sábado, 19 de marzo de 2016

ARÉVALO, NATURALMENTE


                                                    Lavajo estepario. Foto Luis J. Martín
Acto de presentación a las Jornadas de Naturaleza y Medio Ambiente.
Texto: Luis José Martín García-Sancho.
Saludo:
Buenas noches.
Lo primero agradeceros vuestra asistencia a este acto de presentación de las Jornadas de Naturaleza y Medio Ambiente que con el lema de “Arévalo, naturalmente” queremos desarrollar a lo largo de los próximos años.
Con ellas intentaremos poner en valor la naturaleza cercana: por un lado, aquellos espacios naturales que nos rodean, que están próximos y, por otro, los recursos naturales de los que disponemos, aquellos que permiten nuestra supervivencia, es decir, la relación del hombre con la naturaleza, que en definitiva no es otra cosa que el medio ambiente.
Estas I Jornadas de Naturaleza y Medio Ambiente, que hoy presentamos, se van a desarrollar a lo largo del presente año y tendrán como tema principal el agua, con el título de “el Agua es Vida”. Porque no os quepa ninguna duda de que sin agua no hay vida, lo afirmo rotunda y categóricamente, el agua es un generador de vida y de los recursos imprescindibles para que esta se produzca.

La primera impresión que nos puede dar al hablar del agua es que se trata de un recurso inagotable. Abrimos el grifo de nuestras casas y sale agua sin límite alguno, hasta que nosotros queramos. Por otra parte sabemos que casi el 70% de la superficie de la tierra es agua, lo que nos da una sensación de disponibilidad prácticamente ilimitada que nos hace pensar que es imposible que tal cantidad de agua se agote algún día.
Pero debemos preguntarnos si realmente el agua es un recurso ilimitado y tiene una disponibilidad sin fin. Veamos: casi la totalidad del agua planetario, concretamente un 97,5%, es agua salada, es un recurso del que no podemos disponer de forma directa para nuestra supervivencia. Solo el 2,5% restante es agua dulce, del que depende la vida de la especie humana. Pero, además, de esta pequeña cantidad, el 1,5% no está disponible ya que se encuentra congelada en los casquetes polares. Por tanto solo nos queda el uno por ciento en forma de ríos, lagos, lagunas o acuíferos. Este 1% es el agua del que en realidad podemos disponer. Como podéis comprobar, ciertamente el agua no es un recurso inagotable, al contrario, es muy limitado. Por lo que debemos cuidar, mimar incluso, esta parte de agua que nos queda porque de ello depende nuestra supervivencia. Esta pequeña porción de agua, comparada con el resto podríamos llamarla “agua vital”.
Esta falsa percepción de que el agua es casi un recurso inagotable ha acarreado una serie de problemas tanto en nuestra comarca como en otras vecinas. Todos sabemos que, actualmente, varios pueblos de los alrededores no disponen de agua potable pues de sus grifos sale agua contaminada. También en el recuerdo de los que ya tenemos cierta edad está que en los últimos treinta o cuarenta años se han ido secando, ríos, arroyos, lagunas y fuentes. Poco a poco hemos sido testigos de que estas zonas se han ido quedando sin agua.
Río Arevalillo seco. Foto Luis J. Martín
Ante esta patente e innegable pérdida en cantidad y calidad de agua y de biotopos acuáticos no debemos quedarnos impasibles. Debemos preguntarnos por qué ha sucedido, cuáles son las causas, para así intentar buscar soluciones que frenen el deterioro e inicien la recuperación.
Podríamos achacarlo solo a fenómenos naturales tales como las precipitaciones o las temperaturas.
Es cierto que durante los últimos cincuenta años las precipitaciones han descendido. Según la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) la cantidad de lluvia y nieve ha decrecido de la década de los sesenta para acá. De igual forma, según la AEMET, las temperaturas medias han aumentado en el mismo periodo casi medio grado, que puede parecer poco pero en realidad es una burrada pues este aumento en tan solo 50 años, de mantenerse la tendencia, supone un serio e invisible peligro para nuestra supervivencia.
Pero, esta pérdida tanto en la calidad como en la cantidad de nuestra agua vital, ¿es solo achacable a estos fenómenos naturales?, ¿no ha tenido nada que ver la mano del hombre con ello?
Veamos:
Durante los últimos años, durante los últimos siglos, la mano del hombre ha sometido a estas comarcas a una constante e incesante deforestación. Es de sobra conocido que en bosques o zonas forestales las temperaturas no son tan extremas, las máximas no son tan altas y las mínimas no son tan bajas como en zonas deforestadas, se puede decir que el bosque tiene un efecto regulador de las temperaturas, las suaviza. Por otra parte en los terrenos forestales las precipitaciones son más cuantiosas y, además, casi toda el agua caída pasa al acuífero, especialmente en zonas forestales llanas cono es el caso de nuestra comarca. Por este motivo, son las mejores áreas de recarga de los acuíferos y, por tanto, nutren a los ríos, lagunas y manantiales.
También los regadíos vienen directamente de la mano del hombre y han experimentado un espectacular y descontrolado crecimiento desde los años sesenta para acá. En muy poco tiempo han pasado de ser algo testimonial, a contarse por millares en la actualidad. La inmensa mayoría de estos nuevos regadíos se nutren de agua del acuífero, lo que ha producido, por un lado, su sobreexplotación con la consiguiente desecación de ríos, arroyos, lagunas y fuentes pues los acuíferos de los que se nutren se encuentran cada vez a mayor profundidad y, también, la contaminación de estas aguas subterráneas lo que hace que en determinadas áreas no sean aptas para el consumo humano.
Regadíos. Foto; Luis J. Martín
Como podemos comprobar, aunque duela reconocerlo, la mano del hombre sí que tiene mucho que ver tanto en la cantidad como en la calidad de nuestra agua vital.
Por lo tanto, algo que ya he dicho en otras ocasiones: lagunas sin agua, pueblos sin gente, soledades de Castilla, es una realidad cada vez más preocupante.
Todos estos asuntos los vamos a tratar a lo largo de estas jornadas que hoy presentamos y que, a continuación tanto Víctor como Juan Carlos os van a explicar con mayor detalle.
Luego veremos una película de treinta minutos basada en un relato de Jean Giono: “El hombre que plantaba Árboles”, en la que comprobaremos como la mano del hombre puede devastar las comarcas en las que habita convirtiéndolas en un erial inhabitable. Pero también nos deja la semilla de la esperanza al narrarnos como un solo hombre, un pastor llamado Eleazar Boufier, es capaz de convertir una tierra desolada en un vergel con la sencilla pero constante actividad de plantar árboles. Gracias a la paciencia y tesón de este personaje solitario el agua vuelve a correr por los ríos y a manar en fuentes antaño secas.
Todo un ejemplo de como el hombre puede destruir lo que le rodea pero también es capaz de recuperar o mejorar el espacio en el que habita a poco que se lo proponga.
Solo hace falta tener la voluntad de hacerlo.

