martes, 24 de julio de 2012

LAS MAMANDURRIAS DE LA CONDESA

          En una, no muy remota, monarquía subperinaica había un rey que decidió no reinar para dedicarse en exclusiva a su principal afición, disparar sobre animales con su regio y potente rifle. El caso es que renunció a sus obligaciones pero no a su sueldo de monarca, el cual empleaba íntegro en disparar contra todo tipo de bestias costase lo que costase. Aunque a sus súbditos les hacía ver que le invitaban los presidentes o reyes de otros países y que él no gastaba ni una uropela en tales matanzas. Entre sus trofeos tenía algunos elefantes, tigres, rinocerontes, búfalos, leones, leopardos, guepardos, antílopes, gorilas, osos polares, pardos, pandas, de collar, lobos, linces, ciervos, corzos, renos,  alces... Mientras tanto, su esposa soberana, la reina, pedía a la ciudadanía que colaborara en la salvación de algunos de los animales más amenazados del mundo, entre los que, curiosamente, se encontraban algunas de las especies a las que su soberano esposo, el rey, disparaba con asiduidad y verdadero placer.

            En este, no muy remoto, reino la gente se estaba quedando sin trabajo y sin ahorros, debido a secretos pactos que los gobernantes habían suscrito con poderosos reinos y países norperinaicos. Lo curioso del caso es que los ciudadanos de este, no muy remoto, reino adoraban a sus monarcas y a sus gobernantes a los que votaban una y otra vez a pesar de que los pactos sólo favorecían a la banca de los países poderosos y estaban siendo nefastos para la gran mayoría de los ciudadanos del reino del monarca cazador, sumiéndolos en la miseria.

            Entre estos gobernantes se encontraba Esmeralda Agarre, condesa de Murete, que había sido elegida en varias ocasiones presidenta de la región de Midraz. A esta noble señora le gustaba decir que nunca debe haber gastos superiores a lo que se ingresa. Pero por otro lado decía en sus memorias que algunas veces no llegaba a fin de mes. Ambas afirmaciones, en sí, eran un claro contrasentido pero no pasaba nada, el pueblo la adoraba y la votaba una y otra vez y la llamaban cariñosamente la condesa Esme.

            Tal era su poderío e influencia que había conseguido colocar a su hijo como asesor del Gobierno central, sin previa oposición, mientras el Gobierno central dejaba vacantes plazas de funcionarios por los recortes a los que los banqueros de los países norperinaicos les obligaban a hacer, a pesar de que cualquiera de esos funcionarios cobraban una cuarta parte del sueldo asignado al joven conde. También a su amigo Yori Gorato lo había convertido en presidente de un importante imperio bancario que se dedicaba a robar a los ingenuos clientes para poderse permitir sueldos de varios millones de uropelas al año tanto para él como para cada uno de los directores, asesores y demás camarilla que tenía a sus órdenes. Muchos de estos clientes, incluso después de enterados de los millonarios sueldos de los directivos a los que habían entregado sus ahorros o sus inversiones, seguían confiando en ellos y depositando todo su dinero en sus avariciosas e insaciables manos.

            Pero este no era un caso aislado, casi todos los gobernantes colocaban a sus familiares y amigos en puestos oficiales quitándoselos a funcionarios de carrera. A pesar del déficit económico del reino subperinaico los gobernantes no se bajaron en ningún momento el salario. En lugar de usar su propio coche, con el dinero que sacaban de los impuestos de los pobres ciudadanos, compraban coches oficiales para los reyes, príncipes, infantes, gobernantes, ministros, alcaldes, concejales, asesores, consejeros... Y además se concedían a sí mismos grandes cantidades de uropelas en desplazamientos, estancias, dietas, etc. Convirtiéndose la clase política en una casta privilegiada a pesar de los graves apuros económicos por los que estaba pasando el reino. El pueblo lo sabía, pero adoraba a sus gobernantes y les daban el poco dinero de que disponían para que se permitieran tales privilegios. 
            Tan mala era la situación que los gobernantes empezaron a subir los impuestos, pero sólo a los más pobres, especialmente el IPP (Impuesto para Prolongar sus Privilegios) que gravaba a los productos de primera necesidad y de uso diario, lo que provocó una gran inflacción y el cierre de muchos negocios. También congelaron las oposiciones, cerraron hospitales públicos o los convirtieron en privados para la casta privilegiada. Clausuraron líneas de investigación, metieron en cada aula pública a 35 ó 40 niños de media, suprimieron becas, subieron matrículas, dejaron que los montes ardieran para no gastar en bomberos. Y continuaron con los recortes, los desahucios... Hasta el punto de que el hambre empezaba a imperar por todos los rincones del reino. Entonces tuvieron la brillante idea de acortar el nombre del reino para ahorrar en tinta pues decían que con la cantidad de veces que aparece en los documentos oficiales, el ahorro podría suponer varios millones de uropelas. La propuesta fue aprobada y la monarquía subperinaica pasó a llamarse Pana y sus habitantes nombrados con el gentilicio de panolís o panolíes, que en esto hubo algunos académicos que disintieron.

