domingo, 21 de enero de 2024

EL AGUA TIENE MEMORIA

 

Laguna del Lavajuelo, Aldeaseca, con el cerro Gorría y La Serrota, completamente nevados, al fondo.


El agua tiene memoria, aunque al hombre se le olvide.

La especie humana se empeña en robar al agua su territorio, ocupar cuencas de río, desviarlas, urbanizar en la costa, en las riberas, desecar zonas húmedas.

Pero el agua nos recuerda una y otra vez que volverá a pasar por donde pasaba o volverá a inundar la cuenca desecada. 

Les muestro algunos ejemplos de lo dicho. Cómo el agua recupera lo que siempre ha sido suyo, solo hace falta que llueva copiosamente, como así ha ocurrido en los últimos días.

- Arroyo de la Mora.

A este modesto arroyo, de unos 15 km. de rrecorrido, que nace en Montuenga y desemboca en el Adaja en Arévalo, para eliminar el paso a nivel de la carretera del cementerio con el ferrocarril, hace unos 28 años, se desvió su cauce por la cuneta de la nueva carretera del cementerio, la de Donhierro. Ese mismo invierno, el de 1996-97, las lluvias fueron copiosas y el modesto arroyo se comió la carretera del cementerio. Estuvo cortada más de un mes.

¿Se subsano el error?, ¿se recuperó su antiguo cauce?, pues no, simplemente se arregló la carretera y se reforzó la cuneta con hormigón.

En estos días, del 18 al 20 de enero de 2024, las lluvias han sido muy copiosas y ha vuelto a pasar lo mismo que ya pasó hace 27 años, la riada del arroyo ha saltado la carretera y ha hundido y desplazado el asfalto en varios tramos. Por lo que la carretera del cementerio ha tenido que ser cortada nuevamente.

Aspecto del arroyo de la Mora encauzado por la cuneta de la carretera.

No aprendemos. Seguro que volverán a arreglar la carretera y dejarán el cauce del arroyo desviado y dentro de unos años pasará lo mismo. El agua tiene memoria, aunque al hombre se le olvida

Socavones y corrimientos producidos por la riada del Arroyo de la Mora el 20/01/2024.

- Arroyo de Palacios Rubios o del Lugarejo:

A la altura de la Lugareja pasa el cauce de un modesto arroyo que recoge el agua de una buena parte de los términos de Nava de Arévalo y Aldeaseca. Además dio energía a tres molinos o aceñas harineras hasta la década de los sesenta del pasado siglo, Los molinos de las Monjas de Arriba y de Abajo, en el Lugarejo, y el molino del Cubo, cerca de su desembocadura en el Arevalillo.

Este arroyo ha sido maltratado desde hace muchos años, su cauce ha sido roturado, ocupado, arado, desviado, vallado... en varios puntos, por los dueños de algunas parcelas agrarias que atraviesa. 

Con estas últimas lluvias el mortecino arroyo ha renacido con todo su esplendor. Su espectacular riada, ha roto caminos que lo atravesaban sin respetar la zona de vadeo. Ha anegado tierras de labor que ocupaban su cauce. Ha tumbado cercas que lo atravesaban.

Arroyo del Lugarejo o de Palacios Rubios con su espectacular riada ha anegado tierras que habían sido aradas y sembradas sin respetar el cauce.

Otro ejemplo de que el agua tiene memoria, aunque al hombre se le olvide.

Arriba: arroyo de Palacios Rubios a la altura de la Lugareja anegando tierras aradas.

Abajo: la riada del arroyo de Palacios Rubios a roto uno de los caminos que lo atravesaban sin respetar su cauce.


Arriba: el arroyo de Palacios Rubios cerca del Lugarejo, ha anegado algunas tierras y recuperado su antiguo cauce.

Abajo: Arroyo de Palacios Rubios o del Lugarejo pasando por el molino de las Monjas de Arriba.


El agua no entiende de cercas, ni de propiedades privadas privativas:
En la imagen anterior vemos como la fuerza del agua ha derribado la valla que cortaba el cauce del arroyo de Palacios Rubios o del Lugarejo a la altura de la La Lugareja.
El agua recupera la propiedad del modesto cauce. Ojalá los arevalenses se atrevieran a recuperar el acceso al magnífico monumento.
El agua tiene memoria, aunque al hombre se le olvide.