En Arévalo, a dieciocho de marzo de 2016.

Salón de actos de la casa del Concejo de Arévalo
presentación de las jornadas: foto: Víctor Cuello

Enlace a "El hombre que plantaba árboles":

viernes, 4 de marzo de 2016

TIPOS DE INTERÉS

Rapto de las Sabinas de Giambologna. Foto Luis J. Martín

No me interesan hombres que siempre alaban a otros hombres y solo hablan de lo que dicen mujeres despectivamente.
Que me perdonen por ser hombre pero no, no me interesan.
No me interesan mujeres que solo hablan de mujeres y siempre critican lo que hombres dicen.
Que me perdonen por no ser mujer pero no, no me interesan.
Me interesa lo que dice cualquier persona sobre temas que despierten mi curiosidad.
Me interesa lo que diga cualquier persona que me produzca emoción.
Me interesa lo que diga cualquier persona que me ilusione.
Me interesa cualquier persona que me haga pensar.
Sí, eso sí me interesa.

Arévalo, a cuatro de marzo de 2016
Luis J. Martín.
ENTRADAS RELACIONADAS:
- Carta de un gilipollas:
- No callaré:

miércoles, 2 de marzo de 2016

DEMOCRATIZAR LA JUSTICIA



La Justicia en España y en las, llamadas, sociedades  avanzadas o democráticas no es elegida por los ciudadanos. 
El tercer poder del Estado, el judicial, es elegido directamente por los políticos o por los propios jueces. Lo que hace que, en determinadas ocasiones, se dude de su imparcialidad o independencia, que deben ser dos de sus características esenciales.
El pueblo debería elegir al poder judicial, a través de elecciones periódicas para la formación de los diferentes Tribunales Superiores de Justicia, entre varios jueces candidatos. Que nadie diga que el pueblo español no está preparado para elegir a los jueces que se merece. Más bien es al contrario, el poder Judicial no está preparado para que sea el pueblo el que elija.
Así la justicia también emanaría de la voluntad popular y sería más libre e imparcial.


