domingo, 29 de noviembre de 2015

EL YAMUR DE ARÉVALO


Esta es una imagen habitual de la plaza del Arrabal de Arévalo con la iglesia de Santo Domingo en su parte este.

Pero, ¿qué tiene en común con estas otras imágenes?

Taj Mahal, India:
Mezquita de Damasco, Siria:
Mezquita Azul de Estambul, Turquía:
Mezquita de Ispaham, Irán:
Cúpula de la Roca, Jerusalen, Israel:
Mezquita de Fez, Marruecos:
Mezquita de Soleiman, Estambul, Turquía:
¿No encuentran algo en común?, ¿algún elemento de los edificios?

Veamos, ampliemos un poco más la imagen:
¿No?, Ampliemos un poco más:
Estas tres bolas de bronce, las verdosas que están por encima de la bola de granito, que coronan la fachada principal de la iglesia de Santo Domingo son de origen musulmán y reciben el nombre de yamur. Suelen ser tres bolas ensartadas en un eje principal y rematadas o por una veleta o por la media luna que se ponen en las cúpulas o alminares de los edificios musulmanes. Pero en el caso de ser reubicadas en edificios cristianos se las corona con la cruz.
Otro ejemplo de yamur reconvertido es el de la puerta del Carmen en la muralla de Ávila, que era la espadaña del antiguo convento del Carmen Calzado, hoy sede del Archivo Histórico Provincial: 
Pero en España hay más ejemplos, como en la catedral de Palencia, en la iglesia San de San Pablo de Valladolid, en la Alhambra de  Granada o en la antigua mezquita de Córdoba, hoy parte de la catedral.
El origen del yamur de Arévalo es incierto. Bien pudiera tratarse de una reubicación proveniente de la antigua mezquita de la ciudad o bien un traslado de procedencia indeterminada una vez terminada la reconquista. (1)
Puesto que en Arévalo hubo mezquita, ¿no es lógico que pudiera ser este el origen del yamur de Santo Domigo? La historia unas veces une, otras veces separa a los pueblos, pero de lo que no hay duda es que pone de manifiesto una relación innegable.
En Arévalo a 29 de noviembre de 2015.
Luis José Martín García-Sancho

REFERENCIAS:
(1)- DUERO MUDÉJAR:
Enlace:

viernes, 27 de noviembre de 2015

TRAJE DE DOMINGO


 Antiguo Colegio de la Villa, antes de Santiago.

Luis José Martín García-Sancho.
        
        Dicen que una imagen vale más que mil palabras. Tal vez por eso el pasado 16 de febrero, en la visita al casco histórico de Arévalo organizada por la asociación La Alhóndiga, su presidente, Juan Carlos López Pascual, frente a las puertas de lo que fue el antiguo colegio de los jesuitas, pedía al numeroso público asistente que si alguien tuviera alguna foto de ese edificio utilizado como colegio, sería bien recibida para escanearla y así pasar a formar parte del archivo documental de la asociación, que cada día es mayor y mejor.
         Yo no tengo imágenes que poder donar. Tengo palabras. Aunque estas sean, según el dicho, mil veces menos valiosas que una fotografía para mí tienen mucho valor pues son el testimonio de mi abuelo Domingo, cuando acudía como alumno a lo que fue colegio de los jesuitas que, por entonces, eran escuelas municipales. El corralón, creo que las llamaba cuando se refería a ellas. El abuelo Domingo nació en 1902 y asistió a esas escuelas hasta el año 1913.
         Recuerdo que algunos domingos, mi hermano Julio y yo íbamos a comer a casa de mis abuelos paternos. El abuelo Domingo devoraba con gran apetito todo lo que la abuela Dolores le ponía delante.
 
