miércoles, 30 de marzo de 2016

MUDÉJAR CIVIL AREVALENSE


Cornisa de las ruinas del palacio de Sedeño

Texto y fotos: Luis José Martín García-Sancho

- A modo de introducción:
En Castilla, el término mudéjar define a los musulmanes a los que se les permitió vivir en sus lugares de origen tras la reconquista, en un principio, respetando su cultura, su idioma y su religión.
El Arte Mudéjar como tal, surge durante la edad media. Así lo define Jorge Díaz de la Torre en su libro Un reino de ladrillo y adobe: "Las pequeñas aldeas no disponían de excesiva holgura económica por lo que se buscaron materiales y técnicas constructivas en las inmediaciones con el fin de abaratar costes. Surgen entonces unos modelos arquitectónicos basados en la utilización del ladrillo, la madera, los cantos y la argamasa. Y serán los moros venidos del sur los más adecuados para edificar los templos y palacios cristianos, ya que en su cultura estos modelos eran habituales. En el desempeño de su trabajo, los alarifes o albañiles imitaron elementos que habían visto en sus lugares de origen pero, los aplicaron de una forma tan singular, que los resultados son únicos. Surge así un Arte Mudéjar en La Moraña y Tierra de Arévalo que cuenta con características singulares pero que, en general, coincide con otras zonas donde se dieron condiciones semejantes a las llanuras abulenses".
Chueca Goitia define al arte mudéjar como una expresión artística que surge de forma natural de la permanencia de musulmanes en tierras pobladas mayoritariamente por cristianos. Se trata de un acontecimiento histórico único y sus consecuencias habían de ser necesariamente originales. En cambio José Luis Gutiérrez Robledo afirma que la población mudéjar y el estilo no tienen relación directa y obligada. Y Menéndez Pelayo afirma que el mudéjar constituye el único estilo artístico del que España puede presumir como propio.
En este aspecto son muy clarificadoras las palabras del historiador abulense Serafín de Tapia: "Siendo rigurosos hay que admitir que nunca hubo una sociedad mudéjar en La Moraña. Sólo hubo algunos mudéjares -siempre pocos- que vivían como una minoría tolerada en una sociedad cristiana (...) Su saber hacer -sobre todo en materia constructiva- se adaptó tan bien a este entorno geográfico que muchos artesanos cristianos aprendieron a trabajar como ellos, hasta el punto de convertir el estilo de los mudéjares en el más español de los modos de hacer arquitectura".

foto 2: Bello y sencillo alfiz en una casa en ruinas de la calle entrecastillos.

Fuera como fuese, como es sabido, finalmente los mudéjares fueron expulsados pero dejaron su influencia en la técnica arquitectónica que es patente en albañiles cristianos. Se puede decir que los alarifes musulmanes dejaron su impronta constructiva en La Moraña y Tierra de Arévalo y otras muchas comarcas de tal manera que su original forma de construir se continuó utilizando siglos después de su desaparición de la península.
En resumen, el arte mudéjar es una forma de construir que utiliza materiales humildes como  arcilla, piedra rajuela, cal, arena y madera y los convierte en algo bello, consiguiendo formas sutiles y elegantes. Alcanzando volúmenes que llegan a ser grandiosos y espectaculares. Es decir, la sencillez convertida en arte. Un arte que ya forma parte de nuestro patrimonio y que debemos sentir como propio y conservar como un signo identificador de nuestra cultura. 


- Principales elementos del mudéjar civil arevalense:


Localización de Arévalo

Es de sobra conocida la riqueza que tienen Arévalo y su comarca en monumentos representativos del Arte Mudéjar. En el presente trabajo se van a mostrar diferentes formas y técnicas características del arte mudéjar pero únicamente reflejadas en monumentos y construcciones civiles de Arévalo, tales como puentes, murallas, palacios y, de manera especial, las grandes olvidadas: casas humildes que aún se conservan en el casco histórico y que fueron construidas con esta original técnica aprendida de nuestros antepasados, alarifes y albañiles que siglos atrás habitaron en las calles de Arévalo, ciudad de tres culturas y cinco linajes.

1.- GLOSARIO DE TÉRMINOS:


- Ajimez: Ventana formada por dos arcos gemelos que apoyan en una columna central.
Foto 3: Ajimez del castillo 

- Albanega: Espacio que queda enmarcado entre el alfiz y la puerta o ventana que rodea (ver foto 4).
- Alfiz: Adorno consistente en un recuadro formado por dos molduras verticales y una horizontal que enmarcan a otro elemento constructivo, generalmente un arco.
Foto 4: Alfiz en una casa en ruinas de la calle San Ignacio de Loyola.

- Arco: Elemento constructivo, generalmente curvo, que cierra un vano y descarga los empujes del muro desviándolos lateralmente.
- Arco de medio punto: Arco cuya curva es media circunferencia.
Foto 5: Arco de medio punto en la casa de Nicasio Hernández Luquero en la plaza de la Villa  

- Arco rebajado: Arco cuya curva es menor de media circunferencia.
Foto 6: Arco rebajado en una casa de la plaza de la Villa

- Arco de Herradura: Arco cuya curva es mayor de media circunferencia.
Foto 7: Arco de herradura en una casa en ruinas de la calle San Ignacio de Loyola

- Arco carpanel: Arco con, al menos, tres porciones de circunferencias tangentes entre sí y con tres centros distintos.
Foto 8: Arco carpanel en una casa de la plaza de la Villa

- Arco ojival o apuntado: Arco con dos centros de una misma línea de arranque.
Foto 9: Séptimo arco en las ruinas del puente de Valladolid o del cementerio.

- Arco adintelado: Arco cuya parte inferior siempre es una línea recta.
Foto 10: arco adintelado de una casa de la plaza de la Villa.

- Arco de descarga: Arco ciego que sirve para desviar hacia los lados las tensiones en un muro de carga.
Foto 11. Combinación de arco adintelado y descarga en el palacio de Osorio
(La casa de la francesa)

- Arco ciego: Arco que tiene tapada la luz.
Foto 12: Quinto arco del puente de Medina.

- Arco abocinado: Arco en forma de bocina: de más a menos luz en lados opuestos del muro.
Foto 13: Arco de medio punto abocinado y enmarcado en alfiz en el palacio de Osorio

- Arco lobulado o festoneado: Arco compuesto de lóbulos con una función más decorativa que funcional.
Foto 14: Arco festoneado en una casa de la calle de Santa María

- Argamasa: mortero de cal, arena y agua.
- Arquillo: Generalmente, remate superior de una cornisa formado por una teja arqueada o ladrillos formando un pequeño arco.
Foto 15: Cornisa de canes y arquillos en el palacio del General Río en la plaza de San Pedro

- Arquivolta: conjunto de arcos concéntricos. (Ver también foto 21)
Foto 16: Arquivolta triple en las ruinas del puente de Valladolid o del cementerio

- Cajón: cada uno de los espacios en los que queda dividida una pared por los machones y verdugadas de material más fuerte.
Foto 17: Cajones de mampostería entre machones y verdugadas de ladrillo en la Alhóndiga.

