miércoles, 21 de agosto de 2019

"DESALAMEDAR"

Álamos del paseo de la Alameda que han desaparecido.



DESALAMEDAR

El dos de agosto fue el día
que fueron a castigar
paseo de la Alameda,
una calle principal.
Terciaron a cinco álamos
con un calor infernal
y después los arrancaron
con grúa y sin piedad.
Buscando sombra pasea
un elefante triunfal
camina, camina lento
con su correa y trompal.
Por qué cortan los árboles,
le pregunta al concejal,
por qué quitan de esta calle,
su signo de identidad.
Los álamos que arrancamos
Los vamos a trasplantar
al parque que hay en las eras
para el asfalto arreglar.”
El elefante cavila
piensa y lo vuelve a pensar:
¿Por qué no arreglan el piso
y los respetan sin más?
El hombre transpira mucho,
El calor aprieta ya,
busca una pequeña sombra
y responde al animal.
Estos álamos tan grandes
estaban enraizando mal
y se estaban inclinando
con gran peligrosidad.
Una antigua carretera
que bajo este suelo está
será la principal causa
de su inestabilidad.”
El elefante introduce
su trompa en el arenal
y no encuentra carretera
ni otra vía similar.
Aquí abajo no hay asfalto,
algún cascote gordal
empleado de relleno,
¿no nos querrán engañar?
Más el edil se hace el sordo,
como el que oye barritar,
saltando de sombra en sombra
que el calor pueda paliar.
Hace poco que ha cambiado
Gobierno municipal,
mas no ha cambiado, parece,
su manera de actuar.
Paseo de la Alameda
es ya su estreno estelar:
cinco percheros-álamo
en las eras callan ya.
Un álamo de hoja estrecha
de aspecto fenomenal
fue el principal agraviado
por su belleza sin par.
Jamás había sido podado,
su porte era singular,
en las eras calla y muere
nadie lo quiere mirar.
En Arévalo, a veinte de agosto de 2019.
Luis J. Martín.
(De la serie “Romances con trompal”).



INCONGRUENCIAS:

Estas son las explicaciones que ha dado la nueva corporación municipal respecto a los árboles desmochados y arrancados el pasado dos de agosto de 2019 en el arevalense paseo de la Alameda:
1- “Estaban peligrosamente inclinados”.
2- “Ya se había caído uno el año pasado aplastando a un coche”.
3- “habían sido plantados sobre una antigua carretera por lo que las raíces eran muy superficiales”.
4- “Si no se llevaba a cabo la pavimentación de este tramo del paseo de la Alameda enseguida, se perdía la subvención concedida a tal efecto”.
5- “Los árboles no han sido talados, se han trasplantado al parque de las Eras”.

Álamo de hoja estrecha (Populus angustifolia) a la altura del nº 13 del Paseo de la Alameda.

1- Bien, este magnífico ejemplar de álamo de hoja estrecha (Populus angustifolia), especie foránea originaria de Norteamérica, jamás había sido podado, curiosamente, se había salvado de las podas salvajes y sistemáticas a las que la anterior corporación municipal sometía al arbolado urbano, por lo que tenía un aspecto sano y robusto y un porte excelente, el propio de su especie. Tenía una inclinación despreciable inferior a 5º. Ninguno de los cinco álamos arrancados tenía una inclinación superior.
Había enraizado correctamente y resultó muy difícil y costoso su "trasplante", por lo que se hizo casi sin cepellón y, además, por la dificultad y brutalidad del tirón para arrancarlo, tanto por parte de una excavadora como de  una grúa, se le provocó una gran erosión en su tronco dejándole descortezado en una gran herida de algo más de un metro de longitud.

2- La caída de uno de los álamos blancos, no ocurrió el año pasado sino al poco tiempo de su plantación cuando las raíces aún no habían profundizado lo suficiente.