             Pero la situación seguía empeorando, hasta el punto que la condesa de Murete vio peligrar sus privilegios pecuniarios y los de su hijo, el joven conde. Entonces se fue a una de las mejores peluquerías de Midraz, esa en la que sólo por peinarte te cobran lo que un obrero gana en tres meses. Luego se hizo la manicura, la pedicura, un masaje facial, un maquillaje rejuvenecedor. Y se presentó como una superbarby delante de una nube de periodistas, a los que su asesor personal de prensa (personal porque ella lo había elegido personalmente, sin haber superado ninguna oposición) había convocado previamente.
"Yo os bendigo y me llevo vuestro trigo"
            El caso es que la condesa Esme puso la mejor de sus sonrisas y comenzó a hablar de la necesidad de hacer recortes para lo cual pidió, una vez más, el sacrificio de todos los ciudadanos para eliminar subsidios, subvenciones y demás mamandurrias. Mientras pensaba en que, si no convencía a la chusma, el puesto de asesor de su hijo, el joven conde, peligraba. Luego les dio la bendición con estas palabras "Yo os bendigo y me llevo vuestro trigo. Ale, con dios, mis queridos panolís".

            Las gentes desde sus ordenadores, televisores y radios oyeron las palabras de la condesa y pensaron: "cuanta verdad sale por la boca de esta gran señora, aunque ya sólo me queda la sangre que corre por mis venas, si ella me lo pidiera me las rajaría aquí mismo para que ella y su hijo beban de mi sangre". Igualmente, una pobre mujer que cuidaba ella sola de sus padres ancianos, seniles e inválidos y a la que habían negado la subvención solicitada a la región de Midraz, debido a esos necesarios recortes y a ese patriota sacrificio, sólo pensó mientras escuchaba a la condesa de Murete: "qué razón tiene esta buena señora, con lo guapa y simpática que es, mírala si parece una Barby".
            Lo más curioso de todo esto es que los pobres súbditos de esta, no muy remota, monarquía subperinaica siguieron votando a esos gobernantes garrapatas que sólo sabían chupar la sangre de la gran mayoría de sus ciudadanos para que sus privilegios no se vieran resentidos. Esta anómala situación llamó la atención a Maxwell Preston catedrático de sociología de la prestigiosa Universidad de Arcadia en el estado de Luisiana que, tras largos y complicados estudios sociológicos, ha llegado a la conclusión de que una gran mayoría de los habitantes del reino de Pana sufre una rara dolencia a la que han denominado SRHI (Síndrome Robin Hood Inverso) por el cual las personas desfavorecidas se sienten atraídas especialmente por aquellos políticos o gobernantes que más les roban para dárselo a los ricos para que así puedan seguir manteniendo sus privilegios.
 
Escrito en Arévalo, a 18 de julio de 2012
Luis José Marín García-Sancho
Cualquier parecido con la realidad es posible e intencionado.

Hablando de mamandurrias:
https://www.youtube.com/watch?v=cXc7kT8Whvg

lunes, 2 de julio de 2012

jueves, 28 de junio de 2012

EL OSO Y EL ÁGUILA O EL ESPACIO NATURAL INEXISTENTE

           Si hace tan solo veintiún días solicitaba desde estas mismas páginas la protección del corredor de los ríos Adaja y Arevalillo por las múltiples amenazas que se ciernen sobre él, hoy mismo el BOCyL recoge la autorización de un centro de turismo rural y centro ecuestre en este valioso e importante espacio natural abulense.
            Quiero recordar a todos los lectores que la comarca de La Moraña y Tierra de Arévalo tiene una superficie de 150.000 hectáreas de las que sólo el 3,3 por ciento es suelo forestal. ¿Adivinan donde se van a instalar estos centros de ocio? ¡Exacto! En suelo forestal. En una parcela de pinar de las pocas con que cuenta el término municipal de El Oso.
            Precisamente estas parcelas forestales están incluidas en la solicitud de protección, mencionada anteriormente, por sus valores hidrogeológicos y ecológicos destacados. En concreto, deberían estar incluidas en un Área Crítica en cumplimiento del Plan de Recuperación del Águila Imperial Ibérica (Decreto 114/2003). También, en cumplimiento de este mismo Decreto y de la Directiva de Aves (2009/147 del Parlamento Europeo y del Consejo) la zona en cuestión debería ser declarada ZEPA, tal y como se solicita. Pero, lejos de ello, se permite la alteración, transformación y humanización de una buena parte del suelo forestal de este municipio abulense al autorizar el centro de turismo rural y ecuestre.
            Los pinares de municipios como El Oso, Riocabado, San Pascual, Cabizuela o Papatrigo, son pequeñas islas de arbolado en el inmenso mar de cultivos circundantes. Este pequeño hábitat forestal es elegido por muchas especies amenazadas para anidar, entre las que cabe destacar dos consideradas por nuestra legislación en peligro de extinción: milano real (Milvus milvus) y águila imperial ibérica (Aquila adalberti). Además la importancia faunística de este territorio se ve notablemente incrementada por la laguna de El Oso, que viene a reforzar aún más la necesidad de protección por ser el hábitat elegido por una importante cantidad de aves acuáticas invernantes y en paso.
              (Laguna y pinares de El Oso. L.Martín)

            Además, Desde el año 2007 una pareja de águila imperial ibérica se reproduce con normalidad en esta zona forestal. Ha sacado adelante a 12 pollos criando con éxito todos los años, salvo el 2011 donde las obras de cerramiento de la parcela en cuestión pudieron influir en que la pareja perdiera la puesta. A pesar de este éxito reproductor los bosques mencionados siguen sin protección, es como si no existieran para la Junta de Castilla y León. Lamentable. De forma interna y secreta, deben haber declarado a estos pinares "espacio natural inexistente".
            Resulta igual de lamentable que en la declaración de impacto ambiental de estas instalaciones de turismo rural y ecuestre, la única referencia que se hace a esta especie es: <<En caso de que se detectara nidificación de águila imperial en un entorno inferior a 500 m de las obras, éstas se restringirán temporalmente durante la época de reproducción>>. Cuando, precisamente, el año pasado se estuvo trabajando durante el periodo de nidificación de la especie, siendo, casualmente, el único año en que la pareja establecida en estos pinares ha fracasado en su intento reproductor. Una vez más la administración competente en materia de medio ambiente hace la vista gorda y ningunea el valioso corredor de los ríos Adaja y Arevalillo. Repito por tercera vez: LAMENTABLE.
(Foto, SEO)