- Cajón de mampostería: cajón enmarcado por machones y verdugadas de ladrillo formado por piedras sin labrar y, generalmente, unidas con argamasa. (Foto 17).
- Cajón revocado de mortero blanco: cajón entre verdugadas y machones que se revoca con argamasa de cal y arena.
Foto 18: Cajones revocados de mortero blanco enmarcados entre verdugadas y machones de ladrillo en el palacio de Ososrio

- Cajón de adobe: cajón entre verdugadas y machones de ladrillo relleno con adobes. (ver foto 27).
- Cajón de tapial: cajón entre machones y verdugadas de ladrillo relleno con tierra amasada y compactada. (ver foto 28).
- Can o ménsula: conjunto de diversas molduras voladizas que sirven para sostener un elemento superior como cornisa o alero.
Foto 19: sucesión de canecillos, arquillos y esquinillas en las ruinas del palacio de Sedeño

- Canecillo o mensulilla: can o ménsula de pequeñas dimensiones. Modillón.
- Espiga: ladrillos colocados en zigzag, en forma de espiga.
Foto 20: ladrillos colocados en espiga en la pared interior de una casa de la plaza de la Villa

- Esquinilla: ladrillos colocados con uno de los vértices hacia el exterior.
Foto 21: sucesión de frisos de esquinilla y sardinel en el alfiz del Alcocer

- Friso: faja de ladrillos con una finalidad decorativa. (Ver foto 21)
- Machón: Pilar de ladrillo.(Ver fotos 17 y 18 y 23)
- Mampostería: Aparejo de un muro realizado con piedra rajuela unida con argamasa. (Ver foto: 17 y 23)
- Ménsula o can: conjunto de diversas molduras voladizas y sirven para sostener un elemento superior como cornisa o alero. (ver foto 15 y 19)
- Mensulilla o canecillo: can o ménsula de pequeñas dimensiones. Modillón. (Ver foto 15 y 19)
- Nacela: ladrillo con una de las esquinas redondeada.
Foto 22: Nacela del horno mudéjar de Arévalo

- Ojo: Abertura que atraviesa de parte a parte cualquier construcción. Como por ejemplo, los ojos de un puente.
- Rajuela: Piedra delgada y sin labrar que se utiliza en la construcción, especialmente en los cajones de mampostería. (Ver foto 17 y 23)
- Sardinel: ladrillos colocados de canto y unidos por sus caras. (Ver foto 21)
- Verdugada: Hilera horizontal de ladrillos.
Foto 23: Sucesión de verdugadas y cajones de mampostería en el puente de los Barros

2.- FACHADAS:
Veremos la técnica característica de construir los muros en edificios mudéjares, común en casas, palacios, murallas y puentes: Entre los pilares de ladrillo mudéjar, que se conocen con el nombre de machón, se colocan paños de piedra rajuela, que se conocen con el nombre de cajón, separados por hileras horizontales de ladrillo que se denomina verdugada. (Foto 17, 18 , 23 y 24)
Foto 24: fachada característica de una casa de la plaza de la villa
En la foto 24 se distinguen los cajones revocados de mortero blanco (1) de tamaños diferentes y enmarcados entre machones (2) y verdugadas (3) de ladrillo mudéjar. También un arco rebajado en la puerta (4) y arcos adintelados (5) en todas las ventanas.
Foto 25: Casas características de la plaza de la Villa
En la foto 25 se aprecian dos tipos constructivos distintos, el ya descrito de cajones revocados de mortero, en primer plano, y en el plano del fondo los cajones de mampostería son sustituidos por cajones de ladrillo mudéjar y los machones y verdugadas por entramados de madera. Estos dos métodos de construir fachadas también se aprecian en la foto 26
Foto 26: casas de la plaza de la Villa
(Ver también fotos 17, 18 y 23)
Los cajones también pueden ser también de adobe. 
Foto 27: Cajones de adobe separados por verdugadas de ladrillo mudéjar
 en el muro posterior de una casa de la calle principal de la Morería.

En alguna ocasión los cajones son de tapial, es decir de tierra compactada.
Foto 28: Cajón de tapial en el antiguo colegio del corralón

El sistema de verdugadas, machones y cajones se repite en todo tipo de construcciones:

Foto 29: Muralla del Rincón del diablo

Foto 30: Casa en la calle Canales
En las fotos 29 y 30 los cajones son de mampostería separados por machones y verdugadas de ladrillo.
Los cajones más habituales en las casas de construcción mudéjar son los revocados en mortero blanco y los de mampostería de piedra rajuela vista.

3.- Arcos:
Para la construcción de edificios se utiliza el arco de muy diversas formas, tanto para ventanas que den luz a las estancias, como en puertas de entrada, puentes o murallas. En varias ocasiones pueden estar adornados por un alfiz que los enmarca y rematados por frisos de diferentes formas: en nacela, esquinilla, sardinel o espiga consiguiendo efectos de una sobria belleza por su sencillez  y elegancia. A continuación vamos a ver algunos ejemplos de arcos utilizados en construcciones civiles arevalenses.
3A- Puertas y ventanas
- Ajimez:
Foto 31 Ajimez del castillo
Esta ventana ajimezada de la torre del homenaje del castillo es una de las más bellas de la ciudad. Presenta dos arcos gemelos de medio punto en granito apoyados en una colunma central también de piedra. En la parte superior de esta ventana hay un poderoso arco adintelado de ladrillo.


Foto 32: Ajimez en la torre del palacio de Sedeño.
Este bello y sencillo ajimez presenta dos arcos gemelos de herradura en ladrillo, ahora apoyados en su parte central en un trozo de madera. Los dos arcos se encuentran enmarcados en un alfiz con el friso superior en sardinel. Actualmente el palacio de Sedeño, situado en la calle de Santa María, es uno de los exponentes principales del mudéjar civil arevalense y se encuentra en un lamentable y doloroso estado de ruina.

Foto 33: restos de ajimez en la calle San Ignacio de Loyola
Los restos de este ajimez se encuentran en una casa es ruinas de la calle San Ignacio de Loyola. Presenta un doble arco de ladrillo que ha perdido su apoyo en la parte central. En algún momento fue parcialmente destruido y tapiado con adobe. Este sencillo y bello ajimez está enmarcado en un alfiz cuyo friso superior es un arco rebajado.

- Arco de medio punto:
Arco formado por media circunferencia. Es bastante utilizado en las construcciones mudéjares civiles arevalenses (Ver foto 5). Veamos algunos ejemplos:


Foto 34: Arcos de la puerta del Alcocer
En la foto 34 se ven los que seguramente sean los dos arcos de medio punto de ladrillo más grandes de Arévalo, Se encuentran en la fachada norte del alcocer, antigua puerta de la muralla y la única que queda en pie. Curiosamente la mitad sur de este monumento presenta tres grandes arcos ojivales. Esta sucesión de arcos es una de las imágenes más bellas de la ciudad.

Fotos 35 y 36: Puerta con arco de medio punto enmarcado en alfiz en la calle de la Alhóndiga

En las fotos 35 y 36 se puede apreciar un arco de granito de medio punto que da paso a una antigua panera. El arco se encuentra enmarcaso en un original alfiz de ladrillo en nacela.

Fotos 37 y 38: Arco de medio punto en una casa de la plaza de la Villa.

En las fotos 37 y 38 se observa un arco de medio punto en ladrillo muséjar. Se encuentra enmarcado en un curioso alfiz en zigzag. Por su sencillez y originalidad, uno de los más bellos de la ciudad. Resulta también llamativo como algunas verdugadas de ladrillo son sustituidas por piedras de granito.
Restos de un arco de características y adornos similares al anterior. Se puede ver en una casa en ruinas situada en la calle Entrecastillos cerca del mirador. (Foto 39)
Foto 39: restos de arco de medio punto y alfiz tipo espiga

Foto 40: Doble arco de medio punto en el palacio de Valdeláguila.

Estos dos imponentes arcos gemelos de medio punto, se encuentran en la fachada posterior del palacio de Valdeláguila, hasta hace muy poco en uso como hostal del Comercio, popularmente conocido como la Fonda. Hoy se encuentra en un lamentable estado de abandono y amenaza ruina.

Fotos 41 y 42 fachada de una ruina en la calle de la Alhóndiga.

En las fotos 41 y 42 se ve un arco de medio punto en piedra caliza, actualmente cegado, en una original fachada esquinada en las ruinas de una antigua casa que da a las calles de la Alhóndiga y del Obispo. Lo más curioso de este conjunto mudéjar es la forma inusual del alfiz de ladrillos en nacela que enmarca tanto el arco como una antigua hornacina que se encuentra por encima con un friso de esquinilla (foto 43).
Foto 43: alfiz en nacela en una fachada esquinada de la calle de la Alhóndiga

Como ejemplo de arco de medio punto ver también foto 5.