Arévalo, a dos de marzo de 2016
Luis J. Martín

domingo, 14 de febrero de 2016

EL MITO DEL JEFE SEATTLE




A simple vista parece que las sociedades modernas hace poco que hemos inventado el ecologismo, ambientalismo o como queramos llamarlo. Pero, en realidad, el respeto a la naturaleza como madre que nos sustenta es algo que llevamos dentro desde siempre y que las llamadas sociedades desarrolladas parece que hemos olvidado o que no queremos ver.
El siguiente artículo fue publicado en el blog de La Llanura, el 29 de marzo de 2011 con el título "Cuando se cae un mito", sobre el texto atribuido al jefe Seattle, nativo de América del Norte, en el que contestaba al presidente de los Estados Unidos sobre la compra de los terrenos donde vivía su pueblo en el actual estado de Washington, en la costa noroeste del país:

         Todo comenzó hace treinta y tantos años, cuando leí una carta escrita por un jefe indio al presidente de los Estados Unidos de América. Supongo que ya era ecologista, aunque imagino que entonces ni siquiera sabía que lo fuera. El caso es que aquel texto me impresionó y lo he recordado todos estos años. Lo consideré como un documento entrañable, actual, con bellas y duras verdades. En él se decían cosas como que la tierra no pertenece al hombre, sino que es el hombre quien pertenece a la tierra. Que el agua, el aire, los animales y las plantas son nuestros hermanos. Que todo está relacionado, que el hombre no es más que un hilo de la red de la vida, y que todo lo que haga a la red se lo hace a sí mismo, Que todo lo que nos rodea es un préstamo que debemos devolver íntegro a nuestros hijos.
         Muchas veces he pensado en este texto. Muchas veces he utilizado en mis escritos frases sueltas que recordaba. A veces pensé en buscarlo para recordar cada frase, pero siempre se me olvidaba o no daba con él. Hace unos años, gracias a Internet, he podido buscar y al final lo he encontrado. Sólo tuve que recordar que ese texto era una carta escrita por un jefe nativo de Norteamérica al presidente de los Estados Unidos.

Jefe Seattle

         Ese documento es uno de los más preciados por los ecologistas, se trata de la carta que, supuestamente, envió el jefe nativo Seattle, al presidente de los Estados Unidos Franklin Pierce en 1855, en respuesta a la oferta de compra de las tierras de las tribus Suquamish y Duwamish en el noroeste de los Estados Unidos, lo que ahora es el Estado de Washington. En numerosos ámbitos ecologistas se le considera como "la declaración más hermosa y profunda que jamás se haya hecho sobre el medio ambiente".     
         Desde el movimiento ecologista son muchos los que creen que esta carta existió realmente pero, para hacer honor a la verdad, he de decir que no es así. He consultado referencias, distintas fuentes y he averiguado que, aunque el jefe Seattle sí existió, nunca escribió dicha carta, al menos   tal y como yo la recordaba. Lo que en verdad hizo el jefe Seattle fue pronunciar un discurso el 10 de enero de 1854, ante Isaac I. Stevens, el nuevo Gobernador y Comisionado de Asuntos Indígenas para los Territorios de Washington en respuesta a la oferta de compra de las tierras de los Suquamish. Este discurso fue escuchado por el Dr. Henry A. Smith, el cual publicó un resumen en el semanario Seattle Sunday Star, en 1887, es decir 33 años después, a partir de las notas originales que tomó.

Semanario Seattle Sunday Star de 1887

         Ochenta y cinco años después, en 1972, este artículo fue recreado para un documental sobre medio ambiente "Home" que fue producido en Estados Unidos por la Convención Bautista del Sur. Sólo que los productores hicieron algunos cambios y convirtieron el discurso pronunciado por el jefe Seattle en una carta enviada al Presidente Franklin Pierce. El Jefe Seattle jamás escribió dicha carta. Su discurso, tal y como fue reproducido por Smith, tiene muy poco que ver con el texto creado para el cine que, aunque basado en hechos reales, se crea para la ficción. El documento de la versión cinematográfica es el que más ha circulado, y fue escrito por Ted Perry, profesor de teatro en la Universidad de Texas, para el documental “Home”. Perry jamás imaginó que este guión fuera utilizado como una bandera por el movimiento ecologista, convencidos de su veracidad.
         Aunque comete algunos errores históricos al poner en boca de Seattle las matanzas de bisontes en las praderas desde el ferrocarril, ya que el ferrocarril llegó a esos territorios cincuenta años después de la fecha en que se pronunció el discurso, no quita veracidad al hecho documentado de que esas matanzas se produjeron realmente. Lo cierto es que el texto de Perry relata hechos que sucedieron y describe con un bello lirismo costumbres y formas de pensar de una buena parte de los nativos americanos. Lo único que hizo fue poner todos los sentimientos de varios pueblos en boca de un solo jefe nativo.

Montaña a base de cráneos de bisontes después de la matanza

         Entre la ficción y la realidad, el texto de Perry basado sólo levemente en el discurso que el jefe Seattle pronunció hace 156 años, sigue siendo una obra que impresiona y que a casi nadie deja indiferente. No es la primera vez que una película se convierte en abanderada de algo o contra algo. Ahí tenemos destacados ejemplos como “Apocalypse now” (1979), por citar sólo uno.

