lunes, 12 de diciembre de 2016

QUE NADIE HABLE



Que nadie hable.
Que nadie critique.
Que nadie proteste.
Que nadie desapruebe.
Que nadie vocee,
si no es para aumentarnos el ego.
Que nadie silbe.
Que nadie niegue.
Que nadie se oponga.
Que nadie discrepe.
Que nadie ataque,
a no ser que sea al contrario.
Que nadie contradiga.
Que nadie disienta.
Que nadie patee.
Que nadie reniegue.
Que nadie rechace
si no es a la palabra crítica.
Entonces habló nadie:
“Yo os critico y discrepo,
niego y me opongo,
rechazo y disiento”.
Nadie lo gritó tan alto,
lo voceó tan claro
que nadie le escuchó.

En Arévalo, a diez de diciembre de 2016.
Luis José Martín García-Sancho.

LJM


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