Hace
unas semanas Aitor Arregui, alcalde de Espinosa de los Caballeros, puso en mi
conocimiento la inundación de una antigua gravera, situada en el paraje conocido como
“Lagunilla”, por si fuera de mi interés.
Sí lo fue.
La
verdad es que desconocía que la mencionada gravera llevara inundada desde el 18
de enero de 2024, a causa de las abundantes precipitaciones caídas durante la
borrasca “Juan”, que provocaron el desbordamiento del modesto arroyo de la
Mora.
Ortofoto y localización de la Lagunilla inundando unas 5 hectáreas entre enero de 2024 y abril de 2025.
Según
los veteranos del lugar, el espacio conocido como “Lagunilla”, fue un antiguo
descansadero asociado a la vía pecuaria conocida como cordel de la calzada de Toledo
o, también, Calzada Real; desde que
en 1214 falleciera en Gutierre-Muñoz Alfonso
VIII, rey de Castilla, durante un viaje que realizaba entre Burgos y
Plasencia por esta vía. Tenía 58 años y, tan sólo dos años antes, en 1212 había
salido victorioso de la batalla de las Navas de Tolosa frente a los almohades.
Situación de la Lagunilla entre la Calzada Real, el arroyo de la Mora y el pinar de Gramales.
Después
de ser descansadero, en algún momento anterior a 1970, se convirtió en tierras
de labor, concretamente en dos parcelas: Lagunilla y Valle, de 4,4 y 1,7
hectáreas respectivamente.
Parcelación de la gravera según el SIGPAC.
Posteriormente,
durante los años 1988 y 89, coincidiendo con las obras del desdoblamiento de la
carretera N-VI en la autovía A-6, se convirtió en una gran gravera de unas
cinco hectáreas, con tres o cuatro metros de profundidad, cuyas arenas se
utilizaron en la consolidación de la nueva calzada y pasos elevados de esta
importante vía.
Después,
la mencionada gravera se usó como plantación de chopos hasta el año 2008, que
se vuelve a labrar la tierra o se deja largos periodos en barbecho, según el
comparador de ortofotos históricas del PNOA (Plan Nacional de Ortofotografía Aérea)
y el SIGPAC (Sistema de Información Geográfica de la Política Agraria
Comunitaria).
Foto comparativa del PNOA, a la izquierda estado de la gravera como tierras en barbecho en 2023, a la derecha convertida en plantación de chopos, ortofoto tomada en 2004.
Al encontrarse
este espacio lindero con el arroyo de la Mora, las abundantes precipitaciones caídas
durante la borrasca “Juan” a mediados de enero de 2024, después de un mes de
diciembre también muy lluvioso, provocaron que el arroyo de la Mora se
desbordase e inundara por completo la antigua gravera, algo más de cinco
hectáreas, con tres o cuatro metros de profundidad. Hecho que, seguramente,
redujo la capacidad de inundación del arroyo y, actuando como llanura de inundación,
amortiguó su capacidad destructiva.
En la imagen se aprecia el desbordamiento del arrollo de la Mora hacia la Lagunilla.
Con
todo y eso, un arroyo de la Mora embravecido, se desbordó y provocó grandes
socavones en la carretera del cementerio de Arévalo, el 18 de enero de 2024.
Seguramente de no haberse llenado las cinco hectáreas de la Lagunilla, los
destrozos habrían sido mayores y podría haber afectado a la autovía A-6.
Arriba: desbordamiento del arroyo de la mora en la carretera del cementerio de Arévalo el 18 de enero de 2024.
Abajo: socabón producido en la carretera del cementerio por el desbordamiento del arrollo de la Mora.
Y así,
completamente inundada, ha estado la Lagunilla
durante los dos últimos años, concretamente desde el 18 de enero de 2024, hasta
que se seque, seguramente, durante el mes de agosto de 2025.
Durante
este año y ocho meses ha acogido a una gran cantidad de especies de aves,
anfibios, invertebrados y plantas asociadas al medio acuático. Por lo que la
biodiversidad se ha disparado de forma palpable.
Yo he
sido testigo de las últimas semanas, cuando contaba con algo menos de la mitad
de su superficie inundada, y lo seré hasta su completa desecación. Con todo y
eso el espectáculo natural ha sido muy gratificante y satisfactorio. Lo único que
siento no haberme dado cuenta antes, porque la invernada y los pasos
migratorios han debido de ser magníficos en cantidad de individuos y variedad de
especies.