         Aunque al reencontrarme con esta carta he descubierto que no todo lo que yo creía era verdad, me he dado cuenta de que lo importante es el mensaje que encierra, que es lo que al fin y al cabo se quedó grabado en mis recuerdos. Ahora ya no me preocupa tanto si lo que en ella se dice fue escrito para una película, lo que realmente importa es que lo que expresa a mí me resulta bello y emotivo y que representa la sabiduría de un pueblo que convivía con la naturaleza y que respetaba y amaba a todo aquello que le rodeaba y que por este motivo estorbaba al hombre blanco y por ello fue recluido en reservas.
         De hecho Perry bien pudo basar parte de su guión en la vida y obras de Búho Gris. Un hombre nacido en Inglaterra en 1888 con el nombre de Archibald Stansfeld Belaney pero que quiso marcharse a Canadá a la edad de 17 años, para vivir como un salvaje. Y que para ello se hizo pasar por un mestizo de padre escocés y madre apache que había huido de los Estados Unidos para unirse a la tribu Ojibwa.  Vivió como un nativo, y adoptó la identidad y modo de vida de los ojibwa con los que convivió toda su vida. Se rigió por un lema: la especie humana pertenece a la naturaleza.
Búho Gris, jefe Ojibwa

         El jefe Seattle cedió sus territorios al gobierno y murió en la reserva. Fue un jefe querido y respetado, de hecho la capital del Estado de Washington, Seattle, lleva su nombre.
         He oído que el guión escrito por Perry es la “biblia” del ecologismo y que en ella todo está escrito. He leído que esta es la bandera del ecologismo. He de deciros que yo no creo en libros cerrados sino en los que están por escribir, en aquellos que se escriben en cada momento y que a todas las banderas las ondea el mismo aire, el que respiró el jefe Seattle, que es el mismo que ahora respiramos nosotros. 

Arévalo a 29 de marzo de 2011
                                                         Luis José Martín García-Sancho. 

Comparad vosotros mismos ambas versiones: 

- La versión original de 1887 escrita por Henry Smith:

- Guión de Ted Perry (1972) para el documental Home:

Artículo publicado en el blog de La Llanura, el 29 de marzo de 2011
 

domingo, 7 de febrero de 2016

CERO

(basado en hechos reales)

1ª inspección:
- autónomo: ¿Por qué pago más que el año pasado si mi negocio ha disminuido?
- Inspectora de Hacienda: Porque solo tiene un trabajador a media jornada y antes lo tenía a jornada completa. Tiene menos gastos y por tanto más beneficios.
- autónomo: Eso no es lo que reflejan mis ingresos, que cada año son menores. De todas maneras tengo dos trabajadores, uno a media jornada y otro a jornada completa.
- Inspectora de Hacienda: A mí solo me consta un trabajador a media jornada, así que lo que debe hacer es dar de alta al trabajador que tenga a jornada completa para regularizar su situación ya que es un trabajador ilegal.
- autónomo: No, señora inspectora, le aseguro que le tengo dado de alta y desde hace treinta y cinco años.
- Inspectora de Hacienda: Debe haber un error porque le digo que a mí en esta empresa solo me consta un trabajador a media jornada.
- autónomo: Claro que le consta señora inspectora, ese segundo trabajador soy yo que llevo cotizando treinta y cinco años por esta empresa.
- Inspectora de Hacienda: No, no, pero usted es autónomo,  no cuenta.
- autónomo: Mire en eso coincidimos, es lo que pienso yo también que los pequeños autónomos no contamos para nada ni para nadie, a pesar de que soportamos el 90% de las cotizaciones a la seguridad social y del IRPF, somos como un cero para el sistema. En cambio, si dejáramos de pagar impuestos y cotizaciones durante seis meses o un año todo el, bien llamado, sistema del bienestar se iría al garete. Pero ya ve, a pesar de eso, de todo el protagonismo que tenemos en nuestra sociedad, como usted dice, no contamos.

Seguramente no tuvo nada que ver este enfrentamiento, pero ese año el pequeño autónomo volvió a pagar más impuestos a pesar de que el negocio le fue peor.
 