- Arco rebajado:
 Arco inferior a media circunferencia. Es muy utilizado tanto para puertas como para ventanas en palacios y casas de factura mudéjar.
Foto 44: fachada de una casa de la calle Santa María
En la imagen 44 se ven dos arcos rebajados en puerta y ventana. La disposición de la fachada presenta zócalo de piedra rajuela, machones y verdugadas de ladrillo y cajones revocados de mortero blanco. Sobria y elegante, característica del mudéjar civil arevalense.

Foto 45: Arco rebajado en una casa de la plaza de la Villa
En la imagen 45 se ve un característico arco de ladrillo rebajado que seguramente dio luz a una puerta de mayores dimensiones a la actual.

Foto 46: Arco rebajado en la puerta de entrada de una casa de la plaza de la Villa
En la imagen 46 se ve una bella y sencilla portada que consta de un arco rebajado de ladrillo mudéjar enmarcado en un alfiz con el friso superior en sardinel (ver foto 47) .
Foto 47: dos puertas de la plaza de la Villa con arcos diferentes.

Foto 48: fachada trasera del palacio de Osorio en Calle Marolo Perotas
En la imagen 48 se observa la fachada posterior del palacio de Osorio, conocido como la casa de la Francesa, abierta ahora a la calle de Marolo Perotas. A la derecha se aprecian dos bellos arcos gemelos rebajados que fueron la entrada trasera de este palacio.

- Arco de herradura: Arco que supera media circunferencia. no es común en las construcciones arevalenses pero hay algunos ejemplos, especialmente en antiguas casas en ruinas.
Foto 49: Arco de herradura enmarcado en alfiz 
en una fachada de la calle de San Ignacio de Loyola
En la imagen 49 se aprecia perfectamente un arco de herradura enmarcado en un sencillo alfiz. Contiguo a este, que corresponde a la imagen 50, se repite este mismo tipo de arco en herradura. Por la ornamentación de esta fachada, discreta pero bella, estas casas debieron de ser importantes, hoy son ruina, aunque existe un proyecto de restauración, esperemos que las obras respeten su origen mudéjar pues estos ornamentos en puertas y ventanas está claro que eran para ser vistos, no para ser tapados por monocapas.
Foto 50: Antigua ventana con arco de herradura
 en una fachada de la calle San Ignacio de Loyola.

Foto 51: arco de una casa en estado ruinoso en la calle Entrecastillos, cerca del mirador.
El arco de la imagen 51 pudo ser de herradura en su día porque parece que se cierra en su base pero al estar tan deteriorado no se aprecia tan bien como en los dos ejemplos anteriores.
Como ejemplo de arco de herradura ver también foto 32

- Arco carpanel: Es un arco con tres circunferencias excéntricas, de las cuales la del centro posee un radio mucho mayor que las de los extremos lo que le da un aspecto "achatado". En las imágenes 52 y 53 tenemos uno de los mejores ejemplos de este tipo de arco en Arévalo. Corresponden a una de las pocas casas que aún permanecen habitadas en la plaza de la Villa.
fotos 52 y 53: Arco carpanel en la puerta de entrada de un casa de la plaza de la Villa

Foto 53: Aspecto de la fachada y soportal de una casa de la plaza de la villa,
 con un arco carpanel en la puerta de entrada y un arco rebajado en una ventana tapiada.

Foto 54: Arco carpanel en las ruinas de una casa de la plaza del Real.
En la imagen 54 se puede ver otro ejemplo de arco carpanel, en este caso un conjunto de cinco arcos de granito. Corresponde a las ruinas de lo que fue la casa natal del escritor arevalense Eulogio Florentino Sanz, situada en la plaza del Real.

Fotos 55 y 56 Arquivolta en la plaza de la Villa.

Las imágenes 55 y 56 corresponden a una original e inusual arquivolta ciega triple situada en el rincón de San Martín de la plaza de la Villa, compuesta por dos arcos ojivales y uno carpanel.

- Arco adintelado: Suele tener forma de trapecio isósceles invertido y ha de tener, al menos, la cara inferior recta, en forma de dintel. Es muy utilizado en ventanas del mudéjar civil arevalense, especialmente en el casco histórico. La cara superior de este tipo de arco, a veces es curva o con alguna otra forma.
Foto 57: Arco adintelado característico

Foto 58: Arco adintelado con la parte superior curva.
En la imagen 58 se aprecia la puerta de una casa de la plaza de la Villa que posee un arco adintelado con la cara superior del mismo curva en lugar de recta como en el ejemplo anterior. En otros casos el arco adintelado tiene por encima un arco de descarga  en forma de arco rebajado que ayuda a repartir el peso hacia los lados del arco. (Foto 63)

Foto 59: ruinas del palacio de Ballesteros Ronquillo en la calle Santa María.
La imagen 59 pertenece a las ruinas del palacio de Ballesteros Ronquillo en el que se aprecia la construcción característica del mudéjar con cajones de mampostería enmarcados en machones y verdugadas de ladrillo macizo y con un arco adintelado en la ventana.

Foto 60: Arco adintelado en la plaza de la Villa
La imagen 60 es curiosa pues no encaja un arco adintelado tal poderoso para un ventanuco tan pequeño, seguramente este arco fue hecho para una ventana o puerta de mayores dimensiones.

Foto 61: pequeño arco adintelado sobre una ventana tapiada en el colegio del corralón.
El Antiguo colegio de los Jesuitas, también llamado del corralón, fue edificado según las técnicas de construcción mudéjar, como se aprecia en la imagen 61. 

- Arco de descarga:  Arco ciego que sirve para desviar hacia los lados las tensiones en un muro de carga.
Fotos 62 y 63: Puerta con arco adintelado y arco de descarga en la calle de Santa María.

En las imágenes 62 y 63 se aprecia el arco de descarga sobre un arco adintelado. Así se distribuye el peso de la pared hacia los lados del vano. Como puede verse el arco de descarga en forma curva es ciego. Estos dos tipos de arco están a menudo relacionados. Muchas veces estos arcos no se aprecian porque las fachadas están revocadas.

Como ejemplo de ardo de descarga ver también imagen 11.

- Arco lobulado o festoneado: Tienden a ser arcos rebajados pero adornados con varias ondulaciones tipo lóbulo o festón. La función del festoneado es más decorativa que estructural. A este tipo de arco Jorge Díaz de la Torre lo llama Arco Mudéjar.
Foto 64 ventana con arco lobulado de la casa del Concejo en la plaza del Real
En la imagen 64 se aprecia la estructura de un arco lobulado correspondiente a una de las ventanas del piso bajo de la casa del Concejo en la plaza del Real. Originariamente puede que estuviera enmarcado en un alfiz, pues aún se aprecia el espacio rebajado que lo enmarca denominado albanega.

Foto 65: puerta principal del palacio de Valdeláguila
En la imagen 65 se aprecia el poderoso arco rebajado y lobulado de la puerta principal del palacio renacentista de Valdeláguilala construido con técnicas mudéjares. El arco, a su vez está enmarcado en un sencillo alfiz cuyo friso superior es una combinación de ladrillos colocados en sardinel y en horizontal a la larga.
Como ejemplo de arco mudéjar ver también foto 14.

- Arco ciego: A veces se utilizan arcos sin luz como adorno o, sencillamente, porque han sido tapiados. Aunque es más frecuente en construcciones religiosas como elemento decorativo, en el mudéjar civil también se utiliza aunque no con tanta profusión. (Ver fotos 55 y 12)
Foto 66: Arco ciego en una casa de la plaza de la Villa.
El pequeño arco ciego de la imagen 66, seguramente, dio luz a una pequeña ventana, aunque fue tapiado posteriormente se conservó como arco y como elemento decorativo.
Foto 67: arquivolta ciega en el castillo
El arco ciego de la imagen 67 es una arquivolta ciega al estilo de las utilizadas en las iglesias de Santa María o San Martín. Es probable que esta en un pasado albergara una ventana o una pequeña puerta que daba paso al adarve de la muralla pues justo en ese punto arrancaba la muralla de la ciudad hacia el este.
Ver también fotos 55 y 78.