3- Respecto a la misteriosa carretera antigua, he de decir que la calzada siempre ha pasado por donde pasa en la actualidad, que entre las tapias de los chalés y la vía asfaltada solo había tierra y que el desnivel entre la carretera y las tapias era evidente, por lo que ese espacio se solía inundar en momentos de intensas lluvias aunque, el agua se filtraba rápidamente al subsuelo, lo que indica un sustrato arenoso y profundo. Lo que sí es posible, es que para realizar la acera actual a ras de la calzada se utilizaran escombros o cascotes de obra para cubrir el desnivel existente. En la zona donde se han arrancado los cinco álamos siempre han existido árboles de gran porte, especialmente olmos como puede apreciarse en las dos siguientes fotografías, y siempre han tenido un enraizado vertical correcto, por lo que la afirmación de una antigua carretera que no dejaba que enraizaran convenientemente, como puede observarse en las fotos históricas aportadas, no procede.
Tanto en foto superior como en la inferior se aprecia que la carretera iba por donde pasa actualmente y que todo lo demás era tierra, fotos realizadas en 1978 y 1986 a la altura del nº 13 del paseo de la Alameda. Colección Martín García-Sancho.

En todo caso, me atrevo a preguntar que si se tenía constancia o se sospechaba que una antigua carretera pasaba por el espacio ocupado por los árboles arrancados: ¿se han realizado las correspondientes catas arqueológicas para comprobarlo?, me temo que la respuesta es no y, por lo tanto, que esa pretendida escusa es tan poco creíble como la antigua y misteriosa carretera.
Me atrevo a apuntar que lo que sí pudo existir por la zona, tal y como apunta Juan C. López Pascual, es un antiguo viacrucis, como así lo atestiguan varias peanas de granito, visibles por los alrededores, que pudieron alojar las cruces ya desaparecidas.

4- Respecto a la pérdida de subvención me atrevo a preguntar de nuevo: ¿La subvención era simplemente para asfaltar un tramo del paseo de la Alameda o, en cualquier caso, obligaba a talar los árboles?, y en este último caso, ¿se podía haber pedido una prórroga para su correcta realización?

Aspecto que presentan dos de los árboles "trasplantados" en el parque de las Eras en pleno mes de agosto.

5- Respecto al último punto, Aunque los árboles no hayan sido talados, en la práctica es como si lo hubieran sido: se han arrancado casi sin cepellón y en el momento menos indicado: en plena actividad vegetativa del árbol. Lo lógico y aconsejable hubiera sido realizar este “trasplante” con el paro vegetativo, es decir, durante los meses de noviembre, diciembre, enero o febrero. Pero el dos de agosto no es el momento más indicado para un trasplante, ni por el propio árbol, ni por la vida que acoge, sean diversas especies aves o invertebrados. 
Aunque, bajo mi punto de vista, el trasplante es completamente innecesario y se deberían haber dejado los árboles como estaban: vivos, produciendo oxígeno y sombra, depurando el aire de partículas contaminantes y suavizando las temperaturas y los vientos.


El pasado dos de agosto el paseo de la Alameda se convirtió en un paseo al sol, una alameda sin álamos, una vez más, por una incongruencia municipal.

En Arévalo, agosto de 2019.
Luis José Martín García-Sancho.

ENLACES RELACIONADOS:




Los cinco álamos arrancados del paseo de la Alameda en su nuevo emplazamiento del parque de las Eras.

miércoles, 7 de agosto de 2019

LUNA DE MIEL




Los grillos dan un concierto
en esta noche de estío,
la luna brilla que brilla,
raja de melón partido.
El chico se asoma asoma
sobre la loma del río,
ve a la muchacha bailando
con el mandil encendido.
La espalda tiene de nácar,
nácar muy brillante y vivo
y por su boca se escapa
fuego con cada suspiro.
Es un baile cadencioso
muy lento, pero con brío,
llega la miel a la luna,
llega el final del camino.
Nadie más está en el campo
el campo parece vacío,
solo el chico y la muchacha
con un centenar de grillos.

Arévalo, a siete de agosto de 2019.
Luis J. Martín.