2ª inspección:
- Inspector de Trabajo: Veo que tiene un trabajador a media jornada.
- autónoma: Sí, así es, debido a la pérdida de negocio he tenido que hacer un ERE de reducción de media jornada.
- Inspector de Trabajo: La jornada de su trabajador es por la mañana de diez a dos y de lunes a viernes, ¿no?.
- autónoma: Sí, eso es, lamentablemente no hay trabajo para más.
- Inspector de Trabajo: Si por cualquier circunstancia cambia el horario, sabe usted que se lo debe comunicar a su trabajador con quince días de antelación y a la inspección de trabajo también.
- autónoma: Sí, lo sé, lo sé. Lo único que tengo una duda, verá: Mi trabajador puede enfermar de un día para otro y darse de baja, ¿cierto?
- Inspector de Trabajo: Así es, por supuesto, las seguridad social cubre su baja desde el primer día.
- autónoma: Lo cual me parece muy bien y humano que en esta sociedad del bienestar las cotizaciones a la seguridad social le amparen en caso de enfermedad o accidente. Pero no es esa la pregunta que quería hacerle. Verá: si yo me pongo enferma, ¿se lo debo comunicar a usted y a mi trabajador con quince días de antelación para que mi trabajador pueda sustituirme a jornada completa?
- Inspector de Trabajo: ¿Cómo va a saber usted que se va a poner enferma con quince días de antelación?
- autónoma: Eso es lo que pienso yo. Entonces, en caso de que me ponga enferma o me pase algo de repente, ¿cómo lo debería hacer?
- Inspector de Trabajo: (piensa largo rato) Eeeehhh... En ese caso...
- autónoma: Supongo que podré ponerme enferma, ¿o no?
- Inspector de Trabajo: Claro, por supuesto que sí.
- autónoma: Pero cómo lo hago entonces.
- Inspector de Trabajo: Bueno pues imagino que lo debe comunicar a esta inspección de trabajo y a su trabajador para que haga jornada completa o que su negocio funcione solo a media jornada durante su enfermedad.
- autónoma: Y mi trabajador, según dice usted, se podría negar a hacer la jornada completa por no habérselo comunicado con quince días de antelación.
- Inspector de Trabajo: Bueno... Sí... estaría en su derecho.
- autónoma: Entonces, según usted durante mi enfermedad, ¿debería cerrar el negocio?
- Inspector de Trabajo: No, yo no he dicho eso, solo he dicho que, en ese caso, su trabajador no estaría obligado a cubrir su baja durante los primeros quince días.
- Autónoma: Perdone señor inspector, con todos mis respetos y sin querer faltarle al respeto, creo que el que se está equivocando es usted porque...
- Inspector de Trabajo: No, no, es así como se lo digo, créame.
- autónoma: No si yo no dudo en que sea así lo del aviso y lo de los quince días y tal. En lo que creo que se equivoca es en lo de mi baja porque como usted sabe los autónomos no tenemos derecho a baja los quince primeros días, vamos que esos quince días, si nos pasa cualquier cosa, no cuentan, somos un cero, es como si no existiéramos. En cambio, mi trabajador sí tiene derecho a cobrar desde el primer día de su baja y a no cubrir los quince primeros días de la mía, ¿es así?
- Inspector de Trabajo: Bueno técnicamente sí. Pero usted podrá cobrar la baja a partir del día quince.
- autónoma: ¿Podría usted vivir con 400 euros al mes señor inspector?
- Inspector de Trabajo: Bueno creo que eso no viene al caso...
- autónoma: Sí, yo creo que sí viene. Yo tengo que ingresar cada mes a la Seguridad Social por mi trabajador 450 euros de los cuales él solo paga 40 euros. Yo pago por mí esa misma cantidad mensualmente es decir 450 euros. En cambio, si yo enfermo, los quince primeros días no cobro nada y el resto, la cantidad de 404 euros al mes. Mientras que mi trabajador cobra aproximadamente el 80% de su salario desde el primer día de su enfermedad, que es más que lo que ustedes me dan a mí, ¿Es cierto?
- Inspector de Trabajo: Bueno... básicamente sí, pero dese cuenta que antes...
- autónoma: Señor inspector, póngase en mi lugar, ¿le parece justa esta situación?, ¿no le da la sensación de que usted es como el jefe de galeras que azota a los galeotes para que no dejen de remar?
- Inspector de Trabajo: No veo por qué, yo solo cumplo con mi trabajo, si no le gustan sus condiciones de vida haber aprobado una oposición para ser inspector como he hecho yo.
- autónomo: No, si yo no me meto con su libertad, al contrario, me alegro de ella. Pero el hecho de haber aprobado una oposición no le debería servir para quitarme a mí la mía, obligándome a base de azotes a no dejar de remar. Solo le quiero decir que los autónomos somos los esclavos modernos de esta sociedad. Es curioso, remamos y remamos, es decir, pagamos para que otros no sean esclavos pero nosotros mismos lo somos. En cierta forma, se podría decir que pagamos para ser esclavos, para perder nuestra libertad.
­- Inspector de Trabajo: Bueno, que no tengo toda la mañana para tanta gaita filosófica. Tráigame el libro de visitas que tengo más establecimientos que inspeccionar.
 