- Laguna del lavajuelo:

En el vecino municipio de Aldeaseca, hace años, se desecó una importante zona húmeda conocida como laguna del Lavajuelo, que ocupaba unas 20 hectáreas, situada en una cuenca semiendorreica con salida hacia el sur a través del caz de Valdedomínguez, tributario del arroyo de Palacios Rubios.
Laguna del Labajuelo en 1998 una de las últimas veces que se inundó.

Pero con las últimas lluvias las tierras de labor que ocupaban la laguna del Lavajuelo, a pesar de estar drenadas, se han inundado para recordarnos que el agua tiene memoria, aunque al hombre se le olvide.

Laguna del Lavajuelo el 21 de enero de 2024:
Arriba: Laguna del Lavajuelo con los lavajos de los Ejidos por detrás y la sierra de las parameras al fondo.
Abajo: Laguna del Lavajuelo con la torre de Aldeaseca al fondo.

Arriba y abajo: laguna del Lavajuelo con el cerro Gorría y la Serrota al fondo.

Vista general de la laguna del Lavajuelo en la campiña de la Tierra de Arévalo el 21 de enero de 2024.

Las someras aguas de esta laguna pronto serán ocupadas por un buen número de aves acuáticas como antaño.

Estos tres ejemplos nos sirven para recordar que por mucho que nos empeñemos el agua tiene memoria, aunque al hombre se le olvide.

En Arévalo, a veintiuno de enero de 2024.

Luis Jose Martín García-Sancho.

© Imágenes: LJM. 


domingo, 17 de diciembre de 2023

El arroyo de la Mora


 

El arroyo de la Mora.

Los primeros afloramientos superficiales del Arroyo de la Mora se encuentran entre el manantial de la Minguela y la balsa del Redondo, muy cerca de la localidad segoviana de Montuenga, perteneciente al municipio de Codorniz. En la vertiente oeste del punto geodésico del cerro de Navalperal, a 934 sobre el nivel del mar, perteneciente a un conjunto de lomas y cerros que se extienden de sur a norte entre las provincias de Ávila y Segovia y que son la línea divisoria de aguas de las cuencas de los ríos Adaja, al oeste, y Voltoya, al este.

Arriba y abajo nacimiento del arroyo de la Mora muy cerca de Montuenga. En la imagen de GMAPS, al fondo, conjunto de lomas que son la divisoria de aguas entre los ríos Adaja y Voltoya.

Tras este modesto nacimiento, sus aguas discurren entre las provincias de Ávila y Segovia, primero hacia el poniente y después hacia el norte, a través de un cauce de llanura más o menos sinuoso y, en ocasiones, no demasiado claro. Atraviesa los términos municipales de Codorniz, Espinosa de los Caballeros, Arévalo, Martín Muñoz de la Dehesa y Arévalo, en un recorrido de poco más de quince kilómetros.

Arriba y abajo, cauce del arroyo de la Mora entre Montuenga y espinosa de los Caballeros.

En el primer tramo, desde su nacimiento hasta el cruce con la carretera nacional N-601 y, seguramente, desde la última concentración parcelaria, se llama colector del Valle del Muerto. Recibe varios aportes de pequeños arroyos, caceras y colectores, como el del Prado Lavajo, procedente de Martín Muñoz de las Posadas, el del Cañazo o Carias, procedentes de Martín Muñoz de la Dehesa. Tanto el Arroyo de la Mora, como todos los cauces tributarios, son de carácter estacional y solo llevan agua superficial en periodos de prolongadas precipitaciones.

Recorrido completo del Arroyo de la Mora.

Su recorrido es bastante sinuoso entre las tierras de cultivo de la llanura de la Tierra de Arévalo, donde, en varias ocasiones, no es demasiado claro, llegando a discurrir por simples caceras entre parcelas agrarias. Atraviesa varias estructuras viarias de grandes dimensiones como rotondas, autovía A-6 o ferrocarril Arévalo-Medina.

Arriba y abajo cruce del arroyo de la Mora con la A-6 en dos ocasiones. (G.MAPS)

Ya en su último tramo, en 1995, para eliminar el paso a nivel con el ferrocarril de la carretera que une las localidades de Arévalo y Donhierro, SG-413, se hizo un túnel a la altura del cementerio de Arévalo. Pero, al parecer, el único sitio posible era el mismo por el que el arroyo de la Mora cruzaba también. Para los sesudos ingenieros surgió la duda de si buscar un trazado alternativo para la carretera, y cruzar las vías por otro sitio, o desviar el cauce de un arroyo prácticamente seco durante todo el año. Se optó por la segunda opción y, justo aguas abajo del pequeño puente mudéjar de la Mora, se desvió el cauce del arroyo, ¿por dónde?, por la cuneta de la mencionada carretera, en su tramo entre el cementerio de Arévalo y el nuevo puente del cementerio sobre el río Adaja.