3B- Puentes y murallas:
- Arco ojival: Este tipo de arco es común en los tres puentes mudéjares del casco urbano y también en la fachada sur del Alcocer (Ver foto 21)
A continuación veremos con detalle los tres puentes del casco urbano de Arévalo que son el puente de Valladolid sobre el río Adaja y el de Medina y el de los Barros sobre el Arevalillo.

- Puente de los Barros:



Foto 68: Vista general del puente de los Barros por su cara sur.
El puente de los Barros data del siglo XII, es una de las construcciones civiles más antiguas de la localidad. La fábrica es característica del mudéjar arevalense, con cajones de mampostería separados por verdugadas y machones de ladrillo macizo. (ver también foto 23). Presenta un solo ojo con triple arquivolta ojival enmarcado en un gran alfiz y rematado en su parte superior con un friso de esquinillas y otro en sardinel. Elementos de una gran sobriedad pero que convierten algo sencillo en grande y elegante. Esta disposición de arquivolta, alfiz y frisos se asemeja mucho a la puerta de la muralla del Alcocer (Foto 21).
Fotos 69 y 70: detalle del arco del puente de los Barros

Foto 71: detalle de la triple arquivolta y friso de esquinillas en el puente de los Barros.

- Puente de Medina:
Foto 72: Vista gereral del puente de Medina por su cara sur

El Puente de Medina es del siclo XIV. Presenta cinco arcos ojivales. Y es Bien de Interés Cultural. Se trata de uno de los puentes más grandes construidos en ladrillo.
Desde la cara sur y de izquierda a derecha, el primer arco es de menores dimensiones que los tres siguientes, no presenta arquivolta que lo enmarque y está bastante elevado sobre el cauce del río. (foto 73)
Foto 73: primer arco del puente de Medina.

Foto 74: segundo arco del puente de Medina
En la imagen 74 se ve el segundo arco del puente de Medina. Se encuentra un poco levantado sobre el cauce del río. El arco es ojival y presenta una triple arquivolta enmarcada en un sencillo y discreto alfiz. En la parte superior de este arco hay problemas de humedad que están provocando el desplome del  revoco de mortero.

Foto 75: Tercer arco del puente de Medina 
El tercer arco del puente de Medina que se aprecia en la foto 75 es el de mayores dimensiones de los cinco. Bajo él discurre el cauce del río Arevalillo. Tiene una altura sobre el lecho del río de 15 metros. Presenta cuádruple arquivolta ojival (foto 76) enmarcada en un discreto alfiz de similares características a las del ojo anterior y a las del siguiente.
foto 76: detalle de la arquivolta cuádruple del tercer arco del puente de Medina.


Foto 77: cuarto arco del puente de Medina.
En la imagen 77 se aprecia el cuarto arco del puente de Medina de similares características al segundo. Se encuentra un poco levantado sobre el cauce del río. Es ojival y presenta una triple arquivolta enmarcada en un sencillo y discreto alfiz. Bajo él pasa el paseo fluvial en la actualidad. Una forma agradable de conocer el patrimonio desde la ribera del Arevalillo.


Foto 78: quinto arco del puente de Medina.
En la imagen 78 vemos el quinto y último arco del puente de Medina. Se trata de un arco ojival ciego de  menores dimensiones que el resto de los arcos del puente y no presenta ni arquivolta ni alfiz.
Foto 79: detalle del ojo central del puente de Medina.
Los tres ojos centrales del puente están comunicados por pequeños arcos ojivales y escaleras que unían el ojo segundo y cuarto pasando pos encima del central. Hoy cegadas tras la última restauración del puente. Tanto la comunicación entre ojos como las escalerillas se aprecian en las fotos 79 y 80. Las partes en contacto con el agua han sido reforzadas con sillares de granito.
Foto 80: detalle de los arcos y pasadizos que comunican
unos ojos con otros en el puente de Medina

- Puente de Valladolid:



Foto 81: Cara oeste del puente de Valladolid

El Puente de Valladolid, también conocido como del cementerio, salva el río Adaja. Presenta siete arcos ojivales y se encuentra en la actualidad en estado ruinoso desde que se abandonó a su suerte al construir el nuevo puente del cementerio en la década de los 70 del pasado siglo (fotos 81 y 82). Su cronología es incierta y puede ser contemporáneo de los dos anteriores ya que fue una de las puertas de la muralla. Se sabe que fue reformado en el siglo XVIII durante el reinado de Carlos III.
Foto 82: Cara este del Puente de Valladolid en estado ruinoso y nuevo puente del cementerio.


Foto 83: Primero, segundo y tercer arco del puente de Valladolid 

En la imagen 83 se ven los tres primeros arcos del puente de Valladolid, son ojivales y al menos el segundo y tercero tuvieron arquivolta triple. Son los más pequeños de los siete con que cuenta el monumento y se encuentran en un estado lamentable de abandono. 

Foto 84: Cuarto arco del puente de Valladolid
En la imagen 84 se ve el cuarto arco del puente de Valladolid. Todavía se aprecia la arquivolta cuádruple aunque está bastante deteriorada. Es uno de los tres ojos por los que actualmente pasa el cauce del Adaja pero, por este ojo, solo en épocas de crecida. Se encuentra reforzado en la parte baja con sillares de granito.

Foto: 85: Quinto arco del puente de Valladolid
En la imagen 85 se ve el quinto arco del puente de Valladolid. Todavía se aprecia la arquivolta cuádruple aunque está bastante deteriorada. Es uno de los dos ojos por los que actualmente pasa el cauce del Adaja. Se encuentra reforzado en la parte baja con sillares de granito.

Foto 86: Sexto arco del puente de Valladolid
En la imagen 86 se ve el sexto arco del puente de Valladolid. Todavía se aprecia la arquivolta triple aunque está bastante deteriorada (foto 87). Por este ojo actualmente no pasa el cauce del Adaja. Se encuentra reforzado en la parte baja con sillares de granito. Y en la parte superior está adornado por un friso de ladrillos en sardinel. 
Foto 87: detalle de la arquivolta del sexto arco del puente de Valladolid.

Fotos 88 y 89: Séptimo arco del puente de Valladolid.

El séptimo y último arco, que vemos en las fotos 88 y 89, es el más estilizado de los siete, presenta una arquivolta ojival simple enmarcada en un elegante alfiz con friso superior de esquinilla y sardinel. Este, junto con el quinto, es uno de los dos ojos por los que pasa el cauce del río Adaja de forma habitual. En épocas de crecidas también puede pasar por el cuarto ojo.


4.- Cornisas:


Fotos 90 A y B cornisa con canes de madera en la calle Sombrereros
y cornisa con canes de madera en una casa de la plaza de la Villa.

Aunque la cornisa que más se ha utilizado es la de canes de madera como las de las fotos 90 A y B, los aleros de los edificios mudéjares también suelen estar rematados por cornisas de ladrillo de diferentes formas: canecillos, sardinel, nacela, esquinilla, arquillos... elementos humildes que dependiendo del orden en que se coloquen forman cornisas diferentes, sencillas pero que constituyen un elemento diferenciador de este arte hecho con ladrillo mudéjar.
Veamos algunos ejemplos de los muchos que existen en Arévalo:


Foto 91: Cornisa del palacio de Sedeño.
En la imagen 91 se aprecia con detalle la cornisa del palacio de Sedeño situado en la calle de Santa María. La sucesión ladrillos en esquinilla, pequeños canes rematados en arquillos y una nueva fila de esquinillas convierten en elegancia la sencillez.


Foto 92: fachada y cornisa de una casa de la calle San Ignacio de Loyola.
En la foto 92 se aprecia la cornisa formada por una primera fila de canecillos y una superior de esquinillas. La fachada es característica del mudéjar civil arevalense con un arco rebajado en una de las ventanas y enmarcado en alfiz con friso superior en sardinel. Aunque la casa está en ruinas, la factura de la fachada es característica, a base de machones y verdugadas de ladrillo mudéjar que enmarcan a cajones revocados de mortero blanco. La sobria belleza de la sencillez.