- Domingo -gritaba la abuela Dolores-, no comas tan deprisa que te va a sentar mal.
- Que rica está la sopa que nos ha hecho vuestra abuela -decía el abuelo levantando un instante la vista del plato para mirarnos con una sonrisa-. Esta mujer cocina mejor que los ángeles.
- Huy -gritaba la abuela mientras iba a la cocina a por el segundo plato-. Si no lo saboreas. No le hagáis caso, hijos, que a este hombre le gusta todo lo que le hago.
- Porque está muy rico ¿Vosotros habéis visto alguna vez a un ángel o conocéis a alguien que lo haya visto?, ¿y a un arcángel? -preguntaba el abuelo giñándonos un ojo mientras nosotros negábamos con la cabeza-, pues yo... tampoco y eso que tengo muchos más años que vosotros.
-  ¿Qué les dices a los niños Domingo? -gritaba la abuela Dolores desde la cocina-. Qué te estoy oyendo.
- Nada, nada. Les decía que el pollo al ajillo que has preparado -contestaba mirándonos con una sonrisa pícara-, seguro que es el mejor que han comido nunca.
         Y era cierto. Mi abuela cocinaba francamente bien, aunque, todo hay que decirlo, mi abuelo era una boca agradecida. Disfrutaba con la comida y le gustaba agasajar a la cocinera.
         Después nos contaba alguna historia relacionada con su vida:

Domingo es el segundo por la izquierda de la fila de arriba
- Sólo fui a la escuela hasta los once años. Estaba en el corralón que hay detrás de la iglesia de San Nicolás -empezaba a contar el abuelo Domingo-. Casi no recuerdo a mi padre, murió de una pulmonía cuando yo tenía dieciocho meses. Era muy fuerte, ¿sabéis?, era chocolatero. Así que a los once años tuve que empezar a trabajar en el comercio de mi tío Genaro. Pero no penséis que era mal estudiante, no. Aunque parezca tonto, siempre he sido muy listo. Varios años hasta me gané un traje.
- ¿Habéis visto el torreón que hay en la plaza de la villa? -preguntaba el abuelo mientras nosotros asentíamos con gran interés-. Pues ese torreón lo construyó Felipe Yurrita, un indiano que había hecho fortuna en Guatemala y que había vuelto a Arévalo con la intención de hacer el bien entre sus conciudadanos. El caso es que este buen hombre tenía la costumbre de regalar un traje al primero de cada clase. Como tuve que dejar la escuela y empezar a trabajar a los once años porque mi madre era viuda y no podía mantener a tantas bocas, me apunté a la escuela nocturna. Estuve acudiendo a estas clases hasta los 14 años y no porque no me gustara estudiar sino porque me cansé de mi tío Genaro que era un déspota y me fui a trabajar a unos almacenes de Zamora, pero bueno eso es otra historia. El caso es que durante los años que asistí a las escuelas casi siempre nos ganábamos el traje el señor Amadeo, que ahora es el cabo de los serenos, o yo. Así que vosotros estudiad mucho para que seáis tan listos como vuestro abuelo y vuestro padre que también ha sido uno de los primeros de su clase. 
 Plaza de la villa con el ya desaparecido torreón de Yurrita
 
        Luego, después de terminar el flan, nos daba dos duros a cada uno para que nos compráramos algo en el quiosco de la tía Mané. Y, por la calle de los muertos, o como la llamaba el abuelo Avanciques, nos dirigíamos de vuelta a casa. Aunque, a veces, íbamos a jugar a la parte trasera de El Salvador para trepar por los muros inclinados de la iglesia, hasta agarrarnos a las rejas de las ventanas y, después, dejarnos caer corriendo a gran velocidad. Una inocente diversión infantil que, debido a la remodelación de la iglesia a raíz de las Edades del Hombre, ya no se puede practicar.
         Por otro lado, hace muy poco, en noviembre de 2013, se ha derrumbado gran parte de la cubierta de las escuelas del corralón, el antiguo colegio de los jesuitas. Durante bastantes años, muchos hemos avisado del estado en que se encontraban estas escuelas que amenazaban ruina. De nada ha servido. Quizás, simplemente, retejando las goteras se podría haber evitado la ruina en la que se ha convertido este edificio histórico construido en 1593 como colegio de Santiago de la Compañía de Jesús.
         La desidia o la absoluta falta de intervención por parte del Ayuntamiento, la Junta o ambos, así como la inexistencia de un plan de conservación del numeroso patrimonio arevalense, ha conducido a que el colegio del corralón, en lugar de amenazar ruina, sea ruina: La ruina institucionalizada. Que las palabras de mi abuelo sirvan para recordar al amigo lector lo que el edificio fue y ya no es.
         El pueblo que olvida sus raíces, como el árbol, se seca.