Foto Internet.



miércoles, 31 de julio de 2019

ANTES Y DESPUÉS



El antes y el después de dos espacios cercanos.
Valiosos. Patrimonio de esta tierra que nos acoge.
Lo que fueron y lo que son.
Como se encontraban hace veinte años o más y como se encuentran ahora:

- Plaza de la Villa de Arévalo (Ávila):


Plaza de la Villa en septiembre de 1991. Con el desaparecido torreón de Yurrita.

El mismo tramo de la Plaza de la Villa en julio de 2019. 

Plaza de la Villa en 1992. Con el torreón de Yurrita, en algún momento de la primera mitad del siglo pasado esta bella plaza llegó a llamarse plaza de Yurrita.

Plaza de la Villa en 1992. 

El mismo tramo en la actualidad (agosto de 2019)

Plaza de la villa desde la calle del Cavel en 1992.

Plaza de la villa desde la calle del Clavel en 2016.

Plaza de la Villa desde la calle del clavel en 2017.


plaza de la villa desde la calle del Clavel en la actualidad (agosto de 2019).

Plaza de la Villa en 2002. Casa de Nicasio Hernández Luquero.

Plaza de la Villa en la actualidad (agosto de 2019). Casa de Nicasio Hernández Luquero.


Casas de la plaza de la Villa en 2002.

Casas de la plaza de la Villa en 2002.

Las mismas casas en 2019.




- Laguna del Lavajuelo, Aldeaseca (Ávila):


Laguna del Lavajuelo, Aldeaseca (Ávila) en 1998.

Laguna del Lavajuelo, Aldeaseca (Ávila) en 1998.

Laguna del Lavajuelo, Aldeaseca (Ávila) en 1998.

Laguna del Lavajuelo, Aldeaseca (Ávila) en 1998.


Espacio que ocupaba la Laguna del Lavajuelo en la actualidad, tras la concentración parcelaria llevada a cabo con el regadío "Río Adaja".

La plaza de la Villa, al menos está en el mismo espacio que ha ocupado desde tiempos remotos, modificada, alterada, modernizada, diferente... pero, al menos está, existe, se puede seguir admirando. En cambio, la laguna del Lavajuelo en Aldeaseca, se ha perdido para siempre al haberse convertido en tierras de cultivo tras la concentración parcelaria llevada a cabo con el regadío "Río Adaja". Un espacio natural valioso que pasa a la historia y al olvido.

En Arévalo, julio-Agosto de 2019
Luis J. Martín.


miércoles, 17 de julio de 2019

OPOSICIONES JUSTAS: PLC.





Mi abuelo paterno, que era una persona sensata y curtida por la edad, cuando algo o alguien era lo contrario a lo que contaban, solía apostillar “PLC”, por ejemplo: que hablaban de fulano como una persona decente, cuando él sabía que no lo era, te miraba con aire socarrón y decía en tono irónico: “Sí, fulano es el tío más decente del mundo”, seguía una corta pero intencionada pausa acompañada de un guiño de ojo, y añadía “PeLeCé”, luego te hacía un gesto con el dedo para que te aproximaras y te susurraba al oído: “Por Los Cojones”.