Seguramente no tuvo nada que ver este enfrentamiento con el inspector de trabajo, pero al año siguiente a la pequeña autónoma no le renovaron el ERE de media jornada y, a pesar que el negoció seguía disminuyendo, se vio en la obligación de cotizar por su trabajador a jornada completa. Quince meses después tuvo que cerrar el negocio.
El trabajador se fue a la calle con 20.000 euros de indemnización (12.000 pagados por la empresaria y 8.000 por el FOGASA) y con dos años de paro. La autónoma se fue a la calle con deudas y sin paro. A los tres meses empezó a cobrar 404 euros de ayuda.
Esta autónoma, durante los 36 años largos de actividad, pagó 270.000 euros a la Seguridad Social (115.000  por ella y 155.000 por su trabajador) y 150.000 euros de IRPF: en total, 420.000 euros pagados a la administración para irse a la calle sin nada.
Se puede decir que esta trabajadora autónoma pagó casi medio millón de euros para ser esclava de esta sociedad del bienestar.. para unos más que para otros.
Arévalo, a siete de febrero de 2016.
Luis J. Martín

domingo, 17 de enero de 2016

NI TRASVASE NI CONCESIÓN, SOLO VIDA


 Río Arevalillo un año que tenía corriente.

NI CONCESIÓN NI TRASVASE, SOLO VIDA
Texto: Luis José Martín García-Sancho.
 
Un sistema natural sobreexplotado es aquel del que se extrae más de lo que puede producir.
Si de un sistema natural, pongamos un acuífero, se bombean 94 hectómetros cúbicos al año, siendo el recurso disponible 72 hm3, y siendo el retorno anual tan solo de 38 hm3, se puede decir que está sobreexplotado, pues solo retorna una parte muy pequeña de que se saca y el nivel de la capa freática irá decreciendo año tras año.
Este ejemplo no es inventado, corresponde al acuífero de los Arenales del que nos abastecemos una buena parte de los municipios de nuestra comarca y de otras vecinas con las que compartimos esta gigantesca, pero limitada, bolsa de agua subterránea, tal y como se puede comprobar en la siguiente tabla perteneciente a un estudio realizado por la Confederación Hidrográfica del Duero para la elaboración del Plan Hidrológico.
tabla 50. Valoración del estado cuantitativo de las masas de agua subterránea
Esta sobreexplotación acarrea ciertas consecuencias:
1.- Descenso del nivel de la capa freática que, por tanto, estará cada vez más profundo.
2.- Mayor coste en la extracción de las aguas subterráneas ya sea para usos agrícolas: regadíos, o humanos: agua de boca. Ya que cada vez se encuentra a mayor profundidad.
3.- Desaparición de aguas superficiales, ya sean ríos, arroyos y manantiales o zonas húmedas como lagunas, lavajos, bodones y charcas.
4.- Contaminación de acuíferos: sea de forma natural por el aumento de la concentración de arsénico ante la disminución del nivel de la capa freática, o inducida por los usos agropecuarios, sea en forma de abonos nitrogenados o de los purines resultantes de las explotaciones ganaderas. En ambos supuestos se puede provocar el aumento en la concentración de derivados del nitrógeno, nitratos o nitritos, en las aguas subterráneas lo que las convierte en no potables.
5.- Disminución de la diversidad ecológica al desaparecer espacios naturales acuáticos. Lo que supone la pérdida a nivel local de varias especies de fauna y flora relacionadas con el agua.
6.- Desaparición de los aportes de arenas y limos necesarios para la fertilidad de los suelos que antes eran depositados de forma natural en cuencas de ríos o lagunas con las crecidas periódicas de las mismas.
Poza  de aguas permanentes que se formaba en la pradera de los huevos en el río Arevalillo
 
Está más que comprobado que toda el agua captada por el acuífero superficial beneficia al profundo, de la misma manera que toda el agua extraída del acuífero profundo perjudica al superficial. Por eso en acuíferos sobreexplotados se produce la lenta pero constante desaparición de las corrientes superficiales de agua, sean ríos, arroyos o manantiales o, también, la desaparición o desecación de áreas inundables, es decir humedales: Lagunas, lavajos, bodones o charcas. Zonas estas últimas por donde se producía la descarga natural de los acuíferos, hoy en día prácticamente inexistente o relegada únicamente a periodos excepcionalmente lluviosos.
En el recuerdo de todos está aquel río que hace años corría y ahora no, esas frondosas riberas llenas de flora y fauna, esas pozas de aguas permanentes hoy desaparecidas donde había peces y cangrejos durante todo el año, o esas lagunas repletas de parros escondidos entre eneas, juncos o carrizo. Una gran parte de estas zonas ligadas al agua, ahora no son más que un recuerdo de lo que fueron.
Existiendo, como existe, una infraestructura hidráulica como la balsa de Nava de Arévalo que tiene un desagüe en el río Arevalillo, soltar agua a este río no tiene mayor complicación que la de abrir un grifo. De hecho de forma puntual, años atrás, ya se ha soltado agua desde esta balsa para regadío.
Desagüe que tiene la balsa de Nava de Arévalo al río Arevalillo.
 