A mi padre y a la memoria del abuelo Domingo.

Cuatro generaciones de Martín: César, Domingo, David y Luis.
 
En Arévalo, a 16 de febrero de 2014.
Artículo publicado en el nº 58 de La llanura de Arévalo de marzo de 2014
Luis José Martín García-Sancho.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

DE TAPAS

 

Como se aproximaban las elecciones, el partido en el poder ratificó su intención sobre lo que los medios de comunicación consideraban uno de los temas más controvertidos de la vida social:
La posición de las tapas del retrete debería ser la misma que ellos siempre habían propuesto, por supuesto levantadas, tal y como como ordenaba la tradición.
- En nuestra costumbre y en nuestra experiencia -añadía el jefe de prensa del partido en el poder-, así ha sido siempre y así debe seguir siendo".


El principal partido de la oposición, que había incorporado gente nueva a sus órganos de dirección, sorprendió con un cambio sustancial:
La posición ideal y más conveniente para las tapas del váter, ellos proponían que fuera con la tapa superior levantada y la inferior bajada.
- El cambio que proponemos -recalcaba la jefa de campaña del partido de la oposición-, es progresista, feminista y necesario para intentar rectificar y corregir una palpable y odiosa desigualdad de género.
 
Otro partido que había sido clave en otras ocasiones para la formación de gobierno pero que entraba en la contradicción de pretender independizarse del país y, al mismo tiempo, presentarse a las elecciones para ser presidente del país del que quería independizarse, hizo una propuesta que se salía del tiesto y que no viene muy a cuento porque proponía el caganer.
Un nuevo partido que estaba obteniendo muy buenos resultados en las encuestas, sorprendió a los votantes por su postura intermedia basada en una tabla de valores ideales calculados para que favorecieran a todos y a todas por igual:
La posición ideal para las tapas del inodoro sería con la tapa inferior formando un ángulo de 45 grados calculados desde la verticalidad de la tapa superior.
- Siempre hemos creído -aseguraba el presidente de esta nueva formación- que unas tasas correctoras de los valores tradicionales que nos acerquen a la modernidad es la mejor solución para acabar con los conflictos.
 
En cambio, la mayor sorpresa en las propuestas electorales vino de uno de los partidos que eran considerados antisistema y que estaba teniendo bastantes expectativas de voto en las encuestas:
La mejor posición para las tapas del escusado debería ser con ambas tapas bajadas, tanto la inferior como la superior, que eso de las tasas y de los ángulos era una solemne tontería.
- Es absurdo mantener las tapas levantadas o semilevantadas -declaró la jefa de organización-. Lo mejor es que ambas tapas permanezcan bajadas y que sea cada cual, hombre, mujer, infante o anciano, quien se encargue de levantar la parte que necesite. Solo una  buena educación desde la más tierna infancia puede hacer ver con normalidad lo que, simplemente, es normal.


Todo parecía indicar que ni tradición, ni contradicción, ni indefinición, podían competir contra esta última propuesta. Pero, que quieren, este es el reino del tururú donde el sentido común es el menos común de los sentidos.

P.D.: habrá notado el lector que los párrafos tienen diferentes colores. El motivo no es otro que el de abrir su imaginación a la intención del espectro político actual. Pero tengan en cuenta que las tapas representadas son blancas y siempre serán blancas y que, como todos ustedes saben, el blanco es el resultado de la combinación de todos los colores.
Se ruega tirar de la cadena una vez terminada la lectura.

En Arévalo, a 25 de noviembre de 2015.