            Hace poco que El Oso pertenece a la red de municipios por el águila imperial ibérica, una iniciativa de la Sociedad Española de Ornitología dentro de su programa "alzando el vuelo" para sensibilizar a los municipios sobre la importancia de conservar esta especie en peligro de extinción y, por tanto, muy sensible a la alteración de su hábitat. Me pregunto si no sería conveniente que la SEO retirara a El Oso esta distinción meramente informal y que a nada compromete, a la vista está.
            También me pregunto a qué está esperando la Junta para cumplir con su propia legislación y reconocer de forma oficial el valor de este espacio natural de la Tierra de Arévalo conocido como el corredor del Adaja.

En Arévalo a 28 de junio de 2012
por Luis José Martín García-Sancho.

ENLACES RELACIONADOS:

- Solicitud de protección para el corredor del Adaja:
http://arevaceos.blogspot.com.es/2012/06/carta-al-presidente-de-castilla-y-leon.html

- Declaración de impacto ambiental positiva al centro de turismo de El Oso:
http://bocyl.jcyl.es/boletines/2012/06/28/pdf/BOCYL-D-28062012-12.pdf

- Red de municipios por el Águila imperial:
http://www.aguilaimperial.org/comunidades.php?idgrupo=2

- Hoy he estado en el pinar:
http://arevaceos.blogspot.com.es/2012/04/hoy-he-estado-en-el-pinar.html

martes, 26 de junio de 2012

A PIE DE CALLE

          A veces la sabiduría popular podría tener soluciones ante la crisis si, al menos, en alguna ocasión nuestros políticos escucharan al pueblo llano.
         Escuché esta conversación por casualidad mientras esperaba mi turno en un pequeño comercio de una pequeña ciudad. Una clienta se quejaba de lo que habían subido los precios, a lo que el tendero respondía:

- Y más que subirán señora. En cuanto suban el IVA, como se rumorea, los precios subirán  nuevamente.
- Ustedes tienen la culpa –contestaba la clienta-. Tal y como están las cosas, no deberían subir los precios aunque les suban el IVA. Ustedes siempre, ¡a ganar dinero! Deben ser solidarios con los pobres desempleados y consecuentes con la situación actual que no está para aguantar subida tras subida.
- Perdone señora –respondía en tendero con una mueca de sonrisa-, pero no quiera cargar sobre mis hombros la responsabilidad de la subida de los precios o de los millones de parados. Yo no tengo la culpa ni de una cosa ni de otra. Si un artículo me costaba 100 hace diez años y ahora me cuesta 180, no puedo venderlo a 160 como hace diez años. Tendré que ir subiendo los precios con arreglo a como me los suban a mí. Si no fuera así tendría que haber cerrado el negocio hace tiempo.
- ¡Vaya! –contestaba la señora airada-. No me irá a decir ahora que la culpa no es en parte suya.

- No veo qué culpa tengo yo de que me suban los precios –contestaba paciente el tendero-. Yo pago las facturas a mis proveedores puntualmente, pago los salarios a mis dos empleados el último día del mes, pago el IRPF cada tres meses, pago los seguros sociales cada mes. No puede ser de otra manera, si no fuera así ya me habrían multado y cerrado el negocio. A pesar de ello, mis ventas han bajado un 33% en los últimos 10 años, si en 2001 vendía 100 en 2011 he vendido 67. Pero lo peor de todo es que a pesar de la promesa de nuestros políticos que con la entrada del euro se iba a frenar la inflación,  lo cierto es que lo que en 2001 me costaba 100 ahora me cuesta 180. No puede usted pedirme que sacrifique mis escasos beneficios para que los políticos puedan subirse el sueldo en cada legislatura.
         Es más, señora, le digo otra cosa, cuando los diputados y senadores se rebajen el sueldo un 33%. Cuando presidentes de Gobierno, autonomías, diputaciones…etc, se rebajen el sueldo y dietas en un 33%. Cuando ministros, consejeros, alcaldes, concejales…etc, se rebajen sueldo y dietas en un 33%. Cuando desaparezcan cargos como asesores de alcalde, jefe de prensa municipal, secretario personal del alcalde o los miles de coches oficiales con cargo al erario público. Cuando todo esto ocurra, señora, le aseguro a usted que entonces no tendré que subir los precios porque, sencillamente, no será necesario subir los impuestos.

         Termino el relato tal y como lo empecé: A veces la sabiduría popular podría tener soluciones ante la crisis si nuestros políticos escucharan más al pueblo llano y menos a los multimillonarios creadores de este capitalismo salvaje en el que vivimos inmersos sin quererlo ni entenderlo.