Por lo tanto dotar al río Arevalillo de un caudal ecológico permanente es posible, es beneficioso, es necesario y, además, no entraña ninguna dificultad, más que la de tener la voluntad de hacerlo.
Me extraña mucho que haya voces medio oficiosas medio oficiales, incluso desde el ayuntamiento de Arévalo o desde la Confederación Hidrográfica del Duero, que digan que el caudal ecológico solicitado para el río Arevalillo no es tal sino que es un trasvase o que se trataría de una concesión de agua.
Ni una cosa ni la otra, a ver si se aclaran: Lo que se ha solicitado para el río Arevalillo desde la asociación la Alhóndiga de Arévalo es un caudal ecológico, es decir, dotar a un río de una corriente mínima de agua de forma permanente.
Bien, un trasvase es llevar agua de una cuenca a otra. En ese caso, el río Arevalillo pertenece a la subcuenca del Adaja, el agua de la balsa de Nava de Arévalo lo traen del río Adaja, concretamente, desde la presa del Batán a través del canal de las Cogotas y, por tanto, el agua del Adaja que se suelta en el Arevalillo desde la balsa de Nava de Arevalo, acaba en el Adaja en el paraje conocido como la Junta, justo debajo del castillo de Arévalo: No hay trasvase.
Río Adaja con su caudal regulado desde la presa del Batán.
 
Tampoco se puede ni se debe considerar concesión de aguas, no tiene ningún sentido. Una concesión se da  cuando se va a explotar el agua con algún fin, por ejemplo, a un Ayuntamiento porque va a cobrar a los particulares el agua que utilizan en sus casas, a un agricultor porque va a regar sus cultivos, a una industria minera porque va a lavar las gravas o las arenas extraídas; es decir se otorga la concesión con fines recaudatorios porque el agua concedida procurará un servicio o un beneficio y eso debe tener un coste para el usuario. Pero en este caso el agua que se solicita es para la recarga del acuífero, para mejorar la calidad de vida de la comarca, aumentar la biodiversidad de las riberas y beneficiar al turismo en enclaves tales como el parque fluvial de Arévalo y, por tanto, si una corriente de agua beneficia al bien común, a la colectividad, no tiene ningún sentido llamarla concesión, ni que el peticionario pague por ello ya que, si esto fuera así, todos los municipios que posean en su término municipal una corriente de agua regulada por cualquier tipo de infraestructura hidráulica deberían pagar por ello: absurdo, ¿verdad?
También estas voces medio oficiosas medio oficiales, vienen a decir que con el caudal ecológico solicitado para el río Arevalillo se robaría el agua a los agricultores del regadío de las Cogotas, que el agua soltada al Arevalillo amenazaría a sus cultivos.
Rotundamente falso, nada más lejos de la realidad ni de la intención de esta solicitud. Se pide agua adicional para soltarlo desde la balsa, no que el agua soltada se reste de la que se utiliza para el regadío. De tal manera que si los regantes necesitan diez y el río uno, en la balsa se deben meter once.
Además, como se sabe, el río Adaja tiene un caudal regulado desde la presa de las Cogotas y desde la presa del Batán, aguas abajo de esta. En caso de escasez sería tan fácil como que el agua que se suelta al Adaja, para dotarle de un caudal ecológico y abastecer a municipios situados aguas abajo, se reparta entre el propio río Adaja y el río Arevalillo a través del canal de las Cogotas, tal y como se solicita, porque esta agua vuelve al Adaja en Arévalo y pueblos situados aguas abajo, como Medina u Olmedo, no saldrían perjudicados ya que contarían con la misma cantidad de agua.
Con este caudal ecológico aumentaría claramente la superficie de recarga del acuífero de los Arenales, como ya se ha dicho antes, con problemas de sobreexplotación y contaminación, lo que haría que mejorara sensiblemente.
Pero de todas maneras, no entiendo qué problema hay en que se suelte agua al río Arevalillo, se quiera llamar como se quiera llamar, ¿dónde está el problema?
Yo personalmente no veo ningún problema y sí muchos beneficios, estos son algunos de los más evidentes:
Laguna de El Oso, hábitat que saldría favorecido por la recuperación del acuífero.
 