Opositora u opositor es la persona que concurre a unas oposiciones, siendo estas el conjunto de pruebas selectivas en que los aspirantes a un puesto de trabajo, generalmente en la Administración pública, muestran su competencia, que es juzgada por un tribunal.
Voy a poner el ejemplo de una persona opositora al Cuerpo de Maestros de Educación Primaria e Infantil. En sus manos estará la docencia de niñas y niños de entre tres y doce años, delicada etapa en la que nuestros hijos, nietos, sobrinos se están formando para convivir y desarrollarse como personas en el mundo actual. Es un periodo crucial y, por lo tanto, debería estar en las manos y en el buen hacer de los mejores profesionales de la enseñanza.
Para una persona que se tome en serio el papel de opositora, la vida es muy dura. La rutina se impone, todos los días son iguales, horas de estudio, de consultas, de preparación de trabajos materiales o de diferentes pruebas. Mientras sus amigos, familiares, parejas, compañeros, se divierten o se relajan, para ellas no hay tregua posible, ni distracción aconsejable. De hecho, muchas de las personas opositoras que rompen su rutina, un día, un solo puto día, después se sienten culpables, como si hubieran cometido una grave falta contra su futuro. Suelen ser seis días de intenso y monótono trabajo y uno de descanso y desconexión, cosa que no llegan a conseguir, pues ni descansan al cien por cien como sería lo aconsejable, ni desconectan de sus estudios pues mentalmente van dando vueltas a lo que llevan días, semanas, meses o años preparándose a conciencia.
A la comprensión y memorización exhaustiva del largo temario se suma la búsqueda y estudio de legislación nacional y autonómica relacionada con todas las facetas de la docencia, bibliografía publicada sobre la educación en sus diversas especialidades, supuestos prácticos variados en los que se puedan dar todo tipo de situaciones en las aulas o fuera de ellas para tratar de buscar la mejor manera de solucionarlas o llevarlas a buen término, siempre de manera correcta y, a ser posible, con los protocolos de actuación previstos.
A parte de esto, la persona opositora ha de preparar una programación que consiste en detallar todas las unidades didácticas a desarrollar durante un curso completo con sus objetivos a cumplir, legislación en la que se basa, materiales utilizados, recursos didácticos, criterios de evaluación… es decir todo lo relativo al día a día del docente y alumnado en el centro educativo.
Todo esto, como ya se ha dicho, ocupa a la persona opositora meses o años donde el nerviosismo y la incertidumbre es moneda común. Cualquier trabajador sabe que su esfuerzo es reconocido con un salario mensual. En cambio, el opositor no sabe si tantas horas de trabajo diario van a servir, siquiera, para lograr un puesto de trabajo que les permita vivir, independizarse, tener un futuro para el que se han formado.



Por si esta carga psicológica fuera poco, luego está el asunto de las interinidades. La cosa tiene gracia, por denominarla de alguna manera no ofensiva. La administración las llama, y así las convoca, como oposiciones de “turno libre”. En las que aquellas personas que han acabado su carrera recientemente y que, por lo tanto, jamás han trabajado, compiten en desigualdad de condiciones con aquellas personas que sí han trabajado como interinos, es decir cubriendo una baja por enfermedad, paternidad, maternidad, o vacantes por traslado, excedencia, jubilación o defunción. Y digo en desigualdad de condiciones porque a pesar de llamarse de turno libre, las pruebas selectivas tienen dos fases muy diferenciadas:
- Fase de oposición en la que, al menos hay tres pruebas: un tema del amplio temario a desarrollar por sorteo. Uno o dos supuestos prácticos. Y finalmente la programación, en la que la persona opositora debe defender oralmente la programación de un curso entero y, además explicar detalladamente una de las unidades didácticas de entre tres elegidas al azar. Momento en el que los miembros del tribunal pueden realizar todo tipo de preguntas.
Hasta aquí podríamos hablar de igualdad de condiciones para todas las personas opositoras, pero falta una segunda fase.
- Fase de concurso: donde se puntúan todos los méritos que pueda aportar la persona opositora ya sean cursos, diplomaturas, licenciaturas, máster, idiomas, publicaciones… hasta un máximo de cuatro puntos. Y también, y he aquí la gran cabronada para los que realmente se presentan en turno libre, la experiencia laboral en la que se computa el tiempo trabajado en forma de puntos, donde los interinos de largo recorrido, muchas veces, alcanzan los doce puntos. Es este el gran agravio comparativo, la descomunal cabronada, la enorme farsa, la desmesurada injusticia de meter en el mismo saco a los interinos con las personas que realmente concurren en turno libre, con las ilusiones a flor de piel, con ganas de trabajar, con ideas frescas y actuales para desarrollar con sus alumnos.
Porque en miles de ocasiones se da el caso, amigos lectores, que un interino que jamás ha aprobado una oposición o, en el mejor de los casos, ha sacado un aprobado raspón, se coloca por delante de un opositor que ha aprobado con muy buena nota, incluso con una puntuación de ocho o nueve o, en ocasiones, incluso más. Pero como se computan los años trabajados en forma de puntos y hay gente interina que lleva haciendo sustituciones y cubriendo vacantes diez o veinte años, toda su vida laboral, se coloca por delante de la brillante persona opositora que aprueba con buena nota.
Esta es la mayor cabronada que se puede hacer a una persona que lleva preparándose para un puesto de trabajo años, es decir aprobar la oposición, pero sin plaza. A este opositor u opositora al Cuerpo de Maestros, cuya motivación muchas veces es vocacional, que ha aprobado con buena nota, pero sin plaza le queda el consuelo agridulce de entrar en bolsa de trabajo. Su esperanza es la de estar en un buen lugar de partida. Así que esta persona que ha aprobado sin plaza, que ha sacado una buena nota, se consuela pensando que estará entre el puesto veinte o treinta de la bolsa de trabajo y que muy pronto le llamarán para hacer una sustitución o cubrir una vacante, pero, su gozo en un pozo, de nuevo la cabronada de un sistema que es concebido de forma cruel e injusta desde su nacimiento, hace que el elevado número de interinos con experiencia laboral se coloque por delante y le releguen al puesto mil y pico.