Luis José Martín García- Sancho

miércoles, 11 de noviembre de 2015

OTOÑO EN ARÉVALO

SECUENCIA DE FOTOS TOMADAS EN LAS CUESTAS DE FORONDA SOBRE EL RÍO ADAJA A SU PASO POR ARÉVALO (ÁVILA) DURANTE EL OTOÑO DE 2015:

Fotos: Luis José Martín García-Sancho

 Colores de temporada. 13/10/2015

 Otoño en la niebla. 14/10/2015

 Hielo y otoño. 15/10/2015

Avanza el otoño. 16/10/2015

 Avanza el otoño. 19/10/205

 Otoño pleno. 20/10/2015

Acabando la otoñada. 26/10/2015

Otoño muy avanzado. 29/10/2015

Final de la otoñada. 11/11/2015

No ha acabado nada.
Al contrario.
Ahora empieza todo una vez más.

sábado, 7 de noviembre de 2015

SUSPIRO PEDORRETA


Dio un suspiro prolongado, sonoro. Un suspiro de esos que primero se te infla el pecho como un balón y luego la fuerza del aire expulsado te hincha los carrillos y te saca los labios hacia afuera. Un suspiro de aburrimiento, de desinterés, de apatía, de hartura. Un suspiro hondo que suena a pedorreta.
Leía frente al ordenador:

- Soy un autónomo de 55 años que hace tres años que me he quedado sin trabajo y con deudas. Llevo 36 cotizando a la Seguridad Social y no tengo donde caerme muerto.
Mi pregunta es si usted podría vivir con 406 euros al mes.

- Bufffff -Volvió a suspirar, más profundamente aún.
- Que suspirón estás hoy –le recriminó Elvira-, ¿qué te pasa, cariño?
- Nada, nada. Es que nadie escribe para felicitarme o agradecerme mi labor al frente de este barco que está atravesando con éxito el Cabo de Hornos.
- Hombre Mariano –repuso Elvira-, ten en cuenta que tu asesor de prensa creó esa página para que la gente exprese sus quejas o sugerencias. Para halagos ya tienes a tus miembros del consejo.
- ¿Sabes cuánto nos costó la cena de ayer?
- A nosotros nada –respondió Elvira-, fue a cargo de los presupuestos. Pero seguro que no bajó de 1500.
- Buffff –volvió a suspirar Mariano- ¿Y qué le contesto yo a este hombre? Parece que todo el mundo quiere que papá Mariano les solucione sus problemas. Como si no tuviese ya bastantes.
- A ver, si quieres te ayudo a contestar.
- No. Yo creo que lo voy a dejar que estoy un poquillo cansado.


Arévalo, a siete de noviembre de 2015
Luis José Martín García-Sancho

sábado, 17 de octubre de 2015

ESMEREJÓN



Ya es tarde para todo, o pronto, depende. El otoño avanza. Para muchos es el fin del buen tiempo, la caída de las hojas, acaba un ciclo anual, la vida parece detenerse. Para otros es el momento del cambio, el inicio del reposo necesario para que la vida continúe, cuando todo empieza nuevamente.

La mañana es gris, típica de este tiempo. Un leve viento agita las nubes, las alarga, las extiende, hasta que cubre toda la cúpula celeste, tamizando la luz de un sol invisible. A pesar de ello la temperatura es agradable, le gusta sentir el aire fresco en la cara. El color del rastrojo se impone, aunque el arado del campesino ya ha comenzado a roturar el terreno y la tierra clara y húmeda se alterna a modo de mosaico. Alguna parcela comienza a reverdecer tras la siembra tempranera que ha aprovechado las últimas lluvias. El silencio es casi total. Se podría decir que se escucha brotar al cereal, romper la semilla, asomar por la tierra fina y removida. Solo alguna cogujada rompe la sinfonía muda del renacimiento del verde al cantar un instante en vuelo mientras cambia de ubicación.