En Arévalo, a 25 de junio de 2012.
Por Luis José Martín García-Sancho

jueves, 7 de junio de 2012

CARTA AL PRESIDENTE DE CASTILLA Y LEÓN

            Señor presidente de la Junta de Castilla y León:
            Me inquieta y me preocupa la desprotección que sufre el norte de la provincia de Ávila concretamente la comarca de La Moraña y Tierra de Arévalo. En especial, el espacio comprendido entre los ríos Adaja y Arevalillo, conocido como el corredor del Adaja, que cuenta con unos valores hidrogeológicos, ecológicos y paisajísticos incalculables.
            Resulta inexplicable que el Lugar de Interés Comunitario (LIC) Riberas del Adaja y afluentes, adquiera esta figura de protección, sólo cuando el Adaja abandona la provincia de Ávila, cosa carente de toda base lógica o científica, ya que se trata de la misma unidad geográfica, hidrológica, geológica, biológica y ecológica. No existiendo distinción alguna que justifique el que se excluya de este LIC a las riberas que se extienden aguas arriba del término municipal de Arévalo.

(Foto Pepe Rodríguez Matías)

            También fuera de la comarca, por el sur, existen dos Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA) por la existencia de varias especies de aves amenazadas. Concretamente la ZEPA valles del Voltoya y Zorita y la de los encinares del Adaja y Voltoya.
            Los tramos de los ríos Adaja y Arevalillo con sus pinares asociados que se extienden al norte de las ZEPAs anteriores y al sur del LIC mencionado, parece que no existen para la Junta de Castilla y León. ¿Es que, acaso, carecen de valor? Veamos:
            Se trata de la última zona boscosa de una comarca de 150.000ha. de las cuales sólo el 3,3% es suelo forestal. Estos pinares emplazados entre los ríos Adaja y Arevalillo se asientan sobre antiguas dunas continentales con un porcentaje de arenas cercano al 100%. En una comarca netamente agrícola como la que nos ocupa, durante los últimos treinta años se ha producido una sobreexplotación del acuífero de los Arenales. Lo que ha provocado la contaminación de las aguas por arsénico y nitratos. Ahora el agua del acuífero no puede ser utilizado para el consumo humano en una buena parte de los municipios de esta comarca y de otras limítrofes.
            Se da la circunstancia de que estos bosques asentados sobre arenas son la principal zona de recarga con la que cuenta el maltrecho acuífero en la actualidad. Las aguas de las lluvias pasan al subsuelo casi en su totalidad pues apenas existe la escorrentía en estos terrenos llanos, arenosos y arbolados. Las tamujas de los pinos retienen el agua de las precipitaciones favoreciendo la recarga. Se podría decir que estos pinares asentados sobre dunas actúan como una enorme esponja absorbiendo casi toda el agua ya sea en forma de lluvia, nieve, niebla o escarcha, con la particularidad de que el agua pasa al acuífero limpia al no entrar en contacto con los peligrosos pesticidas y abonos de las tierras de labor circundantes. Nutren, entonces, al acuífero con aguas de calidad y en cantidad por lo que se puede considerar como el principal embalse de esta comarca deforestada.
            Las diferentes asociaciones vegetales de árboles y arbustos en los ríos Adaja y Arevalillo tanto en sus valles y laderas, como en los pinares que los acompañan, son suficientes para que sean considerados LIC. Estos ríos, con sus bosques asociados, son un valioso corredor natural. Infinidad de especies de plantas y animales utilizan esta vía verde para desplazarse entre el sur y el centro de la Comunidad.
            De las 235 especies de aves que se han observado en la comarca, 167 se han anotado alguna vez en esta estrecha franja de terreno. Algunas de ellas consideradas por la Comisión Europea con el mayor grado amenaza. De estas, las doce más representativas son: totovía, cogujada montesina, carraca, curruca rabilarga, martín pescador, búho real, halcón peregrino, águila calzada, milano negro, águila culebrera, milano real y águila imperial ibérica, estas dos últimas catalogadas en peligro de extinción.
            La propia legislación regional (Decreto 114/2003, de 2 de octubre, por el que se aprueba el Plan de Recuperación del Águila Imperial Ibérica y se dictan medidas para su protección en la Comunidad de Castilla y León) obliga a declarar, al menos, cuatro Áreas Críticas para la conservación del águila imperial ibérica, en cuatro territorios en los que la especie se ha asentado y los utiliza como zona de cría y alimentación.

(Foto Luis Martín)

            Tanto el Decreto anterior como la Directiva de aves (2009/147 del Parlamento Europeo y del Consejo) le obligan a solicitar la creación de la ZEPA del corredor de los ríos Adaja y Arevalillo que englobe a estas Áreas Críticas para que se conserve el hábitat forestal de estas especies amenazadas.
            Es de todos sabido, que sobre la superficie boscosa referida anteriormente se han planeado y se planean grandes proyectos: campos de golf, urbanizaciones, autovías, graveras, núcleos turísticos, ecuestres… que amenazan con destruir una buena parte de este importante hábitat forestal, repito, único y último de entidad en La Moraña y Tierra de Arévalo. Alguno de estos proyectos, que contaban con el beneplácito de la Junta, se encuentran paralizados por orden judicial firme y con el mandato de devolver el hábitat forestal al estado inicial previo al inicio obras realizadas de forma ilegal.
            Como a lo largo de los años y en varias ocasiones he remitido una solicitud parecida a esta a diferentes consejeros de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, sin obtener respuesta alguna, me permito dirigirme a usted de forma pública para, teniendo en cuenta todo lo expuesto anteriormente,

SOLICITAR:

- Que desde la Junta de Castilla y León se exija el cumplimiento de las sentencias dictadas contra las obras realizadas en el pinar de Villanueva de Gómez.
- Que, tal y como ordena una de las sentencias, se devuelva el pinar al estado previo al comienzo de las obras.
- Que desde la Junta se declaren las Áreas Críticas necesarias para la reproducción y alimentación del águila imperial ibérica. Al menos cuatro.
- Que desde la Junta se solicite la declaración de la ZEPA corredor de los ríos Adaja y Arevalillo, según mapa adjunto.
- Que el LIC Riberas del Adaja y afluentes, se extienda hacia el sur hasta el término de Mingorría por el Adaja y hasta los términos de Grandes y Villaflor por el Arevalillo.
- Que en el futuro se evite cualquier tipo de obra, infraestructura o proyecto que implique la deforestación, pérdida o degradación de esta importante masa forestal o de las arenas sobre las que se asienta por ser la principal zona de recarga del maltrecho acuífero de los Arenales.