Arriba, arroyo de la Mora discurriendo por la cuneta a la altura del puente de la Mora. Al fondo Arévalo.

Abajo: Arroyo de la Mora discurriendo por la cuneta de la carretera SG-413, justo antes de su actual desembocadura.


Al poco tiempo de ser inaugurada esta nueva variante viaria, durante el otoño e invierno de 1996-97, llovió bastante y el modesto arroyo de la Mora creció y creció, hasta arrancar más de la mitad de la nueva carretera. Por lo que, durante bastante tiempo, para ir al cementerio de Arévalo, desde Arévalo, había que dar un rodeo de más de veinte kilómetros.

Arriba y abajo, actual desembocadura en el Adaja del Arroyo de la Mora, a través de una escala de hormigón a la altura del puente nuevo del cementerio.

Por esta desafortunada obra, actualmente, las aguas superficiales del Arroyo de la Mora desembocan en el Adaja a la altura del puente nuevo del cementerio a través de una escala de hormigón. Pero, como todo cauce fluvial, una gran parte de las aguas subterráneas de este modesto arroyo siguen su curso natural y afloran unos metros más abajo, en su antiguo cauce, justo antes de recibir el tributo del arroyo Carias, y ambos caudales corren alegres y saltarines, como siempre lo han hecho, por un profundo y estrecho tajo, con varias cascadas y pozas, hasta su auténtica desembocadura en el Adaja, entre los cerros de Monsalve y Cantazorras, en un valioso paraje, tanto por sus destacados valores naturales y paisajísticos, como por su patrimonio histórico.

Mapa de las desembocaduras del Arroyo de la Mora, en morado la actual, en fucsia la natural.
Arriba y abajo, desembocadura natural del Arroyo de la Mora en el Adaja.

En Arévalo, otoño de 2023.

Luis J. Martín.

Imágenes relacionadas:

Arriba y abajo, lugar por el que el arroyo de la Mora cruzaba el ferrocarril. Y nuevo túnel por donde la carretera SG-413 salva las vías. Visto desde la raqueta de subida al cementerio de Arévalo.
Abajo, detalle del puente del ferrocarril por donde cruzaba el arroyo de la Mora.

Aquila adalberti, pareja de dameros de águila imperial ibérica en el entorno del Arroyo de la Mora.
Arriba y abajo, diferentes tramos del cauce natural del Arroyo de la Mora.
Arriba y abajo, diferentes tramos del cauce natural del Arroyo de la Mora.

Capreolus capreolus, corzo, en el arroyo de la Mora.

Arriba y abajo, cauce artificial del Arroyo de la Mora por la cuneta de la carretera SG-413 antes de su actual desembocadura.
Abajo, cauce del arroyo de la Mora por la cuneta a la altura del Puente mudéjar de la Mora.

Arriba y abajo, puente mudéjar de la Mora.
Arriba y abajo, puente mudéjar de la Mora.

Abajo: Luscinia megarhynchos, ruiseñor común macho, en el arroyo de la Mora.

Arriba y abajo, cauce natural del último tramo del Arroyo de la Mora, un paraje espectacular.
Arriba, cauce natural del último tramo del Arroyo de la Mora, un paraje espectacular, entre los cerros de Monsalve, a la izquierda, y Cantazorras, al fondo.
Abajo, último tramo del cauce natural del arroyo.

Oryctolagus cunniculus, conejo, en el arroyo de la Mora.

Arriba: Vulpes vulpes, zorro rojo, en el entorno del arroyo de la Mora.
Abajo: Phoenicurus ochruros, colirrojo tizón macho.

Arriba: Saxicola rubicola, tarabilla común macho.
Abajo, rubus ulmifolius, zarzamora, de donde, seguramente, provenga su nombre
Abajo, Phylloscopus ibericus, mosquitero ibérico, en Conium macylatum, cicuta.

El Arroyo de la Mora, aunque pequeño, tiene sus propias leyendas populares.