Foto 93: Cornisa de una casa de la calle Santa María.
En la imagen 93 se aprecia la cornisa de una casa felizmente restaurada de la calle Santa María. Con una fila inferior de esquinillas y otra superior de canecillos rematados en arquillos. Se aprecia también en la ventana un arco adintelado y en la fachada los característicos cajones revocados de mortero blanco y enmarcados entre verdugadas y machones de ladrillo macizo. Sobria y bella.


Foto 94: cornisa de la casa del concejo en la plaza del Real.
En la imagen 94 se aprecia la cornisa de la casa del Concejo en la plaza del Real. Con una fila inferior de canecillos rematados en arquillos y otra superior de esquinillas. Pintada de burdeos. Sobria y bella.

Foto 95: Cornisa de la casa del general Ríos
En la foto 95 se aprecia la cornisa de la casa del general Ríos en la plaza de San Pedro. Con una primera fila de esquinillas y una superior de canecillos rematados en arquillos.


Foto 96: Cornisa de la casa de la Francesa hacia el paseo del poniente.
En la foto 96 se aprecia la cornisa del palacio de Osorio, también conocido como la casa de la Francesa, en su esquina entre el paseo del Poniente y la calle de Marolo Perotas. Está formada por pequeñas ménsulas de ladrillo o canecillos. Solución sencilla pero elegante.
Foto 97: diferentes cornisas en el Alcocer

En la foto 97 se pueden ver dos tipos diferentes de cornisas correspondientes a un mismo edificio: el Alcocer, concretamente en la zona interior, la que queda en el espacio entre arcos. La primera es de canecillos rematados en arquillos con una fila superior de esquinillas. Y la segunda es una sencilla fila de ladrillos en esquinilla. Dos soluciones diferentes para un mismo fin. 


Foto 98: cornisa del palacio de Valdeláguila hacia el rincón del diablo.

En la imagen 98 vemos la cornisa del palacio de Valdeláguila, conocido popularmente como la Fonda, por el establecimiento hostelero que allí funcionó hasta el año 2007. La forman canecillos rematados en arquillos y que, como los de la casa del concejo (foto 94), fueron pintados de color granate.

Foto 99: cornisa de la Alhóndiga
La sencilla cornisa de la imagen 99 corresponde a la Alhóndiga, un edificio plagado de historia, hoy biblioteca municipal. La fila inferior está formada por ladrillos en nacela, y la superior en sardinel.


Foto 100: cornisa de la casa de Milicias Concejiles en la calle larga

En la imagen 100 vemos la cornisa de la casa de Milicias Concejiles. Como se puede comprobar la disposición de las nacelas y sardinel es inversa a la que acabamos de ver en la Alhóndiga. Pequeña variación, misma solución, sencilla y hermosa al mismo tiempo.



Foto 101 y 102: cornisas y almenas del castillo

En las fotos 101 y 102 se aprecia con detalle la factura de las cornisas del castillo, a base de nacelas formando canes y ladrillos formando arcos, Resulta original la separación entre canes y arcos a base de dos ladrillos en T invertida. Nuevamente la humildad de la sencillez da forma a la originalidad de un arte con mayúsculas.

A modo de conclusión:
El Arte Mudéjar es una seña de identidad de Arévalo y su comarca. Es reconocido mundialmente y son famosos varios de sus monumentos más emblemáticos: La Lugareja, Iglesia de San Martín, Iglesia de Santa María, San Miguel, puente de Medina, Castillo... pero son muchas más las construcciones arevalenses que se pueden y se deben considerar mudéjares como los palacios del general Ríos, Sedeño, Ballesteros Ronquillo, Valdeláguila, Gutiérrez Altamirano, Milicias Concejiles, Osorio, Cárdenas o, también, edificios emblemáticos como la casa de los Sexmos, casa del Concejo, Alcocer, Alhóndiga, murallas y, por supuesto, todo el caserío que se ha conservado hasta nuestros días y que conforma un conjunto histórico artístico de primer orden pero que se encuentra sumido en el olvido, en el abandono, camino de la ruina material y moral.
Si dejamos perder este patrimonio civil, habremos perdido una parte importante de nuestra historia, un signo de nuestra identidad como pueblo.
La mayoría de los pueblos muestran orgullosos sus signos de identidad. Pero en Arévalo, a veces, da la impresión de que nos avergonzamos de ser una de las cunas más importantes de este arte nacido de la tierra, que convierte lo humilde y sencillo en bello, elegante y grandioso. La arena convertida en monumento.
Año tras año tapamos, destruimos, olvidamos, ocultamos, deterioramos o menospreciamos lo que nos identifica como pueblo. Hoy en día muchas de las casas humildes y representativas del arte mudéjar dentro del casco histórico artístico de Arévalo se encuentran en un lamentable estado de abandono y ruina o han sufrido tal modificación en su restauración que nada tienen que ver con ese conjunto patrimonial tan identificador y atractivo al que pertenecen desde sus inicios.
Foto 103: casas en la plaza de la Villa

"En tan bello casco antiguo
juegan ya muy pocos niños,
sus padres viven en lares
lejos de palacios viejos
y de abuelos con achaques,
las casas quedan vacías
y abandonadas se hunden,
viejos y casas se funden
en la desidia maldita.
Me dicen que es el destino,
no me convence pues creo
que mal sino es el olvido."

Fragmento del poema "no hay camino" de LJM.



Foto 104: Bello rincón de la plaza de la Villa

Que nunca nos olvidemos del mudéjar civil arevalense, el más sencillo, el más humilde, el más hermoso, el nuestro.

Foto 105: Torre del palacio de Valdeláguila "La Fonda" 
con arcos de ladrillo de medio punto unidos por columnas de granito

Agradecimientos:
- Quiero mostrar mi agradecimiento a la labor de recopilación de Juan Antonio Herranz en el Blog "Documentos mudéjares".
- A Fabio López, Juan Carlos López, Pedro del Río, Agustín García, Javier Sánchez, Fernando Gómez por las conversaciones y cambios de impresión sobre el patrimonio mudéjar arevalense.
- Y, de forma especial, a Juan Jesús Villaverde por sus pacientes enseñanzas sobre arquitectura en general y mudéjar en particular. 

En Arévalo, a veintisiete de marzo de 2016
"El potencial de Arévalo es mucho
pero de poco sirve
si nada hacemos al respecto"
("Soy de Arévalo", "Mucho, poco, nada". LJM)

BIBLIOGRAFÍA:
- Cervera Vera, L. (1992) Arévalo (Ávila). Ed. Alpuerto, S.A.
- Díaz de la Torre, J.M. (1999) Un reino de ladrillo y adobe. ASODEMA.
- Díaz de la Torre, J.M. (2001) De paneras y casonas. ASODEMA.
- Guerra, R.; Oviedo, C.; Ungría, R.; Delgado, P.; Del Río, P. (1993) Arévalo y su Tierra. Incodavila, S.A.
- Guerra Sancho, R. (2004) Las murallas de Arévalo. O.S. Caja de Ávila.
- Gutiérrez Robledo, J.L.; (2001) Sobre el mudéjar de la provincia de Ávila. Fundación Cultural Santa Teresa e Instituto de Arquitectura Juan de Herrera.
- Monjas Eleta, M. (2014) Patrimonio cultural y prensa. Ed. nuevos escritores.
- Montalvo, J.J.; (1928) De la historia de Arévalo y sus sexmos. Institución Gran Duque de Alba.
- de Tapia Sánchez, S. (2011) Los mudéjares de La Moraña y su legado cultural. ASODEMA / PROYECTO LEAL (En: "Memoria mudéjar de La Moraña")




sábado, 19 de marzo de 2016

ARÉVALO, NATURALMENTE


                                                    Lavajo estepario. Foto Luis J. Martín
Acto de presentación a las Jornadas de Naturaleza y Medio Ambiente.
Texto: Luis José Martín García-Sancho.
Saludo:
Buenas noches.
Lo primero agradeceros vuestra asistencia a este acto de presentación de las Jornadas de Naturaleza y Medio Ambiente que con el lema de “Arévalo, naturalmente” queremos desarrollar a lo largo de los próximos años.
Con ellas intentaremos poner en valor la naturaleza cercana: por un lado, aquellos espacios naturales que nos rodean, que están próximos y, por otro, los recursos naturales de los que disponemos, aquellos que permiten nuestra supervivencia, es decir, la relación del hombre con la naturaleza, que en definitiva no es otra cosa que el medio ambiente.
Estas I Jornadas de Naturaleza y Medio Ambiente, que hoy presentamos, se van a desarrollar a lo largo del presente año y tendrán como tema principal el agua, con el título de “el Agua es Vida”. Porque no os quepa ninguna duda de que sin agua no hay vida, lo afirmo rotunda y categóricamente, el agua es un generador de vida y de los recursos imprescindibles para que esta se produzca.