Lo solicito en Arévalo, a cinco de junio de 2012

Firmado: Luis José Martín García Sancho.
delimitación de la ZEPA que se solicita "Corredor del Adaja y Arevalillo"

Puedes ayudar a proteger este valioso hábitat forestal
- enviando por correo certificado la sigiente solicitud (recomendado):

- enviando por internet la siguente queja:
y Rellenado el suiguiente formurario como queja:


jueves, 17 de mayo de 2012

EL TONTO DE LAS DOS CARAS (y 4)

EL TONTO DE LAS DOS CARAS

Por: Luis José Martín García-Sancho
® AV-8-11
(Esta es una historia en cuatro partes. Antes de leer esta parte se recomienda leer la primera:
http://arevaceos.blogspot.com.es/2012/05/el-tonto-de-las-dos-caras.html )
Cuarta parte y última
LA PUESTA


         Estaba apenado, había roto su promesa.
         Cuando era un niño, no sabía exactamente los años que tendría, una gata parió un solo cachorro y murió al día siguiente. Braulio se encariñó enseguida de aquel ser indefenso al verlo solo en el mundo como él. Le crió a biberón, a espaldas de Damiana, y el gatito sobrevivió. Al mes ya comía carne en pequeños trocitos. Lo tenía escondido en el corral porque a su madre no le gustaban los animales. El gato crecía. Solían pasar mucho rato jugando. Le había tomado verdadero cariño.
         El caso es que una tarde, mientras Braulio estaba distraído con el gato en su corral, alguien desde fuera azuzó a la perra del herrero que tenía muy malas pulgas y odiaba a los gatos, ya había matado a varios en el pueblo. En un momento, sin que Braulio pudiera hacer nada, la perra se abalanzó sobre el felino y, agarrándolo por el pescuezo, le dio muerte al instante. Todo ocurrió delante de sus ojos. Vio al gato con el cuello destrozado y a la perra, ahora, jugando con él. Estaba realmente furioso, se dirigió hacia ella y, a patadas, la mató. Se quedó aterrorizado al verla muerta. No quería haberlo hecho, pero había perdido la cabeza. La idea de que esto le pudiese pasar con una persona le horrorizaba. Desde entonces se prometió así mismo no volver a pelearse con nadie, jamás pegaría a nadie.
         Pero hoy no pudo soportar como Fabio faltaba a Julia, que era la única que no se metía con él. La había insultado burlándose de ella descaradamente. No se había podido contener. Nadie insultaría a Julia delante de él. Era la única persona en el mundo en la que Braulio creía. Todos los demás eran mezquinos, egoístas, hipócritas. Siempre intentando aparentar lo que no eran.
         Había dejado de creer en la gente hasta que conoció a Julia, tan buena. Siempre se había portado bien con él y para Braulio esta era la primera virtud: la bondad. En Julia veía personificada la bondad. Ni tan siquiera la cara de la patrona, podía compararse con la de Julia...Julia. Haría cualquier cosa por ella. Sólo vivía para ella, pero nadie debía saberlo ¿Se habría puesto en evidencia? ¿Sospecharía la gente del pueblo lo que sentía por Julia?
         No pudo comer. Estaba deseando que llegase la hora mágica del crepúsculo para imaginarse a Julia, como cada día, ocupando la esfera solar, como si cada una de sus pestañas fueran los rayos. Y su boca sonriéndole, sus ojos mirándole con la misma mirada de esta mañana, tierna y cariñosa. Era lo que él siempre había deseado, ternura y cariño. Envidiaba al ternero recién nacido, su madre lo limpiaba con delicadeza y en su mirada veía cariño, incluso amor. Esto era algo que no había tenido nunca,  ni una caricia, ni un gesto amable, ni una palabra de aliento, nada. Y mientras pensaba esto, se encogía rodeándose las rodillas con los brazos, sus ojos se humedecían y, en silencio, sin emitir un sonido, sin cambiar el gesto de la cara, lloraba. Un hombre capaz de dominar a un novillo, capaz de levantar a una persona de más de noventa kilos por encima de su cabeza, con la cara entre las rodillas, lloraba amarga, silenciosamente. El sabía que el dolor va por dentro, lo sabía demasiado bien.
         Esa tarde no fue a casa de don Fabriciano, el rico, permaneció allí inmóvil. Cuando se levantó, la tarde estaba muy avanzada. Se lavó la cara y salió. Al atravesar las calles, notó que la gente le miraba, le apuntaban desde los portales y hablaban de él. No le gustó aquella sensación de ser el centro de los cuchicheos del pueblo, aunque tampoco le interesaba lo que estuvieran diciendo en esos momentos. Sólo quería sentarse en el mojón y esperar.
La tarde estaba silenciosa, al menos eso es lo que le parecía a Braulio. No sabía que, unos metros por detrás, había alguien observándole. Y menos aún podría pensar que una de esas personas era la que quería ver representada en el sol poniente.
Julia había convencido a su primo Carlos para que la acompañase al cerro de Zamorate hasta el mojón del tío Cosme.
- No me digas que te has enamorado del tonto -decía Carlos con una sonrisa maliciosa- ¿Acaso estás interesada por Dos caras? ¿Eh?
- No digas tonterías Carlos -poniéndose un poco colorada- sólo quiero saber si es verdad lo que dicen. Y no te burles de él que es más bueno que cualquiera de nosotros ¡Ah! Y de esto ni una palabra a nadie ¿Entendido?
- No te preocupes prima, soy una piedra -dijo golpeándose en el pecho.
- ¡Chsss! Mira ya se ha sentado -mientras se agachaba detrás de las retamas y tiraba de su primo por el antebrazo-. Estate quieto por favor que no quiero que nos vea.
- Pero si no ve ni oye a nadie. Se queda, como lo que es, como un auténtico idiota.
El Sol estaba muy bajo. No había ni una nube en el horizonte, y la enorme esfera solar se hacía cada vez más grande a medida que descendía hacia su morada nocturna. Era una puesta de sol espléndida. Nunca Julia había visto otra igual. Los tenues rayos se filtraban entre las nubes altas y muchos matices de cálidos colores fucsias y anaranjados se difuminaban entre ellas. Era un colorido magnífico.
Ya el sol tocaba los pinares de Prado Luengo y Braulio se imaginaba formar parte de ellos y Julia, el sol, se le unía en un profundo beso, se metía  dentro de él, cada vez más, llegando a ser sol y tierra, Julia y Braulio, una misma cosa. Toda la línea del horizonte, así como las nubes con sus matices rosáceos, parecían reflejar la intensidad de aquel amor. Los cantos de calandrias y codornices parecían celebrarlo.
De pronto Braulio, que hasta entonces había permanecido inmóvil, extendió un brazo hacia el Prado Luengo.
- ¡Julia! -le oyó gritar, al mismo tiempo que se incorporaba.
Un escalofrío  recorrió la espalda de Julia, mientras que una lágrima se deslizaba por su mejilla.
En este momento sonó un estampido. Braulio, el tonto, como recibiendo el impacto de un puño invisible, se elevó un instante, cayó de espaldas y quedó inmóvil tendido en el suelo.
Un escalofrío, pero esta vez de pánico, recorrió la espalda de Julia. Había sido un disparo. De su garganta salió un desgarrado grito que se elevó, ocupó el espacio, y se perdió por las llanuras de La Moraña.

