras fluviales esta es, paradójicamente, más fresca durante el estío, y más templada en invierno. En su descenso, el agua se va calentando, aunque la construcción de presas modifica el régimen hídrico natural de los ríos.
         Los ríos abulenses tienen una temperatura que oscila entre los 12º y los 20º, y discurren generalmente por zonas graníticas, aunque también sobre suelos silícicos. Las aguas son blandas, con bajo contenido en sales minerales, un factor que determina la presencia de muchos organismos acuáticos. Otros, en cambio, prefieren las aguas duras, sobre todo los crustáceos, cangrejos, etc, que la necesitan para formar sus caparazones.


         La concentración de nutrientes en el medio hídrico (fósforo, nitrógeno o silíceo) condiciona el desarrollo de la vegetación ribereña, que utiliza los mismos en el proceso de síntesis de la materia orgánica. El oxígeno de las aguas procede de la atmósfera, en el contacto de esta con la superficie del cauce, y es imprescindible para la respiración de los organismos acuáticos. Algunas especies que viven en agua corriente, como la trucha, requieren de mucho oxigeno, pero la contaminación favorece los procesos de eutrofización. Las plantas crecen desmesuradamente, y al descomponerse consumen más oxígeno del que el agua recibe. Y esta circunstancia limita la vida.
         Las riberas de los ríos son un maravilloso oasis, y la vida que se desarrolla en torno a ellas es el mejor bioindicador de la pureza de esta. Cañizares, carrizos, espadañas, junqueras, ranúnculos son parte esencial del equilibrio natural de los ríos. La intensa actividad humana ha transformado sin embargo nuestras riberas, aunque todavía podemos encontrar ejemplos interesantes de vegetación palustre. En los tramos altos crecen mejor los chopos, avellanos o abedules, si bien, estos últimos son muy escasos en la provincia de Ávila. Pero si hay una especie asociada a las arterias fluviales, es el aliso, que jalona las orillas de muchos ríos abulenses. Un árbol que fija el nitrógeno, un compuesto imprescindible para el resto de las plantas ribereñas. Zarzas, helechos y espinos ocupan el espacio donde esta especie ha desaparecido. El aliso y el fresno prosperan con rapidez y relativa facilidad, gracias a la alta humedad del suelo junto a los ríos, y forman los llamados bosques de galería. Sauces y mimbreras suelen crecer junto a ellos. En los tramos más bajos predomina el álamo.
         Los árboles disminuyen el efecto erosivo en las márgenes y mejoran la fertilidad de los suelos. Además, las ramas sombrean la superficie del agua, pues la insolación directa perjudica a muchas especies hidrófilas. Por otra parte, muchos animales encuentran cobijo y alimento entre la fronda.


         Alrededor del agua o dentro de ella, se desarrolla una increíble actividad vital, con la presencia de innumerables organismos, desde los invertebrados, algunos microscópicos, hasta los mamíferos superiores. Así, hay criaturas que no sobrepasan los 2 ó 3 mm. Otros diminutos insectos son bien conocidos por los pescadores, como las gusarapas o los canutillos, que viven bajo las piedras y sirven de alimento a muchos peces. Libélulas y caballitos del diablo vuelan sobre la corriente y entre las plantas. Pero también hay cangrejos y caracoles, aunque cada vez menos debido a la contaminación de las aguas.
         Estos macroinvertebrados soportan la fuerza de la corriente, y tejen filtros que captan el plancton que les sirve de sustento. Entre las comunidades piscícolas están los ciprínidos, como barbos, bogas, carpas, bermejuelas, o cachos. La carpa vive en aguas remansadas, incluso turbias, tolerando bien la escasez de oxigeno. En la época de reproducción otros remontan el curso de los ríos, como por ejemplo el barbo y la boga. La trucha lo hace hasta dos veces al año, en primavera y otoño, salvando las tumultuosas gargantas de Gredos.
         Los anfibios, como las salamandras, ranas, o tritones se alimentan de los pequeños invertebrados y alevines. Pero a su vez son presa de los reptiles.
         Un ecosistema tan pletórico es frecuentado por las aves, que permanecen de forma ocasional o sedentaria junto a las riberas, sobre todo las que comen peces o invertebrados. Las más representativas son el mirlo acuático, el andarríos, el martinete, la garza real, el martín pescador, el chorlitejo chico, la cigueñela, las lavanderas y el cormorán. También la gaviota reidora, el avión zapador, la curruca, el pinzón, el escribano, el herrerillo, el carrizero, etc. Y otras aves acuáticas como la focha común o el ánade real, que se alimentan de plantas.


         Por último, los mamíferos y entre ellos la recelosa y huidiza nutria, que habita en los lugares más recónditos de los ríos. El zorro, el jabalí, el tejón, la garduña, el lirón careto, los pequeños roedores, y en general la mayoría de los animales muestran especial querencia por las orillas y zonas lacustres abulenses, a las que cada otoño acuden agotadas las incansables viajeras aladas, como las grullas y las anátidas, dispuestas a afrontar el cálido invierno de nuestras tierras, mucho menos severo sin duda que el de las latitudes de donde proceden.


Las imágenes son propiedad de José Luis Díaz Segovia.