Y entramos en una tercera fase que no viene en la convocatoria oficial pero perfectamente orquestada: 
- Fase de desánimo: Así, van pasando las semanas, los meses. La persona opositora que ha aprobado por méritos propios con buena nota, pero sin plaza pide todos los destinos que van saliendo semanalmente: plazas que quedan vacantes por una u otra razón. Cada semana desciende unos cuantos puestos en la lista de la bolsa de trabajo y se acerca un poco más a su objetivo: trabajar. Pero en un momento determinado del curso, se da cuenta de que en lugar de bajar puestos los sube… ¿qué está pasando?, se pregunta. La respuesta no es otra que los interinos que estaban realizando una sustitución de dos o tres meses han vuelo a la bolsa y, como siguen teniendo mayor puntuación por sus diez, doce puntos de experiencia laboral, se colocan nuevamente delante de la persona opositora que ha aprobado la oposición con buena nota, pero sin plaza. Ahora, la brutal cabronada se convierte en indecencia. Y les da por pensar: “¿cómo voy a tener experiencia laboral si no me dejan trabajar, si me ponen en el mismo saco que a los interinos?”. Y a muchos el desánimo, el desencanto, les hace tirar la toalla, abandonar... para la ceguera de la administración, un problema menos.
Esta es la cuestión, señores administradores de lo público, sean ustedes consejero, ministro, presidente o monarca, el sistema de oposiciones a turno libre está viciado desde el principio y deben concurrir de forma separada personas interinas y personas sin experiencia laboral.
- Primero: Se deben regularizar a todos los interinos que demuestren que valgan para la docencia, es decir para dar clases a niños en la crucial edad de aprender a vivir comprendida entre los tres y los doce años, haciéndolos una prueba selectiva en exclusiva para ellos y, a partir de ahí:
- Segundo: Una vez regularizados los interinos, todas las vacantes que vayan saliendo anualmente ofertarlas en nuevas oposiciones a turno realmente libre para que sean cubiertas por aquellas personas opositoras con ilusiones que hayan aprobado pero que nunca han trabajado.
- Tercero: Una vez regularizados los interinos, todas las vacantes y sustituciones que vayan saliendo a lo largo del curso cubrirlas de forma interina con los que han aprobado sin plaza las nuevas oposiciones de turno libre. Y a estos regularizarlos de forma cíclica.
Así, sí serían oposiciones realmente justas y libres, y trabajarían las personas que demuestren mejores aptitudes y actitudes para la docencia.
Este es el dato, 130.000 docentes de la enseñanza pública no universitaria son interinos, trabajan sin una plaza fija en las aulas y cambian de centro hasta varias veces al año. La pregunta es bastante clara y creo que muchos nos la hemos planteado más de una vez: ¿por qué hay tantos interinos en la enseñanza?, ¿por qué no se regularizan esas plazas interinas anualmente?, ¿a quién puede interesarle que el 25% de los profesionales de la docencia estén en la precaria situación de interinidad, es decir, que uno de cada cuatro maestros no tenga su plaza en propiedad y tenga que ir cambiando de puesto de trabajo y de vivienda una o dos veces al año? Lo lógico, lo decente, lo justo sería regularizar anualmente al mayor número de interinos y convocar oposiciones en turno realmente libre con todas las plazas que queden vacantes para que los nuevos opositores o los que han aprobado sin plaza, pero con buena nota, puedan optar, por fin, a un puesto de trabajo vocacional.
Por otra parte, lo cierto es que tantos años de trabajo interino, precario e inseguro cansan al docente más paciente y llegan oírse comentarios de interinos de largo recorrido tales como “a mí ya ni me gustan los niños”. Lamentable que por culpa de un sistema defectuoso e injusto se lleve a profesionales a estos extremos de desencanto.

