domingo, 8 de febrero de 2026

Historia de un poema

 

La inspiración, eso a lo que los poetas llaman musas, viene de distintas formas.

Hoy leyendo el artículo “Líderes” de mi amigo Javier S. Sánchez, publicado en el Diario de Ávila, he sentido el impulso de escribir, en relación con el contenido de dicho escrito.


Se podría decir, entonces, que el artículo me ha servido de inspiración, porque me ha impulsado a escribir. Muchas veces, aprovecho estos impulsos, otras no. En esta ocasión ha sido fructífero.

En dos o tres minutos he escrito este poema:

Por el cielo cuatro nubes

cuatro nubes por el cielo.

Cuatro nubes que se juntan:

Nubarrones de tormenta.

La una tiene una esvástica,

la otra camisas negras,

otra las lleva azules,

La última estrellas y barras.

Las cuatro cubren la tierra,

tapan la luz por completo,

nos joden la primavera

nos traen un futuro incierto.

Cuatro nubes que han salido

de la noche de los tiempos.

Contento por lo conseguido se lo he enviado a Javier.

Él me ha contestado: "¡Qué bien suena y cuánta razón tienes, Luis!"

A su vez yo le he dicho: “Un impulso de dos o tres minutos tras leer tu artículo”.

A lo que ha contestado: “Gracias por servir de inspiración”.

Cuatro minutos más tarde ha vuelto a escribirme: “Desde el cariño, por eso de la musicalidad”:

“Por el cielo cuatro nubes

cuatro nubes por el cielo.

Cuatro nubes que han salido

de la noche de los tiempos.

Cuatro nubes que se juntan:

nubarrones de tormenta.

La una tiene una esvástica,

la otra camisas negras,

otra las lleva azules,

la última barras y estrellas.

Tapan la luz por completo,

las cuatro cubren la tierra,

nos traen un futuro incierto,

nos joden la primavera.

Por el cielo cuatro nubes

cuatro nubes por el cielo.

Cuatro nubes que han salido

de la noche de los tiempos.”

A, lo que yo le he contestado: “Gracias por la mejoría. Muchas veces escribo por impulso, para que no se me olvide. A veces lo retoco. Otras no.”

Y Javier, finalmente: “Exacto, eso mismo hago yo. Y luego retoco, retoco, retoco...”

El resultado del poema es el que comparto con usted, amigo lector. Uno dictado por un simple impulso, el otro tocado por la hábil y rápida mano del maestro.

Aunque el contenido no sea halagüeño, así da gusto escribir.

En Arévalo, a ocho de febrero de 2026.


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