Son
muchos los que piensan que votar no sirve para nada, que al final los políticos
van a hacer lo que les dé la gana.
Pero
no es cierto.
En
especial, en los tiempos que corren.
Los
castellanos, por regla general, no tienen sensación ni convicción de identidad
como región. Por lo que las elecciones autonómicas no les atraen.
Pero
en ellas se deciden temas cruciales para el devenir de nuestros pueblos, en
cuanto a comunicaciones, sanidad, educación, vivienda, medio ambiente o
cultura.
Por
ejemplo, la despoblación depende, en gran parte, de las políticas que se tomen al
respecto. Y a las personas que deciden, las elegimos nosotros cada cuatro años.
Tras casi cuarenta años de gobierno del PP
en Castilla y León, parece que no se han tomado las medidas adecuadas
en los aspectos vitales referidos anteriormente: Los pueblos se despueblan y
envejecen, las listas de espera sanitarias crecen, la vivienda es casi un
privilegio, no apta para jóvenes o economías humildes, los colegios públicos
necesitan el doble de presupuesto, que va a parar a colegios concertados. Los
incendios forestales se llevan cada año más superficie, valiosa y necesaria.
Estas
carencias, curiosamente, han provocado la subida de VOX, un partido que no cree
en el Estado de las autonomías, pero que se presenta a todas las elecciones
autonómicas, ¿para qué?: para marear la perdiz. En Castilla y León estuvieron
en el gobierno junto al PP, hasta que decidieron salirse, ¿alguien recuerda su
labor?, algún avance de su mano en despoblación, en cultura, en sanidad, en
vivienda pública… no, ¿verdad? Y menos aún en igualdad de género o violencia de
género, términos que ni siquiera existen en su ideario.
Quizás,
tras casi cuarenta años de sucesivos gobiernos anodinos del PP, sea el momento
de cambiar la forma de gobierno autonómica a una más progresista, que crea que
revalorizar las pensiones, subir el salario mínimo o construir vivienda
protegida, por ejemplo, repercute positivamente en nuestros pueblos. Políticos
que apuesten, de verdad, por la educación y la sanidad públicas, que protejan y
pongan en valor nuestro medio ambiente. Que revaloricen nuestros pueblos y los
conviertan en un lugar agradable para la juventud, para evitar que emigren.
Porque, hasta ahora, nuestra comunidad forma jóvenes capaces y valiosos para
que los aprovechen fuera de Castilla y Léon.
Por
eso, repito, tras casi cuarenta años de gobiernos conservadores del PP, los
últimos en connivencia con VOX, sin mejorar en lo más básico, ya va siendo hora
de un cambio: Que sean políticos progresistas los que se pongan al frente de la
Comunidad autónoma de Castilla y León.
Por eso, amigo lector, si habías pensado en no votar, porque no sirve para nada, porque siempre salen los mismos, si eres mínimamente progresista, tal vez deberías plantearte el acudir a tu colegio electoral, el próximo domingo, quince de marzo, y depositar tu voto en la urna.
Aunque
seas anarquista y pienses que la verdadera libertad la ejerce directamente el
pueblo de forma asamblearia, sin ataduras a un poder establecido, también deberías
plantearte votar, aunque solo sea por esta vez. Porque se necesitan todos los
votos que no sean reaccionarios, todos los votos que puedan evitar que nos
gobiernen o que entren en el gobierno, aquellos que no creen en la igualdad de
género, en la violencia machista, en el derecho a una vivienda, a una sanidad y
una educación públicas. Para que no entren aquellos que no creen en un medio
ambiente para el disfrute de todas las personas y que es necesario gestionar para
algo más que no sea la caza. Para evitar que entren los que no creen en el
cambio climático y menos en sus consecuencias.
Seas de
la tendencia que seas, tu voto es necesario.
En
Arévalo, a trece de marzo de 2026.
Luis
J. Martín.

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