El camino rompe la inmensa llanura en dos mitades. Avanza con su coche, lento, perezoso, mientras otea la lejanía. Se detiene. Desciende. Mira con los prismáticos. Comienza a barrer la llanura describiendo un círculo. Dos milanos reales volando, un grajo posado en un tendido, una bandada de avefrías… Unos disparos sordos indican la presencia de cazadores. Se sienta nuevamente, abre su vieja libreta, extrae del gusanillo un lapicero desgastado y anota lo que ha visto.
Milano Real. Foto de David Martín Fernández
Continúa. Toma el camino de la izquierda, se acerca a un pinar isla. Lo recorre andando. Agudos pitidos le conducen hasta unos reyezuelos sencillos que se alimentan buscando frenéticamente en grietas de ramas y piñas, también hay alguno listado. Un agateador trepa en círculos. Unos pinos más allá un nutrido grupo de carboneros garrapinos, algún herrerillo capuchino, varios carboneros comunes, mitos de larga cola y, al menos, un herrerillo común. Todos buscan alimento, incluso cabeza abajo, emitiendo agudos e insistentes reclamos para avisarse unos a otros de su situación. En el suelo, pinzones vulgares, totovías, verdecillos, jilgueros, un par de picogordos y un verderón, intentan encontrar las semillas de las gramíneas que en verano han cubierto el pinar.

Al acercarse al borde, una nutrida bandada de gorriones molineros alza el vuelo. Los sigue con la vista. Se posan en un campo de girasol que aún no ha sido cosechado. Bordea el pinar. Muy lejos ve a cuatro cazadores que, escopeta en mano, barren un barbecho. Tres perros les preceden. De la rama más baja del último pino, un grueso y viejo resinero, salen volando trece perdices con gran alboroto por el rápido batir de alas. Sonríe, los cazadores las están buscando en dirección contraria.
Carbonero Garrapinos, Foto de David Pascual Carpizo.
Vuelve al coche, anota nuevamente. Toma el camino que más se acerca al girasol. De una retama de la cuneta sale una pequeña bandada de pardillos, se posan por delante del coche hasta que se acerca, entonces, vuelven a volar para alejarse unos metros. Repiten la misma operación cuatro veces hasta que se alejan definitivamente del camino. Para el coche, monta el telescopio y se acerca a una de las esquinas de la parcela de girasol. Intenta buscar la claridad del sol para colocarla a su espalda y observar con luz favorable, sin contraluces. Al acercarse levanta una enorme bandada de bisbita común que se alimentaba en un rastrojo contiguo. Coloca el trípode sobre unas alpacas. Una nube negra de pajarillos se mueve al unísono sobre el girasol, describe varios círculos en el aire como si sus movimientos estuviesen sincronizados y, finalmente, se vuelve a posar.

Comienza a barrer la parcela con el telescopio, muy despacio. Pronto comienza a distinguir especies diferentes alimentándose de las pipas. Ahí están los molineros que volaron desde el pinar, trigueros, escribanos montesinos, verderones, pardillos, verdecillos, gorriones chillones…Vuelve nuevamente a mirar a uno de los verdecillos… no, no, es un lúgano con plumaje de invierno y hay alguno más. Continúa el lento barrido, un nutrido grupo de jilgueros, pinzones vulgares… vuelve a mirar a uno de los pinzones, no, este es pinzón real. Intenta buscar alguno más pero en ese momento se levantan todos nuevamente. Algo les inquieta.
Gorrión Molinero. Foto de David Martín Fernández
Mira con los prismáticos hacia el final de la parcela. Una silueta oscura se posa en el terrón de un barbecho. Lo enfoca con el telescopio. Una mueca de sonrisa asoma en su rostro, es un esmerejón. Dorso gris oscuro algo azulado, vientre rojizo muy moteado, pequeña bigotera negra entre la base del pico y el ojo, es un macho y, por lo agitados que están los pájaros del girasol, la rapaz diurna más pequeña de Europa está de caza. Viene del norte del viejo continente siguiendo a las grandes bandadas de pájaros que pasarán el invierno en la Tierra de Arévalo.