Siempre se ha dicho que en las oposiciones obtienen un puesto de trabajo los mejores de forma justa, pero lo cierto es que, tal y como están planteadas en la actualidad, las oposiciones al Cuerpo de Maestros, ni son justas, ni trabajan los mejores.

Si esto lo oyera o leyera mi abuelo paterno añadiría de forma socarrona y guiñando un ojo: “Actualmente, las oposiciones al Cuerpo de Maestros son justas PeLeCé ”.

En Arévalo, a diecisiete de julio de 2019.
Luis José Martín García-Sancho.






domingo, 7 de julio de 2019

AÑORANZA




AÑORANZA

Añoro sentir que añoro,
que añoro tu tacto suave
entre mis dedos dormidos,

que huelo tu piel radiante
imprimida de recuerdos,
tatuada a trazos negros,

que interpreto tus secretos,
que recreo tus destinos,
que imagino tus suspiros.

Por añorar yo añoro
pasar más tiempo contigo
y escuchar tus letras vivas.

Añoro tener más tiempo
para que me enseñes a ser
agua cayendo en las dunas.

Añoro creer que creo,
que creo historias ficticias
basadas en hechos veraces,

que encadeno las palabras
en frases que dicen algo
llenando espacios en blanco.

Oír el crujir del papel
cuando lo ensucio con tinta
buscando caminos rectos,

caminos rectos que unen
tu destino con el mío
en un panel encendido.

Añoro tener más tiempo
para escribir en mi piel,
desnuda piel para ver.
Por añorar, yo añoro,
añoro sentir que leo,
añoro creer que creo.

Arévalo, a cinco de julio de 2019.
Luis J. Martín.







martes, 25 de junio de 2019

CARLOS TOMÁS RODRÍGUEZ MARTÍN.


Carlos Tomás Rodríguez Martín.




Recientemente Carlos Tomás, conocido por muchos socios y simpatizantes de la Asociación la Alhóndiga de Arévalo y por muchos otros grupos y colectivos de Ávila y provincias limítrofes, ha sido premiado por la Fundación Nueva Cultura del Agua con el galardón Dragona Iberia 2019: “Por su labor incansable para fomentar la conciencia ambiental de la sociedad civil y política, por haberse comportado de manera ejemplar y valiente. Por ser un gran conocedor del entorno natural y haber sido pieza insustituible en algunas luchas medioambientales. Por haber sido tanto informador como catalizador, al servir de nexo entre distintas personas, grupos y movimientos sociales. Por educar y concienciar a la sociedad en la sensibilización, conocimiento y respeto al medio ambiente, a través de conferencias y ponencias. Por ser luchador infatigable y pieza clave sobre la que han pivotado muchas de las luchas ambientales de la provincia de Ávila y otras de la Comunidad de Castilla y León”.

Carlos Tomás recibiendo el premio Dagona Iberia.