PRIMERA PARTE: BRAULIO:
http://arevaceos.blogspot.com.es/2012/05/el-tonto-de-las-dos-caras.html

martes, 15 de mayo de 2012

EL TONTO DE LAS DOS CARAS (3)

EL TONTO DE LAS DOS CARAS

Por: Luis José Martín García-Sancho

® AV-8-11

Antes de leer esta parte se recomienda leer la primera:


TERCERA PARTE:
LA PELEA


         Pasó durante las fiestas de Arévalo.
         Un camión cargado con los novillos del encierro, chocó contra un tractor de una forma inexplicable. Los toros que salieron ilesos del accidente, corrieron a campo abierto, excepto uno que, de una forma inexplicable también, en lugar de seguir el mismo camino que los otros, como le aconsejaba su instinto, se metió por el centro del pueblo, pillando desprevenidos a Gabito "siete almuerzos", Tinín, el tío Cosme y a muchos otros que se encontraban tranquilamente en la plaza. Cundió el pánico y ésta quedó desierta. Gabito trepó como pudo a la cucaña que habían puesto los mozos el día del Cristo. Tinín y el tío Cosme, se metieron en el coche de este último y los demás, corriendo y tropezando, buscaron refugio en las casas más cercanas. Gabito se quedó solo en la plaza, escurriéndose por el poste, pues el susto y la barriga le impedían trepar. Braulio se asomó a la puerta al oír el alboroto. El novillo daba vueltas a la plaza como si de un ruedo se tratara. Después de repetir dos veces el mismo recorrido, arremetió contra "Siete almuerzos" que frenéticamente intentaba subir por la cucaña y lo único que conseguía era deslizarse cada vez más. El animal le daba con la testa, como queriéndole ayudar a subir.
         Entre tanto, Julia se había acercado a la plaza a ver lo que sucedía. Braulio temió por ella y, como una exhalación, salió corriendo hacia el novillo, agarrándolo por el rabo. El rumiante, al verse atacado, giró la cabeza y dio un par de vueltas sobre sí, intentando mochar a su contrincante que no soltaba la cola, por lo que volvió a girar pero esta vez soltando coces. En una de las vueltas, lo agarró de un cuerno sin soltar el rabo. El pobre animal, bien por las vueltas o por el accidente, estaba agotado. Cedieron sus patas delanteras y fue a dar de bruces al suelo, de donde el tonto no le dejó levantar hasta que acudieron a ayudarle. Cuando el novillo estuvo atado a la cucaña, las risas y burlas fueron a parar, en esta ocasión, a "Siete almuerzos", quien indignado y enfurecido dio un tremendo puñetazo a Braulio, por haber sido más valiente que él y eso, en su fuero interno, no lo podía tolerar.

- El tonto ha tumbado al toro pero yo, Gabriel Sáez, he tumbado al tonto -decía rojo de ira-. Que se levante si quiere que le vuelvo a tumbar.
        

