La inspiración, eso a lo que los poetas llaman musas, viene de distintas formas.
Hoy leyendo el artículo “Líderes” de mi amigo Javier S. Sánchez, publicado en el Diario de Ávila, he sentido el impulso de escribir, en relación con el contenido de dicho escrito.
Se podría decir, entonces, que
el artículo me ha servido de inspiración, porque me ha impulsado a escribir.
Muchas veces, aprovecho estos impulsos, otras no. En esta ocasión ha sido
fructífero.
En dos o tres minutos he
escrito este poema:
Por el cielo cuatro nubes
cuatro nubes por el cielo.
Cuatro nubes que se juntan:
Nubarrones de tormenta.
La una tiene una esvástica,
la otra camisas negras,
otra las lleva azules,
La última estrellas y barras.
Las cuatro cubren la tierra,
tapan la luz por completo,
nos joden la primavera
nos traen un futuro incierto.
Cuatro nubes que han salido
de la noche de los tiempos.
Contento
por lo conseguido se lo he enviado a Javier.
Él
me ha contestado: "¡Qué bien suena y cuánta razón tienes, Luis!"
A
su vez yo le he dicho: “Un impulso de dos o tres minutos tras leer tu artículo”.
A
lo que ha contestado: “Gracias por servir de inspiración”.
Cuatro
minutos más tarde ha vuelto a escribirme: “Desde el cariño, por eso de la
musicalidad”:
“Por el cielo cuatro nubes
cuatro nubes por el cielo.
Cuatro nubes que han salido
de la noche de los tiempos.
Cuatro nubes que se juntan:
nubarrones de tormenta.
La una tiene una esvástica,
la otra camisas negras,
otra las lleva azules,
la última barras y estrellas.
Tapan la luz por completo,
las cuatro cubren la tierra,
nos traen un futuro incierto,
nos joden la primavera.
Por el cielo cuatro nubes
cuatro nubes por el cielo.
Cuatro nubes que han salido
de la noche de los tiempos.”
A, lo
que yo le he contestado: “Gracias por la mejoría. Muchas veces escribo por
impulso, para que no se me olvide. A veces lo retoco. Otras no.”
Y
Javier, finalmente: “Exacto, eso mismo hago yo. Y luego retoco, retoco,
retoco...”
El
resultado del poema es el que comparto con usted, amigo lector. Uno dictado por
un simple impulso, el otro tocado por la hábil y rápida mano del maestro.
Aunque
el contenido no sea halagüeño, así da gusto escribir.
En
Arévalo, a ocho de febrero de 2026.

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