Aspecto de la Lagunilla en julio de 2024.
Aunque,
como siempre por estos contornos, cualquier propuesta relacionada con utilizar
el agua para algo distinto al regadío caerá en saco roto como una vulgar
extravagancia, lo cierto es que una pequeña intervención en el arroyo de la
Mora que permita utilizar las cinco hectáreas de la antigua gravera como
llanura de inundación asociada, sería muy beneficiosa, no solo para la
biodiversidad local, sino para evitar desbordamientos y destrozos futuros. Y
también serían un aliciente para el creciente turismo rural y natural.
Diversas especies de anátidas y limícolas en la Lagunilla de Espinosa en julio de 2024.
Bastaría con hacer un azud de derivación
desde el arroyo hasta la Lagunilla, para aprovechar el exceso de
agua que pueda tener en épocas de elevada pluviometría. Y un drenaje hacia el
arroyo que actúe como desagüe una vez conseguido el nivel de inundación
deseado. Un observatorio, que permita estudiar a las aves sin molestar… ya sería
la hostia.
Arriba y abajo: actuaciones posibles para usar la Lagunilla como llanura de inundación del arrollo de la Mora, con azud de derivación y drenaje de desagüe, observatorio para aves e isla para su descanso y reproducción.
A
continuación, amigo lector, te ofrezco algunas imágenes de este humedal antes
de que se seque y desaparezca por completo durante muchos años: momentos
capturados sobre su valor paisajístico y su biodiversidad. Imágenes sobre el
atractivo del espacio y una pequeña muestra de la vida que encierra, siendo
mucho mayor aun la que podría llegar a atesorar para el disfrute y aprendizaje
de todos los amantes de natura. Pero, como dije antes, por esta comarca ese saco
siempre está roto.
Lástima.
En Espinosa de los Caballeros, Julio de 2025.
Luis J. Martín.
Algunas imágenes tomadas en la Lagunilla de Espinosa de los Caballeros y entorno inmediato entre el 19 y el 27 de Julio de 2024:
Calzada real o cordel de la calzada de Toledo.
Chorlitejo chico en la la Lagunilla.
Chorlitejo grande en la Lagunilla.
Cigueñas blancas y ánades reales en la Lagunilla
Hembra y macho de aguilucho lagunero, especie reproductora en la Lagunilla.
Arriba: subadulto de águila imperial.Abajo, águila calzada, sobrevolando la Lagunilla.
Arriba y abajo estado de la Lagunilla en julio de 2025. La inundación de la Lagunilla puede evitar que se aneguen granjas como la de la imagen.
Arriba y abajo estado de la Lagunilla en julio de 2025.
Arriba estado de la Lagunilla en julio de 2025. Abajo: ánades reales y limícolas.
Arriba y abajo estado de la Lagunilla en julio de 2025.
Arriba: aviones zapadores en la Lagunilla Abajo: Cugüeñas blancas, anátidas y limícolas.
Arriba: Andarríos chico. Abajo: Andarríos grande en la Lagunilla en julio de 2025.
Arriba: Milano real posado en el pinar de gramales, junto a la Lagunilla. Abajo: Pinar de Gramales contiguo a la Lagunilla.
Abajo: conejo en el pinar de gramales. Arriba y abajo, avefrías en la Lagunilla.

Arriba, polla de agua, reproductora en la Lagunilla.
Abajo: ánades reales y algún limícola.
Arriba y abajo, ánades reales. Alcaudón común en el pinar de Gramales contiguo a la Lagunilla.
Arriba localización de la Lagunilla de Espinosa de los Caballeros. Junto al pinar de Gramales, el arroyo de la Mora y la Calzada Real. Arriba: trazado actual modificado del arroyo de la Mora. Abajo: antiguo trazado del arroyo de la Mora.Abajo: Desbordamiento del arroyo de la Mora en enero 2024, como se ve, las aguas vuelven a su antiguo cauce. El agua tiene memoria, aunque al hombre se le olvide.
Fuente de las fotos aéreas: GMaps, SIGPAC y PNOA.
El resto de imágenes son propiedad de Luis J. Martín: © LJM