- Aumento del nivel de la capa freática.
- Mejora sustancial en la calidad de las aguas para el suministro de bastantes pueblos de la comarca, ahora con problemas de contaminación por arsénico o nitratos.
- Menos coste para extraer el agua a menor profundidad lo que beneficia a la agricultura de regadío.
- Recuperación de corrientes de agua como ríos, arroyos y manantiales.
- Recuperación de humedales como lagunas, lavajos o charcas.
- Aumento de la biodiversidad, ya sea de la flora con el incremento de diversas especies de árboles y arbustos, o la fauna con la recuperación de peces, anfibios, reptiles, aves, mamíferos o invertebrados desaparecidos desde hace años por la falta de agua.
- Diversificación de la oferta turística ya que se recuperan espacios que pueden suponer para la comarca un aliciente turístico más como, por ejemplo, el parque fluvial de Arévalo que ganaría de forma notable con el agua corriendo por el río Arevalillo.
Dejando clara la verdadera intención del caudal ecológico y que no se pretende robar el agua a nadie, ni se pretende hacer negocio con él, ni pasarlo a otra cuenca fluvial y vistos todos los beneficios que acarrearía, ¿hay alguien que me pueda decir un solo inconveniente?
Sinceramente, creo que si se concede un caudal ecológico para el río Arevalillo, la vida de la comarca en su conjunto saldría ganando.
Conviene recordar que el agua no tiene dueño.

En Arévalo, a 17 de enero de 2016

Fotos: Pepe Rodríguez y Luis J. Martín

domingo, 10 de enero de 2016

EL SAPO DESPISTADO



Inagen invernal del río Adaja (3/01/2016)
 
En poco más de un semana he comprobado cuatro hechos inusuales:
- El veintinueve de diciembre, mientras paseaba con Ana por  las cuestas de Foronda algo que se arrastraba por el suelo llamó nuestra atención. Era un sapo común que intentaba encaramarse al pequeño murete sin conseguirlo dando, para ello, continuos pero torpes saltos. Le toqué con la punta del pie, comenzó a segregar un líquido viscoso que puede resultar bastante urticante.
Como durante el día había hecho muy buena temperatura y ya llevábamos varios días así, seguramente el reloj biológico del anfibio le había jugado una mala pasada y había confundido tantos días de clima benigno con la primavera. Las estrellas y el cielo raso indicaban temperaturas bajo cero durante la madrugada así que mal le iba a ir a aquel animal como no encontrase pronto refugio. Así que le cogí cuidadosamente con un pañuelo y le arrojé a las cuestas, al otro lado del muro, entre un grupo de cambroneras donde podría conseguir refugio bajo tierra. Una vez que le solté lamenté no haberle hecho una foto.
- El tres de enero, después de dar un paseo con mi hija María y su perra Noah por la senda fluvial del Arevalillo llamó nuestra atención una malva silvestre en plena floración en la explanada del castillo. Nunca hasta entonces había visto florecer a esta planta en pleno invierno ya que lo hace durante la primavera e, incluso, en verano. La estuve haciendo algunas fotos pero el aire intenso agitaba las flores y las hojas de la malva así que quedó algo movida.
Malva silvestre (3/01/2016)

- Al día siguiente, mientras paseaba a Noah por la mañana pronto, vi el murete de las cuestas de Foronda lleno de lo que parecía barro o suciedad. Pero una observación más minuciosa me hizo comprobar que lo que parecían virutas de barro en realidad eran caracoles minúsculos, de medio centímetro de diámetro, y algunos de ellos estaban unidos en lo que parecía ser una cópula. Los hice una foto con el móvil. Nunca había visto tantos caracoles juntos, se podían contar por millares y en pleno invierno. Solo las temperaturas benignas de los últimos días les pudo hacer salir en semejante cantidad con intenciones reproductoras.
Caracoles en la cuesta de Foronda (4/01/2016)
 
- Cada día, después de cerrar la tienda por la mañana, suelo tomarme un chato con Ana en alguno de los bares de la plaza, una sana costumbre heredada de mi abuelo y de mi padre y que antes estaba más generalizada entre los comerciantes de la plaza. Normalmente nos suele acompañar mi primo Julio y, a veces, su hermano Jaime. Pues bien, el siete de enero, mientras esperábamos Julio y yo a que Ana saliera de su trabajo, una mariposa recorrió los soportales de la plaza con su característico vuelo zigzagueante. Nunca había visto ese tipo de mariposa en pleno invierno. Comentamos lo loco que está el tiempo y como engaña a plantas y animales, Julio dijo que había visto en la tele que los almendros habían empezado a florecer a últimos de diciembre en el sureste español, cuando lo normal por allí es que lo hagan en febrero.
Estos cuatro hechos, aislados, seguramente no signifiquen nada pero unidos en el tiempo, en conjunto, se podrían considerar mensajes de la naturaleza que nos está intentando decir que algo está cambiando en el clima y que afecta al comportamiento de los seres vivos.
¿Seremos capaces de interpretar a tiempo lo que la naturaleza nos está intentando decir?, o seguiremos pensando que cuatro ecologistas histéricos intentan alarmar a toda la humanidad con falacias e invenciones.
Aunque siempre podremos hacer lo que hemos hecho hasta ahora: no prestar atención, mirar para otro lado.
Y si es así, ¿qué pensarán nuestros nietos de nosotros?
 
Arévalo a diez de enero de 2016
Luis José Martín García-Sancho