Se recrea un buen rato observando a tan esquiva rapaz. De pronto echa a volar. Se dirige hacia el girasol en línea recta, casi a ras de suelo. Cada vez toma mayor velocidad. De repente comienza a trazar raudos y ágiles zigzags. Todos los pájaros del girasol se levantan al unísono. Nuevamente la turba ocupa el espacio girando, volteando, cambiando de forma. Ahora el esmerejón vuela por uno de los laterales del girasol hasta que, con un quiebro, se levanta hacia la nube negra con las garras por delante, captura a uno de los pájaros y regresa a su posadero. La presa parece un verderón. 
Macho de esmerejón. Imagen de Juan Varela

Una amplia sonrisa ilumina su rostro. Es consciente de que ha observado uno de los mayores espectáculos de la naturaleza, la lucha por la supervivencia, una pelea de tú a tú, sin más herramientas que las de la astucia y la agilidad.

La vida en otoño en la Tierra de Arévalo continua, sin duda.

En Arévalo, otoño de 2014.

Luis José Martín García-Sancho.
Artículo publicado en el nº  66 de la Llanura de Arévalo en noviembre de 2014

viernes, 9 de octubre de 2015

SOBRE LA ESTUPIDEZ HUMANA

Foto Luis J. Martín.

A Jean le dijeron que había un móvil de última generación dentro del tronco de un árbol y no dudó ni un momento en acabar con el árbol para conseguirlo.
En cambio, luego le dijeron que para plantar un árbol debería estar un solo día sin móvil y dijo que el árbol lo plantara otro que él no era estúpido.
Arévalo, 9 de octubre de 2015
Luis José Martín García-Sancho

jueves, 8 de octubre de 2015

DÓNDE ESTÁ EL AGUA



Río Arevalillo. Luis J. Martín

Dónde está el agua
que se llevó la hoja del chopo
aquel otoño tan rojo,
verde, bronce y  amarillo.

Dónde está el río
testigo de nuestros besos
que en su ribera nos dimos
debajo de aquellas ramas
y alegre corrió a contarlo
a la piedra, al sauce, al mirlo.

Dónde está el olmo
que utilizamos de libro
y en su corteza escribimos
dos nombres sin apellidos.

Dónde buscamos ahora
memoria de aquellos días
que fueron para nosotros
manantial de nuestras vidas.

Ahora ya no queda agua
y, por tanto, ¡ya no hay río!
el gran olmo se ha secado
y ha desaparecido,
si ha acabado en una lumbre
habrá dado buen fuego
pues de amor era encendido.

Pero si el agua se pierde,
el río ya no es tal río
y el olmo no vive ya,
sólo nos queda el recuerdo
para poderlo contar
y decir a nuestros hijos
que por allí el agua corría
que le daba cauce a un río
y a un olmo colosal.
Y que olmo, río y agua
fueron vida, son y serán.

Arévalo, a quince de septiembre de 2015

Luis José Martín García-Sancho.

Río Arevalillo. Luis J. Martín

Olmo. Luis J. Martín

miércoles, 23 de septiembre de 2015

¿SOLO PALABRAS?


Foto Luis J. Martín
 
Luis José Martín García-Sancho

- "Dejamos deseos para después, sin darnos cuenta de que ese pretendido después, se convierte en nunca".
(El vuelo de las ovejas)

- "El potencial de Arévalo es mucho pero de poco sirve si nada se hace al respecto."
(Soy de Arévalo)

- "Lo que la mayoría de la gente llama obra de dios, yo, simplemente, lo llamo Naturaleza."
(Dijo Braulio)

- "Después de la muerte nada hay salvo los recuerdos."
(Por la senda de Tumut)

- ¿Cuál es la principal prioridad del ser humano?: Vivir. Y, ¿qué es lo que nos permite vivir?: La Naturaleza."
(Arutan)

- "No es por alarmar, pero para prevenir hay que ponerse en la peor de las situaciones ¿Qué haríamos en el caso de que una gran sequía acabe con las reservas del embalse de las Cogotas, y con el acuífero contaminado tal y como está?
Seamos inteligentes, pidamos a la Confederación Hidrográfica del Duero que recargue el acuífero desde el río Arevalillo, proporcionándole un caudal ecológico."
(Agua=Vida)