       Braulio se levantó y el rostro de Gabito palideció. Pero no se fue hacia él, sino hacia su casa.
         Julia vio que le sangraba el labio y le llamó. Braulio se quedó asombrado. Aquella maravillosa criatura le estaba limpiando la herida. No se lo podía creer, como tampoco Gabito daba crédito a sus ojos.
         Aquella solterona que le había dado tantos desplantes en sus intentos amorosos, estaba limpiando el labio al tonto del pueblo, que hace unos instantes le había dejado en ridículo delante de todos.

-Vaya con la solterona, parece que se ha enamorado del tonto del pueblo -decía mientras hacía un ademán estúpido con las manos tirando del pañuelo- ¿Quieres que le limpie yo un poco, señorita bobalicona?

         Julia iba a contestarle, pero no le dio tiempo. Braulio, que jamás se había peleado con nadie, se abalanzaba contra Gabito y lo zarandeaba con ambas manos. Este se defendía a puñetazo limpio. Al instante la gente hizo corro. Nadie intentó separarlos. Todos tenían curiosidad por conocer la fuerza del tonto y observaban en silencio. Excepto Gabito.
    
       - ¡Suéltame animal que te voy a matar! -mientras golpeaba el estómago de su rival con insistencia- ¡Y después voy a dar lo suyo a esa zorra solterona, que prefiere a los tarados antes que a los hombres de verdad!

       Braulio, que hasta entonces sólo había estado sujetando a Gabito, se puso tenso y duro como una roca. Su labio y nariz sangraban abundantemente. Agarró a "Siete almuerzos" por la solapa con la mano derecha y con la izquierda le propinó en plena cara dos contundentes puñetazos. Gabito ahora estaba realmente asustado, dejó de golpear y sólo forcejeaba para soltarse. Pero Braulio, sin soltar su mano derecha de la solapa de su rival, lo asió con la izquierda del cinturón y levantando los noventa y tantos kilos que pesaba Gabito por encima de su cabeza, dio unos pasos hacia el novillo y lo lanzó contra su lomo. El animal y Gabito, quedaron tendidos en el suelo. El primero se levantó al rato pero al segundo hubo que ayudarlo, ya que ni la paliza ni la vergüenza le dejaban moverse. El tonto se abrió paso entre la gente sin decir palabra. Tampoco nadie decía nada, se limitaban a apartarse atónitos, como si hubieran contemplado una visión.
         Braulio se detuvo un instante delante de Julia. Ésta le miraba. Él hizo intención de decir algo "¿Te encuentras bien Julia? ¿Te ha dolido lo que te ha dicho ese bestia? No te preocupes, yo sé que tu no eres ni una zorra ni una solterona". Todo esto se le pasó por la cabeza en un instante, pero todos le miraban y murmuraban. Agachó la cabeza sin decir palabra y continuó su camino hacia casa, arrastrando los pies, como si le costara trabajo apartarse de ella.

- ¡Braulio! - Gritó Julia con los ojos brillantes.

       Pero se le hizo un nudo en la garganta y no pudo decir ni una palabra más. Se dio la vuelta y salió corriendo.

- "¿Se habrá enfadado Julia conmigo? - Pensaba mientras se dirigía a su casa cabizbajo - Pero no, el brillo de sus ojos no era de ira. Era una mirada tierna ¿Quizás fuese una mirada de amor, o simplemente de agradecimiento o, peor aún, sólo de compasión?".
sigue leyendo...:
Cuarta parte y última: LA PUAESTA:
http://arevaceos.blogspot.com.es/2012/05/el-tonto-de-las-dos-caras-y-4.html



PRIMERA PARTE: BRAULIO:
http://arevaceos.blogspot.com.es/2012/05/el-tonto-de-las-dos-caras.html

domingo, 13 de mayo de 2012

EL TONTO DE LAS DOS CARAS (2)

EL TONTO DE LAS DOS CARAS

Por: Luis José Martín García-Sancho
® AV-8-11
(Antes de leer esta parte se recomienda leer la primera:
http://arevaceos.blogspot.com.es/2012/05/el-tonto-de-las-dos-caras.html )

SEGUNDA PARTE:
JULIA


         Todos los días, cuando Julia la tendera abría la puerta, el dos caras se presentaba puntual para hacer la compra. Siempre tenía algo que comprar. Cuando oía su voz, los pocos pelos que tenía se le ponían aún más de punta. Sentía como la voz arrulladora de Julia penetraba en sus oídos produciéndole un estremecimiento que le recorría toda la espalda. Y notaba como el pene crecía dentro de sus pantalones, produciendo un abultamiento que trataba de ocultar torpemente con la gorra.
Su conversación siempre solía tratar de la puesta de sol.

          - ¿Cómo fue ayer? -solía preguntar Julia.
- Ayer el sol se aplastó como una enorme mandarina antes de tocar Prado Luengo y estuvo unos instantes sobre él, como si no quisiera separarse -decía el tonto sin tartamudear, con la voz clara y limpia-. Mientras, una bandada de más de cien grullas volaban hacia la laguna del Hoyo con alegre algarabía, celebrando  el encuentro.