La primera impresión que nos puede dar al hablar del agua es que se trata de un recurso inagotable. Abrimos el grifo de nuestras casas y sale agua sin límite alguno, hasta que nosotros queramos. Por otra parte sabemos que casi el 70% de la superficie de la tierra es agua, lo que nos da una sensación de disponibilidad prácticamente ilimitada que nos hace pensar que es imposible que tal cantidad de agua se agote algún día.
Pero debemos preguntarnos si realmente el agua es un recurso ilimitado y tiene una disponibilidad sin fin. Veamos: casi la totalidad del agua planetario, concretamente un 97,5%, es agua salada, es un recurso del que no podemos disponer de forma directa para nuestra supervivencia. Solo el 2,5% restante es agua dulce, del que depende la vida de la especie humana. Pero, además, de esta pequeña cantidad, el 1,5% no está disponible ya que se encuentra congelada en los casquetes polares. Por tanto solo nos queda el uno por ciento en forma de ríos, lagos, lagunas o acuíferos. Este 1% es el agua del que en realidad podemos disponer. Como podéis comprobar, ciertamente el agua no es un recurso inagotable, al contrario, es muy limitado. Por lo que debemos cuidar, mimar incluso, esta parte de agua que nos queda porque de ello depende nuestra supervivencia. Esta pequeña porción de agua, comparada con el resto podríamos llamarla “agua vital”.
Esta falsa percepción de que el agua es casi un recurso inagotable ha acarreado una serie de problemas tanto en nuestra comarca como en otras vecinas. Todos sabemos que, actualmente, varios pueblos de los alrededores no disponen de agua potable pues de sus grifos sale agua contaminada. También en el recuerdo de los que ya tenemos cierta edad está que en los últimos treinta o cuarenta años se han ido secando, ríos, arroyos, lagunas y fuentes. Poco a poco hemos sido testigos de que estas zonas se han ido quedando sin agua.
Río Arevalillo seco. Foto Luis J. Martín
Ante esta patente e innegable pérdida en cantidad y calidad de agua y de biotopos acuáticos no debemos quedarnos impasibles. Debemos preguntarnos por qué ha sucedido, cuáles son las causas, para así intentar buscar soluciones que frenen el deterioro e inicien la recuperación.
Podríamos achacarlo solo a fenómenos naturales tales como las precipitaciones o las temperaturas.
Es cierto que durante los últimos cincuenta años las precipitaciones han descendido. Según la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) la cantidad de lluvia y nieve ha decrecido de la década de los sesenta para acá. De igual forma, según la AEMET, las temperaturas medias han aumentado en el mismo periodo casi medio grado, que puede parecer poco pero en realidad es una burrada pues este aumento en tan solo 50 años, de mantenerse la tendencia, supone un serio e invisible peligro para nuestra supervivencia.
Pero, esta pérdida tanto en la calidad como en la cantidad de nuestra agua vital, ¿es solo achacable a estos fenómenos naturales?, ¿no ha tenido nada que ver la mano del hombre con ello?
Veamos:
Durante los últimos años, durante los últimos siglos, la mano del hombre ha sometido a estas comarcas a una constante e incesante deforestación. Es de sobra conocido que en bosques o zonas forestales las temperaturas no son tan extremas, las máximas no son tan altas y las mínimas no son tan bajas como en zonas deforestadas, se puede decir que el bosque tiene un efecto regulador de las temperaturas, las suaviza. Por otra parte en los terrenos forestales las precipitaciones son más cuantiosas y, además, casi toda el agua caída pasa al acuífero, especialmente en zonas forestales llanas cono es el caso de nuestra comarca. Por este motivo, son las mejores áreas de recarga de los acuíferos y, por tanto, nutren a los ríos, lagunas y manantiales.
También los regadíos vienen directamente de la mano del hombre y han experimentado un espectacular y descontrolado crecimiento desde los años sesenta para acá. En muy poco tiempo han pasado de ser algo testimonial, a contarse por millares en la actualidad. La inmensa mayoría de estos nuevos regadíos se nutren de agua del acuífero, lo que ha producido, por un lado, su sobreexplotación con la consiguiente desecación de ríos, arroyos, lagunas y fuentes pues los acuíferos de los que se nutren se encuentran cada vez a mayor profundidad y, también, la contaminación de estas aguas subterráneas lo que hace que en determinadas áreas no sean aptas para el consumo humano.
Regadíos. Foto; Luis J. Martín
Como podemos comprobar, aunque duela reconocerlo, la mano del hombre sí que tiene mucho que ver tanto en la cantidad como en la calidad de nuestra agua vital.
Por lo tanto, algo que ya he dicho en otras ocasiones: lagunas sin agua, pueblos sin gente, soledades de Castilla, es una realidad cada vez más preocupante.
Todos estos asuntos los vamos a tratar a lo largo de estas jornadas que hoy presentamos y que, a continuación tanto Víctor como Juan Carlos os van a explicar con mayor detalle.
Luego veremos una película de treinta minutos basada en un relato de Jean Giono: “El hombre que plantaba Árboles”, en la que comprobaremos como la mano del hombre puede devastar las comarcas en las que habita convirtiéndolas en un erial inhabitable. Pero también nos deja la semilla de la esperanza al narrarnos como un solo hombre, un pastor llamado Eleazar Boufier, es capaz de convertir una tierra desolada en un vergel con la sencilla pero constante actividad de plantar árboles. Gracias a la paciencia y tesón de este personaje solitario el agua vuelve a correr por los ríos y a manar en fuentes antaño secas.
Todo un ejemplo de como el hombre puede destruir lo que le rodea pero también es capaz de recuperar o mejorar el espacio en el que habita a poco que se lo proponga.
Solo hace falta tener la voluntad de hacerlo.

En Arévalo, a dieciocho de marzo de 2016.

Salón de actos de la casa del Concejo de Arévalo
presentación de las jornadas: foto: Víctor Cuello

Enlace a "El hombre que plantaba árboles":

viernes, 4 de marzo de 2016

TIPOS DE INTERÉS

Rapto de las Sabinas de Giambologna. Foto Luis J. Martín

No me interesan hombres que siempre alaban a otros hombres y solo hablan de lo que dicen mujeres despectivamente.
Que me perdonen por ser hombre pero no, no me interesan.
No me interesan mujeres que solo hablan de mujeres y siempre critican lo que hombres dicen.
Que me perdonen por no ser mujer pero no, no me interesan.
Me interesa lo que dice cualquier persona sobre temas que despierten mi curiosidad.
Me interesa lo que diga cualquier persona que me produzca emoción.
Me interesa lo que diga cualquier persona que me ilusione.
Me interesa cualquier persona que me haga pensar.
Sí, eso sí me interesa.

Arévalo, a cuatro de marzo de 2016
Luis J. Martín.
ENTRADAS RELACIONADAS:
- Carta de un gilipollas:
- No callaré:

miércoles, 2 de marzo de 2016

DEMOCRATIZAR LA JUSTICIA



La Justicia en España y en las, llamadas, sociedades  avanzadas o democráticas no es elegida por los ciudadanos. 
El tercer poder del Estado, el judicial, es elegido directamente por los políticos o por los propios jueces. Lo que hace que, en determinadas ocasiones, se dude de su imparcialidad o independencia, que deben ser dos de sus características esenciales.
El pueblo debería elegir al poder judicial, a través de elecciones periódicas para la formación de los diferentes Tribunales Superiores de Justicia, entre varios jueces candidatos. Que nadie diga que el pueblo español no está preparado para elegir a los jueces que se merece. Más bien es al contrario, el poder Judicial no está preparado para que sea el pueblo el que elija.
Así la justicia también emanaría de la voluntad popular y sería más libre e imparcial.


