Nuevo incendio forestal en Arévalo.
Hoy, 13 de septiembre de 2026, sobre las nueve y media de la mañana, se ha producido un nuevo incendio forestal en el norte del término municipal de Arévalo, que ha afectado a una masa de pinar de una hectárea, mayoritariamente de pino resinero, situada entre las vías del ferrocarril y el camino de San Pablo.
La rápida intervención de los bomberos forestales de la base helitransportada (HELIF) de Coca, ha evitado que el incendio tomase mayores dimensiones y afectara a una superficie mucho mayor, incluso a fincas agrarias cercanas o al monasterio cisterciense de la Trapa. Sobre las 10:15 h. llegó el helicóptero blanco LY-61 procedente de la base de Coca, con una cuadrilla de seis bomberos forestales, que rápidamente se pusieron manos a la obra con sus batefuegos, azadas y mochilas de agua, mientras el helicóptero cogía agua de una balsa de regadío cercana y lo arrojaba sobre las llamas.
En torno a las 11:10 h. llegó otro helicóptero, en este caso procedente de la base de Cebreros, amarillo con la identificación LY-11, con una cuadrilla de cinco bomberos forestales que se unieron a los de Coca, mientras los dos helicópteros hacían múltiples descargas de agua sobre la zona afectada, con las indicaciones de los trabajadores de tierra.
A las 11:35, con el incendio controlado, los bomberos de Coca, se han tenido que marchar hacia otro incendio, en este caso en la provincia de Segovia, quedando como retén los cinco bomberos de Cebreros y una Charly, el camión grande de incendios, procedente de Arévalo.
Como decía al principio, la rápida intervención de los bomberos forestales de la base helitransportada de Coca primero y Cebreros después, han evitado que el incendio tomase mayores dimensiones y afectara a fincas o zonas habitadas. Por lo que es de agradecer a estos grandes profesionales la labor esencial que realizan en la lucha contra el fuego y el ataque directo a las llamas. Dándose la circunstancia de que, dentro de poco más de quince días, la mayoría de ellos serán despedidos con el final de la campaña antiincendios. Y los que se queden, lo harán por el salario mínimo interprofesional pues, a pesar del peligro y la penosidad que supone su trabajo, cobran menos que un socorrista, por ejemplo, o muchísimo menos que un bombero urbano. Un colectivo, el de los bomberos forestales, poco reconocido por la sociedad y menospreciado por la clase política dirigente, es este caso concreto, la Junta de Castilla y León.
Llama también mucho la atención que teniendo en Arévalo un parque comarcal de Bomberos en el polígono industrial, esté vacío, sin trabajadores, sin uso, vamos una vergüenza. Pues, en el incendio que nos ocupa, la intervención hubiera sido rapidísima, pues el susodicho parque se encuentra a menos de dos kilómetros. Repito una vergüenza que este parque lleve aprobado y vacío más de tres años.
Vale, pensará usted, amigo lector, que no es para tanto, que el incendio se ha controlado rápidamente con los medios existentes, dos HELIF y un Charly, y tiene usted razón, pero ¿y si el incendio se hubiese producido, por ejemplo, al mismo tiempo que el de Burgohondo?, ya estaríamos vendidos, pues tanto la base de Cebreros como la de Coca se encontraban trabajando duramente contra ese monstruo descomunal. Lo que debe hacernos reflexionar sobre la necesidad de poner en funcionamiento de una vez por todas el parque comarcal de Bomberos, pues está claro que cada año hay más incendios, más grandes y devastadores. Dirá usted, y dirá bien, que los parques comarcales no están destinados a incendios forestales pero, ante la necesidad, es mejor contar con medios que lamentar su falta. Más teniendo en cuenta que solo el helicóptero nos sale a los contribuyentes a más de tres mil euros por salida, a lo que hay que añadir los salarios de los profesionales que forman la cuadrilla, sumen ustedes.
Por otra parte, es lamentable el estado de total abandono en el que se encuentran muchos caminos de Arévalo, fruto de la desidia municipal. Concretamente, el camino de San Pablo, que llega hasta la parcela quemada está en un estado pésimo, prácticamente intransitable, con baches, más bien socavones, de medio metro de profundidad y varios metros de largo en todo su recorrido. Lo que hace que, ante una intervención por tierra, como por ejemplo la de camiones Charly o vehículos oficiales de agentes medioambientales o de los cuerpos de seguridad, el avance sea extremadamente lento, penoso y peligroso, tanto para los vehículos como para sus ocupantes. Lo que hace plantearnos que el necesario celo que debe tener nuestro Ayuntamiento en ordenar la reparación periódica y necesaria de este y muchísimos otros caminos, brilla por su ausencia, repito, el camino de San Pablo es un claro ejemplo de ello.
Nuevamente, no me cansaré nunca, quiero agradecer la
impagable labor de los bomberos forestales, reiterando también la necesidad de
que su trabajo sea reconocido y remunerado convenientemente. De la misma forma,
sería muy conveniente que no se les despida en octubre, porque está
meridianamente claro que su labor es igual de necesaria en verano apagando
incendios o en invierno previniéndoles.
En Arévalo, a trece de septiembre de 2026.
Luis José Martín García-Sancho.
Fotografías: Luis José Martín: ©LJM
Algunas imágenes de la extinción:























De acuerdo en todo lo escrito.
ResponderEliminarLamentable que los camiones para esos futuros parques estén vomprados y descansando en el vivero forestal de Ávila, donde han estado parados durante el fuego de Burgohondo.
No puedo con tanto despropósito.