       Para Julia, todo lo que decía Braulio sobre el sol le parecía poesía. Como una que les leyó don Julián, el maestro, cuando aún iba a clase. Después sucedió lo de su madre y tuvo que quedarse en la tienda, pues su padre decía que el negocio ayudaba mucho y él no podía dedicarse a la venta sin desatender la labranza.
         En la tienda de Julia había de todo, desde comestibles y artículos de droguería a género de punto, zapatería y paquetería, pasando por ferretería o aperos de labranza. En la ventana que hacía de escaparate se mezclaban sobre una mesa las manzanas y boinas con escardillas y azadones.
         Era Julia una buena moza de unos dieciocho años, bien formada y contorneada. La falda hasta la rodilla, dejaba ver unas bonitas piernas. Cuando se apoyaba con los codos sobre el mostrador, la blusa se ahuecaba  y dejaba ver el inicio de sus pechos. El pelo era de color castaño, suave y liso, generalmente recogido atrás en una coleta, excepto los domingos y lunes que solía llevarlo suelto. Sus ojos, entre verde y pardo, grandes y abiertos y rematados por unas largas pestañas y un hilo no muy grueso de pelos que constituían unas simétricas cejas. Su nariz pequeña así como su boca, delimitada por unos finos labios, le daban cierta gracia así como un aire de hermosura por un lado y de bondad y simpatía por otro.
         Cuando Julia no podía verle, solía mirarla a la cara. Era la mujer más hermosa que había visto y, al contemplar cada tarde la puesta de sol, se imaginaba la cara de Julia ocupando toda la esfera solar, haciéndola de esta manera el centro del mundo. De buena gana se quedaría allí toda la mañana, todo el día, contemplando a Julia sin decir una palabra, sin oír ni ver a nadie más que a ella, como todos los atardeceres, pero esto se acababa cada mañana cuando Telesforo bajaba las escaleras.
- Buenos días hija.
- Buenos días papá -besándole la mejilla.
El tonto entonces despertaba y volvía a tartamudear de nuevo.
- Buenos días tte ttenga u uusted - decía dando vueltas a la boina.
- Hola Braulio ¿Qué tal hace hoy? Parece que hace mejor.
- Sí ss sseñor mejor -retorciendo la boina-, parece que va a llover.
- Dios lo quiera Braulio, dios lo quiera. No sabes lo duro que está el campo de esta jodía sequía. Fabián y Pedro colilla, han tenido que regar para sacar la remolacha que les quedaba. Ya ves como están las cosas y hay mucha gente que todavía no se ha atrevido a sembrar.
- Don Fabriciano sembró la semana ppa ppasada. Dice que algo hay que hacer.
- Ese puede arriesgarse, tiene tela el jodío tacaño ¿Cuántas vacas dices que tiene?
- Vve vveinte -respondió el Dos caras girando la boina- y en el otro establo tiene lo menos otros vve vveinte chotos.
- ¡Y te da doscientas pesetas! No sé como no le da vergüenza al jodío tacaño.
- Sí ppe ppero me da para vivir, yo no me quejo.
- Eres un pobre inocente Braulio, se están aprovechando de ti, no sé como no te das cuenta ¿Sabes cuanto gana el Pelao haciendo menos que tú en casa de Antonio? Pues pregúntalo para que sepas como se paga tu trabajo. A ver si bajas de las nubes, que se están aprovechando de ti, que no te enteras -decía dándole con los dedos en la frente.
- Bueno hija, me voy a lo mío que ya es hora -mientras se ponía la chaqueta-. Hoy vendré antes para ir al mercado de Arévalo. Así que hazme una lista con todo lo que necesites para la tienda. Ale, hasta luego - dijo ya desde la puerta.
- ¿Lloverá hoy?-le preguntó mientras alcanzaba un paquete de azúcar.
- Tiene pinta, ojalá que sí, hace mucha falta -mirándola fijamente-. El suelo está como una roca.
- Toma Braulio -colocándose la coleta-, el azúcar.
- Adiós Julia. Hasta mañana -decía intentando sonreír. Y se marchaba arrastrando los pies, como si le costara trabajo salir de allí.
- Adiós Braulio. A ver como es hoy la puesta.
- “Ojalá fuese tan hermosa como tú” -pensó el tonto mientras cerraba la puerta. Le gustaría habérselo dicho, pero tenía miedo de que Julia se enfadase.

Recordaba como un día que paseaba por la calle Venancio le dijo:
- ¡Qué buena estás niña!
Ella se volvió bruscamente y le propinó dos sonoras bofetadas. No la gustaba que la piropeasen. Los mozos decían que tenía madera de soltera. Ya en el pueblo había quien la llamaba solterona a pesar de lo joven que era. Por esta razón, Braulio nunca se atrevió a comparar al sol con su hermosura, por temor a que se enfadase y esto era lo último que quisiera.
Cuando caminaba hacia su casa a dejar la compra, se encontró con Tinín.
- Mira Dos caras -dijo señalando al cielo-. Parece que está lloviendo.
Braulio, ingenuo, miró a las nubes, lo que aprovechó Tinín para clavar su navaja en el paquete de azúcar.
- ¡Ah no! Está nevando -mientras se alejaba riendo la gracia-. Está nevando dulce.

       Braulio tapó rápidamente el agujero. Había perdido la mitad del contenido. Pero no le importó, había comprado el azúcar para ver a Julia, así que aquel paquete ya había cumplido su cometido.
         No le dijo nada a Tinín. Nunca decía nada cuando se metían con él, por lo que nunca salía a mal con nadie. Aunque, casi siempre, solía salir malparado. Todo el mundo pensaba que era un cobarde puesto que nunca se defendía. Pero un día quedó demostrado su valor y su fuerza.
sigue leyendo...:
Continúa en la tercera parte: La Pelea:
http://arevaceos.blogspot.com.es/2012/05/el-tonto-de-las-dos-caras-3.html

Primera parte: Braulio:
http://arevaceos.blogspot.com.es/2012/05/el-tonto-de-las-dos-caras.html