Arévalo, a dos de marzo de 2016
Luis J. Martín

domingo, 14 de febrero de 2016

EL MITO DEL JEFE SEATTLE




A simple vista parece que las sociedades modernas hace poco que hemos inventado el ecologismo, ambientalismo o como queramos llamarlo. Pero, en realidad, el respeto a la naturaleza como madre que nos sustenta es algo que llevamos dentro desde siempre y que las llamadas sociedades desarrolladas parece que hemos olvidado o que no queremos ver.
El siguiente artículo fue publicado en el blog de La Llanura, el 29 de marzo de 2011 con el título "Cuando se cae un mito", sobre el texto atribuido al jefe Seattle, nativo de América del Norte, en el que contestaba al presidente de los Estados Unidos sobre la compra de los terrenos donde vivía su pueblo en el actual estado de Washington, en la costa noroeste del país:

         Todo comenzó hace treinta y tantos años, cuando leí una carta escrita por un jefe indio al presidente de los Estados Unidos de América. Supongo que ya era ecologista, aunque imagino que entonces ni siquiera sabía que lo fuera. El caso es que aquel texto me impresionó y lo he recordado todos estos años. Lo consideré como un documento entrañable, actual, con bellas y duras verdades. En él se decían cosas como que la tierra no pertenece al hombre, sino que es el hombre quien pertenece a la tierra. Que el agua, el aire, los animales y las plantas son nuestros hermanos. Que todo está relacionado, que el hombre no es más que un hilo de la red de la vida, y que todo lo que haga a la red se lo hace a sí mismo, Que todo lo que nos rodea es un préstamo que debemos devolver íntegro a nuestros hijos.
         Muchas veces he pensado en este texto. Muchas veces he utilizado en mis escritos frases sueltas que recordaba. A veces pensé en buscarlo para recordar cada frase, pero siempre se me olvidaba o no daba con él. Hace unos años, gracias a Internet, he podido buscar y al final lo he encontrado. Sólo tuve que recordar que ese texto era una carta escrita por un jefe nativo de Norteamérica al presidente de los Estados Unidos.

Jefe Seattle

         Ese documento es uno de los más preciados por los ecologistas, se trata de la carta que, supuestamente, envió el jefe nativo Seattle, al presidente de los Estados Unidos Franklin Pierce en 1855, en respuesta a la oferta de compra de las tierras de las tribus Suquamish y Duwamish en el noroeste de los Estados Unidos, lo que ahora es el Estado de Washington. En numerosos ámbitos ecologistas se le considera como "la declaración más hermosa y profunda que jamás se haya hecho sobre el medio ambiente".     
         Desde el movimiento ecologista son muchos los que creen que esta carta existió realmente pero, para hacer honor a la verdad, he de decir que no es así. He consultado referencias, distintas fuentes y he averiguado que, aunque el jefe Seattle sí existió, nunca escribió dicha carta, al menos   tal y como yo la recordaba. Lo que en verdad hizo el jefe Seattle fue pronunciar un discurso el 10 de enero de 1854, ante Isaac I. Stevens, el nuevo Gobernador y Comisionado de Asuntos Indígenas para los Territorios de Washington en respuesta a la oferta de compra de las tierras de los Suquamish. Este discurso fue escuchado por el Dr. Henry A. Smith, el cual publicó un resumen en el semanario Seattle Sunday Star, en 1887, es decir 33 años después, a partir de las notas originales que tomó.

Semanario Seattle Sunday Star de 1887

         Ochenta y cinco años después, en 1972, este artículo fue recreado para un documental sobre medio ambiente "Home" que fue producido en Estados Unidos por la Convención Bautista del Sur. Sólo que los productores hicieron algunos cambios y convirtieron el discurso pronunciado por el jefe Seattle en una carta enviada al Presidente Franklin Pierce. El Jefe Seattle jamás escribió dicha carta. Su discurso, tal y como fue reproducido por Smith, tiene muy poco que ver con el texto creado para el cine que, aunque basado en hechos reales, se crea para la ficción. El documento de la versión cinematográfica es el que más ha circulado, y fue escrito por Ted Perry, profesor de teatro en la Universidad de Texas, para el documental “Home”. Perry jamás imaginó que este guión fuera utilizado como una bandera por el movimiento ecologista, convencidos de su veracidad.
         Aunque comete algunos errores históricos al poner en boca de Seattle las matanzas de bisontes en las praderas desde el ferrocarril, ya que el ferrocarril llegó a esos territorios cincuenta años después de la fecha en que se pronunció el discurso, no quita veracidad al hecho documentado de que esas matanzas se produjeron realmente. Lo cierto es que el texto de Perry relata hechos que sucedieron y describe con un bello lirismo costumbres y formas de pensar de una buena parte de los nativos americanos. Lo único que hizo fue poner todos los sentimientos de varios pueblos en boca de un solo jefe nativo.

Montaña a base de cráneos de bisontes después de la matanza

         Entre la ficción y la realidad, el texto de Perry basado sólo levemente en el discurso que el jefe Seattle pronunció hace 156 años, sigue siendo una obra que impresiona y que a casi nadie deja indiferente. No es la primera vez que una película se convierte en abanderada de algo o contra algo. Ahí tenemos destacados ejemplos como “Apocalypse now” (1979), por citar sólo uno.

         Aunque al reencontrarme con esta carta he descubierto que no todo lo que yo creía era verdad, me he dado cuenta de que lo importante es el mensaje que encierra, que es lo que al fin y al cabo se quedó grabado en mis recuerdos. Ahora ya no me preocupa tanto si lo que en ella se dice fue escrito para una película, lo que realmente importa es que lo que expresa a mí me resulta bello y emotivo y que representa la sabiduría de un pueblo que convivía con la naturaleza y que respetaba y amaba a todo aquello que le rodeaba y que por este motivo estorbaba al hombre blanco y por ello fue recluido en reservas.
         De hecho Perry bien pudo basar parte de su guión en la vida y obras de Búho Gris. Un hombre nacido en Inglaterra en 1888 con el nombre de Archibald Stansfeld Belaney pero que quiso marcharse a Canadá a la edad de 17 años, para vivir como un salvaje. Y que para ello se hizo pasar por un mestizo de padre escocés y madre apache que había huido de los Estados Unidos para unirse a la tribu Ojibwa.  Vivió como un nativo, y adoptó la identidad y modo de vida de los ojibwa con los que convivió toda su vida. Se rigió por un lema: la especie humana pertenece a la naturaleza.
Búho Gris, jefe Ojibwa

         El jefe Seattle cedió sus territorios al gobierno y murió en la reserva. Fue un jefe querido y respetado, de hecho la capital del Estado de Washington, Seattle, lleva su nombre.
         He oído que el guión escrito por Perry es la “biblia” del ecologismo y que en ella todo está escrito. He leído que esta es la bandera del ecologismo. He de deciros que yo no creo en libros cerrados sino en los que están por escribir, en aquellos que se escriben en cada momento y que a todas las banderas las ondea el mismo aire, el que respiró el jefe Seattle, que es el mismo que ahora respiramos nosotros. 

Arévalo a 29 de marzo de 2011
                                                         Luis José Martín García-Sancho. 