Carlos Tomás Rodríguez Martín nació en Ávila en 1964. Estudió en varios institutos y, tras trabajar casi una década en el comercio abulense, decide dar un giro a su vida y entra en la Escuela de Capataces Forestales de Coca. En los dos veranos siguientes trabaja en la lucha contra los incendios como peón especialista de cuadrilla helitransportada del Puerto del Pico. Finalizado este periodo es contratado como Capataz responsable de repoblaciones en una empresa de montes del sector privado.
Posteriormente a comienzos de los 90 aprueba el ingreso a Guarda Rural en el Asocio de Ávila, como funcionario de la administración local, con destino en el Valle Iruelas. Conviene recordar que el Asocio gestiona importantes montes públicos de Ávila.
Dos años después compagina sus estudios de Técnico Especialista en Explotación Forestal en Murguía (Álava) con la preparación de las oposiciones a Agente forestal de la Junta de Castilla y León, aprobando y consiguiendo su primer destino en Burgos.  En 1995 supera las oposiciones a Celador de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León consiguiendo su plaza en la Sierra de Gredos. Durante ese tiempo obtuvo por promoción interna una plaza de Agente Medioambiental. Su puesto de trabajo actual sigue siendo de Celador de Medio Ambiente en el entorno de la ciudad de Ávila y, por tanto, muy cerca de su domicilio.
Ha sabido hacer compatible su faceta profesional desarrollada en plena naturaleza con su compromiso sindical como responsable de la Secretaría de Medio Ambiente de Comisiones Obreras de Ávila durante casi 20 años, pero además también participó como responsable en otras materias, como la negociación de convenios colectivos provinciales o miembro de la Comisión provincial de prevención de riesgos laborales. Durante más de 10 años fue vocal de CC.OO. en la Comisión Territorial de Medio Ambiente y Urbanismo donde tuvo contacto con diferentes grupos ecologistas.
Desde su actividad sindical relacionada con el medio ambiente, apoyó y contribuyó a crear numerosas alianzas con organizaciones sociales de diferentes perfiles; ecologistas, de pescadores, culturales, etc. que perseguían la defensa del Medio Ambiente.

Durante una intervención en La Sexta sobre la urbanización La Favera.

Ha participado en innumerables luchas ambientales que han tenido lugar no solo en Ávila sino en otras provincias, tanto de forma directa como indirecta, a través de información, apoyo o coordinación. Entre estas acciones, realizadas siempre de forma colectiva, cabe destacar las llevadas a cabo por la defensa de Campo Azálvaro contra la realización de una autopista y una urbanización, otras contra diversos proyectos que pretendían talar bosques, como en Las Navas del Marqués en el caso conocido como “la Ciudad del Golf”, o en Villanueva de Gómez donde la macrourbanización “La Favera” hubiera destruido una gran superficie del valioso bosque del Corredor del Adaja.
A parte de sus, ya comentadas, facetas: profesional, sindical o activista medioambiental, también destaca, y de qué manera, como comunicador social, dispuesto siempre a conceder entrevistas a diversos medios de comunicación, a impartir cursos, charlas y conferencias, principalmente, destinadas a la concienciación y protección ambiental, tanto en colegios e institutos, como en salones de actos o en plena naturaleza. En este aspecto se le puede considerar tanto un buen conocedor del medio ambiente y sus problemas más acuciantes, como un gran comunicador, usando siempre un tono cercano, didáctico, sensible y apasionado.
En su relación con la Asociación La Alhóndiga, ha participado siempre que se lo hemos pedido en charlas y, muy especialmente, en paseos por la naturaleza abulense: Los Infiernos, Sierra de Ojos Albos, Pico Zapatero, La Serrota, nacimiento del Adaja… donde se ha mostrado como un guía inigualable, hasta el punto de que todos los “paseantes” hemos coincidido en la misma percepción: salir al campo con Carlos Tomás es todo un lujo y una experiencia siempre agradable y enriquecedora.
En el ámbito personal, he de decir que es un buen amigo, atento y dispuesto a ayudar o a solucionar cualquier problema, y una buena persona. Se necesitan muchos más seres humanos como Carlos Tomás para que la sociedad sea un poco mejor, algo más justa y bastante más agradable.
Desde estas páginas queremos enviarle nuestra enhorabuena por el merecido premio y nuestro agradecimiento a su labor y bonhomía.

En Arévalo, a siete de junio de 2019.
Luis José Martín García-Sancho.

Artículo publicado en el número 121 de La Llanura de Arévalo, junio de 2019.


Carlos Tomás, tercero por la izquierda junto a su esposa Tesesa, durante una ruta organizada por La Alhóndiga.