jueves, 11 de junio de 2020

LA RESPUESTA




Llamé a natura contento
y nadie me respondió,
que entre la tierra y el cielo
había un silencio atroz.
Llamé a mi amada llorando,
no obtuve contestación.
Mis lágrimas fueron al río
pero el río se secó.

En Arévalo, a 10 de junio de 2020.
Luis J. Martín



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