Comparad vosotros mismos ambas versiones: 

- La versión original de 1887 escrita por Henry Smith:

- Guión de Ted Perry (1972) para el documental Home:

Artículo publicado en el blog de La Llanura, el 29 de marzo de 2011
 

domingo, 7 de febrero de 2016

CERO

(basado en hechos reales)

1ª inspección:
- autónomo: ¿Por qué pago más que el año pasado si mi negocio ha disminuido?
- Inspectora de Hacienda: Porque solo tiene un trabajador a media jornada y antes lo tenía a jornada completa. Tiene menos gastos y por tanto más beneficios.
- autónomo: Eso no es lo que reflejan mis ingresos, que cada año son menores. De todas maneras tengo dos trabajadores, uno a media jornada y otro a jornada completa.
- Inspectora de Hacienda: A mí solo me consta un trabajador a media jornada, así que lo que debe hacer es dar de alta al trabajador que tenga a jornada completa para regularizar su situación ya que es un trabajador ilegal.
- autónomo: No, señora inspectora, le aseguro que le tengo dado de alta y desde hace treinta y cinco años.
- Inspectora de Hacienda: Debe haber un error porque le digo que a mí en esta empresa solo me consta un trabajador a media jornada.
- autónomo: Claro que le consta señora inspectora, ese segundo trabajador soy yo que llevo cotizando treinta y cinco años por esta empresa.
- Inspectora de Hacienda: No, no, pero usted es autónomo,  no cuenta.
- autónomo: Mire en eso coincidimos, es lo que pienso yo también que los pequeños autónomos no contamos para nada ni para nadie, a pesar de que soportamos el 90% de las cotizaciones a la seguridad social y del IRPF, somos como un cero para el sistema. En cambio, si dejáramos de pagar impuestos y cotizaciones durante seis meses o un año todo el, bien llamado, sistema del bienestar se iría al garete. Pero ya ve, a pesar de eso, de todo el protagonismo que tenemos en nuestra sociedad, como usted dice, no contamos.

Seguramente no tuvo nada que ver este enfrentamiento, pero ese año el pequeño autónomo volvió a pagar más impuestos a pesar de que el negocio le fue peor.
 

2ª inspección:
- Inspector de Trabajo: Veo que tiene un trabajador a media jornada.
- autónoma: Sí, así es, debido a la pérdida de negocio he tenido que hacer un ERE de reducción de media jornada.
- Inspector de Trabajo: La jornada de su trabajador es por la mañana de diez a dos y de lunes a viernes, ¿no?.
- autónoma: Sí, eso es, lamentablemente no hay trabajo para más.
- Inspector de Trabajo: Si por cualquier circunstancia cambia el horario, sabe usted que se lo debe comunicar a su trabajador con quince días de antelación y a la inspección de trabajo también.
- autónoma: Sí, lo sé, lo sé. Lo único que tengo una duda, verá: Mi trabajador puede enfermar de un día para otro y darse de baja, ¿cierto?
- Inspector de Trabajo: Así es, por supuesto, las seguridad social cubre su baja desde el primer día.
- autónoma: Lo cual me parece muy bien y humano que en esta sociedad del bienestar las cotizaciones a la seguridad social le amparen en caso de enfermedad o accidente. Pero no es esa la pregunta que quería hacerle. Verá: si yo me pongo enferma, ¿se lo debo comunicar a usted y a mi trabajador con quince días de antelación para que mi trabajador pueda sustituirme a jornada completa?
- Inspector de Trabajo: ¿Cómo va a saber usted que se va a poner enferma con quince días de antelación?
- autónoma: Eso es lo que pienso yo. Entonces, en caso de que me ponga enferma o me pase algo de repente, ¿cómo lo debería hacer?
- Inspector de Trabajo: (piensa largo rato) Eeeehhh... En ese caso...
- autónoma: Supongo que podré ponerme enferma, ¿o no?
- Inspector de Trabajo: Claro, por supuesto que sí.
- autónoma: Pero cómo lo hago entonces.
- Inspector de Trabajo: Bueno pues imagino que lo debe comunicar a esta inspección de trabajo y a su trabajador para que haga jornada completa o que su negocio funcione solo a media jornada durante su enfermedad.
- autónoma: Y mi trabajador, según dice usted, se podría negar a hacer la jornada completa por no habérselo comunicado con quince días de antelación.
- Inspector de Trabajo: Bueno... Sí... estaría en su derecho.
- autónoma: Entonces, según usted durante mi enfermedad, ¿debería cerrar el negocio?
- Inspector de Trabajo: No, yo no he dicho eso, solo he dicho que, en ese caso, su trabajador no estaría obligado a cubrir su baja durante los primeros quince días.
- Autónoma: Perdone señor inspector, con todos mis respetos y sin querer faltarle al respeto, creo que el que se está equivocando es usted porque...
- Inspector de Trabajo: No, no, es así como se lo digo, créame.
- autónoma: No si yo no dudo en que sea así lo del aviso y lo de los quince días y tal. En lo que creo que se equivoca es en lo de mi baja porque como usted sabe los autónomos no tenemos derecho a baja los quince primeros días, vamos que esos quince días, si nos pasa cualquier cosa, no cuentan, somos un cero, es como si no existiéramos. En cambio, mi trabajador sí tiene derecho a cobrar desde el primer día de su baja y a no cubrir los quince primeros días de la mía, ¿es así?
- Inspector de Trabajo: Bueno técnicamente sí. Pero usted podrá cobrar la baja a partir del día quince.
- autónoma: ¿Podría usted vivir con 400 euros al mes señor inspector?
- Inspector de Trabajo: Bueno creo que eso no viene al caso...
- autónoma: Sí, yo creo que sí viene. Yo tengo que ingresar cada mes a la Seguridad Social por mi trabajador 450 euros de los cuales él solo paga 40 euros. Yo pago por mí esa misma cantidad mensualmente es decir 450 euros. En cambio, si yo enfermo, los quince primeros días no cobro nada y el resto, la cantidad de 404 euros al mes. Mientras que mi trabajador cobra aproximadamente el 80% de su salario desde el primer día de su enfermedad, que es más que lo que ustedes me dan a mí, ¿Es cierto?
- Inspector de Trabajo: Bueno... básicamente sí, pero dese cuenta que antes...
- autónoma: Señor inspector, póngase en mi lugar, ¿le parece justa esta situación?, ¿no le da la sensación de que usted es como el jefe de galeras que azota a los galeotes para que no dejen de remar?
- Inspector de Trabajo: No veo por qué, yo solo cumplo con mi trabajo, si no le gustan sus condiciones de vida haber aprobado una oposición para ser inspector como he hecho yo.
- autónomo: No, si yo no me meto con su libertad, al contrario, me alegro de ella. Pero el hecho de haber aprobado una oposición no le debería servir para quitarme a mí la mía, obligándome a base de azotes a no dejar de remar. Solo le quiero decir que los autónomos somos los esclavos modernos de esta sociedad. Es curioso, remamos y remamos, es decir, pagamos para que otros no sean esclavos pero nosotros mismos lo somos. En cierta forma, se podría decir que pagamos para ser esclavos, para perder nuestra libertad.
­- Inspector de Trabajo: Bueno, que no tengo toda la mañana para tanta gaita filosófica. Tráigame el libro de visitas que tengo más establecimientos que inspeccionar.
 
Seguramente no tuvo nada que ver este enfrentamiento con el inspector de trabajo, pero al año siguiente a la pequeña autónoma no le renovaron el ERE de media jornada y, a pesar que el negoció seguía disminuyendo, se vio en la obligación de cotizar por su trabajador a jornada completa. Quince meses después tuvo que cerrar el negocio.
El trabajador se fue a la calle con 20.000 euros de indemnización (12.000 pagados por la empresaria y 8.000 por el FOGASA) y con dos años de paro. La autónoma se fue a la calle con deudas y sin paro. A los tres meses empezó a cobrar 404 euros de ayuda.
Esta autónoma, durante los 36 años largos de actividad, pagó 270.000 euros a la Seguridad Social (115.000  por ella y 155.000 por su trabajador) y 150.000 euros de IRPF: en total, 420.000 euros pagados a la administración para irse a la calle sin nada.
Se puede decir que esta trabajadora autónoma pagó casi medio millón de euros para ser esclava de esta sociedad del bienestar.. para unos más que para otros.
Arévalo, a siete de febrero de 2016.
Luis J. Martín