¿Para cuándo la pasarela peatonal sobre el río Adaja?
Ya va para tres años que la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) derribó la presa de la pesquera. El motivo era cumplir una directiva europea que impulsa la retirada de barreras arquitectónicas en desuso en los ríos, que impidan el normal desarrollo de la corriente (Directiva Marco del Agua 2000/60/CE).
Con la demolición de la presa también se eliminaron los bolardos de hormigón que permitían cruzar de un lado al otro de la ribera del Adaja, en un paraje natural muy popular y de uso y disfrute público, conocido como La Pesquera o La Isla. Ambas riberas eran utilizadas indistintamente por multitud de bañistas en época de estío o como lugar de ocio en cualquier época del año. Con la demolición de los bolardos, por parte de la CHD, el disfrute de ambas riberas se ha visto más limitado pues a mucha gente le resulta costoso o molesto vadear el Adaja, descalzándose, por el agua.
Pero, además en este mismo paraje natural convergía el sendero peatonal por el margen izquierdo del Adaja, que discurre aguas abajo hasta el paraje conocido como La Junta, con el sendero que, por el margen derecho, va hasta el puente de San Julián o de la Estación. Por lo tanto, a través de estos dos senderos, unidos por los bolardos de hormigón de la Pesquera, se podía recorrer de forma ininterrumpida las riberas del Adaja, desde el puente de la Estación hasta La Junta con el Arevalillo, y desde ahí remontar la ribera del Arevalillo hasta la Cañada Real, vía pecuaria que acaba en el puente de San Julián, por lo que se creaba un cinturón verde que rodea Arévalo, para uso y disfrute de cualquier senderista o amante de natura, pudiéndose realizar completo y en cualquier época del año.
Ahora,
tras la demolición de los bolardos de
hormigón que cruzaban el Adaja a la altura de la Pesquera, el recorrido por
el cinturón verde de Arévalo solo se
puede hacer por tramos y nunca de manera completa, a no ser que nos descalcemos
para cruzar las aguas del Adaja, cosa que no apetece nada en cualquier época
del año y menos aún en otoño, invierno y primavera.
Cuando la CHD demolió los bolardos, prometieron una pasarela peatonal que cruzara el Adaja en el mismo lugar donde antes se encontraba la presa, pero no se ha hecho. En meses pasados se han producido talas de grandes álamos, chopos y sauces en la ribera del Adaja a su paso por Arévalo, así como el acondicionamiento y rectificación de su cauce en la zona de la Pesquera, realizando una escollera de grandes rocas y un enorme movimiento de tierras, que han dejado las playas fluviales, utilizadas popularmente para el baño, muy reducidas y deterioradas. Usando, tanto en las talas como en el movimiento de tierras, maquinaria pesada, como retroexcavadoras y vehículos oruga, que han deteriorado algunos tramos de senderos y playas fluviales existentes.
Pensábamos
que, con las obras de rectificación del cauce, se acometerían por fin las obras
de la pasarela peatonal, pero no ha
sido así. Por eso, debemos exigir, una vez más, que se restablezca en tránsito
peatonal de un lado al otro del Adaja a la altura de La Pesquera, a través de
una pasarela, tal y como antes podía hacerse a través de los bolardos de
hormigón que no cortaban el cauce del río.
Luis
J. Martín.
Río Adaja en la desaparecida pesquera.

Hay que forzar a la Confederación a que haga las obras que prometió.
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