- "Como decía Machado, he andado muchos caminos, he abierto muchas veredas…, pero les aseguro que muchos de los mejores ratos, los he pasado admirando la naturaleza de mi tierra."
(Biodiversidad)

- "Los hombres heredamos de nuestros padres lo que ellos heredaron de nuestros abuelos y nuestros hijos y los hijos de sus hijos esperan lo mismo de nosotros. Recordad pues, que nada de lo que os rodea os pertenece".
(Por la senda de Tumut)

- "Recordad que las leyes humanas son efímeras, que las leyes divinas son invención humana y que sólo las leyes naturales perduran."
(En el bosque herido)

- "Soy creyente, pues creo firmemente en la inexistencia de dios."
(Dijo Braulio)

- "Era Braulio el más insignificante de todos los seres sobre la tierra."
(Gente poco importante)

- "Me dices de qué me río
y yo me río de ti
pues ya baja seco el río,
el río se ríe de mí."
(Risas) (Lo que nunca fui)

- "Había comenzado un camino del que es muy difícil apartarse y en el que resulta muy fácil aprender de lo que la naturaleza intenta enseñarnos a todos. Sólo hay que observar."
(Así empezó todo)

- "Creemos que dominamos la tierra, pero no es más que un sueño. Porque, en realidad, la tierra no nos pertenece. Al contrario, nosotros pertenecemos a la tierra."
(Interinos)

- "Aunque sólo sea por puro egoísmo o afán de supervivencia, seamos inteligentes: Pidamos a Junta de Castilla y León y Confederación Hidrográfica del Duero que protejan adecuadamente los pinares del corredor de los ríos Adaja y Arevalillo, por ser la mejor área de recarga del acuífero de los Arenales con agua de calidad y en cantidad."
(El bosque de los gamusinos)

- "He buscado un partido que sea más social que socialista, más común que comunista, más del pueblo que popular, más independiente que independentista, más libre que liberal. Pero unos pueden y no quieren otros quieren pero no pueden y otros ni quieren ni pueden.
He de seguir buscando.
(He buscado)

- " Las personas que habitamos sobre la faz de la tierra nacemos libres y libres debemos morir".
(Por la senda de Tumut)

- "¡No soy nadie! Gritó nadie mientras desaparecía. Pero nadie le escuchó."
(Nadie)


"Y conocerás un lugar
y oirás mi nombre
y serás nada
y serás nadie
y disfrutarás con mi compañía."
(Adios)

- "Aunque sirva de poco, al menos, yo te recordaré, amigo loco."
(El sisón loco)

- "Que no se haga de noche
en tu cabeza escarchada
y los ecos de tus besos
sean la letra de mis gracias
si tu memoria me olvida
y te dice que me vaya."
(Si te dicen que me vaya)

- "Ponían nombre a los árboles más viejos, porque decían que eran los guardianes de los recuerdos de sus antepasados."
(Por la senda de Tumut)

- "Sólo la muerte callará mis palabras
pero vosotros seguiréis escuchándolas."
(No callaré)
 
- "El hombre que menosprecia sus raíces, como el árbol, acaba secándose"
(Por la senda de Tumut)

- "No hay llanura, sino montaña tendida.
No hay montaña, sino llanura erguida."
(No hay llanura)

- "Durante todo el año el campo estaba abierto y esperándole para su disfrute y aprendizaje."
(Así empezó todo)

- Si me preguntáis dónde va
os responderé que sigáis nuestros pasos
pues estos llevan al mismo sitio.
(Camino)

- "Soy tan de Arévalo que, a veces, me duele."
(Soy de Arévalo)

- "Lo peor de todo es que era autodidacta. La única Universidad a la que había asistido para adquirir esos conocimientos era la de la naturaleza."
(Así empezó todo)

- "Lo que veis ahora de mí
es lo que pude ser
y nunca fui."
(Lo que nunca fui)

 
foto: Luis L. Martín